El misterioso grupo de trolls de izquierda que se dedica a “tirar” cuentas “disidentes” en Twitter

Algo muy grave está ocurriendo contra la libertad de expresión: un grupo de “trolls comunistas” se dedica a bajar cuentas de Twitter de manera masiva.
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Lo indignante es que se trata de una movida motorizada en la ideología política de los que fueron afectados, todos de “derecha”.

El “líder” de los que avanzan en este acto de censura es conocido como “Red Bird” (@RedBird_TW).

Pero esto va más allá de un simple grupo de trolls: suena casi a conspiración. De hecho, los que integran la avanzada -todas personas que se mantienen en el anonimato- tienen un grupo que es público en Telegram en el cual van organizando los ataques para bajar cuentas de manera masiva.

Al preguntarle a una persona en Twitter, la cual tenía una cantidad considerable de seguidores por qué le habían bajado la cuenta, nos respondió: “Mirá, me bajaron por tweets viejos del año 2014 totalmente sacados de contexto, inclusive hablando con mis amigos diciendo ‘matate’. Pero se sabe que el sentido no es ese. El sentido es bajarnos por la ideología”.

Y así es, a cualquier cuenta de Twitter que se muestre de “derecha”, estos trolls se unen y denuncian sus tweets de forma masiva; no importa en qué contexto y qué tan viejos sean. Casi siempre logran bajar la cuenta en cuestión. No importa lo que se diga: si uno se muestra “de derecha” van contra uno.

Otras de las cuentas que participa en este “atentado” hacia la libertad de expresión son unos usuario conocidos como: @Anna_KGB, @GorriónRojo5 y@Erinias_tw. Pero hay algo muy raro detrás de esto: cuando estos usuarios quieren bajar una cuenta, antes de hacerlo arroban -entre otros- a un “periodista” español con 200 mil seguidores en Twitter, conocido como @RubenSanchezTWverificada.

Después de esto último, las cuentas logran ser dadas de baja en segundos. Dicho sea de paso, el chat de Telegram es público y se puede encontrar como: Amamarlavoxgolos.

Pero eso no termina acá: profundizando un poco más en la investigación -y no se necesita ser un genio para darse cuenta de tal cosa-, aparece en internet una página llamada “Pájaro rojo”, que pertenece a un tal Juan José Salinas, quien, indagando un poco más, se puede saber que vivió un tiempo en España y, según nos confirman relevantes fuentes de información creó allí un grupo de izquierda el cual fracasó.

Salinas se jacta de tener una colega con un nombre peculiar conocida como “Montserrat Mestre” que según él son “sus ojos y oídos de España”. Pero al ponerse a investigar un poco más no hay registro certero de que esta persona sea real, sólo una página de Linkedin que refiere alguien homónimo pero que se dedica a la gestión laboral. De periodista, nada de nada.

En dicho contexto, aparecen dos post sospechosos creados por Salinas que aseguran que esta mujer se encuentra “desaparecida”, lo cual suena sumamente extraño ya que esto no ha sido publicado en ningún medio. ¿Acaso un periodista desaparecido no es un real escándalo?

No obstante, como se dijo, con esta mujer no se encuentra absolutamente nada, sólo una foto en toda internet y un audio de la supuesta “evaporada” donde ni siquiera presenta un acento español.

Ello lleva a preguntarse: ¿Quién es los “ojos y oídos” españoles de Salinas entonces? ¿Por qué crear una identidad falsa? ¿Será tal vez un conocido referente de izquierda de ese país que no quiere aparecer con su nombre y apellido?

Volviendo a lo central de la cuestión, las acusaciones parecen no ser nuevas: una nota periodística del 21 de febrero de este año, publicada por Ok Diario de España, ya alertaba sobre lo mismo.

“Utilizan la denominada táctica del ‘swarming’, la guerra de guerrillas puesta en práctica por la extrema izquierda que recuerda en todo al denominado caso del #FacuoGate del portavoz de FACUA, Rubén Sánchez. Tanto en el procedimiento como en el estilo los dibujos utilizados o el tipo de subrayado, cuadros y mensajes de celebración absolutamente calcados. De esta forma, el grupo, autodenominado como ‘A mamarla Voxgolos’, se pone de acuerdo para acosar a los que ellos denominan como ‘nazis, fascistas, y machistas’”, de acuerdo a la publicación referida.

