ENACOM | Gobierno persigue a periodistas críticos para que no vayan a los medios nacionales

Un comunicado del ENACOM "recomienda" selectividad en los invitados a programas televisivos.
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“Hoy estamos frente a otra expropiación: la de la palabra”, expresó ayer el conductor radial Ángel “Baby” Etchecopar en su programa por Radio Rivadavia.

Baby habló sobre la censura del Ente Nacional de Comunicaciones (ENACOM) sobre periodistas críticos que serían invitados a programas televisivos. En el comunicado lanzado por la entidad, la censura aparece disimulada de la siguiente manera: “los invitados (a los programas), sólo podrán concurrir, con las medidas sanitarias adecuadas, profesionales de la salud y funcionarios públicos en el ámbito de sus competencias, de manera excepcional y siempre que ello resulte imprescindible para informar a la ciudadanía”.

“Esta es la censura lisa y llana de los medios. Cuando callan a los medios entramos en las dictadura. Ya lo vimos con Videla, con Perón, y esto es terrible”, afirmó el conductor. Según trascendió, Baby iría al los estudios de El Trece para participar en el programa de Mirtha Legrand, conducido actualmente por su nieta, Juana Viale. Sin embargo, esta invitación se vio perjudicada por el citado comunicado del ENACOM.

Baby se comunicó con Claudio Ambrosini, presidente del ente. Éste expresó que el comunicado es una “recomendación. No estamos prohibiendo, sino recomendando”. “Creo que los medios de comunicación, manejados en gran parte por el gobierno, están dando más pánico con el coronavirus (…) en este caso la sobre actuación, que es distinto a la prevención, no hace que la gente se cuide, reaccionan de forma adversa. No sé por qué un actor, un cocinero o una locutora no pueden ir a opinar a una mesa sobre el coronavirus (…) a mi me gustaría un poco más de libertad, por eso uno vota”, sentenció Etchecopar.

EL COMUNICADO COMPLETO

ENACOM solicita limitar invitados en programas para contribuir al aislamiento

En el marco de las medidas de emergencia dispuestas a través del D.N.U. 311/20 y subsiguientes que establecieron el aislamiento social preventivo y obligatorio, como consecuencia de la pandemia del Covid-19, el ENACOM considera oportuno actualizar algunas puntualizaciones respecto de la observancia de las mismas en el sector audiovisual.

De acuerdo a la normativa vigente, sólo podrá concurrir a los estudios de los diferentes medios de comunicación la dotación mínima de personal afectado para la continuidad de las emisiones. Respecto de los invitados, sólo podrán concurrir, con las medidas sanitarias adecuadas, profesionales de la salud y funcionarios públicos en el ámbito de sus competencias, de manera excepcional y siempre que ello resulte imprescindible para informar a la ciudadanía.

El resto de las actividades excepcionadas en el art. 6, lo son exclusivamente al efecto de la prestación de sus respectivos servicios en su ámbito laboral.

Estas consideraciones apuntan a colaborar con el objetivo de restringir al máximo la circulación de personas a fin de reducir los riesgos de quienes cumplen tareas esenciales para el buen funcionamiento de los medios y su programación. Los recursos tecnológicos actuales hacen posible que muchas de estas notas y entrevistas se realicen por Internet, evitando el desplazamiento y la concurrencia a las empresas de comunicación. Muchos medios lo están implementando con buen resultado, sin embargo, en algunos programas, sus conductores no contemplan un distanciamiento mínimo ni observan las consideraciones respecto a la cantidad de personas en el piso, lo que puede poner en riesgo su salud y la de los invitados.

En atención a estas circunstancias, resulta conveniente reiterar las recomendaciones sobre las conductas de prevención establecidas por el Poder Ejecutivo Nacional.

Se recuerda al respecto que las Indicaciones para el Distanciamiento Social dispuestas por el Ministerio de Salud incluyen:

  • Distancia interpersonal mínima de 2 metros.
  • No más de una persona cada un metro cuadrado.
  • No realizar eventos y/o reuniones.
  • Utilizar medios electrónicos para la realización de gestiones, trámites, etc.
  • Trabajar a distancia, en la medida que sea posible.
  • No utilizar el transporte público, salvo extrema necesidad y evitar viajar en horas pico.
  • No exceder el 50 % de la capacidad de los espacios.
  • No compartir utensilios, incluido el mate. Cancelar actividades que no sean esenciales (Ejemplo: turnos médicos programados, visitas sociales, etcétera)
  • Las personas mayores de 60 años, además deberán permanecer en el domicilio la mayor parte del tiempo y minimizar el contacto social.

Retomando lo expresado por el presidente Alberto Fernández, a la epidemia mundial del coronavirus la combatimos juntos ya que #NoEsPorVosEsPorTodos. Todos en casa.


