Más del 50% de los votantes rechaza la guerra con Irán y abre un frente interno para Trump

Importantes consultoras y medios estadounidenses registran un clima social predominantemente adverso a la ofensiva, atravesado por dudas sobre la racionalidad estratégica de la intervención, el riesgo de escalada y sus efectos económicos.
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Encuestas difundidas en Estados Unidos desde el comienzo de la ofensiva contra Irán configuran un escenario problemático para Donald Trump.

En lugar de producir un alineamiento automático detrás de la Casa Blanca, la intervención activó una reacción pública más bien cautelosa, cuando no abiertamente adversa, en la que convergen tres dimensiones centrales: la insuficiente legitimación política de los ataques, la percepción de que el conflicto puede derivar en una escalada prolongada y la preocupación por sus costos materiales sobre la vida cotidiana de los estadounidenses.

El primer dato estructurante es que la desaprobación supera al apoyo. La encuesta de Quinnipiac ofrece la cifra más nítida en ese sentido: el 53% de los votantes registrados desaprueba la acción militar de Estados Unidos contra Irán, frente al 40% que la aprueba. Pero ese dato adquiere mayor densidad cuando se observan sus derivaciones. El 74% rechaza el envío de tropas terrestres y el 55% no cree que Irán haya representado una amenaza militar inminente antes de la ofensiva.

– ¿Aprueba o desaprueba la forma en que Donald Trump está desempeñando su cargo como presidente?
– ¿Aprueba o desaprueba la forma en que Donald Trump está desempeñando su cargo como presidente? COMBINADO CON: (Si aprueba/desaprueba q1) ¿Aprueba/desaprueba de forma firme o moderada?

La medición de Ipsos, realizada entre el 6 y el 9 de marzo, refuerza esa lectura. Allí, el 43% desaprueba los ataques, el 29% los aprueba y el 26% permanece indeciso. Más allá de la ventaja del rechazo sobre el apoyo, hay un elemento particularmente revelador en ese bloque de datos: la magnitud del segmento que todavía no adopta una posición firme. Lejos de ser un dato marginal, ese porcentaje puede ser leído como un indicador de fragilidad narrativa por parte del gobierno. Si una intervención militar ya en curso no logra ordenar rápidamente las percepciones públicas a su favor, eso suele revelar no solo escepticismo social, sino también una dificultad oficial para estabilizar el sentido político de la operación.

– En términos generales, ¿aprueba o desaprueba los ataques militares de Estados Unidos contra Irán?

Ipsos vuelve sobre ese punto de manera explícita. Solo el 33% afirma que Trump explicó claramente los objetivos de la intervención, mientras que el 64% sostiene lo contrario. Ese desacople entre acción militar y claridad política es decisivo. En escenarios de guerra, la legitimidad pública no depende exclusivamente de la identificación de una amenaza, sino de la capacidad del poder ejecutivo para traducir el uso de la fuerza en una narrativa estratégica coherente: por qué se actúa, para lograr qué, con qué límites y bajo qué criterio de salida. Cuando esa secuencia no resulta inteligible, la intervención tiende a ser percibida como improvisada, excesiva o potencialmente abierta a una deriva indeterminada.

Ipsos, además, agrega una capa especialmente sensible para la Casa Blanca. El 42% opina que las acciones estadounidenses empeorarán la seguridad del país a largo plazo, frente al 29% que cree que la mejorarán. A eso se suma un nivel muy alto de inquietud por los costos y los riesgos de la intervención: el 73% expresa preocupación por su impacto financiero y el 86% manifiesta preocupación por los riesgos que corre el personal militar estadounidense.

– A largo plazo, ¿cree que la acción militar de Estados Unidos en Irán…? Mejorará la seguridad de Estados Unidos / Empeorará la seguridad de Estados Unidos / No tendrá mucho impacto en ningún sentido / No responde

El sondeo de CNN profundiza todavía más esa línea interpretativa. En esa encuesta, el 59% de los estadounidenses desaprueba la decisión de atacar Irán y el 41% la aprueba. A su vez, el 60% considera que Trump no tiene un plan claro para manejar la situación, el 62% cree que debería requerir autorización del Congreso para nuevas acciones militares y el 60% rechaza el envío de tropas terrestres. Estos datos exponen preocupación institucional respecto al modo en que se administra el conflicto.

