INSÓLITO | Maduro aterroriza a los venezolanos con supuestos ataques terroristas inexistentes
El dictador chavista pone en ejercicio su creatividad inventiva una vez más al acusar al presidente colombiano, Iván Duque, de querer atentar contra el sistema eléctrico venezolano.
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El dictador venezolano Nicolás Maduroles solicitó a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) y a los cuerpos policiales de su país mantenerse “alerta” ante las “amenazas terroristas” que “se escuchan” desde Bogotá, Colombia. Según el líder chavista, el objetivo de las presuntas ofensivas serían “hacerle daño a la patria”. Sin pruebas alguna, vale la pena destacar.
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“Alerta, siempre alerta, para cuidar la paz de la república. Asechanzas terroristas, amenazas terroristas de última hora se escuchan desde Bogotá contra nuestra amada Patria”, sentenció el dictador durante un acto militar en Caracas, transmitido por el canal estatal Venezolana de Televisión (VTV).
Presidente Iván Duque sobre Nicolás Maduro: “No debí decir que las horas están contadas porque uno debe tener un margen pero me salió del alma”. En la entrevista, para Caracol Radio, Duque sostuvo que, “sigo pensando que uno debe seguir gobernando para defender a la democracia”. pic.twitter.com/RQV31Itko6
Maduro refirió, a su vez, que estos presuntos amedrentamientos desde Colombia, de los que ya ha responsabilizado en varias ocasiones al presidente Iván Duque, se planifican en conspiración “con terroristas y traidores nacidos en Venezuela”. No obstante, aseguró que su régimen está dispuesto a someter a quienes atenten contra la paz.
“Ningún crimen es perfecto y nosotros sabremos neutralizar, derrotar y perseguir a los criminales y terroristas que conspiran contra la paz y la estabilidad de Venezuela”, subrayó. El pasado 2 de julio el dictador afirmó que el jefe de Estado colombiano sigue activando planes violentos, como “ataques terroristas contra el sistema eléctrico venezolano” y atentados “terroristas” contra personalidades y líderes políticos y militares de Venezuela.
Estas declaraciones fueron rechazadas por el Gobierno de Colombia, que en un comunicado de la Cancillería, las calificó de “mentirosas, cínicas e irresponsables”. Durante el acto de este martes, Maduro designó a Santiago Alejandro Infante Itriago como comandante general de la Aviación Militar y al almirante Aníbal José Brito Hernández como comandante de la Armada Bolivariana.
La semana pasada se había tocado la posibilidad de que el líder del régimen venezolano pudiera asistir a la posesión del presidente electo Gustavo Petro, que se llevará a cabo el próximo 7 de agosto. Esto se debió a una tutela que admitió para estudio el Consejo de Estado, en la cual un ciudadano, identificado como Juan Luis Castellanos, argumentó que la posibilidad de que Maduro no asista al evento le vulnera sus derechos fundamentales.
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Estados Unidos sumó un nuevo capítulo de tensión política tras la renuncia de Joseph Kent, quien hasta ahora encabezaba el Centro Nacional de Contraterrorismo. Kent dimitió en señal de protesta contra la ofensiva hacia Irán promovida por la gestión del presidente Donald Trump.
“Irán no representaba ninguna amenaza inminente para nuestra nación”, afirmó Kent en un posteo en su perfil oficial de X, implicando directamente que la justificación del gobierno era falsa o exagerada, y agregando: “Está claro que iniciamos esta guerra a causa de la presión de Israel y su poderoso lobby estadounidense”.
Esta sería la primera renuncia pública de un alto funcionario vinculada a este conflicto y deja al descubierto fisuras dentro de la Casa Blanca y del propio movimiento republicano, una división que podría reconfigurar el debate político en Washington.
Kent también advirtió que “no puedo, en conciencia, apoyar la guerra que se libra en Irán”, subrayando su negativa a apoyar el envío de jóvenes americanos a “luchar y morir en una guerra que no beneficia al pueblo estadounidense”.
– “No puedo, en conciencia, apoyar la guerra que se libra en Irán”. La renuncia de Kent, publicada en su cuenta de X
Tal como indicó el representante del Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), capitán de navío Tim Hawkins, a la revista Time el 17 de marzo, el número total de combatientes difuntos asciende a al menos 15 y alrededor de 200 lesionados, incluyendo bajas no relacionadas directamente con el combate.
Tres semanas después del inicio del conflicto, el costo humano le dio la razón. En sintonía con cifras de la Cruz Roja, más de 1.000 personas murieron en los primeros días. El Ministerio de Salud de Irán reportó 18.551 heridos. La agencia de la Organización de las Naciones Unidas, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), estima hasta 3.2 millones de desplazados internos dentro de Irán. De igual modo, el fondo de la ONU para la infancia, UNICEF, alerta que en los primeros diez días más de 1.100 niños han resultado ser víctimas fatales o afectados.
