Se autopercibía preadolescente lesbiana y engañaba a niñas para llevarlas a una red de trata
Scarlet Moon Shadows se declaró culpable y tendría su sentencia a finales de agosto. Se especula una condena de entre 10 años y cadena perpetua.
10 Years Experiences
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Randy Emillion Goodreau, de 31 años oriundo de New York, quien se autopercibe como Scarlet Moon Shadows, se declaró como culpable después de haber querido atraer a una niña menor de edad para conducirla a una red de trata. En las redes sociales era conocido como ‘Dragongurl69’, una preadolescente lesbiana de 11 años, con el propósito de sacar provecho de sus víctimas.
Según la indagación de Jenelle Bringuel, una agente del FBI que se especializa en investigaciones de tráfico sexual de menores, Shadows mantuvo conversaciones con un agente encubierto en el transcurso del mes de diciembre del año 2021. El documento judicial destacaba cómo la mujer transgénero le “enseñaba a una niña sobre la actividad sexual”.
Uno de los chats que fueron presentados en la justicia a modo de prueba
También detallaba los momentos en los que otro intermediario se hacía pasar por la madre de la niña durante la conversación vía WhatsApp. El pederasta enviaba mensajes en los cuales rogaba “hacer que ella sea su noviecita”.
Sin embargo, a la hora de comunicarse con la supuesta niña, Shadows solicitaba que la madre “le enseñe cosas sexuales” para luego “mantener prácticas” con él, además de agregar que “solo dependía de ella”.
“Tenemos que mantener la relación en secreto”, era uno de los mensajes más tétricos que enviaba, según la declaración jurada. Dentro del mismo, Goodreau sellaba: “Entonces, para el público, seré tu niñera, pero cuando estamos en casa, somos novias. Es solo para que no nos metamos en problemas, entonces, cuando no eres menor de edad, podemos expresar nuestro amor en público, ¿de acuerdo?”.
La sentencia por este perturbador caso se dará a luz el día 25 de agosto de este año. La pena por ello sería entre 10 años y una posible cadena perpetua, sumada una multa de 250 mil dólares.
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La Embajada de los Estados Unidos fue el escenario de una validación política de alto impacto. Christopher Ruddy, el hombre que rompió el monopolio mediático en su país para darle voz a Donald Trump, encabezó una recepción que funcionó como el reconocimiento definitivo a la estrategia de la batalla cultural. En el centro de la escena de esta recepción, la presencia de Emmanuel Danann y Eduardo Verástegui subrayó el peso de los referentes independientes de la comunicación que hoy marcan la agenda fuera de las estructuras estatales.
Como parte del recibimiento y por tratarse del día del cumpleaños de Ruddy, al evento le siguió una cena entre varios de los invitados, entre ellos Lamelas, Rinaldi, Danann y Verástegui.
Chris Ruddy es una pieza fundamental para entender el ascenso de la nueva derecha en Occidente. Graduado en la London School of Economics, inició su carrera como periodista de investigación en el New York Post y el Pittsburgh Tribune-Review, donde se destacó por su rigor al exponer los secretos del poder de Washington durante los años ‘90. En 1998, con una inversión inicial mínima, fundó Newsmax, plataforma que bajo su dirección se transformó en un gigante multimedia con más de 50 millones de lectores y una señal de cable que llega a 35 millones de hogares.
Ruddy fue el aliado estratégico que el establishment no vio venir: mientras las grandes cadenas cancelaban a Donald Trump, Newsmax le brindó el espacio necesario para consolidar su base, demostrando que la batalla cultural se gana con medios capaces de enfrentar la narrativa oficial.
Quiénes asistieron y quiénes son
La lista de invitados combinó el poder real del círculo rojo con la vanguardia ideológica de la nueva derecha:
Christopher Ruddy: CEO de Newsmax y estratega pionero en el apoyo a Trump frente al cerco del establishment.
Emmanuel Danann: Fuerte exponente de la batalla cultural en Argentina, reconocido por su defensa de las ideas de la libertad y su actual distancia crítica con el oficialismo.
Eduardo Verástegui: Importante referente conservador mexicano y figura clave de la CPAC en la región.
Peter Lamelas: Embajador de los Estados Unidos en Argentina y anfitrión del evento.
