El Gobierno oficializó el “dólar agro” | División en el campo por la política cambiaria

El gobierno busca aumentar las arcas del Banco Central. La medida establece un tipo de cambio de $300 para la exportación de una serie de productos.
rafaela-biazi-470405-unsplash.jpg
10 Years Experiences

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit. Ut elit tellus, luctus nec ullamcorper mattis, pulvinar dapibus leo.

El Gobierno oficializó el “dólar agro”. El Decreto 194/2023, publicado en el Boletín Oficial, establece un valor diferencial de $300 para la divisa estadounidense para aquellos que comercializan productos del complejo sojero y las economías regionales. La normativa aplica a las operaciones realizadas hasta el 31 de mayo para los primeros y hasta el 31 de agosto para los segundos.

Se espera que, con esta medida, ingresen unos U$S 9.000 millones, de los cuales U$S 5.000 millones se liquidarían en los próximos 45 días por parte del complejo sojero, mientras que los otros U$S 4.000 millones provendrían de las economías regionales. El ministro de Economía, Sergio Massa, durante el anuncio del Programa de Incremento Exportador (PIE), informó que dicha medida tiene por objetivo “fortalecer la economía y las reservas del país, en momentos de incertidumbre y volatilidad global y local”.

Los exportadores deben cumplir con ciertos requisitos, como haber exportado en los últimos 180 días, mientras que las economías regionales deben participar en el programa oficial de precios, conservar los puestos de trabajo y garantizar el volumen y abastecimiento. Además, se ha publicado el Decreto 193/2023, que dispone medidas paliativas para los productores perjudicados por la sequía, incluyendo la prórroga del vencimiento de pago de impuestos, la deducción en el balance impositivo del impuesto a las ganancias de los beneficios derivados de las ventas de hacienda y la suspensión del inicio de juicios de ejecución fiscal.

Es importante destacar que esta normativa llega en un momento complejo para los productores, ya que hasta el momento solo se han liquidado 4,8 millones de toneladas de las 25 toneladas que se esperan cosechar, debido a la feroz sequía que afectó al país en los últimos meses. Por tanto, el Gobierno busca aliviar los efectos de la sequía y alentar la producción y exportación de los productos agropecuarios argentinos.

Críticas del campo

La Federación Agraria Argentina (FAA) convocó una manifestación para el martes frente al Ministerio de Economía y la Secretaría de Agricultura en protesta por esta nueva política cambiaria.

El presidente de la FAA, Carlos Achetoni, afirmó que esta política favorece a los acopiadores y exportadores, pero perjudica a aquellos productores con poca soja, ya que aumentan los costos de los insumos. La Confederación de Asociaciones Rurales Argentinas también criticó al gobierno, diciendo que “a la feroz impacto de las inclemencias climáticas, se suma el padecimiento de otra sequía: la sequía de ideas del Gobierno”.

Por su parte, Nicolás Pino, presidente de la Sociedad Rural, declaró que “no hemos sido consultados sobre estos anuncios y no hemos participado en ninguna mesa de trabajo”. El presidente de Conagro, Elbio Laucirica, ha indicado que la actividad agropecuaria solo necesita “un único tipo de cambio”.

Horacio Salaverri, presidente de la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (Carbap), ha declarado que no tiene una opinión sobre el sector agropecuario. Aunque no descarta que Carbap se sume a la movilización de la FAA, sostiene que este tipo de medidas deberían planificarse con más tiempo para ser más efectivas.

Mientras tanto, el jefe de asesores de la Presidencia, Antonio Aracre, cruzó a la Mesa de Enlace y en declaraciones radiales lamentó que “no valoren lo suficiente”. Según él, existe un espíritu corporativo que les impide ver más allá de lo que está sucediendo.

Search

Unite a nuestro grupo de Telegram, donde te compartimos las noticias más importantes.

Despidos y decenas de proveedores en la ruina: luego de 60 años, Knorr cierra su fábrica en Mendoza

El cese de operaciones de la planta de Unilever en Rodeo de la Cruz, dedicada al deshidratado de vegetales para los caldos y sopas Knorr, marca la bajada de persiana de un establecimiento con más de seis décadas de trayectoria en la provincia de Mendoza. La medida dejó en la calle de forma inmediata a sus 60 trabajadores directos, quienes recibieron sus indemnizaciones en el marco del cierre total de la instalación industrial.

La paralización del complejo fabril generó un daño colateral directo sobre la red de abastecimiento agrícola en Mendoza y San Juan. Decenas de productores contratados, que adaptaron durante décadas sus superficies cultivables y esquemas tecnológicos para proveer de forma exclusiva a la firma, perdieron a su único comprador en la región, lo que provocó una parálisis en la cadena hortícola dedicada a la deshidratación masiva.

Las razones corporativas del cierre

Mediante un comunicado oficial, la empresa justificó la decisión en una transformación estructural del mercado, argumentando que las sopas secas en sobre sufrieron un declive sostenido en la demanda por tratarse de un consumo fuertemente estacional ligado a los meses fríos. A este factor sumaron el peso de los costos fijos de infraestructura que requería mantener operativa la planta durante todo el año para abastecer un volumen en retroceso.

En ese marco, la estrategia global de la compañía se orientó a volcar su portafolio hacia alimentos de consumo continuo como pastas, risottos y ramen. Para sostener ese esquema, Unilever abandonó el procesamiento agrícola propio en Guaymallén y resolvió migrar hacia un modelo de compras a proveedores externos e importación de materias primas, concentrando la etapa final de empaque en su complejo industrial de Pilar.

El espejo nacional

El desmantelamiento de la planta mendocina se inserta en una dinámica nacional signada por la retracción del entramado productivo. Desde el inicio del ciclo económico actual se registró la baja neta de más de 26.400 empresas empleadoras, a razón de 30 cierres diarios, mientras que la tasa de desempleo del INDEC trepó del 5,7% inicial al 7,8% actual.

Este escenario responde a una apertura de importaciones que avanzó sin una equivalente desregulación ni baja de la presión tributaria para los productores nacionales. La política oficial plasmada en la premisa de que deben cerrar los actores que “no puedan competir” —según expresó recientemente el Presidente— colisionó con la realidad de un mercado interno golpeado, donde la competencia internacional se dio en condiciones de asimetría para la industria local.

Lejos de una simplificación tributaria, la carga sobre el sector privado se mantuvo en niveles asfixiantes. Según los datos proyectados en el Presupuesto enviado por el Poder Ejecutivo al Congreso, la presión tributaria consolidada registró un incremento del 0,47% del PBI entre 2025 y 2026, lo que para la caja fiscal representó un aumento de casi 30.000 millones de dólares en concepto de impuestos que continuó erosionando la competitividad de las plantas instaladas en el país.

A la desventaja impositiva se sumó la pérdida de competitividad exportadora frente a filiales extranjeras por los altos costos operativos internos y una caída generalizada del consumo golpeado por la pérdida del poder adquisitivo.

El contexto se alinea con la percepción de la opinión pública expresado en una encuesta reciente, donde el 59% calificó la economía como negativa, frente a un 18% que la ve neutra y un 22% que la considera positiva. De esta forma, con la falta de trabajo superando a la inflación como principal preocupación social, el caso Guaymallén expone cómo la reconversión corporativa se combina con un contexto de pérdida acelerada del empleo.

*Por Augusto Grinner

HUMOR por Argüelles​

LO MÁS IMPORTANTE

TWEET DEL DÍA

Tevero liberavisse
comprehensam nec.

Copyright 2023 © Data 24 - Todos los derechos reservados
Data 24.com.ar © Copyright 2025

Subscribe Now