La reacción del mandamás norteamericano no fue la de un líder político que lamenta perder a un colaborador. Fue la de alguien que celebró la salida. Desde el Despacho Oval, Trump dijo a los periodistas: “Siempre pensé que era un buen tipo, pero siempre pensé que era débil en materia de seguridad. Muy débil”.
Añadió que, al leer la nota de su retiro, “me di cuenta de que es algo bueno que se haya ido”.
La portavoz, Karoline Leavitt, fue aún más agresiva en sus declaraciones. Publicó un extenso comunicado en X calificando de “insultante y ridícula” la acusación de que Trump actuó bajo influencia israelí, y afirmando que el gobernante contaba con “pruebas sólidas y convincentes” de que Irán planeaba atacar primero a Estados Unidos.
Paralelamente, medios cercanos al oficialismo como Fox News circularon la versión de que Kent era “un conocido filtrador de información” que había sido excluido de las sesiones de inteligencia presidenciales hacía meses, y que la directora de inteligencia nacional, Tulsi Gabbard, ya planeaba despedirlo antes de que él renunciara.
El jefe antiterrorista y la fractura dentro del MAGA
Lejos de ser un hombre de escritorio, Kent es una figura de peso dentro de la política estadounidense. Su trayectoria incluye 20 años en las Fuerzas Especiales del Ejército, 11 despliegues de combate como Boina Verde y trabajo posterior en la CIA.
Su historia personal agrega una capa de gravedad a su postura. En 2019, su esposa —criptóloga de la Marina— murió en un atentado terrorista en Siria. Es alguien que conoce la guerra desde adentro y que ha pagado un precio personal por ella.
Fue confirmado en su cargo en julio de 2025 con una votación de 52 a 44 en el Senado, y era considerado uno de los mejores cuadros técnicos de la conducción gubernamental. Su cercanía con Tucker Carlson, uno de los arquitectos mediáticos del movimiento “Make America Great Again” (MAGA).
– Joe Kent (derecha) portando su uniforme. (Debajo) La publicación de Donald Trump anunciando su designación, 25 de marzo de 2025
Carlson, el influyente comunicador que fue pieza clave en la construcción del fenómeno Trump, calificó la guerra de “absolutamente repugnante y perversa” y elogió a Kent como “el hombre más valiente que conozco”. Trump respondió echándolo del movimiento: “Tucker no es MAGA. Tucker realmente no es lo suficientemente inteligente como para entenderlo”.
Marjorie Taylor Greene, exaliada incondicional de Trump, también expresó con furia su negativa a los bombardeos, especialmente tras el ataque a una escuela de niñas iraní. El congresista republicano Thomas Massie destacó que atacar Irán “no hará desaparecer los archivos de Epstein”, mezclando la postura antibelicista con el escándalo por las vinculaciones de Trump con el magnate pedófilo Jeffrey Epstein.
Asimismo, importantes consultoras y medios estadounidenses registran un clima social predominantemente adverso a la ofensiva, atravesado por dudas sobre la racionalidad estratégica de la intervención, el riesgo de escalada y sus efectos económicos: Más del 50% de los votantes rechaza la guerra con Irán y abre un frente interno para Trump.
Este quiebre tiene una lógica ideológica clara. El lado que más plantea que USA debe priorizar sus propios intereses nacionales por encima de los compromisos internacionales, propio del republicanismo, que Trump mismo construyó en 2016 con la promesa de no meterse en guerras del Medio Oriente, choca ahora frontalmente con la decisión de lanzar una nueva batalla en esa misma región, en lo que muchos de sus propios seguidores ven como una contradicción con los valores fundacionales de su gobierno.
El cura y diputado kirchnerista del bloque Unión por la Patria (UxP), Juan Carlos Molina declaró un patrimonio de USD$1 millón y cuatro inmuebles, dos en Ciudad de Buenos Aires y dos en el Gran Buenos Aires.
La Declaración Jurada Patrimonial Integral, presentada en enero de 2026 bajo la modalidad inicial 2025, expone una fortuna que llama la atención por su magnitud y que se contrapone con el perfil de vida sencilla que el legislador suele mostrar en el plano público.
El dato más llamativo del documento es la existencia de una caja de ahorro en dólares en el país con un saldo declarado de USD$330.338,50. Al tipo de cambio vigente de $1.420 por dólar, eso equivale aproximadamente a $469 millones. Molina también declara tres cajas de ahorro adicionales en pesos con saldos que suman alrededor de $14.6 millones y una cuenta corriente con $56.436. El total de sus depósitos y efectivo alcanza los $483.7 millones.