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VOLVIÓ EL ACOSADOR DEGENERADO: “avisen por mail”, Pedro Brieger sobrevive con un precario newsletter y vendiendo charlas virtuales sobre Irán

El ocaso del gurú del CBU

Para los más jóvenes, Pedro Brieger es apenas un eco de la vieja televisión. Durante décadas fue el oráculo internacional de C5N y Radio Nacional, dictando cátedra con una suficiencia que hoy resulta escalofriante. Mientras explicaba conflictos globales con parsimonia, puertas adentro ejecutaba un patrón de conducta patológico: un acoso sexual sistemático que gozó de impunidad durante treinta años.

El castillo de naipes cayó en julio de 2024, cuando un informe de Periodistas Argentinas documentó 19 testimonios que expusieron su cultura del acoso: exhibicionismo, masturbación frente a colegas y abuso de poder para intimidar a jóvenes profesionales. Aquel analista estrella que codeaba con presidentes desapareció de un plumazo, eyectado de cada estudio de radio y televisión hasta convertirse en un paria mediático.

Su realidad actual es una oficina virtual que parece una parodia. Lejos de las grandes producciones, hoy mendiga suscripciones de $5.000 con una precariedad administrativa total: para leer su newsletter semanal, cada mes sus últimos fieles deben transferir al alias “CUENTO.CALDO.CARDO” (así de cacofónico y gracioso como suena) y, en un acto de rigor administrativo propio de un principiante, enviarle un comprobante a una casilla de Gmail para avisarle que pagaron. Todos los meses, cada persona. Brieger mutó de intelectual mediático a cadete de su propio olvido.

Brieger explicando cómo recibir su newsletter: transferencia y aviso por e-mail.

La oficina de Facebook y el refugio ideológico

Su rutina en Facebook es el retrato de la irrelevancia. El analista que consultaba mandatarios hoy dedica sus tardes a scrollear redes para copiar y pegar fragmentos de portales marginales o gacetillas de la embajada china que sube con comentarios genéricos, como “recomiendo leer esto” o “muy interesante nota”. Ya casi no produce análisis; es un repetidor serial de links que busca, desesperadamente, que el algoritmo no lo termine de enterrar en el olvido.

Ante el repudio, Brieger construyó una trinchera ideológica donde su pasado de acosador no existe. Se refugia en la defensa irrestricta de Irán, Cuba, China y Venezuela, citando a autores progresistas y validándose en medios militantes para blindarse éticamente. Le habla a un núcleo duro que prefiere consumir retórica “anti-imperialista” antes que recordar las 19 denuncias que lo eyectaron del sistema profesional.

Brieger en las épocas que era bien recibido en C5N.

El miedo al escrache y el cupo de la vergüenza

La degradación llega a su punto máximo con sus charlas virtuales sobre Medio Oriente. Por la módica suma de $30.000, el otrora conferencista internacional ofrece encuentros por Zoom bajo una condición humillante: requiere un “cupo mínimo de 10 personas para arrancar. No es sólo que le falte presupuesto para un salón, sino también el terror al escrache ante un encuentro físico. La pantalla de la computadora es el único escudo que le queda para evitar que alguien lo increpe cara a cara por su pasado.

Para intentar justificar el precio de su nostalgia, Brieger apela a anécdotas de un prestigio vencido: cita encuentros con Christine Lagarde en París o sus viajes a Irak en los años ‘90. Es una paradoja tragicómica: mientras denuncia el “culto a la personalidad” de líderes mundiales, intenta desesperadamente sostener su propio micro-culto personal para que diez desconocidos, dispersos por el mundo, le aseguren una recaudación mensual que no llegaría a cubrir un alquiler digno.

Brieger explica que necesita al menos 10 personas para dar la charla y comenta el temario.

La foto del olvido

La imagen actual de Pedro Brieger es la de un hombre que habita en las grietas de internet, facturando centavos y rezando para que diez desconocidos le transfieran a un alias antes de que la memoria colectiva vuelva a golpearle la puerta. Ya no hay estudios con luces de neón ni viajes diplomáticos; sólo le queda copiar y pegar cada día en una red social en desuso y esperar ansiosamente que le suenen las notificaciones de su cuenta bancaria (o de su casilla de Gmail).

Es el destino final de quien creyó que su prestigio lo hacía intocable: un retiro forzado donde la única primicia que tiene para ofrecer es el cronograma de sus propias necesidades económicas. Brieger ya no explica el mundo, ahora el mundo lo explica a él como el ejemplo perfecto de que la impunidad tiene fecha de vencimiento, y que el olvido puede ser mucho más ruidoso que cualquier repudio.



*Autor: Augusto Grinner

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