Persecución a cristianos en el Congo | Una filial del Estado Islámico asesinó a más de 36 civiles en dos días

Detrás de los ataques opera una filial del Estado Islámico que ya acumuló 1.749 víctimas en 2025 y busca erradicar la presencia cristiana en la región. Amnistía Internacional denunció crímenes de guerra y de lesa humanidad, y responsabilizó al "desinterés de la política internacional" por la escalada.
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Las Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF) —filial oficial del Estado Islámico (ISIS) en África Central— perpetraron una nueva ola de ataques mortales en aldeas del este de la República Democrática del Congo (RDC), matando al menos a 24 civiles en la noche del 5 al 6 de mayo en el territorio de Beni, mientras que el 8 de mayo los ataques se extendieron a Biakato (Ituri), donde se recuperaron al menos 15 cuerpos más.

El balance total preliminar de esa ola de ataques de dos días supera las 36 víctimas confirmadas, con decenas de desaparecidos.

“Estos abusos constituyen crímenes de guerra que el mundo no debe seguir ignorando”, afirmó la secretaria general de Amnistía Internacional, Agnès Callamard, en referencia a los crímenes de la ADF.

Esta ola de ataques es el último eslabón de una cadena sistemática de agresiones perpetradas en la región. En febrero de 2025, en Kasanga y Mayba, en North Kivu, 70 civiles fueron asesinados mediante decapitaciones con machetes dentro de una iglesia protestante. Meses después, en julio de 2025, la localidad de Komanda, en Ituri, fue escenario de otra matanza en la que murieron 43 personas, entre ellas niños y mujeres embarazadas tras la irrupción nocturna de hombres armados en un templo, con machetes y armas de fuego.

De acuerdo con datos de la Oficina Conjunta de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, solo en 2025 la ADF fue responsable de 465 ataques que dejaron 1.749 víctimas, incluyendo 344 mujeres y 129 niños, en las provincias de North Kivu, Ituri y Tshopo.

La violencia continuó en enero de 2026 con el asesinato de 22 civiles en una aldea de Ituri, y se agravó en marzo, cuando en Basidio fueron ultimadas 15 personas en un ataque con ametralladora e incendio de viviendas. Ese mismo mes, Bafwakoa registró otro episodio fatal con 19 muertos, seguido en abril por una nueva ofensiva en la misma zona que dejó 43 víctimas y destruyó casas tras un ataque nocturno con armas y machetes. Finalmente, en mayo de 2026, los ataques alcanzaron la frontera entre Beni e Ituri, donde más de 36 personas fueron asesinadas en una serie de incursiones contra múltiples aldeas.

El patrón es invariable: ataques nocturnos con armas de fuego y machetes, huida antes de la llegada del ejército e impunidad total.

La respuesta es compleja, pero no ambigua. Existen elementos suficientes para sostener la dimensión religiosa de la violencia. La ADF ha declarado de manera explícita su intención de erradicar la presencia cristiana en las zonas que controla y de “establecer un califato islámico mundial”. Además, el propio ISIS ha reivindicado ataques en su canal de Telegram, mencionando de forma directa a los cristianos como objetivo.

En ese mismo sentido, la selección de blancos refuerza esa lectura, ya que los ataques se concentran en iglesias, vigilias religiosas y celebraciones litúrgicas, como ocurrió en la masacre de Komanda durante el Jubileo de Plata de una parroquia. A ello se suman las denuncias formales elevadas ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) por organizaciones como Aid to the Church in Need y el European Centre for Law and Justice, que documentan una persecución religiosa deliberada. También Open Doors ubicó a la República Democrática del Congo en el puesto 29 de su Lista Mundial de Persecución 2026, con la puntuación más alta registrada hasta ahora.

Sin embargo, el cuadro de sucesos admite un matiz importante. La ADF también atacan a comunidades no cristianas y operan en un país donde cerca del 95% de la población es cristiana, por lo que gran parte de las víctimas pertenecen necesariamente a ese grupo. La ONU y otros organismos de verificación señalan, además, que la violencia contra civiles es masiva y que no siempre responde de manera exclusiva a la pertenencia religiosa, aunque tampoco descartan la motivación inicial. En esa línea, la BBC y algunos especialistas advierten que, en contextos como los del Congo o Nigeria, los factores étnicos, territoriales y religiosos se entrecruzan de forma tan estrecha que rara vez pueden separarse por completo.