Además del efectivo, Molina declara cuatro propiedades inmobiliarias, cuya valuación oficial resulta llamativamente baja. Según el informe, dos de las propiedades están ubicadas en San Vicente y fueron adquiridas el 17 de diciembre de 2009, junto con una casa habitación valuada en $20.833.246 y un lote de terreno declarado en $1.042.180.
El legislador también informó la tenencia de dos departamentos con cochera en la Ciudad de Buenos Aires, ambos comprados el 18 de mayo de 2017. Uno de ellos fue valuado en $75.035.844, mientras que el otro figura por $2.528.903. En conjunto, el detalle patrimonial expone un patrimonio de por sí millonario, integrado por propiedades en el conurbano bonaerense y en la Capital Federal.
Molina, a su vez, declaró poseer un Ford Bronco Sport Big Bend 1.5L, año 2021, adquirido en agosto de ese año, valuado en $28 millones de pesos —equivalente a unos USD$35.000 al valor de mercado actual. Su origen habría sido por “ingresos propios”.
El mecanismo que permite estas valuaciones irrisorias es lo que los expertos tributarios llaman la “trampa del 1 m²”. Al declarar una superficie de “1 metro cuadrado” para todas sus propiedades, el sistema registra los inmuebles a su valuación fiscal histórica de origen —en pesos, con cifras antiguas y desactualizadas— en lugar del valor real de mercado. Esto “licua visualmente el tamaño de la fortuna ante la opinión pública”, según la descripción de un tributarista consultado al respecto.
Para aproximarse al valor real del patrimonio inmobiliario, es necesario dolarizar el análisis usando precios actuales de mercado. Un análisis conservador construido con dimensiones estándar para este tipo de propiedades arroja que existe una disparidad “abismal” entre los dos departamentos de Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) comprados el mismo día en 2017 —uno declarado en $75 millones y el otro en apenas $2.5 millones— lo que sugiere que uno podría ser un piso de gran metraje o categoría superior.
Sumando los activos líquidos a la valuación de mercado de los inmuebles y el vehículo, el patrimonio real estimado total ascendería a aproximadamente USD$931.838, es decir, casi un millón de dólares.
¿De dónde proviene el dinero?
Esta es la pregunta central que el documento oficial no logra responder satisfactoriamente. En la declaración, Molina justifica absolutamente todos sus bienes como producto de sus “ingresos propios”, sin herencias, legados ni donaciones de ningún tipo.
Para dimensionar la inconsistencia, basta con cruzar las fechas de adquisición de los bienes con la trayectoria laboral de Molina. Las propiedades de San Vicente fueron compradas en 2009, cuando estaba al frente de la Fundación Valdocco, una organización financiada por el Vaticano y con fondos públicos provinciales. Ahí surge otra duda inevitable: ¿cómo logró un directivo de una ONG sin fines de lucro acceder a esas compras?
En el caso de los departamentos en la Ciudad de Buenos Aires, adquiridos en 2017, la duda no es menor, ya que fueron comprados dos años después de su salida de la SEDRONAR en 2015. Allí también queda sin respuesta cuál fue la fuente de ingresos que le permitió adquirir dos unidades con cochera en la Capital Federal. A eso se suma lo más paradigmático de todo, los USD$330.000 en efectivo, un monto difícil de explicar para alguien que habría desarrollado gran parte de su carrera en el ámbito de una organización sin fines de lucro o bajo una dieta legislativa.
Un hallazgo adicional del análisis de la declaración es un error grave en la confección del documento. Molina registró su cargo de “Diputado Nacional” bajo la categoría de “Sector Privado”, señalando como empleador a la “Fundación Valdocco”. Esto es técnicamente imposible, siendo que una fundación privada no puede emplear a un legislador nacional, cuyas dietas las paga el Estado. El análisis concluye que se mezclaron dos trayectorias distintas en una misma línea del formulario —con consecuencias legales que la Oficina Anticorrupción no observó ni corrigió.
La situación patrimonial no puede desligarse de las denuncias judiciales que recaen sobre la Fundación Valdocco. Desde 2024, Molina enfrenta una causa penal en la que se le atribuyen presuntos delitos de trata de personas con fines de explotación, defraudación a la administración pública, falsificación de documentos públicos y privados y asociación ilícita.
La investigación reveló que la fundación cobraba fondos millonarios simultáneamente de dos provincias. Con 250 millones de pesos mensuales de Santa Cruz y 124 millones de pesos mensuales de Chaco, aunque en este último caso la institución no operaba realmente. Se detectó que 78 docentes cobraban salarios en ambas jurisdicciones al mismo tiempo. La causa fue presentada ante el Juzgado Federal de Caleta Olivia e incluye pedidos de allanamientos y secuestro documental.