Lou Rinaldi: Embajador de los Estados Unidos en Uruguay.
Paolo Rocca: Titular del Grupo Techint, recientemente enemistado con Milei.
Facundo Gómez Minujín: Presidente de J.P. Morgan Argentina.
Robert Urban: Empresario, abogado y figura del sector corporativo internacional.
Federico Pinedo: Exsenador nacional del Pro y representante del sector diplomático.
Fabián Perechodnik: Diputado y exsecretario general de la provincia de Buenos Aires.
Enrique Duhau: Referente agroindustrial de alto perfil, presidente de AE Duhau S.A.
Mario Montoto: fundador de Codesur S.A. y exmontonero.
Mariana Schoua: CEO de Aconcagua Energía Generación y presidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina.
Georgie Neuss: Empresario vinculado al sector de bebidas, servicios y energía.
Doris Capurro: Fundadora y CEO de LUFT Energía S.A.
Heidi Gómez Rápalo: Vicejefa de Misión de la embajada de los Estados Unidos en Argentina.
Daniel Hadad y Viviana Zocco: Propietarios de Infobae y referentes del sector mediático.
Distancia crítica y el patrón de la purga
A pesar de la validación internacional que significó este encuentro en la Embajada, la realidad puertas adentro del armado oficialista argentino es opuesta. La presencia de Danann y Verástegui expone una contradicción sistémica: mientras el mundo diplomático reconoce su rol como cuadros ideológicos, el entorno de Javier Milei ha ejecutado una purga contra ellos por mantener su independencia.
Danann se alejó de La Libertad Avanza tras cuestionar los acuerdos del partido mileísta con el massismo, el kirchnerismo, el larretismo y figuras como Ricardo Bussi, sellando su ruptura definitiva en enero de 2025 al negarse a entregar su amistad con El Presto por orden presidencial. Por su parte, Verástegui sufrió el hostigamiento del oficialismo tras críticas a la gestión, llegando Milei a exigirle a la CPAC de EE.UU. que le quitara su franquicia en México. Este mecanismo de censura interna repite el patrón revelado por Data 24 con el audio de Nicolás Márquez, quien admitió haber apartado a Cristian Iturralde bajo presión oficial, confirmando que la batalla cultural que Ruddy representa en EE.UU. enfrenta hoy en Argentina un proceso de verticalismo y exclusión.
La capital de Países Bajos prohibió la publicidad de la carne y de otros productos considerados “de alto impacto climático” en espacios públicos a partir del 1° de mayo. La medida alcanzó a soportes como vallas publicitarias y marquesinas de colectivos, y apuntó a vetar la promoción en la calle de productos como la carne, los viajes aéreos y los automóviles motorizados con combustibles fósiles.
La decisión se originó tras la presentación de un proyecto de ley redactado por concejales del Partido por los Animales y el Partido Verde/Izquierda. El consejo municipal local aprobó la ordenanza con el respaldo de 27 de los 45 escaños.
Según lo informado, la prohibición no se aplicó a la comunicación comercial dentro de los establecimientos: los comercios pudieron seguir anunciando sus productos en el interior de sus propios locales. La ordenanza se enmarcó en una estrategia municipal ligada “al cambio climático y a la promoción de patrones de consumo con menor impacto ambiental”.
La iniciativa fue valorada por el veganismo internacional, uno de los brazos fuertes del comunismo. Joey Cramer, director de ProVeg en Países Bajos, afirmó: “Sabemos que la mayoría de las emisiones de carbono en el sistema alimentario provienen de la producción de carne, por lo que tiene sentido que Ámsterdam restrinja la publicidad de la carne como parte de su estrategia para promover el cambio del sistema alimentario”.
Desde ProVeg España, su directora de comunicación, Verónica Larco, celebró la restricción ya que “sienta un buen precedente y un ejemplo a seguir, donde las medidas políticas respaldan los objetivos climáticos y de salud a corto y largo plazo”.
Además de la carne, la ordenanza de Ámsterdam incluyó la restricción de anuncios de combustibles fósiles, vuelos, cruceros y vehículos de gasolina, y consolidó en una normativa municipal limitaciones que hasta ese momento se habían aplicado mediante acuerdos voluntarios con anunciantes.