En conclusión, la dimensión religiosa es real e intencional en el caso de la ADF, pero forma parte de una “operación de exterminio” más amplia contra cualquiera que no profese la religión islámica, que incluye el control territorial, el saqueo de recursos naturales y el terror como instrumento de dominación.

La situación en el Congo no constituye una excepción, sino que se inscribe en una tendencia continental cada vez más alarmante. De acuerdo con el Índice Mundial de Persecución 2026 elaborado por Open Doors, más de 388 millones de cristianos en el mundo viven hoy bajo persecución o discriminación grave, y en África subsahariana el deterioro es evidente. Entre los 14 países incluidos en la lista, el nivel combinado de violencia escaló del 49% del máximo posible hace una década al 88% en 2026.

— El líder de ISIS-RDC Seka Musa Baluku y a la derecha su director de redes, Meddie Nkalubo, alias Benjamin “Punisher”

Nigeria continúa siendo el epicentro del fenómeno, con 3.490 de los 4.849 cristianos asesinados por su fe en el último período analizado, mientras que Sudán, Nigeria y Malí alcanzan la puntuación máxima de violencia. El patrón se repite en Burkina Faso, Malí, Mozambique, la República Centroafricana y Somalia, donde la debilidad estatal de estos Estados abre espacio a grupos islamistas armados que actúan con la ausencia de ley.

Hay varias razones que explicarían porque existe poca o casi nula visibilidad mediática de este tipo de hechos. Por un lado, el Congo compite con otras crisis que dominan la agenda internacional, como el avance del M23 con respaldo ruandés, la crisis de Goma, que dejó más de 2.900 muertos, y las tensiones geopolíticas entre Kinshasa y Kigali, que concentran buena parte de la atención que sí logra llegar a otros países. A eso se suma la escasa presencia de corresponsales en zonas remotas como Ituri y North Kivu, regiones de selva densa y con infraestructura limitada, donde el acceso de periodistas resulta especialmente difícil.

Asimismo, influye una cierta fatiga informativa. Se trata de un conflicto prolongado, con más de tres décadas de duración y múltiples actores armados, lo que suele alimentar la percepción de que se trata de una crisis sin salida y reduce su atractivo a las masas. En paralelo, algunos especialistas afirman la existencia de un sesgo de agenda, según el cual ciertos medios de corte progresistas tienden a prestar menos atención a la violencia islamista contra minorías religiosas en el Sur Global.

El fracaso de la comunidad internacional

La Misión de Estabilización de la ONU en el Congo, conocida como MONUSCO, lleva más de 25 años desplegada en el país y se ha convertido en la operación de mantenimiento de la paz más prolongada en la historia de Naciones Unidas. No obstante, su balance es ampliamente cuestionado y el descontento entre la población congoleña es profundo, en particular por su incapacidad para brindar protección efectiva frente a la violencia armada.

En la región de Beni, epicentro de los ataques de la ADF, incluso se registraron protestas violentas contra los cascos azules. Diversos informes académicos sostienen que “la misión ha fracasado de manera sistemática en su objetivo de resguardar a los civiles” y que, además, “no impulsó los cambios políticos estructurales necesarios para construir una paz duradera.” A ello se suma un episodio especialmente doloroso, cuando la propia MONUSCO colaboró en la excavación de la fosa común donde fueron enterradas las víctimas de la masacre de Komanda, ocurrida en julio de 2025.

A fines de 2024, el gobierno congoleño pidió la retirada de la misión al considerar que ya no cumple su cometido, aunque la fragilidad del ejército nacional deja en evidencia un vacío que podría agravar aún más la crisis humanitaria que afecta a unos 7 millones de desplazados internos. En mayo de 2026, Amnistía Internacional volvió a poner el foco sobre la tragedia con el informe titulado “Nunca había visto tantos cadáveres”, en el que destacó que los crímenes cometidos por la ADF constituyen crímenes de guerra y de lesa humanidad, y reclamó una respuesta urgente de la comunidad internacional, responsabilizando la situación producto del “desinterés de la política internacional y los círculos de donantes” respecto a las amenazas de la ADF.

Es necesario entender que la ADF no es simplemente un grupo rebelde más entre los más de 120 que operan en el Congo. Su lógica responde a una ideología transnacional que no disputa territorio étnico ni el control de recursos, sino que busca instaurar un califato islámico. Su lealtad no se orienta ni al Congo ni a Uganda, sino al proyecto terrorista mundial del Estado Islámico.

