La inflación de junio fue del 4,6%, el impacto en los salarios y expectativas a futuro

La inflación de junio alcanzó el 4,6%, revirtiendo la tendencia a la baja y acumulando una variación interanual del 271,5%. ATE reclama un aumento salarial del 80%. Mientras, el Gobierno apuesta por reducir el IPC.
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El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) reveló que la inflación de junio fue del 4,6%, acumulando una variación de 79,8% en el primer semestre de 2024 y alcanzando un preocupante 271,5% en la comparación interanual. Este dato confirma un rebote en el Índice de Precios al Consumidor (IPC) que rompe con la tendencia a la baja que se venía observando desde diciembre.

La división con mayor aumento fue Vivienda, agua, electricidad, gas y otros combustibles, con un 14,3% debido a las subas en las tarifas de servicios y alquileres. Otros sectores que registraron incrementos significativos fueron Restaurantes y hoteles (6,3%) y Educación (5,7%). En contraste, Bebidas alcohólicas y tabaco (2,1%) y Equipamiento y mantenimiento del hogar (2,3%) tuvieron las menores variaciones.

Las proyecciones —tanto del Gobierno como de diversas consultoras— anticipaban que la inflación de junio superaría el 4,2% de mayo. Luis Caputo, ministro de Economía, expresó su expectativa de que la inflación general se situara por debajo del 5%, mientras que el Presidente, Javier Milei, aseguró que los datos privados estaban “en offside”, pronosticando una cifra menor al 5%.

Pese a la inflación en ascenso, el Gobierno se mantiene optimista y apunta a reducir el IPC a cifras cercanas al 2% para finales de 2024, con el objetivo de converger con el crawling peg (devaluación administrada) del dólar oficial y, eventualmente, liberar el cepo cambiario.

Reacción sindical: ATE exige una recomposición salarial del 80%

La inflación no solo impacta en los precios, sino también en los salarios. La Asociación Trabajadores del Estado (ATE) reclamó urgentemente la convocatoria a paritarias para negociar una recomposición salarial.

Rodolfo Aguiar, secretario general de ATE nacional, criticó al Gobierno por “no convocar a paritarias” y afirmó que la presión inflacionaria está deteriorando los ingresos de los trabajadores estatales. “La cantidad de estatales bajo la línea de la pobreza ha aumentado drásticamente, al igual que el nivel de endeudamiento de las familias”, señaló.

Según el INDEC, una familia necesita $873.169 para no ser pobre y $393.319 para no caer en la indigencia. En respuesta, ATE demanda un aumento salarial del 80% en una sola cuota para compensar la pérdida real de los salarios, que según el sindicato, ha sido del 22,4% durante el acuerdo 2023-2024.
Mientras el Gobierno apuesta por una desaceleración de la inflación y la estabilización de los precios, los analistas privados mantienen proyecciones más cautelosas, situando la inflación mensual entre el 5,5% y el 4% para el resto del año.

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Jubilados obligados a trabajar | El 17% sigue activo mientras la mínima cubre apenas el 26% de la canasta del adulto mayor

Este fenómeno de los jubilados que permanecen en actividad no es una rareza ni una elección libre para la mayoría. Es la señal más visible de que el sistema previsional argentino no puede garantizar una vejez digna por sí sola.

Entender este problema requiere mirar a la vez los números concretos, las causas estructurales y lo que el Estado no está resolviendo.

A junio de 2025, había 433.525 jubilados con aportes activos en la Argentina, de acuerdo con los registros oficiales de la Seguridad Social (ANSES). De ese total, 89.531 continuaban en relación de dependencia, 33.596 se desempeñaban en el trabajo doméstico registrado, 87.533 eran trabajadores autónomos y 212.865 se encontraban inscriptos bajo el régimen de monotributo.

Pero ese número no cuenta toda la historia. Si se suman los jubilados que trabajan en la informalidad — sin registrar ningún aporte —, la estimación llega a más de 600.000 personas. El fenómeno creció de forma sostenida. Los jubilados registrados activos pasaron de 176.000 en 2010 a 433.000 en 2025, un salto de más del 140% en 15 años. El grupo que más creció fue el de los monotributistas, que casi se duplicó entre 2015 y 2025, pasando de 122.356 a 212.865.

Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos de la Argentina el 17,1% de los adultos en edad jubilatoria sigue trabajando, con la mayor concentración en la franja de 60 a 74 años que creció a partir de 2024, rebasando el millón en 2026.

“Si bien los recursos provenientes del sistema previsional representan la principal fuente de recursos monetarios de las personas en edad jubilatoria, hay dos veces más varones con ingresos laborales que mujeres”, destaca el análisis del INDEC.

En octubre de 2025, la jubilación mínima con el bono llegaba apenas a $396.298, escasamente por encima de la línea de pobreza. Mientras tanto, la canasta básica específica para adultos mayores, medida por la Defensoría de la Tercera Edad de la Ciudad de Buenos Aires, superó los $1.514.074 millones en octubre de 2025. Es decir, la jubilación mínima cubre menos de un tercio de lo que cuesta vivir como adulto mayor.

Para comprenderlo concretamente, solo los medicamentos ($402.880), alimentos ($348.000) y servicios básicos ($123.050) ya superan el doble de lo que cobran los jubilados de la mínima. Quienes además alquilan necesitan sumar otros $294.000 mensuales. Cerca de 3.2 millones de jubilados dependen del bono complementario de $70.000, que permanece congelado desde marzo de 2024 sin actualización, lo que representa una pérdida de poder adquisitivo real año tras año.

¿Por qué se llegó a esto?

Más del 42% de los trabajadores en Argentina son informales y no aportan al sistema previsional. En el Conurbano bonaerense, 4 de cada 10 asalariados trabajan “en negro”. Esto significa que cuando esas personas llegan a la vejez, no tienen aportes suficientes para jubilarse con un haber contributivo pleno. El resultado es que el 68.2% de las jubilaciones actuales se obtuvieron a través de moratorias — o sea, pagando aportes adeudados en cuotas —, lo que refleja décadas de trabajo informal.

El sistema jubilatorio argentino funciona bajo el esquema de reparto, lo que significa que los que trabajan hoy financian con sus aportes las jubilaciones de hoy. Para que eso sea sostenible se necesitan al menos 3 o 4 trabajadores activos por cada jubilado. Pero actualmente Argentina tiene apenas 1.8 aportantes por cada beneficiario, y la tendencia empeora. En el primer semestre de 2025 el sistema perdió más de 100.000 aportantes. Además, el aporte de un monotributista es simbólicamente bajo comparado con el que hace un asalariado formal. Un monotributista necesita una proporción de 27 a 1 para sostener un jubilado, frente a la relación 4 a 1 del trabajo registrado.

Sin embargo, existe un envejecimiento demográfico. En 2015 nacían unas 800.000 personas por año en Argentina, hoy son 400.000. Hay cada vez más adultos mayores y menos jóvenes que entren al mercado laboral para aportar. El “bono demográfico” — el período en que la pirámide de edades era favorable — termina en 2030. Para 2030 se proyecta que habrá 6.5 millones de personas de 65 años o más (15% de la población). En ese escenario, el sistema de reparto puro es insostenible sin reformas.

El deterioro del poder adquisitivo, contando con un haber medio de los jubilados que acumula una caída del 24% en los últimos cuatro años. Desde la asunción del gobierno del presidente Javier Milei, la pérdida de poder adquisitivo fue del 12% adicional. Internacionalmente, el sistema previsional argentino obtuvo en el Índice Global de Pensiones Mercer CFA 2025 una calificación D (45.9 puntos), ubicándose en el puesto 51 de 52 países, solo por encima de India, con especial debilidad en sostenibilidad e integridad.

Lo que el Estado no resuelve

El sistema previsional arrastra tres dificultades de fondo que ninguna movilidad de haberes, por sí sola, puede resolver. Por un lado, no logra formalizar a los trabajadores informales, ya que mientras millones de personas sigan trabajando sin aportar, la base de financiamiento del sistema no crecerá. La economista Fernanda Laiún, lo define a la perfección al decir que “la economía en negro es el principal motor de la precarización laboral y del problema jubilatorio”.

Por otro lado, tampoco garantiza un haber digno al llegar a la vejez, ya que solo el 39.4% de los jubilados actuales cumplió efectivamente con los 30 años de aportes requeridos. El resto accedió mediante moratorias o mecanismos compensatorios, lo que terminó derivando en ingresos todavía más bajos.

