GRIETA K | Navarro furioso con Alberto porque le redujo la Pauta Oficial

El operador K arremetió nuevamente contra las medidas económicas de Alberto Fernández.
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Con su clásico “estilo” exageradamente delirante, el militante K Roberto Navarro, lanzó un editorial en su programa Navarro 2023 arremetiendo contra las medidas económicas del gobierno de los Fernández… en el audio radial, el operador también se refirió a la Pauta Oficial. “El día de la apertura de las sesiones ordinarias, Alberto va a decir que se van a revisar las tarifas. La verdad es que ya se están revisando y que ya hay una decisión de como va a ser el cuadro tarifario”.

En ese sentido, dijo entonces que pasará algo “parecido a lo de los jubilados”. “Se va a ayudar a quienes menos tienen, y la clase media será la que pone la guita a los que menos tienen. Las tarifas van a subir un 20% promedio este año. Los que menos tienen no van a ver ningún cambio, pero la clase media va a pagar más”, afirmó.

Además, sobre el anuncio del gobierno de un aumento de tarifas del 20% anual, disparó: “No se toca la plata del poder económico, cuando uno esperaba un recorte de esas tarifas, y la plata se redistribuye entre los trabajadores. Ese sistema de redistribuir entre los trabajadores o jubilados lo que hace es mantener a la sociedad pobre. Los que son muy pobres, pasan a ser pobres. Y los que son clase media, pasan al borde de la pobreza”.

“En Argentina no nos metemos con ninguno de los que se la llevaron. No nos metemos con el campo, con las energéticas, con los bancos. Y redistribuimos la escasez entre el resto de la sociedad”, sentenció el militante y señaló, disgustado: “en Argentina hay una mafia que organizó una persecución para transferir los recursos a cuatro atorrantes. Esos siguen con la guita nuestra, nosotros redistribuimos la miseria, y los culpables de la persecución salen por la televisión”.

“A mi me da la impresión que el Gobierno está esperando un cambio en la relación de fuerzas, sentirse un poco más seguro para atacar a esos factores de poder. Tendrá miedo de que le pase lo de Evo Morales que lo volteen. Esas cosas no te las dice un presidente. Ahora, cuando veo que en vez de administrar la situación, se los engorda, se los hace crecer. Cuando veo que Clarín sigue teniendo las mismas prorrogativas, que no hay ley de medios, que se le da prioridad para darles información y primicias, que se pisa la pauta y dicen que no hay para nadie, cuando a Clarín no le importa la pauta, pero los otros medios se mueren de hambre, siguen echando periodistas, y eso es beneficiar a Clarín”, dijo apuntando a al CEO del Grupo Clarín Héctor Magnetto.

Por último, también en relación con la pauta oficial, sentenció: “Una cosa es no avanzar porque no da la relación de fuerzas, y otra es engordar al enemigo. La redistribución de la miseria nos va a dejar a todos en la miseria. No se puede hacer una tortilla sin romper algunos huevos. Y los huevos que hay que romper son los de Magnetto”.


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Samuel “Chiche ”Gelblung: El detector de mentiras

*Por Facundo Pedrini – Director de noticias de Crónica TV


Hombre primicia. Hombre tapa. Hombre record. Hombre intuición. Portador de la licencia del olfato. Aguijón definitivo de la realidad de los últimos 50 años. Fue popular. Fue masivo. Fue meme. Usó el detector de mentiras contra la eternidad y se quedó con la última pregunta.

Fue Crónica antes que Crónica: Un posgrado en periodismo social que termina en él, pero no con él. Porque las misiones trascienden a los mitos.

Lo internaron 20 veces. Lo dieron por muerto 21. Creó presidentes. Tiró presidentes. Le hizo una autopsia en vivo a un extraterrestre y cinco entrevistas a Milei. Y a los dos los dejó en silencio. A Cristina le preguntó si tenía novio cuando todavía se vestía de negro. Porque sí. Porque podía.

Dueño de todas las culpas de ese viejo periodismo que todavía duda como un niño: fue el que mejor decodificó la distancia entre las viudas y el milagro. Preguntó, cuestionó, desnudó. Algo que no hace la IA ni la precarización.

Su cabeza duró más que su cuerpo. Como los relojes pulsera de los soldados que siguen viviendo en la muñeca de los fusilados.

“Me quiero morir en cámara” me dijo la primera vez que lo internaron.

Existe algo entre los finales y la muerte y son las preguntas. Chiche tenía de todo. Visitaba más especialistas que los que una cartilla de obra social podía imprimir. Tuvo más internaciones que programas en el año. Por una infección urinaria, por un paro cardíaco, por un infarto de pie, por una trombosis descontrolada que le tapaba un par de arterias, por fiebre alta, por precaución , por las dudas y por qué los mejores a veces se apagan en cuotas.

Cuando lo recibieron la última vez no podía hablar ni pisar.

“Me voy a escapar por la ventana, necesito volver”, me dijo la última vez que lo guardaron. La cama nunca es una opción para los cazadores: Chiche respiraba solo cuando perseguía a la Argentina.

Chiche se cayó varias veces y jamás se derrumbó. Lo que más le importaba estaba afuera de sí mismo. Y como el peligro saca lo peor del mundo pero lo mejor de los periodistas, llenó la angustia de la espera con novedades populares: del retiro de Messi al cierre de los locales de calle Avellaneda.

— Gelblung en una foto histórica de su carreta, en Vallegrande, Bolivia, durante la cobertura periodística en busca del cadáver del Che Guevara. Archivo Clarín

Los últimos 45 días el cuerpo de Chiche fue un bingo llena de médicos que jugaban varios cartones a la vez, como las viudas terminales que esperan que el bolillero frene el tiempo.

Le hicieron firmar un papel de consentimiento informado para que la muerte sea culpa suya y le dieron el alta. Volvió en silla de ruedas para contar un mundial, gritó sin voz y con el puño al aire los goles contra Inglaterra y pidió viajar a la final. Chiche quería firmar una declaración de responsabilidad y subirse a un avión para contar al lado.

Chiche solo caminaba a través de sus planes, fantaseaba con muletas que el tiempo le alejaba, pero tenía todo pensado y dos valijas hechas: un pijama de verano, un par de tiradores, un coctel de pastillas para la presión y una cuarta estrella explotándole en el corazón.

La distancia entre él y la muerte siempre se midió en ideas y el riesgo existió para que él lo persiguiera. Chiche no fue solo un elogio del peligro, también fue una provocación generacional. La revancha de los viejos de la guerra del cerdo: cubrió todo mejor que los jóvenes y vivió en la sombra de lo sagrado. “No hay que tirar ni al pobre, ni al inmigrante, ni al refugiado ni a los viejos”, decía Francisco. Descartar es perder el alma y perderse una nota.

— “Chiche” y Pedrini

Chiche fue algo que la sociedad va a seguir pidiendo: la seguridad que dan los viejos. Recordar un desde dónde para que no nos explote la bomba en la memoria. Chiche fue una certeza y la previsibilidad que la Argentina perdió. 

Lo que Chiche decidió contar será para siempre el lugar desde donde eligió pelear y un toque de queda a la lógica de los medios: demuestra que periodista no solo se nace, también se muere.

HUMOR por Argüelles​

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