Un capítulo más al caso Groenlandia. ¿Por qué EEUU está tan interesado en dicho territorio?, ¿de dónde viene ese interés?, ¿qué es lo que le motivó a Trump para ser tan incisivo con ese punto estratégico en geopolítica? Se van dando a conocer detalles de todo este proceso y la última revelación es sintomática. La de cómo Trump retomó la idea de hacerse en propiedad con Groenlandia fuera como fuera…
Ese interés histórico lo retomó EEUU en 2018 bajo el primer mandato de Donald Trump en la Casa Blanca. Y lo ha vuelto a hacer ahora en el segundo, pero ya adentrándose totalmente en el asunto en cuestión.
Según han revelado John Bolton, exasesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca,Donald Trump se vio influenciado por un amigo. El multimillonario heredero del imperio cosmético Estée Lauder y Presidente del Congreso Judío Mundial, Ronald Lauder, que le metió en la cabeza esa obsesión.
De hecho, las manifestaciones de Bolton a The Guardian han llamado la atención. Porque, según señala, un día le convocaron al Despacho Oval para hablar de una “nueva idea”. “Un conocido empresario había sugerido que EEUU comprara Groenlandia”, explicó. Ese era Ronald Lauder. Y todo bajo el concepto de tener el control estratégico, económico y político de Washington en una región clave.
Y Lauder añadió alternativas para reforzar la influencia estadounidense sin necesidad de comprar el territorio, como la firma de “un nuevo acuerdo trilateral con Groenlandia y Dinamarca para formalizar la cooperación en el Ártico”.
Así se empezó a trazar esta vía
Bolton indicó que llegó a discutir directamente con él la posibilidad de captar Groenlandia y que un equipo de la Casa Blanca empezó a explorar fórmulas para aumentar la influencia estadounidense en el territorio ártico bajo soberanía de Dinamarca. Incluso se plantearon cambiarlo por Puerto Rico.
Esta ambición de Trump se basa en la idea que le metió en la cabeza su amigo Ronald. “El concepto de Groenlandia de Trump nunca fue absurdo; fue estratégico”, llegó a escribir este último en un artículo de opinión en The New York Post hace un año.
Trump-Ronald Lauder: ¿de dónde viene ese vínculo?
Son amigos de toda la vida. Tanto Donald Trump como Ronald Lauder llevan haciendo migas desde hace más de seis décadas que se conocen y forjaron una gran amistad. Los dos cursaron estudios en la Wharton School of Business.
Pero es que además, Ronald ha estado siempre muy vinculado al ideario político de Trump. De hecho, ha sido un importante donante del Partido Republicano y también de causas conservadoras. Llegó a donar cinco millones de dólares a MAGA Inc., el comité de acción política que respalda a Trump.
Una serie de correos electrónicos incorporados a documentación judicial en Estados Unidos vuelve a proyectar la sombra de Jeffrey Epstein sobre figuras del poder económico y político internacional. Entre los nombres que aparecen mencionados surge uno con fuerte impacto en la Argentina: el del empresario británico Joe Lewis, propietario de extensas tierras en la Patagonia y figura central de la controversia por el acceso a Lago Escondido.
Los intercambios no contienen acusaciones directas. Pero sí revelan contactos, referencias a encuentros en Bariloche y consultas sobre la reputación internacional del magnate, en diálogos que involucran a banqueros globales y a un dirigente clave del Partido Laborista británico.
“Pasé un día con Joe Lewis en Bariloche”
El 25 de diciembre de 2009, Epstein envió un mensaje breve al entonces alto ejecutivo bancario Jes Staley, conocido por haber sido director ejecutivo (CEO) de Barclays, uno de los mayores bancos del Reino Unido: “¿Dónde estás?”.
La respuesta llegó horas más tarde. Staley escribió que se encontraba “cerca de Salvador, Brasil”, pero agregó un dato significativo: “Pasé un día con Joe Lewis en Bariloche, Argentina. No sé qué pensar de él”.
La frase, escueta pero contundente, confirma que en diciembre de 2009 hubo un encuentro entre Staley y Lewis en la ciudad rionegrina. No se trata de un detalle menor: Bariloche y El Bolsón es el epicentro de la presencia territorial del magnate británico en la Argentina, donde controla miles de hectáreas alrededor del Lago Escondido.