A ello se suma el reconocimiento formal que recibió por parte de ISIS, que la legitimó públicamente e incorporó como una de sus provincias. Incluso reproduce métodos asociados al accionar del grupo en Siria e Iraq, como decapitaciones, quema de aldeas, esclavitud sexual de menores y reclutamiento forzado de personas. En ese marco, sus víctimas son seleccionadas en parte por su religión, ya que el objetivo declarado es eliminar de la faz de la tierra la presencia cristiana.

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Estados Unidos | Un inmigrante musulmán asesinó a militantes de “Gays por Palestina”

Un creyente musulmán identificado como Ousman Ceesay asesinó a Cameron Davis Capara y a Vincent Anthony Siqueiros en el estacionamiento de Venture-N, un bar gay de Tucson, Arizona. La Policía de Tucson concluyó que fue un ataque selectivo motivado por “odio contra la comunidad LGBTQIA+”.

El ataque sucedió alrededor de las 00:30 en el estacionamiento de Venture-N, un histórico bar gay de Tucson. Según la reconstrucción policial, Ceesay abordó a Capara y Siqueiros, con quienes no tenía una conexión conocida, y les disparó.

Ceesay se provocó después una herida de bala y murió poco después en un hospital. La Policía informó que los casquillos recuperados provenían de una pistola de 9 mm. hallada en la escena y que las imágenes de seguridad mostraban. Diversos familiares dijeron que Ceesay llegó a Estados Unidos con visa de estudiante hacia 2010 y posteriormente se naturalizó ciudadano estadounidense.

— Cameron Davis Capara y Vincent Anthony Siqueiros

Ceesay no conocía aparentemente a las víctimas, actuó solo y murió tras suicidarse con su propia pistola de 9 mm. Su familia lo describió como un musulmán practicante— con una relación causal que la investigación policial no ha establecido.

El lugar elegido estaba públicamente asociado con la comunidad gay y Ceesay llevaba consigo una lista de establecimientos vinculados con la comunidad homosexual. Además, en su vivienda fue hallada otra nota que, de acuerdo a fuentes policiales, señalaba que había actuado individualmente y que el ataque estaba motivado por el odio hacia esa comunidad.

— Ousman Ceesay, el asesino

“Me entristece profundamente que se haya producido otra pérdida de vidas sin sentido en nuestra comunidad. Los crímenes motivados por prejuicios son especialmente atroces y no tienen cabida en nuestra comunidad”, declaró la jefa de policía Monica Prieto en un comunicado.

La legislación federal también contempla delitos violentos motivados por la orientación sexual real o percibida, mediante la Ley Matthew Shepard y James Byrd Jr. Para una acusación federal hacen falta, además, los requisitos jurisdiccionales correspondientes. En este caso esa discusión queda sin efecto práctico respecto del atacante fallecido.

— Memorial con flores, velas y fotografías en el exterior del bar Venture-N

El motivo religioso

Que Ceesay fuera musulmán practicante está respaldado por el testimonio de su primo Muhammad Sylva, quien dijo que rezaba cinco veces al día y participaba de los ayunos. Pero el mismo familiar afirmó que su fe no era “extrema” y que nunca lo había oído expresar odio contra las personas homosexuales.

Una de las víctimas, Cameron Davis Capara, era fotógrafo y participaba activamente en distintas causas progresistas. Durante los últimos años había documentado manifestaciones contra las guerras en Gaza e Irán, protestas pro-Palestina y operativos migratorios de ICE en Arizona. Su familia lo describió como una persona particularmente comprometida con cuestiones de “justicia social”.

“Una de las cosas que más admiraba de él era que no juzgaba a la gente. Creía que cada persona tenía su propia historia, sus propias luchas y sus propias razones para ser quien era”, destacó su padre, Jeff Capara. “Él quería que la gente tuviera la libertad de ser ellos mismos sin ser juzgados por ello. Y de la misma manera, él tampoco quería ser juzgado. Quería ser aceptado por quien era”, añadió.

La evidencia disponible permite afirmar con seguridad que fotografiaba protestas por Gaza y que se involucraba en redes locales de documentación de movimientos sociales, pero no prueba que su postura sobre Palestina tuviera relación alguna con el homicidio.

