Luis Ventura aseguró que Jorge Rial se reunía con Lázaro Báez en su casa: “¿Por qué no habla de eso?”
En el sinfín de críticas que lanzó el panelista mediático también cuestionó a Rial por su militancia K y lo trató de hipócrita: "Predicás la izquierda y recaudás con la derecha".
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El panelista y conductor Luis Ventura ventiló intimidades de su excompañero laboral Jorge Rial y apuntó contra sus contactos. Fue este miércoles en el programa de Karina Mazzocco que Ventura destrozó al conductor de Argenzuela y advirtió que si algo le sucede recuerden sus declaraciones.
Luego del accidente automovilístico que sufrió Morena Rial, su padre le pidió: “No hablés nunca más con Luis Ventura, bloquealo. No quiero más contacto con esa mierda de persona”, calificativo que hizo estallar a Ventura: ¡Esa mierda de persona salvó a tu hija de un suicidio!, estaba con las venas cortadas y vos no atendías el teléfono. Tres horas después llegó, ¿Te olvidaste de esa?”, recriminó.
Luis Ventura desenmascaró a Jorge Rial, involucró a Lázaro Báez y lanzó una explosiva advertencia: “Si me pasa algo, ya saben”pic.twitter.com/mXPL67ckiG
“Yo nunca levanté un teléfono”, siguió haciendo mención de que nunca le pidió ningún favor o ayuda al conductor K, pero que sí siempre se los pedían a él: “Si queres sigo y vamos, cuando vos quieras. Parece que nos olvidamos del cuchillazo en los riñones allá en el polo, nos olvidamos de cuando abriste un programa diciendo que le ibas a meter un balazo a Fort en la cabeza”.
Seguidamente, lanzó: “Tampoco hablemos de lo que le hiciste a algunas compañeras de trabajo. (…) Si me pasa algo sepan que esto tiene que ver. Ojo, no sería la primera vez”.
🚨 La enemistad más escandalosa: Luis Ventura apuntó contra Jorge Rial
Seguidamente, Ventura sostuvo que Rial no habló nunca de los negocios ilícitos de Cristóbal López, dueño el Grupo Indalo, porque trabajaba en un radio que le pertenecía: “Nunca lo tocaron a Cristóbal López, ¿Por qué será?”, se preguntó en tono irónico.
“Cristóbal López no se tocó porque después fuimos todos a laburar allá”, sumó y cerró: “Que hable de las reuniones en sus casa con Lázaro Báez, yo puedo hablar de eso, y de las sociedades (empresas/negocios) que vinieron después, también de eso puedo hablar”.
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Para los más jóvenes, Pedro Brieger es apenas un eco de la vieja televisión. Durante décadas fue el oráculo internacional de C5N y Radio Nacional, dictando cátedra con una suficiencia que hoy resulta escalofriante. Mientras explicaba conflictos globales con parsimonia, puertas adentro ejecutaba un patrón de conducta patológico: un acoso sexual sistemático que gozó de impunidad durante treinta años.
El castillo de naipes cayó en julio de 2024, cuando un informe de Periodistas Argentinas documentó 19 testimonios que expusieron su cultura del acoso: exhibicionismo, masturbación frente a colegas y abuso de poder para intimidar a jóvenes profesionales. Aquel analista estrella que codeaba con presidentes desapareció de un plumazo, eyectado de cada estudio de radio y televisión hasta convertirse en un paria mediático.
Su realidad actual es una oficina virtual que parece una parodia. Lejos de las grandes producciones, hoy mendiga suscripciones de $5.000 con una precariedad administrativa total: para leer su newsletter semanal, cada mes sus últimos fieles deben transferir al alias “CUENTO.CALDO.CARDO” (así de cacofónico y gracioso como suena) y, en un acto de rigor administrativo propio de un principiante, enviarle un comprobante a una casilla de Gmail para avisarle que pagaron. Todos los meses, cada persona. Brieger mutó de intelectual mediático a cadete de su propio olvido.
Brieger explicando cómo recibir su newsletter: transferencia y aviso por e-mail.
