Perú: El presidente Pedro Castillo acusado de liderar una organización criminal
El presidente peruano fue señalado por la fiscal de la nación y se lo acusa de liderar una asociación ilícita junto a varios de sus funcionarios, incluyendo a su esposa.
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El drama envuelve a Perú luego de que la actual fiscal de la nación peruana, Patricia Benavides, formalizara la acusación al presidente Castillo acerca de una presunta organización criminal que estaría en sus manos. Entre los delitos que se mencionan se encuentran: presunta comisión de los delitos de organización criminal, lavado de activos, malversación de fondos públicos, tráfico de influencias y colusión agravada.
“Hemos hallado muy graves y reveladores indicios de la existencia de una presunta organización criminal enquistada en el gobierno” afirmó Benavides luego de tres meses de investigación. Se asocia también a los ex ministros de transporte y el ex ministro de Petroperú. Durante estas semanas se han revisado varias viviendas de las personas que se creen están asociadas a esta red de corrupción, y entre ellas se encuentra el hogar de la hermana del presidente, aunque no es la primera familiar en ser revisada, si no que los sobrinos de Castillo ya contaban con una orden de búsqueda.
Por su parte, Pedro Castillo ha negado todas las acusaciones y en uno de sus discursos afirmó: “Hoy hay denuncias constitucionales, hay persecución, y no les importa meterse hasta con tu propia madre, pero acá estoy. Si tiene que correr mi sangre por la calle en beneficio de este pueblo, lo tengo que hacer”. También apuntó contra la prensa: “Esa es la prensa que tenemos ahora, sesgada (…) para mentirle al país”.
Según el medio La Republica de Perú, así estaría conformada la presunta organización ilícita:
Jefe de organización criminal: Pedro Castillo
Cabecilla: ministro de Transportes y Comunicaciones, Geiner Alvarado
Coordinadores: Lilia Paredes, David Paredes Navarro y Walther Paredes Navarro
Testaferros: Yenifer Paredes
Operadores: José Medina Guerrero; alcalde de Chachapoyas, Víctor Culqui Puerta, alcalde de Chadín, César Castillo Cabrera y los hermanos hermanos Hugo Espino Lucana y Anggi Espino Lucana.
Empresas de fachada: JJM Espino Ingeniería y Construcción S.A.C y Destcon Ingenieros y Arquitectos S.A.C.
Fuente La República
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El presidente de Chile, José Antonio Kast, dispuso este miércoles la construcción de “barreras físicas” en la frontera con Bolivia con el objetivo de desalentar el ingreso de migrantes irregulares, una de las principales promesas que sostuvo durante su campaña electoral.
La decisión fue anunciada durante un acto oficial realizado poco después de su asunción, en el que el mandatario firmó seis decretos iniciales, de los cuales tres estuvieron vinculados a la política migratoria.
Durante la ceremonia, Kast solicitó la colaboración de las Fuerzas Armadas para avanzar con las medidas. “Le solicito la colaboración activa en el aumento de funcionarios” y “le encomiendo también que nos colabore con la construcción de barreras físicas para detener el ingreso de la inmigración ilegal”, expresó el presidente al jefe del Ejército de Chile, Pedro Varela.
La política migratoria de José Antonio Kast
La construcción de obstáculos físicos en la frontera forma parte de una estrategia que el nuevo gobierno presentó para controlar el ingreso irregular al país.
Según cifras oficiales, actualmente 337.000 extranjeros residen en Chile sin la documentación correspondiente, un dato que el gobierno de Kast utilizó como argumento para justificar las nuevas medidas.
Durante la campaña presidencial, el líder del Partido Republicano prometió adoptar una política más dura contra la inmigración irregular, incluyendo la deportación de cerca de 340.000 migrantes, en su mayoría provenientes de Venezuela.
En ese contexto, el mandatario cuestionó la gestión anterior y aseguró que impulsará un cambio de rumbo en materia de seguridad y orden público.
“Este gobierno (por el de Boric) generó caos, desorden e inseguridad. Y nosotros vamos a ir a la inversa”, afirmó durante la campaña electoral.
Una serie de correos electrónicos incorporados a documentación judicial en Estados Unidos vuelve a proyectar la sombra de Jeffrey Epstein sobre figuras del poder económico y político internacional. Entre los nombres que aparecen mencionados surge uno con fuerte impacto en la Argentina: el del empresario británico Joe Lewis, propietario de extensas tierras en la Patagonia y figura central de la controversia por el acceso a Lago Escondido.
Los intercambios no contienen acusaciones directas. Pero sí revelan contactos, referencias a encuentros en Bariloche y consultas sobre la reputación internacional del magnate, en diálogos que involucran a banqueros globales y a un dirigente clave del Partido Laborista británico.