El representante estatal republicano de Arizona, John Gillette, criticó a los miembros demócratas de la delegación del Congreso de Arizona tras el homenaje de la Cámara de Representantes de Estados Unidos a las dos victimas, describiendo el tiroteo como un acto de “terrorismo islámico radical” y acusó a los demócratas de tener “alianzas con el enemigo”,

La prensa local informó antecedentes de dificultades financieras y una declaración de bancarrota de Ceesay y su esposa. Esos elementos pueden formar parte del contexto biográfico, pero no explican por sí mismos el blanco elegido, la lista de establecimientos ni el contenido encontrado por los investigadores.

Declaraciones extremas de ministro israelí: propone matar a 40 personas diarias en Gaza

La Franja de Gaza atraviesa un prolongado conflicto bélico desencadenado tras los atentados terroristas perpetrados por Hamás contra territorio israelí. En medio de las operaciones militares y la creciente tensión humanitaria en el enclave palestino, las posturas de los sectores más radicalizados del espectro político israelí intensifican la presión sobre el gabinete de gobierno.

Dentro de este escenario, las declaraciones de figuras de peso en el Ejecutivo suelen generar ondas expansivas tanto en la política interna de Israel como en el tablero diplomático internacional, donde los aliados occidentales vigilan de cerca el estricto cumplimiento de las normas del derecho humanitario.

Escena cotidiana en Gaza.

Llamado a la matanza

Itamar Ben Gvir, el ultra-sionista ministro de Seguridad Nacional de Israel, desató una fuerte controversia tras asegurar en el podcast “8 de octubre” que las fuerzas de seguridad deberían ejecutar a entre 30 y 40 personas cada noche en la Franja de Gaza. En su intervención, el funcionario no se limitó a quienes representan una amenaza inmediata, sino que profundizó en una postura extrema al afirmar: “Hay personas allí que no merecen vivir. No deberían vivir. Ni siquiera son personas”.

Tras la difusión de estos dichos, la Comisión Europea evitó comentar la declaración específica, pero la portavoz comunitaria de Exteriores, Anitta Hipper, recordó que la Unión Europea mantiene pendiente una propuesta para sancionar al ministro. Hipper reiteró que el bloque espera que Israel cumpla con el derecho internacional humanitario y garantice la protección de los civiles, recordando que las deliberaciones sobre medidas restrictivas contra individuos son confidenciales y requieren la unanimidad de los 27 Estados miembros.

Mientras el debate interno en el Consejo de la UE sobre estas sanciones continúa, la retórica del ministro vuelve a poner en tensión la relación entre las posturas del Ejecutivo israelí y la exigencia de cumplimiento de las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. La gravedad de las declaraciones ha reavivado la presión diplomática sobre el gabinete, exponiendo la distancia entre el discurso de Ben Gvir y el marco de actuación que los organismos internacionales demandan a Israel en medio del conflicto contra el terrorismo de Hamás.

Itamar Ben Gvir.

El historial del funcionario

Itamar Ben Gvir ha construido su trayectoria política sobre posturas ultra-sionistas y discursos de confrontación en Cisjordania y Gaza. Su carrera incluye antecedentes de inhabilitación por incitación al racismo en su juventud y su constante reivindicación del papel de colono, marcando una línea de acción pública caracterizada por la radicalización.

La reiteración de este tipo de declaraciones expone una brecha persistente entre la retórica del titular de Seguridad Nacional y las directrices que el derecho internacional exige al Estado de Israel, alimentando la presión de los aliados occidentales y de los organismos multilaterales sobre el gobierno israelí.

Benjamin Netanyahu junto a Itamar Ben Gvir.

*Por Augusto Grinner

Las fuertes críticas de El Bananero al sionismo: “Yo no voy a lamerles el orto a esos genocidas asesinos de niños”

El creador de contenido hispano-estadounidense y uruguayo Adrián Maximiliano Nario Pérez, conocido popularmente en la cultura digital como “El Bananero”, construyó durante más de dos décadas una de las figuras más longevas e influyentes del entretenimiento en internet. Con una trayectoria centrada en el humor escatológico, la sátira y la parodia cinematográfica, su personaje se mantuvo históricamente al margen de las discusiones ideológicas o partidarias. Sin embargo, la consolidación de formatos de transmisión en vivo como “Radio Garka” y sus recientes intervenciones mediáticas marcaron un punto de quiebre en su perfil público, acumulando opiniones sobre la realidad sociopolítica y geopolítica global.

