A Jim Carrey le dio “ASCO” ver a Hollywood aplaudir la violencia de Will Smith
El actor se refirió al incidente del pasado domingo en la ceremonia en Los Angeles, siendo hasta ahora uno de los más duros críticos de la reacción de Smith ante las bromas de Chris Rock.
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Varias han sido las voces que en las últimas horas han criticado a Will Smith por la bofetada que el domingo por la noche le propinó a Chris Rock en plena ceremonia de los premios Oscar, cuando este último le lanzó una broma a su mujer, Jada Pinkett Smith, debido a la alopecia que sufre.
Pero pocos hasta ahora habían sido tan taxtativos y críticos como Jim Carrey. Entrevistado por el programa de CBS This Morning, Carrey dijo que estaba “asqueado por la ovación de pie” que recibió el intérprete cuando ganó como Mejor actor por Rey Richard. “Sentí que esto es una indicación muy clara de que en Hollywood ya no somos el club genial. Hollywood es un cobarde en masa”, remató.
Carrey también dijo que Smith debería haber sido arrestado, aunque Chris Rock se negó a presentar cargos.
“Él no quería problemas”, repitió Carrey sobre Rock. Luego profundizó: “Hubiera anunciado esta mañana que estaba demandando a Will por 200 millones de dólares porque ese video estará allí para siempre, será omnipresente. Ese insulto va a durar mucho tiempo. Si quieres gritar desde la audiencia y mostrar desaprobación o decir algo en Twitter, no tienes derecho a subir al escenario y golpear a alguien en la cara porque dijo ciertas palabras”.
Cuando en el programa en que era entrevistado le comentaron que el incidente se había intensificado, Carrey interumpió: “No se intensificó, salió de la nada porque Will tiene algo dentro de él que lo frustra”.
“Le deseo lo mejor, realmente lo deseo”, continuó. “No tengo nada en contra de Will Smith. Ha hecho grandes cosas. Pero ese no era un buen momento. Arrojó un manto sobre el momento brillante de todos. Mucha gente trabajó muy duro para llegar a ese lugar. Y tener su momento, obtener su premio por el trabajo realmente duro que hicieron, no es poca cosa pasar por todas las cosas por las que tienes que pasar cuando estás nominado a un Oscar. Fue un momento tan egoísta que ensombreció todo el asunto”.
*Fuente: LaTercera
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Para los más jóvenes, Pedro Brieger es apenas un eco de la vieja televisión. Durante décadas fue el oráculo internacional de C5N y Radio Nacional, dictando cátedra con una suficiencia que hoy resulta escalofriante. Mientras explicaba conflictos globales con parsimonia, puertas adentro ejecutaba un patrón de conducta patológico: un acoso sexual sistemático que gozó de impunidad durante treinta años.
El castillo de naipes cayó en julio de 2024, cuando un informe de Periodistas Argentinas documentó 19 testimonios que expusieron su cultura del acoso: exhibicionismo, masturbación frente a colegas y abuso de poder para intimidar a jóvenes profesionales. Aquel analista estrella que codeaba con presidentes desapareció de un plumazo, eyectado de cada estudio de radio y televisión hasta convertirse en un paria mediático.
Su realidad actual es una oficina virtual que parece una parodia. Lejos de las grandes producciones, hoy mendiga suscripciones de $5.000 con una precariedad administrativa total: para leer su newsletter semanal, cada mes sus últimos fieles deben transferir al alias “CUENTO.CALDO.CARDO” (así de cacofónico y gracioso como suena) y, en un acto de rigor administrativo propio de un principiante, enviarle un comprobante a una casilla de Gmail para avisarle que pagaron. Todos los meses, cada persona. Brieger mutó de intelectual mediático a cadete de su propio olvido.
Brieger explicando cómo recibir su newsletter: transferencia y aviso por e-mail.
La oficina de Facebook y el refugio ideológico
Su rutina en Facebook es el retrato de la irrelevancia. El analista que consultaba mandatarios hoy dedica sus tardes a scrollear redes para copiar y pegar fragmentos de portales marginales o gacetillas de la embajada china que sube con comentarios genéricos, como “recomiendo leer esto” o “muy interesante nota”. Ya casi no produce análisis; es un repetidor serial de links que busca, desesperadamente, que el algoritmo no lo termine de enterrar en el olvido.
Ante el repudio, Brieger construyó una trinchera ideológica donde su pasado de acosador no existe. Se refugia en la defensa irrestricta de Irán, Cuba, China y Venezuela, citando a autores progresistas y validándose en medios militantes para blindarse éticamente. Le habla a un núcleo duro que prefiere consumir retórica “anti-imperialista” antes que recordar las 19 denuncias que lo eyectaron del sistema profesional.
Brieger en las épocas que era bien recibido en C5N.
El miedo al escrache y el cupo de la vergüenza
La degradación llega a su punto máximo con sus charlas virtuales sobre Medio Oriente. Por la módica suma de $30.000, el otrora conferencista internacional ofrece encuentros por Zoom bajo una condición humillante: requiere un “cupo mínimo de 10 personas” para arrancar. No es sólo que le falte presupuesto para un salón, sino también el terror al escrache ante un encuentro físico. La pantalla de la computadora es el único escudo que le queda para evitar que alguien lo increpe cara a cara por su pasado.
Para intentar justificar el precio de su nostalgia, Brieger apela a anécdotas de un prestigio vencido: cita encuentros con Christine Lagarde en París o sus viajes a Irak en los años ‘90. Es una paradoja tragicómica: mientras denuncia el “culto a la personalidad” de líderes mundiales, intenta desesperadamente sostener su propio micro-culto personal para que diez desconocidos, dispersos por el mundo, le aseguren una recaudación mensual que no llegaría a cubrir un alquiler digno.
Brieger explica que necesita al menos 10 personas para dar la charla y comenta el temario.
La foto del olvido
La imagen actual de Pedro Brieger es la de un hombre que habita en las grietas de internet, facturando centavos y rezando para que diez desconocidos le transfieran a un alias antes de que la memoria colectiva vuelva a golpearle la puerta. Ya no hay estudios con luces de neón ni viajes diplomáticos; sólo le queda copiar y pegar cada día en una red social en desuso y esperar ansiosamente que le suenen las notificaciones de su cuenta bancaria (o de su casilla de Gmail).
Es el destino final de quien creyó que su prestigio lo hacía intocable: un retiro forzado donde la única primicia que tiene para ofrecer es el cronograma de sus propias necesidades económicas. Brieger ya no explica el mundo, ahora el mundo lo explica a él como el ejemplo perfecto de que la impunidad tiene fecha de vencimiento, y que el olvido puede ser mucho más ruidoso que cualquier repudio.
Un informe de Zuban Córdoba reveló que el 72,7% de la población está en contra de un conflicto armado entre esos países. El estudio también muestra diferencias marcadas según el voto en el balotaje.
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Pax menemista. Silvia Mercado dice que Mario Montoto le contó que ya leyó el libro "y lo voy a leer nuevamente". La fuente clave que cuenta cómo fue el acuerdo de los ex montoneros con Menem por los indultos a unos y otros. https://t.co/Sye268RCR6