“Pasé un día con Joe Lewis en Bariloche”
El 25 de diciembre de 2009, Epstein envió un mensaje breve al entonces alto ejecutivo bancario Jes Staley, conocido por haber sido director ejecutivo (CEO) de Barclays, uno de los mayores bancos del Reino Unido: “¿Dónde estás?”.
La respuesta llegó horas más tarde. Staley escribió que se encontraba “cerca de Salvador, Brasil”, pero agregó un dato significativo: “Pasé un día con Joe Lewis en Bariloche, Argentina. No sé qué pensar de él”.
La frase, escueta pero contundente, confirma que en diciembre de 2009 hubo un encuentro entre Staley y Lewis en la ciudad rionegrina. No se trata de un detalle menor: Bariloche y El Bolsón es el epicentro de la presencia territorial del magnate británico en la Argentina, donde controla miles de hectáreas alrededor del Lago Escondido.
Que el nombre de Lewis aparezca en una conversación privada entre Epstein y un banquero internacional coloca a la Patagonia dentro del radar de las redes sociales y financieras que orbitaban alrededor del financista estadounidense.
La consulta a Londres: “¿Reputación?”
Meses antes, el 9 de junio de 2009, Epstein había escrito a Peter Mandelson, figura central del laborismo británico y hombre fuerte del gobierno de Gordon Brown en ese momento.
El mensaje fue directo: “¿Conocés a Joe Lewis? Pasa la mayor parte del tiempo en Abu Dhabi — ¿reputación?”
La pregunta sugiere que Epstein buscaba referencias políticas sobre el empresario. La respuesta, enviada desde un BlackBerry al día siguiente, indica que Mandelson creía identificarlo como alguien cercano al Labour y a “Tony”, en aparente alusión a Tony Blair. “Parece ok. ¿Averiguo más?”, añadió.
El intercambio deja al descubierto que Epstein se movía con naturalidad consultando por empresarios ante figuras del más alto nivel político británico. Y que Joe Lewis formaba parte de esas conversaciones.
Patagonia, poder y redes globales
La figura de Joe Lewis no es ajena a la polémica en Argentina. Su nombre está asociado a disputas judiciales y políticas por el acceso público al Lago Escondido y a su influencia en la región andina. A nivel internacional, el empresario enfrentó en 2023 cargos en Estados Unidos por presunto uso de información privilegiada en operaciones bursátiles.
Los correos no prueban vínculos ilícitos entre Lewis y Epstein. Pero sí revelan que el magnate británico era mencionado en el círculo íntimo del financista, y que existieron encuentros en territorio argentino entre personas de máxima relevancia financiera global.
En el universo Epstein —caracterizado por la opacidad, el lobby y las conexiones transnacionales— cada referencia adquiere peso propio. Más aún cuando aparece asociada a enclaves estratégicos como la Patagonia argentina.
El dato político que incomoda
Hay un punto especialmente sensible: en otro intercambio, Epstein menciona que “a todos los efectos Peter Mandelson es ahora viceprimer ministro”. La conversación fluye en un tono de familiaridad que evidencia acceso directo a dirigentes de primer nivel.
La combinación de estos elementos —encuentros en Bariloche, consultas políticas en Londres y menciones en el entorno de Epstein— vuelve a poner bajo la lupa la trama de relaciones que conectan negocios, poder y territorio.
Para la Argentina, el impacto no es menor. Porque el nombre de Joe Lewis no remite solo a inversiones, sino a un debate abierto sobre soberanía, acceso a recursos naturales y vínculos entre empresarios extranjeros y la dirigencia política local.
Además, uno de los protagonistas del intercambio es Jes Staley, histórico ejecutivo de JPMorgan y ex CEO del banco británico Barclays, quien debió renunciar en 2021 tras una investigación regulatoria sobre cómo describió su vínculo con Jeffrey Epstein ante el directorio de la entidad. Staley reconoció haber mantenido contacto con el financista incluso después de su condena en 2008, y posteriormente fue sancionado e inhabilitado por el regulador financiero del Reino Unido, un antecedente que le da aún mayor relevancia a su mención sobre un encuentro con Joe Lewis en Bariloche.
Un informe de Zuban Córdoba reveló que el 72,7% de la población está en contra de un conflicto armado entre esos países. El estudio también muestra diferencias marcadas según el voto en el balotaje.
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Pax menemista. Silvia Mercado dice que Mario Montoto le contó que ya leyó el libro "y lo voy a leer nuevamente". La fuente clave que cuenta cómo fue el acuerdo de los ex montoneros con Menem por los indultos a unos y otros. https://t.co/Sye268RCR6