— “El bananero” contra el Estado de Israel

En ese marco, Nario emitió declaraciones categóricas referidas a las operaciones militares en la Franja de Gaza. Durante una intervención difundida en plataformas digitales, el comediante lanzó una frase de alto impacto referida al Estado de Israel: “hijos de mil p*ta, asesinos de niños que los impusieron ahí, nunca fue su tierra”. La afirmación condensó la denuncia por el saldo de víctimas infantiles y cuestionó la legitimidad territorial de la presencia israelí en el área.

A través de un lenguaje directo, expresó su agotamiento respecto a la narrativa sionista, aprovechando su condición de creador autofinanciado para fijar postura sin la cautela corporativa de otros comunicadores de internet.

Las críticas al alineamiento de Milei

Su postura también alcanzó a la política interna argentina. En sus transmisiones en vivo, Nario cuestionó directamente al gobierno de Javier Milei, apuntando contra la dirección de su política exterior. En particular, el comediante repudió el alineamiento diplomático irrestricto de la gestión libertaria con el Estado de Israel, rechazando que las decisiones internacionales del país queden subordinadas a alianzas ideológicas o religiosas.

— Javier Milei en la “Yeshiva University”, cuando afirmó ser “el presidente más sionista del mundo”.

A su vez, las reflexiones económicas de Nario en Radio Garka provocaron un fuerte contrapunto con la base de seguidores que simpatiza con el proyecto oficialista. Al señalar las limitaciones de la desregulación absoluta y advertir sobre las dificultades estructurales para salir de la pobreza en el modelo de supuesto libre-mercado que promueve el Gobierno, sus palabras generaron un inmediato desencanto entre los sectores libertarios que consumían su contenido asumiendo una afinidad ideológica que el propio humorista se encargó de desmentir.

Javier Milei junto a Eduardo Elsztain, el empresario beneficiado por el Estado que le financió la campaña de 2023.

La raíz de un conflicto milenario

Las declaraciones de Nario reabrieron el debate sobre el trasfondo histórico que rodea la disputa territorial en la región. Quienes sostienen la legitimidad del Estado de Israel argumentan la continuidad del vínculo ancestral con esa tierra, recordando que hace más de dos milenios existieron allí los reinos de Israel y Judea. Tras la rebelión de Bar Kojba en el siglo II d. C., el Imperio Romano reprimió a la población judía, la expulsó de Jerusalén y renombró la provincia como “Syria Palaestina” para borrar la conexión identitaria con el territorio.

Sin embargo, el derecho internacional y la geopolítica moderna enfrentan dos principios contrapuestos. Por un lado, la creación de Israel en 1948 respondió a la necesidad vital de consolidar un refugio nacional soberano e inexpugnable para el pueblo judío tras milenios de persecuciones y el exterminio del Holocausto. Por el otro, la postura palestina denuncia el desplazamiento de la población árabe que habitaba la zona de forma ininterrumpida durante siglos, reclamando su derecho a la autodeterminación en el territorio.

En el centro de este mapa: la franja de Gaza.

En definitiva, las definiciones de “El Bananero” exponen la fractura de un consenso previo entre las figuras del entretenimiento digital y la política contemporánea. Al irrumpir en una controversia que combina dramas humanitarios, alianzas diplomáticas y reclamos históricos milenarios, la postura del comediante refleja cómo el conflicto en el Medio Oriente sigue enfrentando dos demandas éticas irreconciliables: la necesidad de un hogar seguro para un pueblo perseguido y el reclamo de autodeterminación de la población desplazada.

*Por Augusto Grinner

“No critiques a Israel”: la condición de Javier Negre para llevar a una activista colombiana a la presidencia

Javier Negre dejó atrás el periodismo convencional en España tras una condena judicial por vulnerar la intimidad de una víctima, episodio que derivó en su despido del diario El Mundo. Lejos de retirarse, reconvirtió su perfil hacia un modelo de negocio que prioriza la monetización de la polarización extrema por sobre cualquier estándar de verificación o ética profesional.

