Contradicciones e hipocresías de Tinelli

Marcelo Tinelli siempre es polémico. Haga lo que haga y diga lo que diga. Porque es un reflejo de lo que es el argentino promedio: canchero, charlatán y chanta.
Contradicciones e hipocresías de Tinelli
rafaela-biazi-470405-unsplash.jpg
10 Years Experiences

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit. Ut elit tellus, luctus nec ullamcorper mattis, pulvinar dapibus leo.

Contradicciones e hipocresías de Tinelli

Por: Christian Sanz

Ese reflejo incomoda, molesta, inquieta. Porque… ¿quién quiere que le digan que cuenta con esos disvalores?

Entonces, aparece el inevitable “acto reflejo”, aquel que despierta la verbalización del insulto y la descalificación. Y Tinelli es el candidato perfecto para oficiar de “chivo expiatorio”.

Este jueves, por caso, ello se disparó a raíz de un tuit en el cual el conductor de Showmatch aseguró que durante el gobierno de Mauricio Macri “te escuchaban los teléfonos, te leían los mails, te apretaban con la AFIP. Tenían un aparato del Estado, que pagábamos nosotros, para perseguir a los que pensaban distinto o a los propios que pudieran descarriarse”.

Ello provocó una catarata de furiosas respuestas en Twitter que “obligaron” a Tinelli a silenciar las respuestas a su propio tuit. El enojo de los tuiteros se basaba en una cuestión básica: ¿Se olvidó el otrora movilero de Juan Alberto Badía que el kirchnerismo hacía eso mismo, sin molestarse en disimularlo?

Ciertamente, lo hecho por los K no minimiza el eventual espionaje macrista, que ahora mismo investiga la Justicia, pero sí deja expuesta la hipocresía de Tinelli. ¿O acaso dónde vivía cuando existían los escraches de Cristina a los que criticaban a su gobierno? ¿O cuando los perseguía a través de la AFIP? ¿Dónde estaba cuando la expresidenta apretaba a los jueces a través del operador Javier Fernández? ¿Y cuando espiaba a propios y ajenos a través de Antonio Stiuso y Fernando Pocino, de la AFI?

Cuando omite este tipo de detalles, Tinelli denota la clase de persona que es. Ventajero y acomodaticio, siempre presto a recibir las prebendas dinerarias de los diferentes y sucesivos gobiernos. ¿O alguien necesita recordar cómo se abrazó sucesivamente con Menem, Néstor, De la Rúa, Scioli, Macri y Cristina? ¿No es esa acaso la mejor definición de “chanta”?

Si alguien abriga alguna duda respecto de la cualidad de persona que es Tinelli, solo debe ver el siguiente registro del BCRA, que refleja la enorme cantidad de cheques sin fondos que ha emitido, por más de 33 millones de pesos.

Contradicciones e hipocresías de Tinelli

Muchos de ellos fueron entregados a exempleados de su propia productora, despedidos oportunamente sin causa. Ergo, se quedaron sin cobrar.

Contradicciones e hipocresías de Tinelli

No debería sorprender: Tinelli es un tipo sin escrúpulos, que no dudó en asociarse a uno de los personajes más oscuros del mundo empresario y político, Cristóbal López, otrora testaferro de Néstor Kirchner.

Pero hay algo aún más sorprendente: en 2015, como reveló este jueves Periódico Tribuna de Periodistas, el polémico conductor fue a la Justicia y también denunció espionaje… pero por parte del kirchnerismo. Incluso lo tuiteó. “Mañana mis abogados presentan una denuncia en Comodoro Py, para que se investigue el caso”.

Contradicciones e hipocresías de Tinelli

En esos mismos días, ridiculizaba a Cristina e incluso le dijo a su imitadora -Fátima Florez- que jamás volvería al poder –“¿Adónde van a volver?”, sostuvo- mientras todos reían. El siguiente video no deja mentir al respecto:

¿Qué pasó entre ese momento y ahora? ¿Por qué Tinelli pasó de la crítica más descarnada al elogio más obsecuente, sin término medio? ¿Lo habrán “carpeteado”, como dicen algunas malas lenguas?

¿Le habrán recordado sus vínculos con el grupo mexicano de entretenimientos CIE, relacionado con el narcotráfico de ese país, del cual siempre se sospechó que lavó dinero en Argentina?

Realmente no se entiende qué le pasó ni por qué cambió de un día para otro de opinión sobre los K. Lo que sí está claro es que sus acciones no son gratuitas: o hubo una presión o hubo una “compensación”.

Más temprano que tarde se sabrá.

*Fuente: Periódico Tribuna de Periodistas


SUSCRIBITE A DATA24.COM.AR
Search

Unite a nuestro grupo de Telegram, donde te compartimos las noticias más importantes.