La discusión, por lo tanto, remite además a la cuestión de la conducción política, la legalidad de la escalada y los límites del presidencialismo en un contexto bélico.

– ¿Cómo evalúa la decisión de Estados Unidos de tomar acción militar en Irán? / Esta acción militar hará que Irán sea: / ¿Trump tiene un plan claro para manejar la situación con Irán?

El relevamiento de Fox News introduce una variación importante, aunque no invalida la tendencia general. La opinión aparece dividida en partes iguales: 50% aprueba y 50% desaprueba la acción militar. Sin embargo, incluso dentro de ese estudio, persiste una señal de alerta para la Casa Blanca: el 51% considera que la gestión de Trump frente a Irán volvió a Estados Unidos menos seguro, mientras que solo el 29% cree que lo hizo más seguro. Esto indica que aun cuando el respaldo al ataque alcance niveles relativamente competitivos, la evaluación sobre sus efectos estratégicos sigue siendo predominantemente crítica. En otros términos, incluso en el sondeo menos adverso para el oficialismo norteamericano, la intervención no logra consolidarse como una acción percibida mayoritariamente en clave de fortalecimiento nacional.

Fox News Poll: Views are divided on US action against Iran

Iran military action divides voters 50-50 despite 61% viewing Iran as national security threat, new Fox News poll finds after Operation Epic Fury strikes began Saturday.

– Encuesta de Fox News: Las opiniones están divididas sobre la acción de Estados Unidos contra Irán

Al mismo tiempo, el rechazo a la guerra no debe confundirse con una minimización del problema iraní. Por el contrario, varias encuestas muestran que una parte considerable del electorado sigue percibiendo a Irán como una amenaza seria. Fox News detectó que el 61% de los votantes considera que Teherán representa un riesgo real para la seguridad nacional de Estados Unidos. AP-NORC, por su parte, señaló que aproximadamente la mitad de los adultos estadounidenses está muy preocupada por el programa nuclear iraní como una amenaza directa para el país. La cuestión central, entonces, no es si el electorado cree o no que Irán constituye un problema, sino si considera que la vía elegida por Trump es necesaria, proporcionada y estratégicamente sostenible. Esa distinción resulta clave: permite entender por qué la percepción de amenaza no deriva automáticamente en consentimiento bélico.

La estructura de las respuestas también exhibe una polarización partidaria muy marcada. Los republicanos respaldan mayoritariamente al presidente, mientras demócratas e independientes tienden a rechazar la ofensiva. El ya citado muestreo de Quinnipiac muestra que el 85% de los republicanos apoya la acción militar, pero entre los independientes el 60% la desaprueba. CNN, por su parte, registra que el 82% de los demócratas y el 68% de los independientes rechazan los ataques, mientras que el 77% de los republicanos los aprueban. Esto revela que la guerra no produjo un consenso patriótico transversal ni un reagrupamiento nacional en torno del Ejecutivo. Más bien quedó absorbida por la lógica de la polarización política contemporánea, en la que incluso las decisiones de política exterior y seguridad son procesadas a través de lealtades partidarias preexistentes.

Ahora bien, esa fractura no significa que todo el problema pueda leerse únicamente en clave identitaria. Para Trump, el dato realmente delicado no es tanto la fidelidad republicana, que se mantiene relativamente estable, sino la combinación entre rechazo independiente, falta de convicción entre los indecisos y temor económico transversal. Su base puede acompañarlo, pero no necesariamente alcanza para neutralizar el costo político de una intervención si esta comienza a traducirse en deterioro material perceptible. La experiencia comparada muestra que los conflictos externos se vuelven especialmente gravosos para los gobiernos cuando dejan de ser interpretados como episodios geopolíticos abstractos y se transforman en problemas domésticos (medibles en inflación, combustibles o incertidumbre económica).

Es precisamente allí donde las encuestas encienden otra alarma de peso. Quinnipiac detectó que el 74% de los votantes está muy o algo preocupado por una eventual suba del petróleo y la gasolina. Ipsos coincide en esa dirección: el 67% cree que los precios de los combustibles empeorarán durante el próximo año como consecuencia de la intervención militar y el 49% anticipa un impacto mayormente negativo en su situación financiera personal. Este punto no es accesorio.

