En la noche del jueves 12 de febrero de 2026, cerca de las 21 horas, la pantalla de TN fue testigo de un naufragio argumentativo que dejó en evidencia las carencias de una de las figuras del oficialismo. La senadora nacional por Salta, Emilia Orozco, protagonizó un cruce de antología frente a la diputada del PRO, Florencia De Sensi. En pleno debate sobre la modernización laboral, la lógica mileísta de Orozco colapsó ante una propuesta de libertad básica: que cada trabajador elija dónde cobrar su sueldo.
Todo comenzó cuando De Sensi, con precisión técnica y el respaldo del bloque de Cristian Ritondo, planteó que el 80% de los trabajadores traspasa su sueldo de un banco a una billetera virtual apenas lo percibe: “a diferencia de lo que opina la Senadora Orozco, nosotros vemos —y de hecho el BCRA respalda la regulación de las billeteras virtuales— y sabemos que el 80% de los trabajadores que hoy perciben su salario lo traspasan inmediatamente a una billetera virtual. Lo que estaríamos haciendo es reconocer legalmente algo que ya sucede de hecho”, explicó la diputada nacional por Buenos Aires.
De Sensi, abogada con formación en derecho público y referente de la modernización estatal en el PRO, lanzó una pregunta que descolocó a la senadora salteña: “en un gobierno tan liberal, tan liberal, ¿por qué no se le permite a los trabajadores, que son los dueños de su salario, agarrar y ponerlo donde ellos decidan? En una billetera virtual, en un banco, en cualquier lado”.
Sin embargo, Emilia Orozco —cuya formación académica es, paradójicamente, la Licenciatura en Comunicación— falló en lo más básico: la comprensión del mensaje. Con tono altanero, la Senadora consultó “¿de dónde es la Diputada, de qué provincia?”. Ante la respuesta de De Sensi confirmando su origen bonaerense, Orozco espetó: “bueno, ahí está. Es una mirada muy centralista. Yo te cuento la realidad del interior. Esta cuestión de traspasar el sueldo a una billetera virtual es cierta. Ahora: ¿qué pasa cuando estás en lugares donde no hay conectividad, donde no hay internet, y donde solamente tenés el cajero de los bancos? Ese traspaso a tu billetera virtual para poder hacer la extracción en físico del billete, no la tenés con esa facilidad”.
La respuesta de De Sensi fue lógica y dejó en evidencia que la Senadora no había entendido que se hablaba de una opción y no de una imposición: “¿por qué el trabajador no puede elegir? Están las dos cosas. Nunca va a estar mal la posibilidad de elegir, elegir no está mal”. El panel de periodistas de TN tuvo que sumarse a la explicación pedagógica ante la mirada de Viale, quien con los labios gesticuló un “bueh” en silencio ante la argumentación de Orozco. Desde el piso, un periodista señaló “si no hay conectividad, se deposita en un banco; donde hay conectividad, si querés, en una billetera virtual”.
Acorralada por la lógica, Orozco apeló al manual de la evasiva: “todo tiene un porqué, chicos, todo tiene un porqué”, sentenció con una sonrisa cínica, pero sin explicar jamás ese misterioso motivo.
Replicando los mensajes crípticos
El episodio fue un calco de aquel momento de 2023, también en TN, cuando Patricia Bullrich dejó estupefacto a Diego Sehinkman. En aquella oportunidad, ante la necesidad de propuestas concretas, Bullrich balbuceó: “vamos a armar un sistema que ponga el foco en el ser humano desde una perspectiva en la que todo aquello que tiene que ver con el ser humano, su vida, su educación, su cultura, su bienestar, su seguridad… estén todos bajo una filosofía muy interesante”.
Ante la lógica confusión del periodista, la hoy compañera de bloque de Orozco remató con un soberbio: “ya lo vas a entender”. Tres años después, desde La Libertad Avanza intentaron la misma receta para ocultar la falta de argumentos: “todo tiene un porqué”.
¿Quién es Emilia Orozco?
Este nuevo traspié de Orozco no es un hecho aislado. La misma Senadora Nacional que hoy se aferra a un porqué fantasma, es la que tildó a las universidades públicas de “cáncer de la Argentina” y la que protagonizó un bochornoso escándalo por el “carancheo” de despachos. En aquel entonces, Orozco intentó apropiarse ilegalmente de una oficina que no le correspondía con el único objetivo de estar físicamente cerca de las terminales de poder de Karina Milei y Martín Menem; una maniobra de casta que le salió mal y terminó con la legisladora desalojada de sus pretensiones.
Aquella concejal que saltó a la fama en Salta escrachando a sus pares por cobrar dietas millonarias parece haber quedado en el olvido. Orozco construyó su carrera sobre la supuesta austeridad, pero hoy, instalada en la comodidad de una dieta de Senadora Nacional, cobrando cerca de $10 millones en bruto, su preocupación es otra: como ya contamos en Data 24, la salteña se quejó recientemente porque no le están liberando los contratos que ella “necesita” para engrosar su planta de asesores.
Orozco parece quedar atrapada en contradicciones que ni su título de comunicadora logra disimular. Utiliza al “interior profundo” como una muletilla para justificar el inmovilismo, mientras por lo bajo reclama la caja que antes denunciaba. Al final, el único “porqué” que quedó claro en la noche de TN es el de su propia incapacidad para sostener un debate de altura frente a una colega que le marcó la cancha con datos y sentido común.
Autor: Augusto Grinner