Alejandro Fantino cargó contra Alberto Fernández: “Vive en una nube de pedo y nosotros estamos rascando la olla”

El periodista arremetió contra el Jefe de Estado en un duro editorial en donde cuestionó la reciente compra del avión presidencial que costó 25 millones de dólares y le sugirió que viaje "a dedo, total ni presidente sos ya".
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La reciente imagen del helicóptero presidencial aterrizando en la cancha de Ferro para que el Presidente pueda dar una entrevista radial generó repudio masivo en redes, en donde miles de usuarios clamaron porque los funcionarios sean más “austeros”.

Un reclamo similar generó la compra de un nuevo avión presidencial que costó 25 millones de dólares. Todo en el marco de una crisis económica que no da tregua y que posiciona a cada vez más argentinos por debajo de la línea de la pobreza.

Alberto Fernández utilizó el helicóptero presidencial como un vehículo propio y despilfarró 8 millones de pesos

En ese contexto, el periodista Alejandro Fantino fue contundente y propinó duras críticas contra el Presidente por la utilización de los fondos públicos y le sugirió que viaje "a dedo, total ni presidente sos ya".

En su programa el Multiverso Fantino, el conductor, lanzó una dura recriminación contra la dirigencia política en general y después cargó sus críticas puntualmente contra el Presidente: "Estamos al fondo del mar, estamos rascando la olla de nuevo. En la nube de pedo en la que vive Alberto Fernández y todos los políticos que compran un avión… que es cierto 25 millones de dólares no cambia la economía del país, pero vos no podes comprar avión", inició.

"Es una forrada. Te agarra un odio que tenes ganas de decirle 'no podes ser tan mierda, loco'", agregó y siguió, "de última no me lo cuentes, pasalo por abajo como pasó la designación de la mujer de (Matías) Tombolini, pero no me lo cuentes porque" mientras tanto "yo estoy bajando la cantidad de cosas que compro, bajando la calidad de los productos, me cuesta pagar el alquiler, la prepaga, la escuela de los pibes y vos, en un acto de forrerio total, te gastas 25 palos en un avión".

Bajo ese pie, le sugirió al Mandatario que viaje "a dedo": "Viajá a dedo, Alberto. Si ya ni presidente sos, y dijiste que no vas por la reelección. Viajá a dedo, y si no vas a dedo andá en auto, ¿Por qué en helicóptero?".

"Alberto Fernández antes de ser presidente comía salteado y ahora que es presidente si no viaja en helicóptero no puede viajar, dejen de joder. Vivan un poco más normal así le da menos bronca y fastidio a la gente porque el enojo que nos agarra es más por verlos a ustedes que viven en una nube de pedo", concluyó.

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Samuel “Chiche ”Gelblung: El detector de mentiras

*Por Facundo Pedrini – Director de noticias de Crónica TV


Hombre primicia. Hombre tapa. Hombre record. Hombre intuición. Portador de la licencia del olfato. Aguijón definitivo de la realidad de los últimos 50 años. Fue popular. Fue masivo. Fue meme. Usó el detector de mentiras contra la eternidad y se quedó con la última pregunta.

Fue Crónica antes que Crónica: Un posgrado en periodismo social que termina en él, pero no con él. Porque las misiones trascienden a los mitos.

Lo internaron 20 veces. Lo dieron por muerto 21. Creó presidentes. Tiró presidentes. Le hizo una autopsia en vivo a un extraterrestre y cinco entrevistas a Milei. Y a los dos los dejó en silencio. A Cristina le preguntó si tenía novio cuando todavía se vestía de negro. Porque sí. Porque podía.

Dueño de todas las culpas de ese viejo periodismo que todavía duda como un niño: fue el que mejor decodificó la distancia entre las viudas y el milagro. Preguntó, cuestionó, desnudó. Algo que no hace la IA ni la precarización.

Su cabeza duró más que su cuerpo. Como los relojes pulsera de los soldados que siguen viviendo en la muñeca de los fusilados.

“Me quiero morir en cámara” me dijo la primera vez que lo internaron.

Existe algo entre los finales y la muerte y son las preguntas. Chiche tenía de todo. Visitaba más especialistas que los que una cartilla de obra social podía imprimir. Tuvo más internaciones que programas en el año. Por una infección urinaria, por un paro cardíaco, por un infarto de pie, por una trombosis descontrolada que le tapaba un par de arterias, por fiebre alta, por precaución , por las dudas y por qué los mejores a veces se apagan en cuotas.

Cuando lo recibieron la última vez no podía hablar ni pisar.

“Me voy a escapar por la ventana, necesito volver”, me dijo la última vez que lo guardaron. La cama nunca es una opción para los cazadores: Chiche respiraba solo cuando perseguía a la Argentina.

Chiche se cayó varias veces y jamás se derrumbó. Lo que más le importaba estaba afuera de sí mismo. Y como el peligro saca lo peor del mundo pero lo mejor de los periodistas, llenó la angustia de la espera con novedades populares: del retiro de Messi al cierre de los locales de calle Avellaneda.

— Gelblung en una foto histórica de su carreta, en Vallegrande, Bolivia, durante la cobertura periodística en busca del cadáver del Che Guevara. Archivo Clarín

Los últimos 45 días el cuerpo de Chiche fue un bingo llena de médicos que jugaban varios cartones a la vez, como las viudas terminales que esperan que el bolillero frene el tiempo.

Le hicieron firmar un papel de consentimiento informado para que la muerte sea culpa suya y le dieron el alta. Volvió en silla de ruedas para contar un mundial, gritó sin voz y con el puño al aire los goles contra Inglaterra y pidió viajar a la final. Chiche quería firmar una declaración de responsabilidad y subirse a un avión para contar al lado.

Chiche solo caminaba a través de sus planes, fantaseaba con muletas que el tiempo le alejaba, pero tenía todo pensado y dos valijas hechas: un pijama de verano, un par de tiradores, un coctel de pastillas para la presión y una cuarta estrella explotándole en el corazón.

La distancia entre él y la muerte siempre se midió en ideas y el riesgo existió para que él lo persiguiera. Chiche no fue solo un elogio del peligro, también fue una provocación generacional. La revancha de los viejos de la guerra del cerdo: cubrió todo mejor que los jóvenes y vivió en la sombra de lo sagrado. “No hay que tirar ni al pobre, ni al inmigrante, ni al refugiado ni a los viejos”, decía Francisco. Descartar es perder el alma y perderse una nota.

— “Chiche” y Pedrini

Chiche fue algo que la sociedad va a seguir pidiendo: la seguridad que dan los viejos. Recordar un desde dónde para que no nos explote la bomba en la memoria. Chiche fue una certeza y la previsibilidad que la Argentina perdió. 

Lo que Chiche decidió contar será para siempre el lugar desde donde eligió pelear y un toque de queda a la lógica de los medios: demuestra que periodista no solo se nace, también se muere.

HUMOR por Argüelles​

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