– (Ipso) ¿Cree que la acción militar de Estados Unidos en Irán tendrá un impacto en su situación financiera personal? Sí, tendrá un impacto mayormente positivo / Sí, tendrá un impacto mayormente negativo / No, no tendrá impacto / No sabe / No responde

En la cultura política estadounidense, el precio de la gasolina funciona como un indicador cotidiano de estabilidad económica y como un termómetro inmediato del humor social.

– (Ipso) Precios de la gasolina en Estados Unidos. Mejorarán / Empeorarán / Se mantendrán igual / No sabe / No responde

De hecho, la dimensión económica del conflicto parece haber sido internalizada por una fracción amplia del electorado desde etapas muy tempranas. Eso resulta políticamente significativo porque desplaza el debate desde el terreno relativamente abstracto de la estrategia internacional hacia la esfera concreta del costo de vida. La pregunta deja de ser únicamente si Irán representa un peligro para Estados Unidos y pasa a ser cuánto costará responder a ese peligro, quién absorberá ese costo y durante cuánto tiempo.

La temporalidad prevista del conflicto constituye otro eje central del malestar. En Quinnipiac, solo una minoría imagina una resolución rápida: el 32% cree que la guerra durará meses, el 13% calcula alrededor de un año y el 26% estima que se extenderá todavía más. Ipsos, por su parte, señala que seis de cada diez estadounidenses esperan una intervención prolongada. CNN acompaña esa percepción al registrar que el 56% considera probable un conflicto militar de largo plazo entre Washington y Teherán.

Ese punto resulta especialmente sensible para Trump por razones que exceden el episodio iraní en sí mismo. Su construcción política se apoyó durante años en una crítica explícita a las guerras interminables, a los costos de la proyección militar estadounidense en el exterior y a la idea de que Washington debía priorizar sus intereses domésticos antes que involucrarse en conflictos de larga duración. Bajo esa lógica, una guerra extendida con Irán sería, además de un desafío geopolítico, una contradicción ‘doctrinaria’. Cuanto más se prolongue la intervención, más expuesta quedará la distancia entre la retórica antiintervencionista con la que Trump consolidó parte de su liderazgo y la práctica efectiva de gobierno frente a esta crisis.

– Segmento de discurso de Donald Trump, 20 de enero de 2025

En casi todos los estudios aparece, además, una percepción convergente: la administración no logró establecer con nitidez ni los objetivos de la operación ni los parámetros de su eventual cierre. Esa opacidad estratégica no constituye un problema menor. En política internacional, y especialmente en contextos bélicos, la legitimidad interna de una intervención depende en gran medida de que la sociedad pueda identificar un horizonte inteligible de medios y fines. Cuando la fuerza se ejerce sin una narrativa suficientemente precisa sobre su propósito, se intensifican las sospechas de improvisación, sobrerreacción o captura del proceso decisorio por dinámicas coyunturales antes que por una planificación racional de largo plazo.

Desde esa perspectiva, el frente que se le abrió a Trump es simultáneamente militar, político y comunicacional. Militar, porque una eventual escalada podría obligarlo a tomar decisiones cada vez más costosas y difíciles de revertir. Político, porque la mayoría de las encuestas conocidas hasta ahora no validan de manera robusta su decisión y exponen vulnerabilidades entre independientes y sectores moderados. Comunicacional, porque la Casa Blanca no logró fijar una interpretación dominante del conflicto ni desactivar la percepción de que Estados Unidos puede estar entrando en otra guerra de final incierto.

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Pettovello cerró su gira por Italia con una audiencia con el papa León XIV

La ministra de Capital Humano, Sandra Pettovello, mantuvo este fin de semana una audiencia con el papa León XIV en el Vaticano, en un encuentro que compartió con ministros y autoridades de distintos países iberoamericanos. La reunión marcó el cierre de una intensa gira oficial por Italia, centrada en educación, desarrollo humano y el impacto de la inteligencia artificial.