La provincia de Chaco, por su parte, bloqueó la transferencia de recursos públicos a la fundación tras la investigación, mientras que el gobierno de Santa Cruz también realizó denuncias por falta de transparencia en el manejo de fondos.
¿Quién es Juan Carlos Molina?
Juan Carlos Molina, nacido el 8 de diciembre de 1966, es un sacerdote católico argentino que ha construido una trayectoria inusual en la que se entrelazan la fe, la política kirchnerista y la gestión de organizaciones sociales. Su apodo, “cura coraje”, sintetiza la perspectiva pública que él mismo cultivó. La de un hombre de Iglesia supuestamente comprometido con los más vulnerables, dispuesto a meterse en terrenos conflictivos donde otros no se atreven.
Molina surgió como sacerdote salesiano en Caleta Olivia, Santa Cruz, donde trabajó con niños y jóvenes en situación de riesgo social. Más tarde, sin que se conozca públicamente el motivo, pasó al clero de la diócesis de Río Gallegos. Fundó la Fundación Valdocco —nombre del barrio turinense de Turín donde San Juan Bosco comenzó su obra— con casas para jóvenes adictos y menores vulnerables en Santa Cruz, Chaco y Haití. Esta fundación lo proyectó al primer plano de la política kirchnerista de Santa Cruz y lo acercó a la familia Kirchner, en especial a Alicia Kirchner, hija de la exvicepresidente Cristina Fernández de Kirchner (CFK).
La primera gran plataforma pública que manejó Molina fue la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (SEDRONAR), designado en noviembre de 2013 por CFK. El jefe de Gabinete Jorge Capitanich lo presentó como alguien con “amplia experiencia en la problemática de las adicciones”. Renunció en mayo de 2015, declarando que había “cumplido los objetivos”.
“Escobar fue un poco Robin Hood, el pueblo lo lloró porque ocupó el lugar del Estado: hizo hospitales, calles, le dio trabajo a la gente…”, destacó Molina, en marzo de 2014, en una entrevista radial, durante su gestión al frente de la SEDRONAR.
La comparación desató una tormenta mediática. Al día siguiente, Molina intentó aclarar que había sido “sacado de contexto”, que Escobar “era un psicópata, un asesino” y que nunca lo había defendido. También usó un lenguaje colorido para describir el revuelo, diciendo que había pasado “de ser el secretario de la SEDRONAR a ser el hijo de puta defensor de Escobar”.
Décadas después, en 2024, Molina decidió volver a la política activa como candidato a diputado nacional por el Frente para la Victoria en Santa Cruz. Ganó las elecciones legislativas de 2025 con un margen muy mínimo y asumió su banca en diciembre de ese año, integrando a UxP.
Encuestas difundidas en Estados Unidos desde el comienzo de la ofensiva contra Irán configuran un escenario problemático para Donald Trump.
En lugar de producir un alineamiento automático detrás de la Casa Blanca, la intervención activó una reacción pública más bien cautelosa, cuando no abiertamente adversa, en la que convergen tres dimensiones centrales: la insuficiente legitimación política de los ataques, la percepción de que el conflicto puede derivar en una escalada prolongada y la preocupación por sus costos materiales sobre la vida cotidiana de los estadounidenses.
El primer dato estructurante es que la desaprobación supera al apoyo. La encuesta de Quinnipiac ofrece la cifra más nítida en ese sentido: el 53% de los votantes registrados desaprueba la acción militar de Estados Unidos contra Irán, frente al 40% que la aprueba. Pero ese dato adquiere mayor densidad cuando se observan sus derivaciones. El 74% rechaza el envío de tropas terrestres y el 55% no cree que Irán haya representado una amenaza militar inminente antes de la ofensiva.
– ¿Aprueba o desaprueba la forma en que Donald Trump está desempeñando su cargo como presidente?– ¿Aprueba o desaprueba la forma en que Donald Trump está desempeñando su cargo como presidente? COMBINADO CON: (Si aprueba/desaprueba q1) ¿Aprueba/desaprueba de forma firme o moderada?
La medición de Ipsos, realizada entre el 6 y el 9 de marzo, refuerza esa lectura. Allí, el 43% desaprueba los ataques, el 29% los aprueba y el 26% permanece indeciso. Más allá de la ventaja del rechazo sobre el apoyo, hay un elemento particularmente revelador en ese bloque de datos: la magnitud del segmento que todavía no adopta una posición firme. Lejos de ser un dato marginal, ese porcentaje puede ser leído como un indicador de fragilidad narrativa por parte del gobierno. Si una intervención militar ya en curso no logra ordenar rápidamente las percepciones públicas a su favor, eso suele revelar no solo escepticismo social, sino también una dificultad oficial para estabilizar el sentido político de la operación.