Su desembarco en Argentina se consolidó al adquirir La Derecha Diario, portal fundado por el consultor político Fernando Cerimedo, recientemente noticia a nivel regional por su detención en Bolivia. Negre compró las acciones del portal de noticias para hacerse del control de este aparato de agitación. Así, Negre tomó el relevo de una estructura que funciona con una lógica corporativa propia: el uso de cuentas falsas en las redes sociales, el hostigamiento sistemático a opositores y la venta de acceso a círculos de poder, consolidándose como un operador que busca expandir su influencia mediante agendas que nada tienen que ver con el ejercicio informativo.

Javier Negre junto a Javier Milei.

Quién es Camila Rojas

La denunciante se consolidó en la escena pública como una activista conservadora en Colombia, desde donde ha impulsado causas alineadas con los sectores tradicionales de la derecha regional. Su perfil cobró notoriedad al posicionarse como una voz crítica frente a los equilibrios de poder actuales en su país.

Lejos de sumarse a las estrategias de alianzas incondicionales con actores extranjeros, Rojas adoptó una postura de rechazo frontal ante la injerencia de figuras internacionales en la política local. A través de sus intervenciones públicas, ha cuestionado duramente a quienes pretenden instrumentalizar las banderas ideológicas con fines meramente transaccionales, advirtiendo sobre los riesgos de subordinar la soberanía nacional a intereses ajenos.

Foto de perfil de Camila Rojas.

La denuncia y la moneda de cambio

El conflicto escaló cuando Camila Rojas decidió exponer públicamente las maniobras del operador español. A través de sus redes sociales, la activista publicó un video y tuiteó duras advertencias sobre las verdaderas intenciones detrás de la llegada del entorno de Negre a la región, sintetizando su postura con una frase contundente: “la política exige principios, no mercenarios”.

Lejos de tratarse de un respaldo ideológico genuino, la denuncia puso de relieve que el objetivo de estas redes es fracturar a la oposición local y negociar intereses económicos y políticos ajenos a las necesidades de Colombia. En esa línea, Rojas cuestionó abiertamente la legitimidad de sus interlocutores al señalar que “nadie va a instrumentalizar las banderas de la familia, los niños y la fe, mucho menos personas que jamás han tomado una Biblia en sus manos”.

El video de Rojas revelando la propuesta de Negre.

El punto más álgido de la revelación radica en la contraprestación exigida para estructurar una plataforma electoral con aspiraciones presidenciales. Según lo expuesto, Negre no sólo le garantizaba convertirla en candidata a la presidencia, sino también elevarla como un referente intelectual de peso, equiparable a la figura del politólogo argentino Agustín Laje, presidente de Fundación Faro. Sin embargo, todo este despliegue venía supeditado a una condición geopolítica inflexible: blindar diplomáticamente y cesar toda crítica hacia el Estado de Israel, subordinando cualquier soberanía discursiva a los intereses de la red internacional.

*Por Augusto Grinner

Milicias yihadistas islámicas asesinan a 35 cristianos por día en Nigeria

En una entrevista exclusiva que el medio Breitbart News publicó con un abogado del Cinturón Medio (Middle Belt) de Nigeria que usó el seudónimo “Jabez Musa” para proteger su identidad y la de su familia, describió que los ataques de milicias yihadistas, en su mayoría identificadas con la etnia fulani, son una “ocurrencia diaria” contra fieles cristianos.

“Los asesinatos no han cesado. Ocurren en masa, a veces son solo unos pocos individuos, esa es la situación aquí”, afirmó Musa.

— Testigos presenciales informan del uso de drones, un mayor número de atacantes y asaltos simultáneos contra varias comunidades

En la semana previa a la nota, mataron al hijo de un pastor, y aseguró que la matanza no cesa en estados como Plateau, Benue, Nasarawa, Kaduna del sur y Taraba. Según su relato, las comunidades cristianas sufren secuestros para pedir rescate, destrucción e incendio de aldeas, y el despojo sistemático de tierras ancestrales por parte de estas milicias islamicas armadas.

El “Middle Belt” es la franja central de Nigeria donde el norte de mayoría musulmana se encuentra con el sur de mayoría cristiana, y es allí donde se concentra la violencia contra comunidades agrícolas cristianas. Los estados más golpeados —Plateau, Benue, Kaduna, Nasarawa y Taraba— han registrado ataques casi semanales durante 2026. Solo entre mayo y julio, la asociación juvenil Berom Youth Moulders documentó al menos 121 muertes en localidades de Plateau.