La audiencia se enmarcó en el encuentro internacional “Mapas de esperanza para una agenda educativa regional: salud mental, tecnologías digitales y educación”, que reunió a funcionarios de la región para debatir los desafíos de los sistemas educativos frente a los cambios tecnológicos y sociales.

El encuentro con el Pontífice se produjo en un momento clave para la relación entre la Argentina y la Santa Sede. En las últimas semanas avanzaron las conversaciones diplomáticas para concretar una visita de León XIV al país, sobre la que Javier Milei aseguró que, “salvo una desgracia”, es “altamente probable” que el Papa viaje a la Argentina en noviembre. “La gestión del canciller Pablo Quirno permitió cerrar posiciones y es muy probable que tengamos la dicha de tenerlo en el mes de noviembre aquí en la Argentina”, sostuvo el mandatario esta semana. De todos modos, fuentes del Ministerio de Capital Humano aclararon que una eventual visita papal no formó parte oficial de las conversaciones que Pettovello mantuvo en Roma y el Vaticano.

AGENDA EDUCATIVA Y LABORAL

Según informó el propio ministerio, el objetivo central del viaje fue fortalecer vínculos internacionales en áreas vinculadas a educación, desarrollo humano, empleo, formación profesional y primera infancia, además de conocer experiencias exitosas que puedan servir de referencia para futuras iniciativas en la Argentina.

La actividad comenzó en Roma con la participación de la ministra en los actos conmemorativos por el 25 de Mayo. Pettovello integró la delegación argentina que realizó una ofrenda floral frente al monumento al general José de San Martín, ubicado en la plaza homónima de la capital italiana.

– La ministra Sandra Pettovello fue recibida por el ministro de Educación y Mérito de Italia, Giuseppe Valditara, con quien visitó los Centros Provinciales para la Educación de Adultos

Días después fue recibida por el ministro de Educación de Italia, Giuseppe Valditara, con quien mantuvo una reunión de trabajo para intercambiar experiencias sobre políticas educativas, capacitación profesional y mecanismos de articulación entre educación y empleo. El encuentro permitió analizar los desafíos que enfrentan ambos países frente a la transformación tecnológica y la creciente demanda de perfiles especializados, además de conocer experiencias italianas orientadas a reducir la brecha entre la formación académica y las necesidades del mercado laboral.

La cuestión educativa ocupó un lugar central durante toda la gira. Pettovello visitó los Centros Provinciales para la Educación de Adultos, instituciones dedicadas a brindar oportunidades de formación a personas que no completaron sus trayectorias educativas tradicionales o que buscan incorporar nuevas herramientas para mejorar sus posibilidades laborales.

– ELIS, un polo educativo impulsado por el Papa Juan XXIII, destinado a promover el crecimiento y la inclusión social de los jóvenes a través del estudio y el trabajo, fomentando el diálogo entre escuelas y empresas a partir de talleres y encuentros

También recorrió el Centro Nazionale di Orientamento ELIS, un polo de formación impulsado originalmente bajo el pontificado del papa Juan XXIII que trabaja desde hace décadas en programas para promover la inclusión social y el crecimiento personal de los jóvenes mediante una estrecha vinculación entre escuelas y empresas. A diferencia de los sistemas tradicionales de enseñanza, ELIS desarrolla programas construidos junto al sector privado, con prácticas concretas, talleres y espacios de inserción laboral que facilitan la transición de los estudiantes hacia el mundo del trabajo. El modelo despertó especial interés porque se basa en la capacitación para el empleo, una de las áreas que el ministerio busca fortalecer desde el inicio de la gestión.

La agenda continuó con una visita a la ITS Academy Digital Lazio, institución especializada en educación superior tecnológica y formación en competencias digitales. El establecimiento trabaja con una metodología basada en el aprendizaje práctico, que combina formación académica con experiencias dentro de empresas, con el objetivo de preparar perfiles capaces de responder a las demandas de una economía cada vez más digitalizada.

ENCUENTROS EN EL VATICANO

La actividad de Pettovello también incluyó una agenda en la Ciudad del Vaticano. Uno de los encuentros más relevantes se produjo con el cardenal Michael Czerny, prefecto del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, uno de los organismos más importantes de la Santa Sede en materia de promoción humana, asistencia social y desarrollo comunitario, y una figura considerada clave en el esquema de León XIV.

