El Gobierno lucha contra una “oligarquía ganadera” que no existe

El 70% de los trabajadores es minifundista. Los productores señalan que el concepto de "oligarquía ganadera" es "un relato más entre todos los relatos del Gobierno".
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Desde la Cámara de la Industria y el Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA) señalaron el grave impacto de la prórroga del cierre de las exportaciones. “Lo único que quiere (la casta política) es mantener el tema en la agenda periodística”, señaló el titular de mencionada institución, Miguel Schiariti.

En este sentido, especificó que “Buscan plantear mediáticamente la batalla contra la oligarquía ganadera, sin tener en cuenta que el 70% de los productores ganaderos son minifundistas. Es un relato más entre todos los relatos del Gobierno”.

Tras la medida política, los productores bonaerenses y pampeanos lanzaron un contundente comunicado. Estos trabajadores están nucleados bajo la Confederación de Asociaciones Rurales de Buenos Aires y La Pampa (CARBAP), y consideraron que la medida es “incomprensible” y que “provoca que pierdan todos los actores de la cadena cárnica, consumidores, e inclusive el país en su conjunto debido a la disminución de ingresos por exportaciones y por la pérdida de confianza internacional ante los cambios permanentes en las condiciones comerciales”.

Mediante un comunicado, enumeraron las contras de la medida:

  • Pierden los trabajadores de toda la cadena de carne vacuna: los trabajadores de la industria frigorífica, tal como detallo el Sec. Gral. de FESITCAR Gabriel Vallejos en el pasado Consejo Abierto de CARBAP, pierden ya que hay múltiples reportes de suspensiones, reducciones horarias, adelantos de vacaciones y parada de frigoríficos. Ello redunda en pérdidas de ingresos que ronda el 40 % del salario real y de fuentes de trabajo para este sector. También pierden los trabajadores de la cadena bovina que se dedican a la genética, a la cría, a la invernada, al feed lot, al transporte de ganado, a la comercialización, poniendo en riesgo fuentes de trabajo genuino que en la Argentina hoy escasea.
  • Pierden los productores ganaderos: los productores pierden por el impacto en los valores de la hacienda; los consignatarios pierden por el menor volumen de comercialización; los frigoríficos pierden por menor producción y mayores costos.
  • Pierde el consumidor: porque las restricciones hacen caer la producción, y con menor producción los precios de la carne aumentarán. Y a eso hay que sumarle el menor poder adquisitivo de los argentinos por la caída del salario real, con lo cual el consumo de la carne vacuna caerá.
  • Pierde el país en su conjunto: porque por las restricciones se pierden exportaciones por 100 millones de dólares por mes, divisas que Argentina necesita para su movimiento económico. Lo cual ralentiza la economía, sobre todo del interior del país, ya que las restricciones generan menor producción, es decir menor recaudación, menor inversión, menor empleo y menor actividad económica. Pierde el país como proveedor confiable de carne vacuna en el mercado mundial.

“Preocupa la imposibilidad de los funcionarios, encabezados por el mismo presidente de la Nación Dr Alberto Fernández, de revisar y levantar las restricciones, lo cual vuelve a hundir al sector en una instancia de imprevisibilidad, desconfianza, desazón y suspensión y/o migración de inversiones a otros países y actividades. Para una actividad de planificación de largo plazo como es la ganadería, las medidas electoralistas y alejadas de las necesidades reales del país atentan contra su futuro. Perdemos todos, pierde la Argentina”, finalizaron

*Con información de Agrofy News


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CRISIS PERMANENTE: Ocho economías regionales pasaron más de la mitad de la última década en rojo

La Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro) dio a conocer su “semáforo” de economías regionales. En noviembre de 2025, el informe registró cinco actividades en “verde”, ocho en “amarillo” y seis en “rojo”, con una única novedad intermensual: la cadena aviar bajó de “verde” a “amarillo” por “un deterioro en los componentes de negocio y mercado”.

El reporte evaluó tres componentes: “negocio”, “productivo” y “mercado”. En el primero, midió la evolución de precios y costos en términos mensuales e interanuales; en el segundo, consideró área o stock y producción; y en el tercero, siguió exportaciones, importaciones y consumo interno.