– En términos generales, ¿aprueba o desaprueba los ataques militares de Estados Unidos contra Irán?
Ipsos vuelve sobre ese punto de manera explícita. Solo el 33% afirma que Trump explicó claramente los objetivos de la intervención, mientras que el 64% sostiene lo contrario. Ese desacople entre acción militar y claridad política es decisivo. En escenarios de guerra, la legitimidad pública no depende exclusivamente de la identificación de una amenaza, sino de la capacidad del poder ejecutivo para traducir el uso de la fuerza en una narrativa estratégica coherente: por qué se actúa, para lograr qué, con qué límites y bajo qué criterio de salida. Cuando esa secuencia no resulta inteligible, la intervención tiende a ser percibida como improvisada, excesiva o potencialmente abierta a una deriva indeterminada.
Ipsos, además, agrega una capa especialmente sensible para la Casa Blanca. El 42% opina que las acciones estadounidenses empeorarán la seguridad del país a largo plazo, frente al 29% que cree que la mejorarán. A eso se suma un nivel muy alto de inquietud por los costos y los riesgos de la intervención: el 73% expresa preocupación por su impacto financiero y el 86% manifiesta preocupación por los riesgos que corre el personal militar estadounidense.
– A largo plazo, ¿cree que la acción militar de Estados Unidos en Irán…? Mejorará la seguridad de Estados Unidos / Empeorará la seguridad de Estados Unidos / No tendrá mucho impacto en ningún sentido / No responde
El sondeo de CNN profundiza todavía más esa línea interpretativa. En esa encuesta, el 59% de los estadounidenses desaprueba la decisión de atacar Irán y el 41% la aprueba. A su vez, el 60% considera que Trump no tiene un plan claro para manejar la situación, el 62% cree que debería requerir autorización del Congreso para nuevas acciones militares y el 60% rechaza el envío de tropas terrestres. Estos datos exponen preocupación institucional respecto al modo en que se administra el conflicto.
La discusión, por lo tanto, remite además a la cuestión de la conducción política, la legalidad de la escalada y los límites del presidencialismo en un contexto bélico.
– ¿Cómo evalúa la decisión de Estados Unidos de tomar acción militar en Irán? / Esta acción militar hará que Irán sea: / ¿Trump tiene un plan claro para manejar la situación con Irán?
El relevamiento de Fox News introduce una variación importante, aunque no invalida la tendencia general. La opinión aparece dividida en partes iguales: 50% aprueba y 50% desaprueba la acción militar. Sin embargo, incluso dentro de ese estudio, persiste una señal de alerta para la Casa Blanca: el 51% considera que la gestión de Trump frente a Irán volvió a Estados Unidos menos seguro, mientras que solo el 29% cree que lo hizo más seguro. Esto indica que aun cuando el respaldo al ataque alcance niveles relativamente competitivos, la evaluación sobre sus efectos estratégicos sigue siendo predominantemente crítica. En otros términos, incluso en el sondeo menos adverso para el oficialismo norteamericano, la intervención no logra consolidarse como una acción percibida mayoritariamente en clave de fortalecimiento nacional.
Iran military action divides voters 50-50 despite 61% viewing Iran as national security threat, new Fox News poll finds after Operation Epic Fury strikes began Saturday.
– Encuesta de Fox News: Las opiniones están divididas sobre la acción de Estados Unidos contra Irán
Al mismo tiempo, el rechazo a la guerra no debe confundirse con una minimización del problema iraní. Por el contrario, varias encuestas muestran que una parte considerable del electorado sigue percibiendo a Irán como una amenaza seria. Fox News detectó que el 61% de los votantes considera que Teherán representa un riesgo real para la seguridad nacional de Estados Unidos. AP-NORC, por su parte, señaló que aproximadamente la mitad de los adultos estadounidenses está muy preocupada por el programa nuclear iraní como una amenaza directa para el país. La cuestión central, entonces, no es si el electorado cree o no que Irán constituye un problema, sino si considera que la vía elegida por Trump es necesaria, proporcionada y estratégicamente sostenible. Esa distinción resulta clave: permite entender por qué la percepción de amenaza no deriva automáticamente en consentimiento bélico.
