Polonia ilegalizó al Partido Comunista y limpia su sistema político del legado totalitario

La corte polaca ordenó la inmediata ilegalización del KPP al considerar su ideología incompatible con “los valores fundamentales y las tradiciones de la civilización europea y cristiana”.
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El Tribunal Constitucional de Polonia tomó una decisión histórica, declarando inconstitucional al Partido Comunista Polaco (KPP) y ordenando su ilegalización inmediata. Esta sentencia culmina tras años de intentos legales por prohibir esta organización política, siendo el más reciente promovido por el presidente de la República de Polonia Karol Nawrocki hace apenas semanas.

“No hay cabida en el ordenamiento jurídico polaco para un partido que glorifique a criminales y regímenes comunistas responsables de la muerte de millones de seres humanos, incluidos nuestros compatriotas”, subrayó en el fallo la jueza del Tribunal Constitucional, Krystyna Pawlowicz.

La Constitución polaca contiene una disposición muy particular que muchas democracias occidentales no tienen, ya que explícitamente prohíbe la existencia de agrupaciones políticas basadas en “ideologías totalitarias afines al nazismo, el fascismo y el comunismo”. Esta cláusula constitucional establece que cualquier formación partidaria que se fundamente en métodos totalitarios o que busque un sistema de gobierno totalitario puede ser declarada ilegal.

Específicamente, la Corte citó el artículo 11, que exige que los partidos se fundan “en el principio de igualdad de los ciudadanos” y busquen influir en la política “por medios democráticos”, y el artículo 13, que prohíbe los partidos basados en ideologías totalitarias o que recurran a la violencia para obtener poder.

– Karol Tadeusz Nawrocki es un historiador y político conservador polaco, ​ actual presidente de la República de Polonia

El Tribunal no solo examinó el programa actual del KPP (que intentó reformarse en 2015 eliminando referencias a la revolución comunista), sino que también se analizó su estatuto fundacional de 2002, sus publicaciones, declaraciones públicas y actividades a lo largo de los años. Esto fue decisivo, siendo que sin un programa explícitamente agresivo, se consideró que la propia naturaleza ideológica—su promoción del marxismo-leninismo—constituía una incompatibilidad fundamental con los valores polacos.

La decisión será remitida al tribunal de distrito de Varsovia, encargado del registro de partidos, para ejecutar la ilegalización formal, lo que implicará la cancelación del registro legal del KPP, la prohibición de su participación electoral y la terminación de su financiamiento público.

El KPP cuenta con unos mil afiliados, ningún representante electo, escasa presencia en medios de comunicación y resultados electorales insignificantes. De hecho, ni los propios dirigentes del KPP consideraban necesaria su prohibición. Su presidenta del Comité Ejecutivo Nacional, Beata Karoń, argumentó que su programa “es tan poco atractivo” que simplemente no conseguirían apoyo en las elecciones, por lo que legalizarlo o prohibirlo resultaba igualmente irrelevante.

La razón por la cual el Estado invierte recursos en una medida dirigida a un partido ya débil y marginal remite al complejo panorama judicial que atraviesa Polonia en la actualidad. El Tribunal Constitucional está envuelto en una seria disputa sobre su propia legitimidad. El gobierno actual, liderado por el primer ministro Donald Tusk, no reconoce varios fallos del tribunal porque cuestiona que los jueces que los emiten fueron nombrados de manera irregular durante la anterior administración del partido Ley y Justicia (PiS).

Irónicamente, entre los jueces que emitieron este fallo está Stanisław Piotrowicz, un exdiputado del PiS que fue fiscal durante la época comunista, incluso durante la ley marcial de los años 80 bajo el general Wojciech Jaruzelski.

El mandatario Nawrocki, quien ganó las elecciones presidenciales de junio de 2025, es del PiS y reactivó personalmente el caso contra el KPP el 6 de noviembre de 2025, enfatizando que sus objetivos son “contrarios al orden legal de Polonia” y que la ideología comunista atenta contra los valores fundamentales y las tradiciones de la civilización europea y cristiana”. Esta iniciativa formaría parte de la confrontación política más amplia entre el presidente (del PiS) y la gestión de Tusk.

Del Pacto Molotov-Ribbentrop a la Carta Magna

Para entender por qué Polonia tiene una legislación marcadamente anti-comunista, es fundamental comprender su traumática historia. Durante la Segunda Guerra Mundial, la Unión Soviética invadió Polonia en 1939 bajo el Pacto Molotov-Ribbentrop y sometió a millones de polacos a represión masiva, colectivizaciones forzosas y deportaciones a campos de trabajo en Siberia. Se estima que aproximadamente 1.200.000 polacos fueron deportados entre 1939 y 1941, acusados de ser “enemigos del pueblo”.

Después de 1945, Polonia se convirtió en un estado satélite soviético, sufriendo 44 años de ocupación política y represión bajo regímenes comunistas impuestos por Moscú. A lo largo de este período, los polacos experimentaron décadas de falta de libertades democráticas, políticas y supresión de su identidad nacional. Esta memoria colectiva es profunda y sigue marcando la política contemporánea polaca.

Cuando el bloque comunismo se derrumbó en 1989 con la caída del Muro de Berlín, Polonia adoptó un régimen democrático en su Carta Magna, pero incluyó salvaguardas explícitas contra el regreso de estas ideologías que consideraban existencialmente amenazantes.