A eso se suma la falta de una perspectiva de largo plazo, en un contexto en el que el gasto previsional seguirá en aumento hasta 2060 por el envejecimiento poblacional, según el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA), y en el que para 2030 el sistema habría perdido su última ventana demográfica favorable. En ese marco, la especialista Andrea Falcone lo resumió con dureza al advertir que, “para quienes tienen menos de 50 años, la jubilación tal como se la conoce ya se terminó.”

Pero no todos los jubilados activos están forzados. Una parte elige continuar porque el trabajo les da identidad, rutina, vínculos y sentido de utilidad. Hay evidencia científica de que seguir activo después de la jubilación puede reducir el riesgo de deterioro cognitivo. La memoria verbal se deteriora un 38% más rápido después del retiro laboral. Para estos jubilados, el trabajo no es un drama sino una elección que mejora su bienestar. La diferencia crucial, como señalan expertos en psicología del envejecimiento, es si la continuidad laboral es una elección o una condena.

*Por Joaquín Horacio Herrera

EXPOAGRO | El Gobierno volvió a prometer una baja de retenciones 

El secretario de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación, Sergio Iraeta, aseguró en Expoagro 2026 que el Gobierno buscará continuar con la baja de las retenciones al campo, aunque volvió a supeditar esa decisión a la situación fiscal. En su exposición durante la primera jornada de la muestra, realizada en San Nicolás (Buenos Aires), no anunció nuevas rebajas ni precisó un cronograma para una eventual reducción adicional de los derechos de exportación.

La frase textual fue: “Con responsabilidad fiscal, en la medida que nos permita el tema fiscal, vamos a continuar con la baja de las retenciones en la Argentina” y tuvo lugar en la apertura oficial del evento, que en esta edición celebró sus 20 años.

El funcionario recordó que el Gobierno ya avanzó en rebajas parciales y totales para distintos productos y remarcó que esa seguirá siendo la orientación oficial. La primera reducción de esta etapa quedó establecida en el Decreto 38/2025, publicado el 27 de enero de 2025, que fijó alícuotas reducidas hasta el 30 de junio de 2025. Luego, el Decreto 439/2025, publicado el 27 de junio, prorrogó ese esquema para un grupo de productos hasta el 31 de marzo de 2026. Más tarde, el Gobierno dispuso una nueva baja permanente a través del Decreto 877/2025, oficializado en diciembre.

Con ese último cambio, las alícuotas quedaron en el siguiente esquema: la soja bajó de 26% a 24%; los subproductos de soja, de 24,5% a 22,5%; el trigo y la cebada, de 9,5% a 7,5%; el maíz y el sorgo, de 9,5% a 8,5%; y el girasol, de 5,5% a 4,5%.

Aun con esa reducción, la soja siguió siendo el cultivo con mayor carga sobre su valor de exportación, mientras que en los cereales las alícuotas se ubicaron entre 7,5% y 8,5% según el cultivo. 

En ese marco, el secretario insistió en que la rebaja de los derechos de exportación formó parte de una visión distinta de la administración libertaria hacia el agro. “Ese es el camino. Este es solo un ejemplo de lo que piensa el gobierno nacional respecto de la carga impositiva al campo”.

– El secretario de Agricultura, Sergio Iraeta; el ministro de Desarrollo Agrario de la Provincia de Buenos Aires, Javier Rodríguez; el gobernador de Santa Fe, Maximiliano Pullaro; el titular del Banco de la Provincia de Buenos Aires, Juan Cuattromo; José Aranda (Clarín), Marcela Noble Herrera (Clarín); Santiago Passaglia, intendente de San Nicolás; Fernán Saguier, director de LA NACION, y el expresidente Mauricio Macri

También buscó subrayar el contraste político que el mileísmo intentó exhibir frente a la relación bélica que el kirchnerismo mantuvo durante años con los productores: “No podemos negar que ha cambiado el paradigma respecto de la visión que tienen las autoridades nacionales con el sector agropecuario” de nuestro país.

Durante su discurso, además, repasó parte de la agenda exterior y regulatoria de la gestión. Mencionó el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, el acuerdo con Estados Unidos, que incluyó la ampliación del cupo de exportación de carne hacia ese mercado hasta 80.000 toneladas anuales libres de arancel, y también las medidas de simplificación administrativa y desregulación para el sector. “A eso se suman simplificaciones, desregulaciones. Estamos en línea con la producción y los productores también están en línea, con lo que fue la cosecha récord de trigo y ahora esperamos una campaña de girasol potente”, agregó. 

