China perforó en secreto más de 3.400 metros en la Antártida para acceder a un lago subglacial

La expedición utilizó perforación con agua caliente, superó el récord mundial de acceso polar y comunicó el operativo recién dos meses después, en medio de crecientes sospechas sobre el avance estratégico de Beijing en el continente blanco.
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Tras una operación secreta, el equipo de la 42ª expedición antártica china perforó exitosamente 3.413 metros de hielo en la Antártida Oriental, bajo las directrices del jefe de investigación Guo Jingxue, accediendo a la zona del lago subglacial Qilin. Esto fue informado oficialmente por el Ministerio de Recursos Naturales de China a través de la agencia Xinhua. La operación batió ampliamente el récord mundial anterior de perforación polar con agua caliente, que era de 2.540 metros, logrado entre 2004 y 2011 por el proyecto IceCube en el Polo Sur.

Se sospecharía de proyectos similares en la Península Antártica, reclamada históricamente por Argentina. La técnica utilizada se conoce como perforación con agua caliente. En lugar de taladros mecánicos con brocas metálicas, se emplean chorros de agua a alta presión y temperatura que derriten el hielo hasta abrir un túnel.

El método ofrece ventajas notables, ya que es más rápido que la perforación tradicional, resulta más limpio porque no incorpora químicos ni sustancias externas que puedan alterar ecosistemas vírgenes y permite construir túneles estables y de gran diámetro para descender instrumentos científicos. Por esas razones, se lo considera el estándar internacional de referencia para acceder a lagos subglaciales.

La actividad fue inicialmente comunicada con bajo perfil. China completó la perforación el 5 de febrero de 2026, pero recién lo anunció oficialmente el 7 de abril de 2026, más de dos meses después. Esto generó cierta controversia, ya que la acción no fue comunicada en tiempo real a la comunidad científica internacional. Además, China bautizó de manera unilateral al lago como “Qilin” en 2022, un gesto que fue interpretado como una forma de apropiación simbólica del territorio. A eso se suma que varios analistas occidentales advierten que muchos proyectos científicos chinos podrían tener un doble propósito, civil y militar.

Esta perforación formaría parte de una expansión sostenida de China en la Antártida que, en los últimos años, incluyó la puesta en funcionamiento de cinco estaciones de investigación, con una sexta en proceso de evaluación ambiental, y la inauguración de la estación Qinling en 2024, que le otorgaría capacidad de monitoreo de comunicaciones en la región. A esto se suma un informe del Pentágono de 2022 que advirtió que la infraestructura antártica china probablemente tiene un componente militar, así como la capacidad demostrada del país para operar en más del 90% del casquete antártico y en todo el Ártico.

Sin embargo, cuanto más profundo se va, más difícil es controlar el proceso, lo que hace que el récord de 3.413 metros sea un logro técnico notable. China utilizó nieve del propio lugar para evitar contaminantes externos, aplicó materiales anticontaminación y procedimientos estrictos de esterilización.

El objetivo estratégico de fondo es claro. China quiere posicionarse como potencia polar dominante para cuando se renegocie el Protocolo de Madrid en 2048. Ese protocolo, firmado en 1991, prohíbe toda explotación minera en la Antártida hasta esa fecha. Pero los recursos potenciales son colosales, entre ellos se estiman 500.000 millones de toneladas de petróleo y entre 300.000 y 500.000 millones de toneladas de gas natural en el continente, además de minerales como oro, cromo y uranio.

Formalmente, no sería una violación del Tratado Antártico, ya que China es signataria de dicho convenio desde 1959 y del Protocolo de Madrid de 1991, y su actividad se mantiene dentro del marco legal vigente. El propio Ministerio chino insistió en que la operación cumple con los requisitos del tratado de uso pacífico y protección ambiental.

No obstante, el problema de fondo es la intención a largo plazo, expertos como la Dra. Anne-Marie Brady señalan que China está construyendo la mejor posición posible antes de que llegue la revisión del tratado en 2048, y que sus materiales en chino son muy explícitos sobre el interés en los recursos minerales antárticos.

Li Yuansheng, profesor visitante de la Facultad de Ciencias Geográficas de la Universidad Normal del Este de China en Shanghái, califica a este hecho como “revolucionario y pionero, que posiciona a China como líder en la perforación polar con agua caliente”.

Una cápsula del tiempo

El lago Qilin es el segundo lago subterráneo más grande descubierto en la Antártida. Está ubicado en la Tierra de la Princesa Isabel, en la Antártida Oriental, enterrado bajo más de 3.000 metros de hielo y a unos 120 kilómetros de la estación china de Taishan.

Lo que lo hace extraordinario es su aislamiento, llevando al menos 3 millones de años sellado del mundo exterior, en un ambiente de alta presión, oscuridad total, temperaturas extremas y muy bajos nutrientes.

Eso convierte a sus aguas y sedimentos en una verdadera cápsula del tiempo geológica, capaz de conservar registros atmosféricos de épocas anteriores al congelamiento, microorganismos únicos adaptados a condiciones extremas y datos clave para reconstruir el clima del planeta en el pasado. Además, podría ofrecer pistas valiosas sobre la posibilidad de vida en lunas heladas como Europa, el satélite de Júpiter.

En toda la Antártida, en 2025 se identificaron un total de 231 lagos subglaciales activos; antes solo se conocían 146. Son ecosistemas que la ciencia apenas empieza a explorar.

