El dólar “soja” cotiza a $42 por las retenciones, casi 60% por debajo del dólar MEP

La situación de los agroexportadores se deteriora, teniendo costos que llevan el ritmo de la inflación, pero ingresos atados al valor de un dólar ficticio.
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*Por: Agustín Monteverde (h)

Viejo conocido es el papel que protagonizó el campo en los años de bonanza kirchnerista. Un presupuesto equilibrado, basado en primera medida en una megalicuación del gasto -devaluación +400%-, se vio acompañado por precios históricos en los commodities, que, sumados a la ganancia de competitividad, impulsaron las exportaciones. Un coctel ideal para el despilfarro, donde el superávit fiscal permitió al ejecutivo gobernar con “caja”.

Pero como es lógico, las “cajas” se acaban y para gobiernos populistas ya no es tan simple manera la escasez. Situación que vivimos, con distintos vaivenes, desde 2008 a la fecha.

Habiendo transcurrido cuatro meses de gobierno, y coronavirus de por medio, el relato se enfrenta con la realidad. El déficit primario heredado se ha incrementado por aumento del gasto, y el recurso para financiarse, empujado por las limitaciones, ha sido la emisión de pesos. Una base monetaria que al día que en que comenzó la cuarentena había crecido un 45% anual, aceleró su ritmo durante abril para tener prácticamente el mismo incremento – 42%- pero en tan solo 45 días.

Mientras que el stock monetario crece, la producción continúa parada. Al ser pocos los sectores con actividad los precios aún no han sufrido impactos importantes, permitiéndole al gobierno cobrar el señoraje de la emisión. La mayor cantidad de pesos que tiene, continúan con el poder de compra previo al stock actual.

El mercado que ya ha reflejado la depreciación del peso en base a su abundancia es el del dólar libre -dólar MEP- a través de operaciones de bonos que cotizan en ambas monedas. Al ser un mercado líquido y que permite negociaciones inmediatas, la información de abundancia o escasez se traslada velozmente al precio.

Mientras tanto, el spread frente al dólar oficial se agranda. La situación de los exportadores se deteriora, teniendo costos que llevan el ritmo de la inflación, pero ingresos atados al valor de un dólar ficticio. Peor es el escenario para lo que sean commodities agropecuarios, donde el tipo de cambio para soja queda en $42 por efecto de las retenciones. Una diferencia respecto al dólar MEP de casi un 60%.

De las crisis se sale produciendo, y para eso será necesario que los precios reflejen su verdadero valor, en este caso el dólar oficial. Por lo tanto, aquí nos podríamos volver a encontrar con un sector exportador que venga a salvar las esperanzas populistas.

El retener el dólar oficial en valores que se alejen del ritmo del resto los precios detendrá cada vez más la economía, por lo que, si el gobierno tiene como objetivo recuperarla, deberá permitir su ajuste. Esto podrá tener como consecuencia un aumento de las exportaciones y, por lo tanto, una mayor recaudación. Por el otro lado, el gasto que no han querido tocar de manera cuantitativa, se verá ajustado de manera cualitativa.

De darse un escenario como el descripto, las cuentas fiscales se podrían ver subsanadas, por lo menos, en un principio. Receta habitual que ha tomado la clase dirigente argentina.

Fuera de este escenario quedan los análisis de batallas, internas y externas, que deberá llevar el gobierno como consecuencia de la licuación de los ingresos. Probablemente su capacidad para lograr instalar su relato y el alineamiento con sindicatos, sean los puntos clave para su éxito.

Tampoco hemos hecho mención a la negociación de la deuda. La propuesta presentada en el día ayer, en un marco sin perspectivas de disciplina fiscal, y donde aún se desconocen diferentes variables respectas a la oferta, parece difícil que tenga capacidad de éxito. Por lo tanto, con default o no, las negociaciones serán más simples si la Argentina muestra capacidad de pago gracias a un superávit primario.

Argentina parece estar atrapada en un espiral, repitiendo constantemente su historia. Veremos si esta vez, el camino es el mismo. Y si los que la rescaten también.

*Fuente: Ámbito Financiero


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CRISIS PERMANENTE: Ocho economías regionales pasaron más de la mitad de la última década en rojo

La Confederación Intercooperativa Agropecuaria (Coninagro) dio a conocer su “semáforo” de economías regionales. En noviembre de 2025, el informe registró cinco actividades en “verde”, ocho en “amarillo” y seis en “rojo”, con una única novedad intermensual: la cadena aviar bajó de “verde” a “amarillo” por “un deterioro en los componentes de negocio y mercado”.