Guerra en Medio Oriente | Más del 60% de los argentinos dice no sentirse representado por la postura “SIONISTA” de Milei

El 72,7% de los argentinos rechaza una eventual guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, según una encuesta nacional realizada por la consultora Zuban Córdoba y Asociados. El relevamiento, basado en 1.200 casos en todo el país, también señala que dos de cada tres encuestados consideran que la postura del presidente Javier Milei frente a ese conflicto no representa a la mayoría de la sociedad.

El estudio también detalla que solo el 13,1% se manifestó a favor de un eventual enfrentamiento, mientras que el 14,2% no tiene una posición definida. Los resultados reflejan un rechazo amplio a un escenario bélico internacional, más allá de las diferencias políticas internas que atraviesan al país.

El estudio también analizó cómo varía la opinión según el voto en el balotaje presidencial. Entre quienes votaron a Javier Milei, el 53,4% está a favor de la guerra, el 29,2% en contra y el 17,4% no tiene una posición definida.

En cambio, entre los votantes de Sergio Massa, el rechazo es prácticamente total: el 91,9% se manifestó en contra, mientras que solo el 1,9% apoyaría el conflicto y el 6,2% no respondió. La encuesta evidencia una fuerte polarización política en torno al tema, con posiciones muy diferentes según la identidad electoral.

La postura del gobierno

Otro de los puntos analizados fue si la posición del presidente Javier Milei frente al conflicto representa o no a la sociedad argentina.

Según el estudio, el 66,4% de los encuestados considera que la postura del mandatario no representa a todos los argentinos, mientras que el 12,9% cree que sí lo hace y el 20,7% no tiene una opinión formada.

El dato sugiere una brecha entre la política exterior del gobierno y la percepción mayoritaria de la población, especialmente en un tema sensible como los conflictos internacionales.

Los resultados reflejan que, aunque la sociedad argentina muestra un rechazo mayoritario a la guerra, las percepciones cambian de forma significativa según la orientación política de los encuestados.

CRISIS EN UALÁ: el 63% de los créditos tienen mora

Para que el lector desprevenido entienda la magnitud del problema, primero debemos dar un contexto apropiado.

Ualá nació como la promesa de la inclusión financiera en Argentina, una aplicación móvil que permite gestionar gastos, pagar servicios y, fundamentalmente, obtener créditos de consumo de forma ágil, similar a Mercado Pago. Con el tiempo, la firma de Pierpaolo Barbieri dio el salto y se convirtió en Ualá Bank, un banco regulado por el BCRA que custodia los ahorros de millones de personas.

Sin embargo, lo que comenzó como una solución digital para quienes estaban fuera del sistema tradicional, hoy se transformó en una trampa de deuda y fallas operativas que ponen en riesgo el capital de sus usuarios.

El colapso de los números

La fachada de unicornio de Ualá se desmorona ante los datos del Banco Central: la morosidad en la aplicación ya alcanzó el 63,67%. Para el lector común, la cifra es demoledora: de cada $100 que la empresa prestó, casi $64 no están volviendo en tiempo y forma. Esta gestión de riesgo fallida evidencia un descontrol total sobre la cartera de créditos.

Para ser precisos, la crisis tiene dos caras: mientras que en el Ualá Bank (ex Wilobank) la morosidad es del 32,5%, en la aplicación móvil el descontrol es absoluto, alcanzando un 63,67% de carteras incobrables. Probablemente esta diferencia en la aplicación se deba al fenómeno del “pico y borro”: clientes que solicitan dinero y eliminan la aplicación para evadir el cobro, rompiendo una cadena de pagos que no registraba niveles tan críticos en 20 años.

Pierpaolo Barbieri (CEO de Ualá), Javier Milei y Niall Ferguson (historiador británico).

El volumen de deudores escala a 317.000 personas, de las cuales 100.000 están en mora. Es decir, 1 de cada 3 usuarios que pidió un crédito, hoy no paga.

Mientras que la morosidad promedio de los bancos privados en Argentina ronda apenas el 9%, la fintech de Barbieri multiplica esa cifra por siete. Estamos ante un fenómeno marginal que el mercado tradicional no registra: una cartera “basura” que ya no responde a los estándares mínimos de salud financiera del país.