En julio, decenas de personas murieron en incursiones simultáneas en Plateau y Benue, incluyendo un bebé de dos meses, mientras que el ejército nigeriano llegó tarde o ni siquiera respondió pese a alertas previas, en donde los mismos soldados han disparado, arrestado y desarmado a guardias civiles frente a sus casas, incluso durante invasiones armadas de las guerrillas islámicas fulani. A fines de julio, un ataque nocturno en la aldea de Naridon (estado de Kaduna) dejó 30 muertos, entre ellos 11 niños, y varios secuestrados, incluyendo un sacerdote católico.

“Queremos que los cristianos de todo el mundo sepan lo que está sucediendo en Nigeria, que estén al tanto de los acontecimientos diarios y que sepan que los cristianos están siendo severamente perseguidos”, destacó Musa, denunciando que “la persecución incluye asesinatos, discriminación en todas sus formas y, además, a los cristianos se les niegan sus derechos en algunos estados musulmanes de Nigeria”.

— Coronel Victor Asuquo se dirige a los pobladores de la aldea de Gwom Ajang, en el distrito de Foron, Barkin Ladi, tras ataques de terroristas islámicos en una incursión nocturna cerca de la frontera entre Plateau y Bauchi

Estos patrones no son hechos aislados, siendo que organizaciones como Intersociety e International Christian Concern llevan un registro casi semanal de matanzas, secuestros y destrucción de cosechas atribuidos a milicias fulani armadas, con picos de decenas de víctimas por incidente. La agencia de ayuda cristiana internacional e interdenominacional, Barnabas Aid estima que, desde 2009, más de 45.000 cristianos han sido asesinados por islamistas en el norte y el Cinturón Medio de Nigeria.

El eje central de la denuncia de Musa —y de organizaciones como Intersociety— es que el gobierno central, encabezado por el presidente Bola Tinubu, actúa con pasividad o incluso complicidad frente a estos ataques. De acuerdo al letrado, funcionarios nigerianos minimizan el carácter religioso de la violencia atribuyéndola al “cambio climático” (por disputas entre agricultores y pastores ante la escasez de tierras) y han invertido en campañas de relaciones públicas para contrarrestar la cobertura internacional del problema.

Tinubu declaró en 2025 que las denuncias de un “genocidio religioso” eran “infundadas”, insistiendo en que ninguna religión está bajo amenaza en el país. En algunos casos, el propio ejército ha pedido a los civiles que se defiendan solos ante la falta de tropas suficientes, como ocurrió en junio en la frontera entre Plateau y Bauchi.

— Sunday Ezekiel, líder juvenil de Gwom Ajang, apunta con una honda luego de haberse enfrentado con ella de terroristas islámicos armados con fusiles de asalto

“Cuando se les llama ‘gamberros’ o ‘bandidos’, entonces la criminalidad no es tan grave”, describió Musa, “pero lo que vemos aquí es que se trata de gente militante que mata”. “Vienen por cientos en sus motocicletas, acompañados de sus cómplices en moto y armados con fusiles AK-47, atacan una aldea o comunidad, matan a sus habitantes y luego toman el control o los matan de nuevo, regresan y vuelven a tomar el control del lugar”, añadió.

Esta denuncia se inserta en una disputa diplomática que escaló fuertemente desde octubre de 2025, cuando el presidente estadounidense Donald Trump redesignó a Nigeria como “País de Preocupación Particular” (CPC, por sus siglas en inglés) bajo la Ley de Libertad Religiosa Internacional, alegando que “el cristianismo enfrenta una amenaza existencial en Nigeria”.

Trump llegó a amenazar con llevar tropas norteamericanas “a las armas” y con cortar toda ayuda si el gobierno nigeriano no protegía a los cristianos, y en diciembre habría ordenado ataques con misiles Tomahawk contra objetivos yihadistas. Además, cifras citadas por legisladores republicanos enumeran a más de 7.000 cristianos que habrían sido asesinados solo en los primeros siete meses de 2025, un promedio de 35 por día.

“Hay pelotones de soldados por todas partes, y en la mayoría de los casos, cuando reciben informes de un ataque, tienen excusas”, subrayó Musa sobre la inoperancia por parte del ejército nigeriano. “Podrían decir que tienen que esperar una orden de la autoridad superior para actuar, y cuando llegan —si es que llegan—, llegan cuando ya se ha producido el ataque y los daños, cuando ha habido muertos. Pero a veces, simplemente no llegan”, agregó.