La estructura de las respuestas también exhibe una polarización partidaria muy marcada. Los republicanos respaldan mayoritariamente al presidente, mientras demócratas e independientes tienden a rechazar la ofensiva. El ya citado muestreo de Quinnipiac muestra que el 85% de los republicanos apoya la acción militar, pero entre los independientes el 60% la desaprueba.CNN, por su parte, registra que el 82% de los demócratas y el 68% de los independientes rechazan los ataques, mientras que el 77% de los republicanos los aprueban. Esto revela que la guerra no produjo un consenso patriótico transversal ni un reagrupamiento nacional en torno del Ejecutivo. Más bien quedó absorbida por la lógica de la polarización política contemporánea, en la que incluso las decisiones de política exterior y seguridad son procesadas a través de lealtades partidarias preexistentes.
Ahora bien, esa fractura no significa que todo el problema pueda leerse únicamente en clave identitaria. Para Trump, el dato realmente delicado no es tanto la fidelidad republicana, que se mantiene relativamente estable, sino la combinación entre rechazo independiente, falta de convicción entre los indecisos y temor económico transversal. Su base puede acompañarlo, pero no necesariamente alcanza para neutralizar el costo político de una intervención si esta comienza a traducirse en deterioro material perceptible. La experiencia comparada muestra que los conflictos externos se vuelven especialmente gravosos para los gobiernos cuando dejan de ser interpretados como episodios geopolíticos abstractos y se transforman en problemas domésticos (medibles en inflación, combustibles o incertidumbre económica).
Es precisamente allí donde las encuestas encienden otra alarma de peso.Quinnipiac detectó que el 74% de los votantes está muy o algo preocupado por una eventual suba del petróleo y la gasolina.Ipsos coincide en esa dirección: el 67% cree que los precios de los combustibles empeorarán durante el próximo año como consecuencia de la intervención militar y el 49% anticipa un impacto mayormente negativo en su situación financiera personal. Este punto no es accesorio.
– (Ipso) ¿Cree que la acción militar de Estados Unidos en Irán tendrá un impacto en su situación financiera personal? Sí, tendrá un impacto mayormente positivo / Sí, tendrá un impacto mayormente negativo / No, no tendrá impacto / No sabe / No responde
En la cultura política estadounidense, el precio de la gasolina funciona como un indicador cotidiano de estabilidad económica y como un termómetro inmediato del humor social.
– (Ipso) Precios de la gasolina en Estados Unidos. Mejorarán / Empeorarán / Se mantendrán igual / No sabe / No responde
De hecho, la dimensión económica del conflicto parece haber sido internalizada por una fracción amplia del electorado desde etapas muy tempranas. Eso resulta políticamente significativo porque desplaza el debate desde el terreno relativamente abstracto de la estrategia internacional hacia la esfera concreta del costo de vida. La pregunta deja de ser únicamente si Irán representa un peligro para Estados Unidos y pasa a ser cuánto costará responder a ese peligro, quién absorberá ese costo y durante cuánto tiempo.
La temporalidad prevista del conflicto constituye otro eje central del malestar. En Quinnipiac, solo una minoría imagina una resolución rápida: el 32% cree que la guerra durará meses, el 13% calcula alrededor de un año y el 26% estima que se extenderá todavía más. Ipsos, por su parte, señala que seis de cada diez estadounidenses esperan una intervención prolongada. CNN acompaña esa percepción al registrar que el 56% considera probable un conflicto militar de largo plazo entre Washington y Teherán.
Ese punto resulta especialmente sensible para Trump por razones que exceden el episodio iraní en sí mismo. Su construcción política se apoyó durante años en una crítica explícita a las guerras interminables, a los costos de la proyección militar estadounidense en el exterior y a la idea de que Washington debía priorizar sus intereses domésticos antes que involucrarse en conflictos de larga duración. Bajo esa lógica, una guerra extendida con Irán sería, además de un desafío geopolítico, una contradicción ‘doctrinaria’. Cuanto más se prolongue la intervención, más expuesta quedará la distancia entre la retórica antiintervencionista con la que Trump consolidó parte de su liderazgo y la práctica efectiva de gobierno frente a esta crisis.
– Segmento de discurso de Donald Trump, 20 de enero de 2025
En casi todos los estudios aparece, además, una percepción convergente: la administración no logró establecer con nitidez ni los objetivos de la operación ni los parámetros de su eventual cierre. Esa opacidad estratégica no constituye un problema menor. En política internacional, y especialmente en contextos bélicos, la legitimidad interna de una intervención depende en gran medida de que la sociedad pueda identificar un horizonte inteligible de medios y fines. Cuando la fuerza se ejerce sin una narrativa suficientemente precisa sobre su propósito, se intensifican las sospechas de improvisación, sobrerreacción o captura del proceso decisorio por dinámicas coyunturales antes que por una planificación racional de largo plazo.