La propia empresa reconoció el naufragio de su política crediticia: las previsiones por incobrabilidad —el dinero que ya dan por perdido— se dispararon un 154% en el último año, superando los $119.000 millones.

Morosidad en la aplicación de Ualá y en el Ualá Bank.

Usuarios atrapados

La crisis saltó de los balances al celular. Miles de usuarios reportan un “corralito técnico”: es imposible transferir saldos o retirar ahorros. A esto se suman demoras de 48 horas para acreditar pagos de servicios, dejando familias sin luz o gas pese a haber pagado a término.

Esta parálisis afecta desde el consumo de comida hasta a pequeños comerciantes que ven su caja diaria retenida. Ante el miedo, muchos intentan diversificar sus fondos para protegerse de una plataforma que hoy muestra serias grietas operativas.

La trampa electoral del Gobierno

El origen de este colapso no es sólo técnico, sino profundamente político. Durante 2025, el Gobierno decidió aumentar drásticamente las tasas de interés de referencia del BCRA con un único objetivo electoralista: pisar la inflación y contener el dólar para llegar con aire a las urnas. Esta medida, diseñada para el corto plazo, terminó convirtiéndose en una soga para el cuello de las familias argentinas.

Al mantener las tasas por las nubes, el costo de las deudas se volvió impagable para el consumidor promedio, cuyos ingresos no crecieron a la misma velocidad. Lo que el Gobierno presentó como una herramienta de estabilidad monetaria fue, en realidad, el motor que asfixió la capacidad de pago y disparó la morosidad en entidades como Ualá. Hoy, la economía paga la factura de una estrategia que priorizó el marketing político por sobre la salud del sistema financiero.

Pierpaolo Barbieri (CEO de Ualá) junto a Javier Milei.

El balance en rojo y un futuro incierto

Con una cartera de préstamos de $213.041 millones, la radiografía contable de Ualá Bank es crítica: al cierre de noviembre de 2025, el balance arrojó una pérdida acumulada de $87.451 millones. La presión sobre los depósitos de los ahorristas es una realidad que los números oficiales no pueden ocultar.

Para intentar frenar el incendio, la compañía anunció una inyección de US$195 millones liderada por Allianz X. Si bien este capital busca sostener la estructura y financiar la expansión regional, no resuelve la desconfianza de un usuario que hoy no puede mover su dinero. Aunque se promociona esaa inyección global de Allianz X, la realidad para el ahorrista local es más modesta: sólo US$ 30 millones fueron destinados efectivamente a capitalizar la operación en Argentina.

En un escenario donde la cadena de pagos está rota, la solvencia técnica de un banco importa poco si el cliente pierde el acceso a sus propios ahorros.

https://twitter.com/elcancillercom/status/2016186942736814403

*Por Augusto Grinner

Irán acusó a Javier Milei de “cruzar una línea roja” y lanzó una dura amenaza contra la Argentina

El gobierno de Irán acusó a Javier Milei de haber cruzado una “línea roja” al declarar días atrás que la República Islámica era enemiga de la Argentina, en medio de la tensión internacional generada por los bombardeos de Estados Unidos e Israel sobre territorio iraní y del posterior contraataque. La advertencia apareció en una editorial del diario Tehran Times, medio cercano al régimen iraní y considerado una de las voces del establishment político de Teherán hacia la comunidad internacional. 

La información fue reportada en una nota de Clarín firmada por Natasha Niebieskikwiat. Luego, fue comentada en el aire televisivo por Eduardo Feinmann.

El artículo llevó la firma de Saleh Abidi Maleki, habitual colaborador del diario, y se publicó bajo el título “Milei, ¿Qué estás haciendo?”

Allí, el autor acusó al presidente de estar “alineado con el eje estadounidense-sionista”, de responder a “presiones externas” y de participar en un supuesto “proyecto de iranofobia”.

El editorial concluye con una dura advertencia contra la administración libertaria: “Considerando estos hechos, Irán no puede permanecer indiferente ante las posiciones hostiles del actual gobierno argentino. La República Islámica de Irán, manteniendo al mismo tiempo una vigilancia total contra estos complots, debe diseñar una respuesta proporcionada a esta enemistad. La mano de los enemigos de Irán está manchada con la sangre de personas inocentes de nuestro país, incluyendo a más de 160 estudiantes de la escuela de Minab (destruida recientemente por un misil estadounidense). Ahora, Argentina se ha presentado oficialmente como enemiga de Irán y se ha alineado con Estados Unidos y el régimen sionista en la agresión militar contra nuestra nación. Esta es una línea roja imperdonable que ha sido cruzada”.