El reporte evaluó tres componentes: “negocio”, “productivo” y “mercado”. En el primero, midió la evolución de precios y costos en términos mensuales e interanuales; en el segundo, consideró área o stock y producción; y en el tercero, siguió exportaciones, importaciones y consumo interno.

En el corte de noviembre, las actividades ubicadas en rojo fueron yerba mate, arroz, papa, vino y mosto, hortalizas y algodón. En amarillo quedaron forestal, maní, leche, tabaco, cítricos dulces, mandioca, peras y manzanas, y avícola. En verde se ubicaron bovinos, porcinos, ovinos, granos y miel.

Sobre el cambio de categoría del complejo aviar, Coninagro precisó que los precios subieron 16% en los últimos 12 meses, por debajo de la inflación general del 31%. En paralelo, las exportaciones se redujeron 13% y las importaciones aumentaron 12%, mientras que el consumo creció 1%. Aun así, la entidad indicó que el componente productivo contuvo una baja mayor, debido a que “los indicadores continúan siendo positivos: el stock de aves creció 4% y la producción aumentó 3% en el último año”.

Más allá de la evolución mensual, Coninagro incluyó un análisis retrospectivo del período 2016–2025. Según la entidad agropecuaria, en más de diez años de publicaciones del semáforo, ocho de las 19 economías analizadas pasaron más de la mitad del tiempo en rojo. Entre las más comprometidas ubicó a la vitivinicultura y a los cítricos dulces, que permanecieron en rojo cerca del 70% de los meses. Detrás se ubicaron la lechería y el arroz, con 63%, y luego la producción ovina, junto con peras y manzanas y papa, que rondaron el 55% del período en esa situación.

En el extremo opuesto algunas actividades mostraron recorridos más estables. Las carnes porcina, aviar y bovina permanecieron en verde en más del 45% del tiempo, y el mismo comportamiento registraron la producción manicera y el complejo granos.

En su capítulo de comercio exterior, el informe consignó que, entre enero y noviembre de 2025, las 19 actividades relevadas sumaron exportaciones por U$S 54.193 millones, lo que representó un salto del 65% frente al promedio histórico de la última década (U$S 32.802 millones). El análisis advirtió una fuerte concentración: el 76% de los ingresos provino de los complejos granarios (soja, maíz, trigo, girasol, cebada y sorgo) y el 9,4% correspondió al sector bovino. El 14,6% restante, equivalente a unos U$S 7.912 millones, lo aportó el conjunto de las demás economías regionales.

En importaciones, el total promedió U$S 3.145 millones entre enero y noviembre. El complejo granario explicó el 72% de las compras externas, seguido por la actividad forestal (9%), el sector porcino (4%) y el algodón (3%), mientras que el 12% restante se distribuyó entre otras producciones.

Al comparar con el promedio del mismo período de los últimos nueve años, Coninagro marcó que algunos sectores crecieron con fuerza y otros retrocedieron. En el ranking exportador, el tabaco lideró con U$S 590 millones, un 293% por encima de su promedio histórico. Le siguió el arroz con U$S 414 millones (+181%) y luego el complejo forestal con U$S 148 millones (+154%). El complejo lácteo se destacó con U$S 1.621 millones, un 129% de crecimiento frente a los U$S 738 millones del promedio 2016–2024. En sentido contrario, la única caída relevante la registró la actividad avícola, con U$S 87 millones, un retroceso del 64% frente al promedio histórico (U$S 218 millones).

En importaciones, Coninagro informó que cuatro complejos prácticamente duplicaron o más que duplicaron sus compras externas respecto del promedio 2016–2024. Los cítricos dulces encabezaron el incremento con U$S 24,6 millones (+118%), seguidos por el maní con U$S 1,7 millones (+102%). En niveles similares se ubicaron el complejo bovino con U$S 97 millones (+98%) y la vitivinicultura con U$S 43 millones (+97%). En el otro extremo, el informe indicó bajas cercanas al 50% en papa (de U$S 20 millones a U$S 10 millones), apicultura (de U$S 96.000 a U$S 45.000), hortalizas (de U$S 31 millones a U$S 15 millones) y el complejo ovino (U$S 2 millones frente a U$S 3 millones del período anterior).

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