Desde esa perspectiva, el frente que se le abrió a Trump es simultáneamente militar, político y comunicacional. Militar, porque una eventual escalada podría obligarlo a tomar decisiones cada vez más costosas y difíciles de revertir. Político, porque la mayoría de las encuestas conocidas hasta ahora no validan de manera robusta su decisión y exponen vulnerabilidades entre independientes y sectores moderados. Comunicacional, porque la Casa Blanca no logró fijar una interpretación dominante del conflicto ni desactivar la percepción de que Estados Unidos puede estar entrando en otra guerra de final incierto.
El malestar social alcanzó en febrero su peor registro desde que comenzó la serie, hace casi dos años, según el último Índice de Irascibilidad Social elaborado por la consultora Casa Tres y publicado en exclusiva por la revista digital Seúl. El indicador cayó por tercer mes consecutivo y se ubicó en -14 puntos, seis por debajo de enero.
El resultado perforó el piso de -13 puntos que se había registrado en septiembre de 2024 y septiembre de 2025, hasta ahora los meses más bajos de la medición. Según una de las comparaciones incluidas en el informe, el índice quedó además 11 puntos por debajo de noviembre del año pasado.
De acuerdo al relevamiento, el deterioro del clima social no respondió a un hecho coyuntural aislado, sino a una intensificación de los problemas que ya venían siendo detectados. La economía y el poder adquisitivo siguieron como las principales preocupaciones de los encuestados, mientras que el desempleo ganó peso y alcanzó en febrero el nivel más alto de menciones espontáneas de toda la serie.
El estudio también registró un deterioro en las expectativas. Cayó la esperanza respecto del futuro del país y empeoraron las perspectivas económicas, tanto personales como colectivas. Volvió a instalarse la percepción de que “lo peor no necesariamente quedó atrás, sino que aún podría estar por venir”.
La medición de Casa Tres condensó variables como la evaluación del Gobierno, el poder adquisitivo y el clima emocional respecto del futuro del país. Sus valores oscilaron entre -100 puntos, que expresaron el máximo nivel de descontento, y +100, que representaron el mayor grado de apoyo y conformidad.
El Gobierno mantuvo niveles de apoyo relativamente más altos entre los jóvenes, los hombres y los sectores de mayor nivel socioeconómico. En esos grupos, la conformidad con la gestión resultó superior a la irascibilidad social.
La medición se conoció pese a los avances legislativos del oficialismo, entre ellos la sanción de la reforma laboral, y planteó que los logros macroeconómicos que el Gobierno dio por alcanzados no alcanzaron para una ciudadanía que empezó a demandar mejoras concretas en su vida cotidiana. A partir del resultado de febrero, el análisis sostuvo que la sociedad pasó de un estado de “espera” a uno de “ansiedad”.
El trabajo también señaló que el oficialismo conservó un núcleo duro de apoyo. Parte de ese respaldo, indicó el análisis, se sostuvo en el “temor al pasado”, identificado como el riesgo de un retorno del kirchnerismo, más que en el entusiasmo con el presente económico. Ese factor operó como un elemento de cohesión para un tercio de la base electoral oficialista.
El presidente de Chile, José Antonio Kast, dispuso este miércoles la construcción de “barreras físicas” en la frontera con Bolivia con el objetivo de desalentar el ingreso de migrantes irregulares, una de las principales promesas que sostuvo durante su campaña electoral.
La decisión fue anunciada durante un acto oficial realizado poco después de su asunción, en el que el mandatario firmó seis decretos iniciales, de los cuales tres estuvieron vinculados a la política migratoria.
Durante la ceremonia, Kast solicitó la colaboración de las Fuerzas Armadas para avanzar con las medidas. “Le solicito la colaboración activa en el aumento de funcionarios” y “le encomiendo también que nos colabore con la construcción de barreras físicas para detener el ingreso de la inmigración ilegal”, expresó el presidente al jefe del Ejército de Chile, Pedro Varela.
La política migratoria de José Antonio Kast
La construcción de obstáculos físicos en la frontera forma parte de una estrategia que el nuevo gobierno presentó para controlar el ingreso irregular al país.
Según cifras oficiales, actualmente 337.000 extranjeros residen en Chile sin la documentación correspondiente, un dato que el gobierno de Kast utilizó como argumento para justificar las nuevas medidas.
Durante la campaña presidencial, el líder del Partido Republicano prometió adoptar una política más dura contra la inmigración irregular, incluyendo la deportación de cerca de 340.000 migrantes, en su mayoría provenientes de Venezuela.
En ese contexto, el mandatario cuestionó la gestión anterior y aseguró que impulsará un cambio de rumbo en materia de seguridad y orden público.