Que el nombre de Lewis aparezca en una conversación privada entre Epstein y un banquero internacional coloca a la Patagonia dentro del radar de las redes sociales y financieras que orbitaban alrededor del financista estadounidense.
La consulta a Londres: “¿Reputación?”
Meses antes, el 9 de junio de 2009, Epstein había escrito a Peter Mandelson, figura central del laborismo británico y hombre fuerte del gobierno de Gordon Brown en ese momento.
El mensaje fue directo: “¿Conocés a Joe Lewis? Pasa la mayor parte del tiempo en Abu Dhabi — ¿reputación?”
La pregunta sugiere que Epstein buscaba referencias políticas sobre el empresario. La respuesta, enviada desde un BlackBerry al día siguiente, indica que Mandelson creía identificarlo como alguien cercano al Labour y a “Tony”, en aparente alusión a Tony Blair. “Parece ok. ¿Averiguo más?”, añadió.
El intercambio deja al descubierto que Epstein se movía con naturalidad consultando por empresarios ante figuras del más alto nivel político británico. Y que Joe Lewis formaba parte de esas conversaciones.
Patagonia, poder y redes globales
La figura de Joe Lewis no es ajena a la polémica en Argentina. Su nombre está asociado a disputas judiciales y políticas por el acceso público al Lago Escondido y a su influencia en la región andina. A nivel internacional, el empresario enfrentó en 2023 cargos en Estados Unidos por presunto uso de información privilegiada en operaciones bursátiles.
Los correos no prueban vínculos ilícitos entre Lewis y Epstein. Pero sí revelan que el magnate británico era mencionado en el círculo íntimo del financista, y que existieron encuentros en territorio argentino entre personas de máxima relevancia financiera global.
En el universo Epstein —caracterizado por la opacidad, el lobby y las conexiones transnacionales— cada referencia adquiere peso propio. Más aún cuando aparece asociada a enclaves estratégicos como la Patagonia argentina.
El dato político que incomoda
Hay un punto especialmente sensible: en otro intercambio, Epstein menciona que “a todos los efectos Peter Mandelson es ahora viceprimer ministro”. La conversación fluye en un tono de familiaridad que evidencia acceso directo a dirigentes de primer nivel.
La combinación de estos elementos —encuentros en Bariloche, consultas políticas en Londres y menciones en el entorno de Epstein— vuelve a poner bajo la lupa la trama de relaciones que conectan negocios, poder y territorio.
Para la Argentina, el impacto no es menor. Porque el nombre de Joe Lewis no remite solo a inversiones, sino a un debate abierto sobre soberanía, acceso a recursos naturales y vínculos entre empresarios extranjeros y la dirigencia política local.
Además, uno de los protagonistas del intercambio es Jes Staley, histórico ejecutivo de JPMorgan y ex CEO del banco británico Barclays, quien debió renunciar en 2021 tras una investigación regulatoria sobre cómo describió su vínculo con Jeffrey Epstein ante el directorio de la entidad. Staley reconoció haber mantenido contacto con el financista incluso después de su condena en 2008, y posteriormente fue sancionado e inhabilitado por el regulador financiero del Reino Unido, un antecedente que le da aún mayor relevancia a su mención sobre un encuentro con Joe Lewis en Bariloche.
Mensajes revelados en correos electrónicos intercambiados por Jeffrey Epstein muestran consultas políticas en Londres sobre la “reputación” del magnate británico, Joe Lewis.
La Senadora salteña denunció una persecución de Victoria Villarruel para justificar por qué no tiene asesores, pero los datos oficiales la desmienten: todos sus compañeros de bloque ya contrataron a varias decenas de asesores. Todo mientras chicanea a la Vicepresidente por el presupuesto del Senado, el mismo que ella y su bloque necesitan para financiar sus PyMEs políticas.
El financista británico regresó a su estancia en enero de 2026 tras recibir el indulto de Donald Trump y siguió de cerca una obra de tres subsuelos y dos plantas.
Pax menemista. Silvia Mercado dice que Mario Montoto le contó que ya leyó el libro "y lo voy a leer nuevamente". La fuente clave que cuenta cómo fue el acuerdo de los ex montoneros con Menem por los indultos a unos y otros. https://t.co/Sye268RCR6