No obstante, Polonia no sería la única en prohibir partidos comunistas. Alemania, por ejemplo, prohibió el Partido Comunista en 1956 (aunque posteriormente fundó otro partido comunista legal en 1968, el DKP). Ucrania prohibió su Partido Comunista en 2015 como parte de sus leyes de “descomunización” tras el conflicto con Rusia. República Checa y Hungría también han tenido legislación restrictiva respecto a símbolos comunistas.

Sin embargo, estas prohibiciones son profundamente controvertidas. Amnistía Internacional cuestionó severamente la prohibición ucraniana de 2015, considerándola “una violación flagrante de la libertad de expresión y asociación” que “sienta un precedente muy peligroso”. Incluso el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha cuestionado la validez constitucional de tales restricciones en democracias modernas estables, argumentando que carecen de “necesidad social clara, apremiante y específica”.

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DELIRIO WOKE: Concejales veganos consiguieron prohibir la publicidad de carne en Ámsterdam

La capital de Países Bajos prohibió la publicidad de la carne y de otros productos considerados “de alto impacto climático” en espacios públicos a partir del 1° de mayo. La medida alcanzó a soportes como vallas publicitarias y marquesinas de colectivos, y apuntó a vetar la promoción en la calle de productos como la carne, los viajes aéreos y los automóviles motorizados con combustibles fósiles.

La decisión se originó tras la presentación de un proyecto de ley redactado por concejales del Partido por los Animales y el Partido Verde/Izquierda. El consejo municipal local aprobó la ordenanza con el respaldo de 27 de los 45 escaños.

Según lo informado, la prohibición no se aplicó a la comunicación comercial dentro de los establecimientos: los comercios pudieron seguir anunciando sus productos en el interior de sus propios locales. La ordenanza se enmarcó en una estrategia municipal ligada “al cambio climático y a la promoción de patrones de consumo con menor impacto ambiental”. 

La iniciativa fue valorada por el veganismo internacional, uno de los brazos fuertes del comunismo. Joey Cramer, director de ProVeg en Países Bajos, afirmó: “Sabemos que la mayoría de las emisiones de carbono en el sistema alimentario provienen de la producción de carne, por lo que tiene sentido que Ámsterdam restrinja la publicidad de la carne como parte de su estrategia para promover el cambio del sistema alimentario”.

Desde ProVeg España, su directora de comunicación, Verónica Larco, celebró la restricción ya que “sienta un buen precedente y un ejemplo a seguir, donde las medidas políticas respaldan los objetivos climáticos y de salud a corto y largo plazo”.

Además de la carne, la ordenanza de Ámsterdam incluyó la restricción de anuncios de combustibles fósiles, vuelos, cruceros y vehículos de gasolina, y consolidó en una normativa municipal limitaciones que hasta ese momento se habían aplicado mediante acuerdos voluntarios con anunciantes. 

Ronald Lauder, presidente del Congreso Judío Mundial, el principal interesado y promotor de la invasión de Trump a Groenlandia

Un capítulo más al caso Groenlandia. ¿Por qué EEUU está tan interesado en dicho territorio?, ¿de dónde viene ese interés?, ¿qué es lo que le motivó a Trump para ser tan incisivo con ese punto estratégico en geopolítica? Se van dando a conocer detalles de todo este proceso y la última revelación es sintomática. La de cómo Trump retomó la idea de hacerse en propiedad con Groenlandia fuera como fuera…

Ese interés histórico lo retomó EEUU en 2018 bajo el primer mandato de Donald Trump en la Casa Blanca. Y lo ha vuelto a hacer ahora en el segundo, pero ya adentrándose totalmente en el asunto en cuestión.

Según han revelado John Bolton, exasesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Donald Trump se vio influenciado por un amigo. El multimillonario heredero del imperio cosmético Estée Lauder y Presidente del Congreso Judío Mundial, Ronald Lauder, que le metió en la cabeza esa obsesión.

De hecho, las manifestaciones de Bolton a The Guardian han llamado la atención. Porque, según señala, un día le convocaron al Despacho Oval para hablar de una “nueva idea”. “Un conocido empresario había sugerido que EEUU comprara Groenlandia”, explicó. Ese era Ronald Lauder. Y todo bajo el concepto de tener el control estratégico, económico y político de Washington en una región clave.

Y Lauder añadió alternativas para reforzar la influencia estadounidense sin necesidad de comprar el territorio, como la firma de “un nuevo acuerdo trilateral con Groenlandia y Dinamarca para formalizar la cooperación en el Ártico”.

Así se empezó a trazar esta vía

Bolton indicó que llegó a discutir directamente con él la posibilidad de captar Groenlandia y que un equipo de la Casa Blanca empezó a explorar fórmulas para aumentar la influencia estadounidense en el territorio ártico bajo soberanía de Dinamarca. Incluso se plantearon cambiarlo por Puerto Rico.

Esta ambición de Trump se basa en la idea que le metió en la cabeza su amigo Ronald. “El concepto de Groenlandia de Trump nunca fue absurdo; fue estratégico”, llegó a escribir este último en un artículo de opinión en The New York Post hace un año.

Trump-Ronald Lauder: ¿de dónde viene ese vínculo?

Son amigos de toda la vida. Tanto Donald Trump como Ronald Lauder llevan haciendo migas desde hace más de seis décadas que se conocen y forjaron una gran amistad. Los dos cursaron estudios en la Wharton School of Business.

Pero es que además, Ronald ha estado siempre muy vinculado al ideario político de Trump. De hecho, ha sido un importante donante del Partido Republicano y también de causas conservadoras. Llegó a donar cinco millones de dólares a MAGA Inc., el comité de acción política que respalda a Trump.


*Fuente: The Guardian

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