Durante la audiencia conversaron sobre distintas iniciativas del dicasterio y sobre las políticas que lleva adelante el Ministerio de Capital Humano en áreas vinculadas a educación, empleo, familia y desarrollo social. La ministra entregó al cardenal ejemplares de los balances del primer y segundo año de gestión de su cartera, además de documentación vinculada al denominado Museo de la Corrupción, el proyecto impulsado por el Gobierno para exhibir causas judiciales, irregularidades administrativas, sobreprecios y presuntos mecanismos de corrupción asociados a programas sociales de administraciones anteriores.

– Josef D. Blotz

Pettovello mantuvo además una reunión con Josef D. Blotz, Gran Hospitalario de la Orden de Malta, una de las organizaciones humanitarias más activas a nivel internacional. Durante el encuentro analizaron la situación social argentina y las posibilidades de fortalecer proyectos conjuntos vinculados a asistencia comunitaria, capacitación profesional y cooperación humanitaria. La conversación concluyó con una invitación formal para que la ministra participe de la X Conferencia de las Américas, prevista para octubre de este año, que reunirá a representantes diplomáticos, autoridades internacionales y referentes de organizaciones humanitarias. A su vez, Pettovello invitó a integrantes de la Orden de Malta a visitar la Argentina para conocer el Centro de Formación Capital Humano, una de las iniciativas que impulsa el ministerio para desarrollar programas de capacitación laboral orientados a la inserción en el mercado de trabajo.

CIERRE CON EL PAPA

Tuvo lugar durante el Encuentro de Alto Nivel organizado en conjunto por la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI), el Dicasterio para la Cultura y la Educación y la Pontificia Comisión para América Latina. El foro reunió a ministros, funcionarios y especialistas de distintos países para debatir sobre salud mental, educación y nuevas tecnologías. Durante esa actividad, Pettovello mantuvo además una conversación con el cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de la Santa Sede, considerado la principal figura de la diplomacia vaticana y uno de los colaboradores más cercanos de León XIV.

Las deliberaciones se orientaron a identificar desafíos comunes frente a fenómenos que atraviesan a los sistemas educativos iberoamericanos, desde los cambios provocados por la inteligencia artificial hasta el impacto creciente de los problemas de salud mental entre niños, adolescentes y jóvenes.

El cierre estuvo a cargo del propio León XIV, quien recibió a los ministros participantes en una audiencia especial. Durante su intervención, el Pontífice reflexionó sobre los desafíos que enfrenta la educación en un contexto de acelerada transformación tecnológica y destacó la necesidad de preservar la dimensión humana frente al avance de las herramientas digitales. También remarcó la importancia de cultivar la vida interior y promover una educación que combine conocimiento, formación ética y desarrollo personal, especialmente en una etapa caracterizada por cambios profundos en la forma de aprender, trabajar y relacionarse.

La audiencia constituyó el punto final de una gira que combinó reuniones diplomáticas, actividades académicas, visitas a centros de formación y encuentros con algunas de las principales autoridades de la Iglesia Católica. Aunque la futura visita papal no integró la agenda formal de Pettovello, el encuentro se produjo en un contexto marcado por el avance de las conversaciones entre la Casa Rosada y el Vaticano para concretar el primer viaje del Pontífice a la Argentina, un escenario que, según reconoció Milei, hoy aparece más cerca que en cualquier otro momento desde la elección del nuevo Papa.

Persecución a cristianos en el Congo | Una filial del Estado Islámico asesinó a más de 36 civiles en dos días

Las Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF) —filial oficial del Estado Islámico (ISIS) en África Central— perpetraron una nueva ola de ataques mortales en aldeas del este de la República Democrática del Congo (RDC), matando al menos a 24 civiles en la noche del 5 al 6 de mayo en el territorio de Beni, mientras que el 8 de mayo los ataques se extendieron a Biakato (Ituri), donde se recuperaron al menos 15 cuerpos más.

El balance total preliminar de esa ola de ataques de dos días supera las 36 víctimas confirmadas, con decenas de desaparecidos.

