Denunciaron penalmente a la cúpula del gobierno por haber “solicitado sobornos” a Pfizer

El histórico dirigente del PJ, Juan Ricardo Mussa, fue el encargado de acudir a la Justicia para responsabilizar a los Fernández, Ginés González García y Hugo Sigman de no llegar a un acuerdo contractual con el laboratorio estadounidense. Los acusa de “terrorismo de estado”, “abandono de personas” y hasta de “asociación ilícita”.
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En el juzgado Criminal y Correccional Federal Nro. 1 se radicó la denuncia del dirigente Juan Ricardo Mussa. Bajo los delitos de terrorismo de estado, abandono de personas, abuso de autoridad, incumplimiento de los deberes de funcionario público, cohecho, tráfico de influencias, encubrimiento y asociación ilícita, apuntó contra Alberto Fernández, Cristina Fernández de Kirchner, Ginés González García y Hugo Sigman por haber “solicitado sobornos” a la farmacéutica Pfizer para que llegaran vacunas a la Argentina, según las declaraciones de Patricia Bullrich.

Por otra parte, el ex apoderado del sello electoral Alternativa Federal citó los dichos textuales de la presidenta del Pro, cuando referenció al intermediario de AstraZeneca, Hugo Sigman, como el favorecido de no sellarse un contrato entre Pfizer y el gobierno nacional. En este sentido, la ex ministra de Seguridad de la Nación aclaró que la actitud del despedido de la cartera de Salud, Ginés González García, fue cobrar “un retorno” con el laboratorio estadounidense para llegar a un acuerdo.

Al respecto, Mussa reforzó esta idea: “Es un negociado económico, la corrupción está implícitamente demostrada”. De este modo, continúo: “Después de tantas idas y vueltas, pasa el tiempo, los millones de vacunas no aparecen y los cómplices son muchos. Es un crimen de lesa humanidad, no están comprando ladrillos para hacer una casa, están comprando vacunas para preservar la vida de los ciudadanos”. En tanto, pidió que Sigman sea indagado porque el presidente autorizó una compra de 160 millones de dólares, “haciendo efectiva de forma inmediata un pago de 69 millones ¿a cuenta de qué?”, se preguntó.

“Eso es un robo a las arcas del estado, sin ninguna explicación hacen un supuesto contrato por compras que al día de la fecha no existen y no se sabe si en el futuro se va a necesitar”, agregó. Asimismo, puntualizó que se están “violando todas las normas que obligan a los funcionarios a (…) identificar los procesos y modalidades de compras vigentes, produciendo recomendaciones para una mayor efectividad del sistema, lograr reducir la corrupción y proveer mecanismos de transparencia que permitan a la sociedad intervenir y fiscalizar la gestión de los funcionarios públicos”.

*Fuente: REALPOLITIK


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Cayó preso el jefe antidrogas de la Policía Federal en Córdoba por robar en los procedimientos

La Justicia Federal de Córdoba detuvo al comisario Alejandro Falcón, hasta hace pocos días titular de la División Drogas Peligrosas (antidrogas) de la Policía Federal Argentina (PFA) en esa provincia bajo la gestión del gobernador Martín Llaryora.

Falcón, de 46 años, quedó alojado en el pabellón para efectivos de seguridad del penal de Bouwer, tras una orden dictada por el juez federal subrogante Carlos Ochoa a pedido del fiscal federal Maximiliano Hairabedian. Junto a él, otros tres policías federales fueron imputados por hechos conexos, aunque permanecen en libertad, algunos con prisión domiciliaria.

A Falcón se le imputan hurto calificado, falsedad ideológica, peculado continuado y dádivas (equivalente a recibir sobornos o prebendas). Estas figuras describen respectivamente, apropiarse de bienes ajenos abusando de su cargo público, adulterar actas o documentos oficiales, malversar bienes del Estado, y aceptar beneficios indebidos por su función.

La causa mezcla episodios de gravedad dispar. Por un lado, se investiga el robo de 1.800 dólares durante el allanamiento a un automovilista y de unos 2 millones de pesos en un procedimiento de secuestro de un vehículo. Según el denunciante, un policía labró un acta con el dinero incautado, pero luego llegó un superior —cuya descripción coincide con Falcón—, rompió esa acta, hizo otra y se quedó con el efectivo.

El episodio más llamativo, sin embargo, surgió de un allanamiento realizado en marzo pasado contra un cultivador de marihuana de 35 años, en el que la División Antidrogas secuestró 37 plantas, 410 semillas y —de forma insólita— diez cráneos humanos (que resultaron ser material de estudio de un estudiante de Medicina).

Días después, el joven se presentó ante la fiscalía de Hairabedian para reclamar la devolución de dos cachorros de pitbull que había entregado durante el operativo, alegando que la entrega no había sido del todo voluntaria. Falcón sostiene que pensaba incorporarlos al adiestramiento canino de la fuerza.

Una subordinada de Falcón denunció un patrón más amplio de conductas irregulares, involucrado en llevar a un amigo como testigo falso en los procedimientos (hecho que ya se habría comprobado), junto con la presunta liberación de zonas para el accionar narco, y el uso de un patrullero y combustible oficiales para viajar todos los fines de semana a Rosario y Santa Fe a visitar a su pareja, maquillando los comprobantes de esos traslados.

Falcón admitió los viajes pero los justificó como una mudanza progresiva, y para el resto de las acusaciones sostuvo que existe un policía con parecido físico a él. En su declaración indagatoria negó todas las imputaciones y argumentó que vive “ajustado”, con diez créditos tomados en el Banco Nación, lo que —según su defensa— vuelve poco creíble que necesitara robar. La Justicia espera el resultado de la apertura de cuatro celulares secuestrados para determinar la verdad de los distintos relatos.

El costado político que complica a Monteoliva

El caso trasciende lo policial porque golpea a la administración de la ministra de Seguridad Nacional, Alejandra Monteoliva, de quien depende la PFA. Monteoliva es cordobesa, politóloga por la Universidad Católica de Córdoba, con una larga trayectoria en gestión de seguridad junto a Patricia Bullrich (a quien sucedió al frente del ministerio en diciembre de 2025) y antecedentes como ministra de Seguridad provincial en 2013.

El escándalo estalló justo cuando circulaban versiones sobre una eventual candidatura a diputada nacional de Monteoliva por Córdoba de cara a las elecciones de 2027, y opacó una visita que tenía planeada a la capital cordobesa. Además, medios señalan que se trata del segundo episodio de fuerte repercusión que compromete a la Policía Federal bajo su gestión en pocos meses, lo que refuerza la idea de un patrón de descontrol dentro de la fuerza que ella conduce.

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