En el corte de noviembre, las actividades ubicadas en rojo fueron yerba mate, arroz, papa, vino y mosto, hortalizas y algodón. En amarillo quedaron forestal, maní, leche, tabaco, cítricos dulces, mandioca, peras y manzanas, y avícola. En verde se ubicaron bovinos, porcinos, ovinos, granos y miel.

Sobre el cambio de categoría del complejo aviar, Coninagro precisó que los precios subieron 16% en los últimos 12 meses, por debajo de la inflación general del 31%. En paralelo, las exportaciones se redujeron 13% y las importaciones aumentaron 12%, mientras que el consumo creció 1%. Aun así, la entidad indicó que el componente productivo contuvo una baja mayor, debido a que “los indicadores continúan siendo positivos: el stock de aves creció 4% y la producción aumentó 3% en el último año”.

Más allá de la evolución mensual, Coninagro incluyó un análisis retrospectivo del período 2016–2025. Según la entidad agropecuaria, en más de diez años de publicaciones del semáforo, ocho de las 19 economías analizadas pasaron más de la mitad del tiempo en rojo. Entre las más comprometidas ubicó a la vitivinicultura y a los cítricos dulces, que permanecieron en rojo cerca del 70% de los meses. Detrás se ubicaron la lechería y el arroz, con 63%, y luego la producción ovina, junto con peras y manzanas y papa, que rondaron el 55% del período en esa situación.

En el extremo opuesto algunas actividades mostraron recorridos más estables. Las carnes porcina, aviar y bovina permanecieron en verde en más del 45% del tiempo, y el mismo comportamiento registraron la producción manicera y el complejo granos.

En su capítulo de comercio exterior, el informe consignó que, entre enero y noviembre de 2025, las 19 actividades relevadas sumaron exportaciones por U$S 54.193 millones, lo que representó un salto del 65% frente al promedio histórico de la última década (U$S 32.802 millones). El análisis advirtió una fuerte concentración: el 76% de los ingresos provino de los complejos granarios (soja, maíz, trigo, girasol, cebada y sorgo) y el 9,4% correspondió al sector bovino. El 14,6% restante, equivalente a unos U$S 7.912 millones, lo aportó el conjunto de las demás economías regionales.

En importaciones, el total promedió U$S 3.145 millones entre enero y noviembre. El complejo granario explicó el 72% de las compras externas, seguido por la actividad forestal (9%), el sector porcino (4%) y el algodón (3%), mientras que el 12% restante se distribuyó entre otras producciones.

Al comparar con el promedio del mismo período de los últimos nueve años, Coninagro marcó que algunos sectores crecieron con fuerza y otros retrocedieron. En el ranking exportador, el tabaco lideró con U$S 590 millones, un 293% por encima de su promedio histórico. Le siguió el arroz con U$S 414 millones (+181%) y luego el complejo forestal con U$S 148 millones (+154%). El complejo lácteo se destacó con U$S 1.621 millones, un 129% de crecimiento frente a los U$S 738 millones del promedio 2016–2024. En sentido contrario, la única caída relevante la registró la actividad avícola, con U$S 87 millones, un retroceso del 64% frente al promedio histórico (U$S 218 millones).

En importaciones, Coninagro informó que cuatro complejos prácticamente duplicaron o más que duplicaron sus compras externas respecto del promedio 2016–2024. Los cítricos dulces encabezaron el incremento con U$S 24,6 millones (+118%), seguidos por el maní con U$S 1,7 millones (+102%). En niveles similares se ubicaron el complejo bovino con U$S 97 millones (+98%) y la vitivinicultura con U$S 43 millones (+97%). En el otro extremo, el informe indicó bajas cercanas al 50% en papa (de U$S 20 millones a U$S 10 millones), apicultura (de U$S 96.000 a U$S 45.000), hortalizas (de U$S 31 millones a U$S 15 millones) y el complejo ovino (U$S 2 millones frente a U$S 3 millones del período anterior).

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