“Estos abusos constituyen crímenes de guerra que el mundo no debe seguir ignorando”, afirmó la secretaria general de Amnistía Internacional, Agnès Callamard, en referencia a los crímenes de la ADF.

Esta ola de ataques es el último eslabón de una cadena sistemática de agresiones perpetradas en la región. En febrero de 2025, en Kasanga y Mayba, en North Kivu, 70 civiles fueron asesinados mediante decapitaciones con machetes dentro de una iglesia protestante. Meses después, en julio de 2025, la localidad de Komanda, en Ituri, fue escenario de otra matanza en la que murieron 43 personas, entre ellas niños y mujeres embarazadas tras la irrupción nocturna de hombres armados en un templo, con machetes y armas de fuego.

De acuerdo con datos de la Oficina Conjunta de Derechos Humanos de las Naciones Unidas, solo en 2025 la ADF fue responsable de 465 ataques que dejaron 1.749 víctimas, incluyendo 344 mujeres y 129 niños, en las provincias de North Kivu, Ituri y Tshopo.

La violencia continuó en enero de 2026 con el asesinato de 22 civiles en una aldea de Ituri, y se agravó en marzo, cuando en Basidio fueron ultimadas 15 personas en un ataque con ametralladora e incendio de viviendas. Ese mismo mes, Bafwakoa registró otro episodio fatal con 19 muertos, seguido en abril por una nueva ofensiva en la misma zona que dejó 43 víctimas y destruyó casas tras un ataque nocturno con armas y machetes. Finalmente, en mayo de 2026, los ataques alcanzaron la frontera entre Beni e Ituri, donde más de 36 personas fueron asesinadas en una serie de incursiones contra múltiples aldeas.

El patrón es invariable: ataques nocturnos con armas de fuego y machetes, huida antes de la llegada del ejército e impunidad total.

La respuesta es compleja, pero no ambigua. Existen elementos suficientes para sostener la dimensión religiosa de la violencia. La ADF ha declarado de manera explícita su intención de erradicar la presencia cristiana en las zonas que controla y de “establecer un califato islámico mundial”. Además, el propio ISIS ha reivindicado ataques en su canal de Telegram, mencionando de forma directa a los cristianos como objetivo.

En ese mismo sentido, la selección de blancos refuerza esa lectura, ya que los ataques se concentran en iglesias, vigilias religiosas y celebraciones litúrgicas, como ocurrió en la masacre de Komanda durante el Jubileo de Plata de una parroquia. A ello se suman las denuncias formales elevadas ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU) por organizaciones como Aid to the Church in Need y el European Centre for Law and Justice, que documentan una persecución religiosa deliberada. También Open Doors ubicó a la República Democrática del Congo en el puesto 29 de su Lista Mundial de Persecución 2026, con la puntuación más alta registrada hasta ahora.

Sin embargo, el cuadro de sucesos admite un matiz importante. La ADF también atacan a comunidades no cristianas y operan en un país donde cerca del 95% de la población es cristiana, por lo que gran parte de las víctimas pertenecen necesariamente a ese grupo. La ONU y otros organismos de verificación señalan, además, que la violencia contra civiles es masiva y que no siempre responde de manera exclusiva a la pertenencia religiosa, aunque tampoco descartan la motivación inicial. En esa línea, la BBC y algunos especialistas advierten que, en contextos como los del Congo o Nigeria, los factores étnicos, territoriales y religiosos se entrecruzan de forma tan estrecha que rara vez pueden separarse por completo.

En conclusión, la dimensión religiosa es real e intencional en el caso de la ADF, pero forma parte de una “operación de exterminio” más amplia contra cualquiera que no profese la religión islámica, que incluye el control territorial, el saqueo de recursos naturales y el terror como instrumento de dominación.

La situación en el Congo no constituye una excepción, sino que se inscribe en una tendencia continental cada vez más alarmante. De acuerdo con el Índice Mundial de Persecución 2026 elaborado por Open Doors, más de 388 millones de cristianos en el mundo viven hoy bajo persecución o discriminación grave, y en África subsahariana el deterioro es evidente. Entre los 14 países incluidos en la lista, el nivel combinado de violencia escaló del 49% del máximo posible hace una década al 88% en 2026.