Sin embargo, el propio asesor presidencial de EE.UU. para África, Massad Boulos, cambió de postura. En octubre de 2025, calificó las denuncias de persecución selectiva como “equivocadas”, argumentando que Boko Haram e ISIS-África Occidental matan a más musulmanes que cristianos, pero en julio de 2026 reconoció públicamente que la violencia contra comunidades cristianas en el Cinturón Medio es “intolerable”.

— Donald Trump junto a Massad Boulos, empresario de ascendencia libanesa y asesor principal para asuntos árabes y de Oriente Medio

Analistas de centros como CSIS advierten que, si bien la crisis de seguridad es real y grave, el término “genocidio” tiene una definición legal exigente y que caracterizar el conflicto únicamente como persecución religiosa simplifica causas más complejas como las disputas por tierra y agua, criminalidad armada y colapso del control estatal en zonas rurales. El Vaticano, a través del cardenal Pietro Parolin, también relativizó la etiqueta de “guerra religiosa”, atribuyendo los ataques a causas sociales.

Aún así las víctimas, lamentó Musa, “sufren traumas graves” y necesitan un largo proceso de asistencia para poder reconstruir su vida cotidiana tras sobrevivir al secuestro. Para dimensionar la gravedad de la situación, relató el caso de una familia conocida que permaneció cautiva. Uno de los sobrevivientes le contó que tanto él como su esposa fueron sometidos a abusos sexuales y que, en ocasiones, los hechos ocurrieron frente a sus hijos. “Nos secuestraron, se acuestan con ella cuando les da la gana, a veces mientras los niños miran. Si protesto, me disparan”, detalló el hombre.

“Existe la historia de un niño de siete años que fue secuestrado y, debido a la falta de alimentos en el lugar donde los secuestradores lo mantuvieron cautivo, en el monte, tuvo que comer carne humana para sobrevivir”, señaló Musa.

Otra sobreviviente, una mujer que quedó embarazada durante su cautiverio, sufrió complicaciones al momento del parto. Musa indicó que, ante la ausencia de asistencia médica, otra mujer fue obligada por los militantes a cortar el cordón umbilical con los dientes.

El pedido de las comunidades afectadas

Musa sostuvo además que los cristianos no representan una amenaza para los fulani ni para otros grupos militantes islamistas que operan en Nigeria y remarcó que “en el mejor de los casos, pueden defenderse”. Por ello, reclamó al Gobierno un compromiso efectivo para proteger a las comunidades afectadas y garantizar su seguridad.

“Que los cristianos de todo el mundo oren por los cristianos de Nigeria. La Biblia dice que hay que velar y orar. Además de la oración, la vigilancia implica que los cristianos de otras jurisdicciones insten a sus representantes a presionar al gobierno nigeriano para que actúe y ponga fin a la violencia”, consideró Musa.

De los 36 estados que posee Nigeria, quienes viven en 12 del país están sujetos a la sharia, o ley islámica, en contra de la constitución del Estado. Musa ratificó que a los cristianos se les suele negar la documentación legal para construir iglesias y lugares de culto en estados gobernados por líderes musulmanes, y que sufren otras formas de discriminación incluso cuando no son atacados directamente.

“Lo que queremos, lo que quieren los cristianos y todo nigeriano sensato, es paz, menos ataques o ninguno, ya sea contra cristianos o cualquier otro grupo religioso en Nigeria”, manifestó Musa a la opinión pública.

Asimismo, otras voces del Cinturón Medio piden que el gobierno nigeriano cumpla su deber constitucional de proteger a los civiles, que haya presión internacional concreta (no solo declaratoria) sobre Abuja, y que se reconozca oficialmente el carácter de “limpieza étnica” de los ataques, en lugar de atribuirlos genéricamente a “bandidismo”. En enero de 2026, EE.UU. y Nigeria formaron un Grupo de Trabajo Conjunto para reducir la violencia contra grupos vulnerables, aunque hasta ahora los resultados sobre el terreno han sido nulos, con los ataques documentados que continúan mes tras mes en lo que va del 2026.

El 8 de junio de 2026, expertos de Naciones Unidas expresaron preocupación por la situación de mujeres y niñas cristianas en el norte de Nigeria y el Middle Belt. Señalaron que habían recibido informes creíbles de asesinatos, secuestros, violencia sexual, conversiones forzadas y matrimonios forzados, más no intervinieron.

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