La oficina de Facebook y el refugio ideológico
Su rutina en Facebook es el retrato de la irrelevancia. El analista que consultaba mandatarios hoy dedica sus tardes a scrollear redes para copiar y pegar fragmentos de portales marginales o gacetillas de la embajada china que sube con comentarios genéricos, como “recomiendo leer esto” o “muy interesante nota”. Ya casi no produce análisis; es un repetidor serial de links que busca, desesperadamente, que el algoritmo no lo termine de enterrar en el olvido.
Ante el repudio, Brieger construyó una trinchera ideológica donde su pasado de acosador no existe. Se refugia en la defensa irrestricta de Irán, Cuba, China y Venezuela, citando a autores progresistas y validándose en medios militantes para blindarse éticamente. Le habla a un núcleo duro que prefiere consumir retórica “anti-imperialista” antes que recordar las 19 denuncias que lo eyectaron del sistema profesional.
Brieger en las épocas que era bien recibido en C5N.
El miedo al escrache y el cupo de la vergüenza
La degradación llega a su punto máximo con sus charlas virtuales sobre Medio Oriente. Por la módica suma de $30.000, el otrora conferencista internacional ofrece encuentros por Zoom bajo una condición humillante: requiere un “cupo mínimo de 10 personas” para arrancar. No es sólo que le falte presupuesto para un salón, sino también el terror al escrache ante un encuentro físico. La pantalla de la computadora es el único escudo que le queda para evitar que alguien lo increpe cara a cara por su pasado.
Para intentar justificar el precio de su nostalgia, Brieger apela a anécdotas de un prestigio vencido: cita encuentros con Christine Lagarde en París o sus viajes a Irak en los años ‘90. Es una paradoja tragicómica: mientras denuncia el “culto a la personalidad” de líderes mundiales, intenta desesperadamente sostener su propio micro-culto personal para que diez desconocidos, dispersos por el mundo, le aseguren una recaudación mensual que no llegaría a cubrir un alquiler digno.
Brieger explica que necesita al menos 10 personas para dar la charla y comenta el temario.
La foto del olvido
La imagen actual de Pedro Brieger es la de un hombre que habita en las grietas de internet, facturando centavos y rezando para que diez desconocidos le transfieran a un alias antes de que la memoria colectiva vuelva a golpearle la puerta. Ya no hay estudios con luces de neón ni viajes diplomáticos; sólo le queda copiar y pegar cada día en una red social en desuso y esperar ansiosamente que le suenen las notificaciones de su cuenta bancaria (o de su casilla de Gmail).
Es el destino final de quien creyó que su prestigio lo hacía intocable: un retiro forzado donde la única primicia que tiene para ofrecer es el cronograma de sus propias necesidades económicas. Brieger ya no explica el mundo, ahora el mundo lo explica a él como el ejemplo perfecto de que la impunidad tiene fecha de vencimiento, y que el olvido puede ser mucho más ruidoso que cualquier repudio.
Joseph Kent, exboina verde con 20 años en las Fuerzas Especiales, se convirtió en el primer alto funcionario en renunciar públicamente por el conflicto. Su salida dejó al descubierto una fractura profunda dentro del oficialismo. El presidente, lejos de lamentar la partida, la celebró: “Siempre pensé que era débil en materia de seguridad”.
Con el sistema de pagos paralizado y un rojo de 87.000 millones de pesos, la fintech enfrenta un “corralito técnico”. Mientras la morosidad trepa al 64% por las tasas de interés que el BCRA mantiene por las nubes para pisar la inflación, los ahorristas denuncian fondos retenidos en la peor ruptura de la cadena de pagos de los últimos 20 años.
Un relevamiento preliminar indica que al menos 29 comunas de la provincia registran demoras de pago superiores a seis meses, lo que empieza a afectar la provisión de medicamentos.
Pax menemista. Silvia Mercado dice que Mario Montoto le contó que ya leyó el libro "y lo voy a leer nuevamente". La fuente clave que cuenta cómo fue el acuerdo de los ex montoneros con Menem por los indultos a unos y otros. https://t.co/Sye268RCR6