— El líder de ISIS-RDC Seka Musa Baluku y a la derecha su director de redes, Meddie Nkalubo, alias Benjamin “Punisher”

Nigeria continúa siendo el epicentro del fenómeno, con 3.490 de los 4.849 cristianos asesinados por su fe en el último período analizado, mientras que Sudán, Nigeria y Malí alcanzan la puntuación máxima de violencia. El patrón se repite en Burkina Faso, Malí, Mozambique, la República Centroafricana y Somalia, donde la debilidad estatal de estos Estados abre espacio a grupos islamistas armados que actúan con la ausencia de ley.

Hay varias razones que explicarían porque existe poca o casi nula visibilidad mediática de este tipo de hechos. Por un lado, el Congo compite con otras crisis que dominan la agenda internacional, como el avance del M23 con respaldo ruandés, la crisis de Goma, que dejó más de 2.900 muertos, y las tensiones geopolíticas entre Kinshasa y Kigali, que concentran buena parte de la atención que sí logra llegar a otros países. A eso se suma la escasa presencia de corresponsales en zonas remotas como Ituri y North Kivu, regiones de selva densa y con infraestructura limitada, donde el acceso de periodistas resulta especialmente difícil.

Asimismo, influye una cierta fatiga informativa. Se trata de un conflicto prolongado, con más de tres décadas de duración y múltiples actores armados, lo que suele alimentar la percepción de que se trata de una crisis sin salida y reduce su atractivo a las masas. En paralelo, algunos especialistas afirman la existencia de un sesgo de agenda, según el cual ciertos medios de corte progresistas tienden a prestar menos atención a la violencia islamista contra minorías religiosas en el Sur Global.

El fracaso de la comunidad internacional

La Misión de Estabilización de la ONU en el Congo, conocida como MONUSCO, lleva más de 25 años desplegada en el país y se ha convertido en la operación de mantenimiento de la paz más prolongada en la historia de Naciones Unidas. No obstante, su balance es ampliamente cuestionado y el descontento entre la población congoleña es profundo, en particular por su incapacidad para brindar protección efectiva frente a la violencia armada.

En la región de Beni, epicentro de los ataques de la ADF, incluso se registraron protestas violentas contra los cascos azules. Diversos informes académicos sostienen que “la misión ha fracasado de manera sistemática en su objetivo de resguardar a los civiles” y que, además, “no impulsó los cambios políticos estructurales necesarios para construir una paz duradera.” A ello se suma un episodio especialmente doloroso, cuando la propia MONUSCO colaboró en la excavación de la fosa común donde fueron enterradas las víctimas de la masacre de Komanda, ocurrida en julio de 2025.

A fines de 2024, el gobierno congoleño pidió la retirada de la misión al considerar que ya no cumple su cometido, aunque la fragilidad del ejército nacional deja en evidencia un vacío que podría agravar aún más la crisis humanitaria que afecta a unos 7 millones de desplazados internos. En mayo de 2026, Amnistía Internacional volvió a poner el foco sobre la tragedia con el informe titulado “Nunca había visto tantos cadáveres”, en el que destacó que los crímenes cometidos por la ADF constituyen crímenes de guerra y de lesa humanidad, y reclamó una respuesta urgente de la comunidad internacional, responsabilizando la situación producto del “desinterés de la política internacional y los círculos de donantes” respecto a las amenazas de la ADF.

Es necesario entender que la ADF no es simplemente un grupo rebelde más entre los más de 120 que operan en el Congo. Su lógica responde a una ideología transnacional que no disputa territorio étnico ni el control de recursos, sino que busca instaurar un califato islámico. Su lealtad no se orienta ni al Congo ni a Uganda, sino al proyecto terrorista mundial del Estado Islámico.

A ello se suma el reconocimiento formal que recibió por parte de ISIS, que la legitimó públicamente e incorporó como una de sus provincias. Incluso reproduce métodos asociados al accionar del grupo en Siria e Iraq, como decapitaciones, quema de aldeas, esclavitud sexual de menores y reclutamiento forzado de personas. En ese marco, sus víctimas son seleccionadas en parte por su religión, ya que el objetivo declarado es eliminar de la faz de la tierra la presencia cristiana.

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