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Trump pidió eliminar el comité de la ONU que cada año respalda el reclamo por las Islas Malvinas

El gobierno de Donald Trump pidió eliminar el Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas, el foro donde la Argentina sostiene cada año su reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas. El planteo llegó el pasado jueves 15, durante una sesión de la Cuarta Comisión de la Asamblea General en Nueva York. Allí, la representante estadounidense Tammy Bruce solicitó la finalización del mandato del organismo y calificó parte de su actividad como un despilfarro de recursos.

Desde el principal aliado internacional de la Casa Rosada llegó así una iniciativa que beneficia al Reino Unido y perjudica a los intereses argentinos. Ocurrió en plena ofensiva del Gobierno por el archipiélago y contra la explotación petrolera en sus aguas.

—El comunicado oficial de la ONU que da cuenta del pedido de Estados Unidos para terminar con el mandato del Comité Especial de Descolonización

De acuerdo con el comunicado de prensa GA/SPD/841 que difundió la ONU, la funcionaria afirmó que el comité “dejó de cumplir su propósito original”. Recordó que más de 80 antiguas colonias ya se incorporaron como Estados miembros, mientras el organismo “opera como si nada hubiera cambiado” y revisa los mismos textos cada año. También apuntó contra “los viajes anuales a centros turísticos del Caribe y el Pacífico Sur”, que consideró una pérdida de tiempo y de dinero para la organización.

Como ejemplo eligió a Puerto Rico. La Asamblea General quitó a la isla de la lista de territorios no autónomos en 1953, pero el comité celebra audiencias sobre ella todos los años. “Los habitantes de los territorios restantes merecen algo mejor que ser considerados meros instrumentos” en campañas políticas, remató. Su intervención no mencionó a las Malvinas.

El C-24, como se lo conoce en la jerga diplomática, nació en 1961 como órgano subsidiario de la Asamblea General para impulsar el fin del colonialismo. Lo integran 29 Estados y examina 17 territorios no autónomos, diez de ellos bajo administración británica, Malvinas incluida. Desde 1983 aprueba cada año una resolución que insta a Buenos Aires y Londres a negociar la soberanía, en línea con la resolución 2065 de la Asamblea General, de 1965. Estados Unidos abandonó el comité en 1971, con el argumento de que no le permitía cumplir un rol constructivo.

En esa misma sesión, la Cuarta Comisión aprobó más de 20 proyectos de resolución y una decisión, muchos surgidos de recomendaciones del C-24. Estados Unidos, el Reino Unido e Israel fueron los únicos votos en contra del texto sobre difusión de información sobre descolonización, que reunió 164 apoyos. La delegación británica, por su parte, reclamó que el comité reconozca la “modernización” de su vínculo con los territorios de ultramar.

Para Javier Milei, la jugada abrió la primera diferencia geopolítica con Trump. El Presidente comparte con el republicano la desconfianza hacia la eficacia de la ONU, pero considera al C-24 uno de los pocos escenarios multilaterales disponibles para el reclamo. 

Se espera que el canciller Pablo Quirno anuncie el rechazo argentino ante el vicesecretario de Estado, Christopher Landau, y el subsecretario para Asuntos del Hemisferio Occidental, Juan Pablo Segura, que llegan esta semana a Buenos Aires para promover una iniciativa de infraestructura con inversión estadounidense. El viernes, Milei habló por teléfono con el secretario de Estado, Marco Rubio. Ambos “reafirmaron la solidez de la asociación”, aunque no trascendió si conversaron sobre las islas.

Para cerrar el comité hace falta la aprobación de la Asamblea General. Allí Estados Unidos no tiene poder de veto, y el C-24 cuenta con el aval de una amplia mayoría de países.

La postura de Washington choca con el discurso de Milei en la última Asamblea General. “Malvinas es para nosotros una causa nacional, repito, Malvinas es para nosotros una causa nacional”, dijo el Presidente desde el atril neoyorquino, donde acusó a la ONU de “inútil” y de “mirar hacia otro lado con la causa”. Recordó que hace 50 años la resolución 31/49 pidió a las partes abstenerse de introducir modificaciones unilaterales y se preguntó “de qué sirve una resolución si durante décadas la contraparte puede actuar en sentido contrario”.

Los tres cancilleres de Milei defendieron el reclamo ante el C-24. Diana Mondino recordó en 2024 los 191 años de ocupación británica. Un año después, Gerardo Werthein la definió como “un acto colonial, contrario al derecho internacional”. En junio pasado, Quirno denunció la “militarización” del archipiélago y rechazó el argumento británico de la libre determinación: “Existe una población británica implantada por la potencia ocupante luego de la expulsión de las autoridades y de los legítimos pobladores argentinos”.

El pedido de Washington coincidió con el momento de mayor tensión con Londres. La Argentina solicitó al Tribunal Internacional del Derecho del Mar, con sede en Hamburgo, medidas para frenar el proyecto petrolero Sea Lion, y el Reino Unido respaldó de manera explícita a las empresas involucradas. Compañías estadounidenses también expresaron su preocupación por las sanciones que prevé la Ley de Soberanía.

Trump había alentado la estrategia oficial cuando evaluó revisar la neutralidad histórica de su país sobre el archipiélago y se ofreció como mediador. Sin embargo, después de reunirse el 22 de septiembre con el primer ministro británico, Andy Burnham, descartó esa mediación.

La ofensiva contra el C-24 forma parte de los recortes que Washington impulsa en la ONU como su principal contribuyente. Esos recortes coinciden con la carrera para suceder a António Guterres, en la que compite el argentino Rafael Grossi con el apoyo de Milei.

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