El texto circuló entre periodistas a través de dirigentes cercanos al gobierno iraní, debido a que la página del diario quedó caída desde que comenzó la guerra.

Las críticas de Teherán remitieron al discurso que Milei pronunció el 9 de marzo en la Yeshiva University, en Nueva York. Allí, el presidente se declaró “enemigo” de Irán, expresó su alianza estratégica con Estados Unidos e Israel y afirmó sentirse “orgulloso de ser el presidente más sionista del mundo”. 

El Tehran Times sostuvo que el supuesto “proyecto de iranofobia” comenzó hace 31 años y calificó como “falsas” las acusaciones que señalaron a Irán por el atentado a la AMIA. El artículo volvió así a rechazar la responsabilidad iraní en ese ataque, una acusación sostenida por la Justicia argentina desde hace décadas.

El texto avanzó todavía más en sus imputaciones. “Recientemente, en un discurso en una universidad de Estados Unidos (por Milei), calificó explícitamente a Irán como un ‘enemigo’ y declaró que la política exterior de su país está alineada con las estrategias agresivas de Estados Unidos y el régimen de apartheid israelí contra Irán. Esto, mientras que la República Islámica de Irán nunca ha considerado al pueblo o al gobierno de Argentina como su enemigo, pero parece que Milei, con este enfoque y cruzando la línea roja de la seguridad nacional de Irán, busca sacrificar los intereses y la conveniencia nacional en el altar de Estados Unidos y el régimen de apartheid israelí”.

En ese mismo tramo, el medio extranjero acusó al Gobierno de Milei de “haber convertido a la Argentina en el Israel de América Latina; un lugar donde los grupos de presión y los elementos cercanos al régimen sionista tienen una profunda influencia en los centros de decisión. Esta influencia ha transformado a Argentina en una base para diseñar y ejecutar complots contra Irán”.

La publicación también aseguró que existieron empresas argentinas vinculadas a círculos sionistas que “participan en operaciones contra Irán”, “financian o apoyan agresiones militares” y “realizan actividades de espionaje cerca de las fronteras iraníes”, acusaciones que no fueron comprobadas. 

Un municipio bonaerense desvió fondos de la tasa vial y dejó el 96% de los caminos rurales en mal estado

El Juzgado Contencioso Administrativo N°1 de Trenque Lauquen, a cargo del juez Pablo Cristián Germain, declaró inválido el cobro de la tasa por conservación y mantenimiento de la red vial rural en casos de productores del partido bonaerense de Daireaux y ordenó la devolución de sumas abonadas cuando no existió una contraprestación efectiva. En otros expedientes dispuso reducciones proporcionales del tributo según el estado de los caminos y el uso que el municipio dio a los fondos recaudados.

La sentencia surgió de una demanda iniciada por cuatro productores y empresas contra la Municipalidad de Daireaux, luego de que agotaran la vía administrativa y cuestionaran los decretos municipales que rechazaron sus reclamos por los períodos 2022-2024

El planteo sostuvo desde el inicio que no se negaban a pagar, pero sí a hacerlo sin recibir el servicio correspondiente.

Sobre ese punto, el magistrado remarcó que las tasas son tributos vinculados a una prestación concreta del Estado. “La organización y puesta a disposición del servicio al contribuyente es condición indispensable; de lo contrario el cobro carecería de causa”, sostuvo la sentencia. El fallo recordó que la tasa no es un impuesto, sino que exige una contraprestación concreta, individualizada y efectiva, y advirtió que el cobro sin prestación del servicio afectó el derecho de propiedad. 

La decisión se apoyó en dos informes técnicos que resultaron centrales. Por un lado, una pericia contable detectó desvíos en el uso de los fondos recaudados por la tasa vial. Por otro, un informe de ingeniería evaluó el estado de los caminos rurales vinculados a los establecimientos reclamantes. Según explicó al medio especializado Bichos de Campo el abogado de los productores, Jorge Moroni, los peritajes permitieron acreditar tanto el desvío de fondos hacia otros gastos municipales como el deterioro de los caminos relevados, donde el 96% presentó un estado malo o regular.