VOLVIÓ EL ACOSADOR DEGENERADO: “avisen por mail”, Pedro Brieger sobrevive con un precario newsletter y vendiendo charlas virtuales sobre Irán

El ocaso del gurú del CBU

Para los más jóvenes, Pedro Brieger es apenas un eco de la vieja televisión. Durante décadas fue el oráculo internacional de C5N y Radio Nacional, dictando cátedra con una suficiencia que hoy resulta escalofriante. Mientras explicaba conflictos globales con parsimonia, puertas adentro ejecutaba un patrón de conducta patológico: un acoso sexual sistemático que gozó de impunidad durante treinta años.

El castillo de naipes cayó en julio de 2024, cuando un informe de Periodistas Argentinas documentó 19 testimonios que expusieron su cultura del acoso: exhibicionismo, masturbación frente a colegas y abuso de poder para intimidar a jóvenes profesionales. Aquel analista estrella que codeaba con presidentes desapareció de un plumazo, eyectado de cada estudio de radio y televisión hasta convertirse en un paria mediático.

Su realidad actual es una oficina virtual que parece una parodia. Lejos de las grandes producciones, hoy mendiga suscripciones de $5.000 con una precariedad administrativa total: para leer su newsletter semanal, cada mes sus últimos fieles deben transferir al alias “CUENTO.CALDO.CARDO” (así de cacofónico y gracioso como suena) y, en un acto de rigor administrativo propio de un principiante, enviarle un comprobante a una casilla de Gmail para avisarle que pagaron. Todos los meses, cada persona. Brieger mutó de intelectual mediático a cadete de su propio olvido.

Brieger explicando cómo recibir su newsletter: transferencia y aviso por e-mail.

La oficina de Facebook y el refugio ideológico

Su rutina en Facebook es el retrato de la irrelevancia. El analista que consultaba mandatarios hoy dedica sus tardes a scrollear redes para copiar y pegar fragmentos de portales marginales o gacetillas de la embajada china que sube con comentarios genéricos, como “recomiendo leer esto” o “muy interesante nota”. Ya casi no produce análisis; es un repetidor serial de links que busca, desesperadamente, que el algoritmo no lo termine de enterrar en el olvido.

Ante el repudio, Brieger construyó una trinchera ideológica donde su pasado de acosador no existe. Se refugia en la defensa irrestricta de Irán, Cuba, China y Venezuela, citando a autores progresistas y validándose en medios militantes para blindarse éticamente. Le habla a un núcleo duro que prefiere consumir retórica “anti-imperialista” antes que recordar las 19 denuncias que lo eyectaron del sistema profesional.

Brieger en las épocas que era bien recibido en C5N.

El miedo al escrache y el cupo de la vergüenza

La degradación llega a su punto máximo con sus charlas virtuales sobre Medio Oriente. Por la módica suma de $30.000, el otrora conferencista internacional ofrece encuentros por Zoom bajo una condición humillante: requiere un “cupo mínimo de 10 personas para arrancar. No es sólo que le falte presupuesto para un salón, sino también el terror al escrache ante un encuentro físico. La pantalla de la computadora es el único escudo que le queda para evitar que alguien lo increpe cara a cara por su pasado.

Para intentar justificar el precio de su nostalgia, Brieger apela a anécdotas de un prestigio vencido: cita encuentros con Christine Lagarde en París o sus viajes a Irak en los años ‘90. Es una paradoja tragicómica: mientras denuncia el “culto a la personalidad” de líderes mundiales, intenta desesperadamente sostener su propio micro-culto personal para que diez desconocidos, dispersos por el mundo, le aseguren una recaudación mensual que no llegaría a cubrir un alquiler digno.

Brieger explica que necesita al menos 10 personas para dar la charla y comenta el temario.

La foto del olvido

La imagen actual de Pedro Brieger es la de un hombre que habita en las grietas de internet, facturando centavos y rezando para que diez desconocidos le transfieran a un alias antes de que la memoria colectiva vuelva a golpearle la puerta. Ya no hay estudios con luces de neón ni viajes diplomáticos; sólo le queda copiar y pegar cada día en una red social en desuso y esperar ansiosamente que le suenen las notificaciones de su cuenta bancaria (o de su casilla de Gmail).

Es el destino final de quien creyó que su prestigio lo hacía intocable: un retiro forzado donde la única primicia que tiene para ofrecer es el cronograma de sus propias necesidades económicas. Brieger ya no explica el mundo, ahora el mundo lo explica a él como el ejemplo perfecto de que la impunidad tiene fecha de vencimiento, y que el olvido puede ser mucho más ruidoso que cualquier repudio.



*Autor: Augusto Grinner

HUMOR por Argüelles​

LO MÁS IMPORTANTE

TWEET DEL DÍA

Tevero liberavisse
comprehensam nec.

Copyright 2023 © Data 24 - Todos los derechos reservados
Data 24.com.ar © Copyright 2025

Subscribe Now