La capital de Países Bajos prohibió la publicidad de la carne y de otros productos considerados “de alto impacto climático” en espacios públicos a partir del 1° de mayo. La medida alcanzó a soportes como vallas publicitarias y marquesinas de colectivos, y apuntó a vetar la promoción en la calle de productos como la carne, los viajes aéreos y los automóviles motorizados con combustibles fósiles.
La decisión se originó tras la presentación de un proyecto de ley redactado por concejales del Partido por los Animales y el Partido Verde/Izquierda. El consejo municipal local aprobó la ordenanza con el respaldo de 27 de los 45 escaños.
Según lo informado, la prohibición no se aplicó a la comunicación comercial dentro de los establecimientos: los comercios pudieron seguir anunciando sus productos en el interior de sus propios locales. La ordenanza se enmarcó en una estrategia municipal ligada “al cambio climático y a la promoción de patrones de consumo con menor impacto ambiental”.
La iniciativa fue valorada por el veganismo internacional, uno de los brazos fuertes del comunismo. Joey Cramer, director de ProVeg en Países Bajos, afirmó: “Sabemos que la mayoría de las emisiones de carbono en el sistema alimentario provienen de la producción de carne, por lo que tiene sentido que Ámsterdam restrinja la publicidad de la carne como parte de su estrategia para promover el cambio del sistema alimentario”.
Desde ProVeg España, su directora de comunicación, Verónica Larco, celebró la restricción ya que “sienta un buen precedente y un ejemplo a seguir, donde las medidas políticas respaldan los objetivos climáticos y de salud a corto y largo plazo”.
Además de la carne, la ordenanza de Ámsterdam incluyó la restricción de anuncios de combustibles fósiles, vuelos, cruceros y vehículos de gasolina, y consolidó en una normativa municipal limitaciones que hasta ese momento se habían aplicado mediante acuerdos voluntarios con anunciantes.