Tal el estado de situación a la actualidad. Entretanto se termina esta nota periodística, siguen los ataques de este grupo de “censuradores”. Por eso, habrá más novedades para este boletín…

*Fuente: Periódico Tribuna de Periodistas – Emilia Ferragni


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VOLVIÓ EL ACOSADOR DEGENERADO: “avisen por mail”, Pedro Brieger sobrevive con un precario newsletter y vendiendo charlas virtuales sobre Irán

El ocaso del gurú del CBU

Para los más jóvenes, Pedro Brieger es apenas un eco de la vieja televisión. Durante décadas fue el oráculo internacional de C5N y Radio Nacional, dictando cátedra con una suficiencia que hoy resulta escalofriante. Mientras explicaba conflictos globales con parsimonia, puertas adentro ejecutaba un patrón de conducta patológico: un acoso sexual sistemático que gozó de impunidad durante treinta años.

El castillo de naipes cayó en julio de 2024, cuando un informe de Periodistas Argentinas documentó 19 testimonios que expusieron su cultura del acoso: exhibicionismo, masturbación frente a colegas y abuso de poder para intimidar a jóvenes profesionales. Aquel analista estrella que codeaba con presidentes desapareció de un plumazo, eyectado de cada estudio de radio y televisión hasta convertirse en un paria mediático.

Su realidad actual es una oficina virtual que parece una parodia. Lejos de las grandes producciones, hoy mendiga suscripciones de $5.000 con una precariedad administrativa total: para leer su newsletter semanal, cada mes sus últimos fieles deben transferir al alias “CUENTO.CALDO.CARDO” (así de cacofónico y gracioso como suena) y, en un acto de rigor administrativo propio de un principiante, enviarle un comprobante a una casilla de Gmail para avisarle que pagaron. Todos los meses, cada persona. Brieger mutó de intelectual mediático a cadete de su propio olvido.

Brieger explicando cómo recibir su newsletter: transferencia y aviso por e-mail.

La oficina de Facebook y el refugio ideológico

Su rutina en Facebook es el retrato de la irrelevancia. El analista que consultaba mandatarios hoy dedica sus tardes a scrollear redes para copiar y pegar fragmentos de portales marginales o gacetillas de la embajada china que sube con comentarios genéricos, como “recomiendo leer esto” o “muy interesante nota”. Ya casi no produce análisis; es un repetidor serial de links que busca, desesperadamente, que el algoritmo no lo termine de enterrar en el olvido.

Ante el repudio, Brieger construyó una trinchera ideológica donde su pasado de acosador no existe. Se refugia en la defensa irrestricta de Irán, Cuba, China y Venezuela, citando a autores progresistas y validándose en medios militantes para blindarse éticamente. Le habla a un núcleo duro que prefiere consumir retórica “anti-imperialista” antes que recordar las 19 denuncias que lo eyectaron del sistema profesional.

Brieger en las épocas que era bien recibido en C5N.

El miedo al escrache y el cupo de la vergüenza

La degradación llega a su punto máximo con sus charlas virtuales sobre Medio Oriente. Por la módica suma de $30.000, el otrora conferencista internacional ofrece encuentros por Zoom bajo una condición humillante: requiere un “cupo mínimo de 10 personas para arrancar. No es sólo que le falte presupuesto para un salón, sino también el terror al escrache ante un encuentro físico. La pantalla de la computadora es el único escudo que le queda para evitar que alguien lo increpe cara a cara por su pasado.

Para intentar justificar el precio de su nostalgia, Brieger apela a anécdotas de un prestigio vencido: cita encuentros con Christine Lagarde en París o sus viajes a Irak en los años ‘90. Es una paradoja tragicómica: mientras denuncia el “culto a la personalidad” de líderes mundiales, intenta desesperadamente sostener su propio micro-culto personal para que diez desconocidos, dispersos por el mundo, le aseguren una recaudación mensual que no llegaría a cubrir un alquiler digno.

Brieger explica que necesita al menos 10 personas para dar la charla y comenta el temario.

La foto del olvido

La imagen actual de Pedro Brieger es la de un hombre que habita en las grietas de internet, facturando centavos y rezando para que diez desconocidos le transfieran a un alias antes de que la memoria colectiva vuelva a golpearle la puerta. Ya no hay estudios con luces de neón ni viajes diplomáticos; sólo le queda copiar y pegar cada día en una red social en desuso y esperar ansiosamente que le suenen las notificaciones de su cuenta bancaria (o de su casilla de Gmail).

Es el destino final de quien creyó que su prestigio lo hacía intocable: un retiro forzado donde la única primicia que tiene para ofrecer es el cronograma de sus propias necesidades económicas. Brieger ya no explica el mundo, ahora el mundo lo explica a él como el ejemplo perfecto de que la impunidad tiene fecha de vencimiento, y que el olvido puede ser mucho más ruidoso que cualquier repudio.



*Autor: Augusto Grinner

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