El expediente registró que, pese a que el municipio contaba con recursos suficientes para conservar en estado “muy bueno” cerca del 70% de la red, en los hechos solo el 4% se encontró en esa condición. Los informes también señalaron que el parque de maquinaria municipal resultó obsoleto e insuficiente para cumplir las tareas exigidas. A la vez, los peritos concluyeron que solo el 41% de la red reunió condiciones aceptables, mientras que el 59% restante no cumplió requisitos mínimos para la circulación.

– Esteban Alejandro Acerbo (PJ)

En los tramos específicamente relevados para la causa, el deterioro fue todavía más marcado. El informe técnico describió acumulación de agua, ahuellamientos y otras deficiencias que impedían la circulación normal. Moroni resumió el alcance del fallo: “El juez dijo dos cosas muy claras: los recursos que tiene la municipalidad por tasa vial hay que aplicarlos a tasa vial. Y sin caminos en condiciones, la tasa deviene carente de sustento y por lo tanto es nula”.

La pericia contable confirmó además que parte de la recaudación se destinó a rentas generales y a otros gastos municipales, en contradicción con el principio de afectación específica. En 2022, el desvío alcanzó el 22,95% de la obligación fiscal devengada. En 2023, ese porcentaje subió al 27,88%. El juez ordenó descontar esos montos de las liquidaciones fiscales y declaró ilegítimo el cobro en esas proporciones.

El fallo también consignó que en 2022 apenas el 10% del presupuesto de la tasa vial se tradujo en servicios concretos y que en 2023 ese nivel llegó solo al 17%. Con esos elementos, declaró la nulidad de los actos administrativos dictados por el entonces intendente Esteban Alejandro Acerbo (PJ), hoy legislador provincial, en relación con las liquidaciones reclamadas.

La sentencia aplicó criterios diferenciados según cada caso. En uno de los expedientes, el magistrado determinó que directamente no existió camino transitable desde 2022, por lo que eximió al productor del pago de la tasa desde ese momento y ordenó la devolución íntegra de lo abonado. En los otros tres casos, donde verificó una prestación parcial, mantuvo el tributo solo en la proporción efectivamente aplicada al servicio y dedujo los fondos desviados a otros fines.

Moroni explicó además que el impacto alcanzó situaciones anteriores al fallo. “En algunos casos, la municipalidad había embargado cuentas y esa plata quedó depositada hasta que se resolviera si la tasa era aplicable o no. Si el fallo queda firme, esa plata se tiene que devolver. Y en otros casos, a los que no pagaron, no se las van a poder cobrar”, señaló.

El abogado insistió en que el reclamo de los productores no apuntó a dejar de pagar, sino a exigir la prestación efectiva del servicio. El productor no quiere no pagar. Le cuesta mucho no pagar. No le gusta estar en juicio. Lo que quiere es pagar, pero tener caminos. Porque si no tengo caminos, ¿de qué me sirve no pagar la tasa si tampoco puedo sacar la producción?”.

El conflicto en Daireaux arrastró años de reclamos por el mal estado de los caminos rurales. Según la información incorporada a la causa, los trabajadores documentaron la situación con relevamientos y registros en el territorio, en un contexto en el que, en algunas zonas del partido, sacar la producción se volvió inviable. 

En sus declaraciones, Moroni también planteó que la discusión excedió el caso puntual de los demandantes y apuntó al modo en que se administraron los recursos de la tasa vial. “Esto es un primer peldaño para hacerle entender a los intendentes que tienen que cambiar el paradigma de cómo se administran los recursos de la tasa vial, señaló. 

También cuestionó que, en distintos partidos, se cargaran sobre el sector rural tasas ajenas a la actividad: “En muchos partidos le terminan cargando al productor tasas de todo tipo, hasta para financiar cuestiones que no tienen nada que ver con la actividad rural. Eso no tiene sustento”.

Como alternativa, mencionó esquemas de administración compartida. “La solución es cambiar el paradigma. En algunos lugares ya existe: consorcios donde los productores participan en la administración de los recursos. Ahí los caminos funcionan y no hay juicios”, explicó. Según su relato, antes del conflicto hubo propuestas concretas en Daireaux para avanzar en ese sentido: “Los productores le dijeron al intendente: si hace falta, traemos maquinaria, traemos piedras, pero hagamos un esquema transparente, con participación. Y la respuesta fue negativa”.

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