“Este gobierno (por el de Boric) generó caos, desorden e inseguridad. Y nosotros vamos a ir a la inversa”, afirmó durante la campaña electoral.
El gobierno de Irán acusó a Javier Milei de haber cruzado una “línea roja” al declarar días atrás que la República Islámica era enemiga de la Argentina, en medio de la tensión internacional generada por los bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre territorio iraní y del posterior contraataque. La advertencia apareció en una editorial del diario Tehran Times, medio cercano al régimen iraní y considerado una de las voces del establishment político de Teherán hacia la comunidad internacional.
La información fue reportada en una nota de Clarínfirmada por Natasha Niebieskikwiat. Luego, fue comentada en el aire televisivo por Eduardo Feinmann.
El artículo llevó la firma de Saleh Abidi Maleki, habitual colaborador del diario, y se publicó bajo el título “Milei, ¿Qué estás haciendo?”.
Allí, el autor acusó al presidente de estar “alineado con el eje estadounidense-sionista”, de responder a “presiones externas” y de participar en un supuesto “proyecto de iranofobia”.
El editorial concluye con una dura advertencia contra la administración libertaria: “Considerando estos hechos, Irán no puede permanecer indiferente ante las posiciones hostiles del actual gobierno argentino.La República Islámica de Irán, manteniendo al mismo tiempo una vigilancia total contra estos complots, debe diseñar una respuesta proporcionada a esta enemistad.La mano de los enemigos de Irán está manchada con la sangre de personas inocentes de nuestro país, incluyendo a más de 160 estudiantes de la escuela de Minab (destruida recientemente por un misil estadounidense). Ahora, Argentina se ha presentado oficialmente como enemiga de Irán y se ha alineado con Estados Unidos y el régimen sionista en la agresión militar contra nuestra nación. Esta es una línea roja imperdonable que ha sido cruzada”.
El texto circuló entre periodistas a través de dirigentes cercanos al gobierno iraní, debido a que la página del diario quedó caída desde que comenzó la guerra.
Las críticas de Teherán remitieron al discurso que Milei pronunció el 9 de marzo en la Yeshiva University, en Nueva York. Allí, el presidente se declaró “enemigo” de Irán, expresó su alianza estratégica con Estados Unidos e Israel y afirmó sentirse “orgulloso de ser el presidente más sionista del mundo”.
El Tehran Times sostuvo que el supuesto “proyecto de iranofobia” comenzó hace 31 añosy calificó como “falsas” las acusaciones que señalaron a Irán por el atentado a la AMIA. El artículo volvió así a rechazar la responsabilidad iraní en ese ataque, una acusación sostenida por la Justicia argentina desde hace décadas.
El texto avanzó todavía más en sus imputaciones. “Recientemente, en un discurso en una universidad de Estados Unidos (por Milei), calificó explícitamente a Irán como un ‘enemigo’ y declaró que la política exterior de su país está alineada con las estrategias agresivas de Estados Unidos y el régimen de apartheid israelí contra Irán. Esto, mientras que la República Islámica de Irán nunca ha considerado al pueblo o al gobierno de Argentina como su enemigo, pero parece que Milei, con este enfoque y cruzando la línea roja de la seguridad nacional de Irán, busca sacrificar los intereses y la conveniencia nacional en el altar de Estados Unidos y el régimen de apartheid israelí”.
En ese mismo tramo, el medio extranjero acusó al Gobierno de Milei de “haber convertido a la Argentina en el Israel de América Latina; un lugar donde los grupos de presión y los elementos cercanos al régimen sionista tienen una profunda influencia en los centros de decisión.Esta influencia ha transformado a Argentina en una base para diseñar y ejecutar complots contra Irán”.
La publicación también aseguró que existieron empresas argentinas vinculadas a círculos sionistas que “participan en operaciones contra Irán”, “financian o apoyan agresiones militares” y “realizan actividades de espionaje cerca de las fronteras iraníes”, acusaciones que no fueron comprobadas.
La amenaza fue vinculada a la banda “Los Menores” tras una investigación que derivó en allanamientos, secuestro de armas de guerra y dos imputados con prisión preventiva.
La ampliación del proyecto Fénix previó USD 165 millones anuales en exportaciones, 1.143 empleos en la etapa de construcción y 504 puestos en operación, con un salto de 9.500 toneladas anuales en la capacidad productiva.
Pax menemista. Silvia Mercado dice que Mario Montoto le contó que ya leyó el libro "y lo voy a leer nuevamente". La fuente clave que cuenta cómo fue el acuerdo de los ex montoneros con Menem por los indultos a unos y otros. https://t.co/Sye268RCR6