Economistas advierten: Mega-inflación y la vuelta del “Rodrigazo”

Cavallo, Machinea, López Murphy y Roque Fernández compartieron un Zoom sobre la economía post pandemia. Avizoran un rebrote inflacionario "grave y pronto"
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*Por: Candelaria de la Sota

La convocatoria fue temprano y los invitados fueron llegando de a poco, pero finalmente hubo más de 300 participantes en la charla virtual organizada por la Fundación Libertad en la que cuatro ex ministros de Economía —uno de ellos además, ex presidente del Banco Central—, se dedicaron a analizar el futuro de la economía tras la pandemia y la cuarentena.

Hubo un diagnóstico preocupante en el que todos coincidieron: cuando se relaje la cuarentena, los precios subirán rápido y de manera empinada. Advirtieron que, como ocurrió en 1975 durante el Rodrigazo, podríamos estar a las puertas de una “mega inflación”, un salto de los precios relativos que llevó a una inflación de 3 dígitos y con un número inicial que no era igual a 1.

“El problema inflacionario será grave y pronto”, sentenció Domingo Cavallo pocos minutos antes de irse del encuentro, disculpándose porque tenía otra reunión virtual. El ex ministro de Economía pareció despabilarse sobre el final de la charla —a la que llegó unos minutos tarde, confesando haberse dormido—, y pronosticó que la suba de la inflación está muy cerca.

“No creo que vayan a poder estirar eso (que la inflación se dispare) hasta las elecciones del año que viene”, argumentó Cavallo haciendo alusión a lo que su colega Roque Fernández había mencionado como una de las variables más importantes a tener en cuenta cuando se pronostica la economía que vendrá: que el 2021 es un año electoral y, por ende, será difícil para el Gobierno tomar decisiones económicas que puedan resultar antipáticas, como un ajuste del gasto.

¿Puede esto terminar en una hiperinflación?, se preguntó a sí mismo el creador de la convertibilidad. Y enseguida se respondió: “Hay argumentos para creer que eso podría pasar, pero el descontrol hiperinflacionario y la fuga del dinero se produce cuando hay una situación de vacío político. Y si habrá o no vacío político de acá a 2021 no lo puedo predecir, pero me preocupa la falta de cohesión y coherencia y el abuso de los enfrentamiento internos que está teniendo este Gobierno”.

Finalmente, para dejar en claro su posición respecto de lo que ocurrirá con los precios cuando la cuarentena comience relajarse sobre el final de la pandemia del Covid-10, Cavallo aseguró: “Creo que lo más probable ese que veamos un aumento de muchos precios atrasados, algo parecido a lo que ocurrió durante el Rodrigazo”.

Se refería a la crisis que estalló en el país la noche del 4 de junio de 1975, cuando el entonces ministro de Economia del gobierno de María Estela Martínez de Perón, Celestino Rodrigo, anunció una serie de medidas que buscaban achicar el déficit: devaluó el “peso ley” un 61% en relación al dólar comercial y 100% respecto del financiero (igual que ahora había varios tipos de dólares), aumentó un 100% todos los servicios públicos y el transporte, subió 180% el precio de los combustibles, el 75% en las tarifas eléctricas y un 80% los salarios. La inflación ese año terminó en el 187%, y e todo el gobierno de Isabel Perón tuvo un promedio del 270%.

También Ricardo López Murphy usó la figura del Rodrigazo para pronosticar lo que podría venir. “Si no se normaliza la situación, vamos a una mega devaluación, que no es una híper pero es una inflación de niveles similares a los que hubo después del Rodrigazo, entre 1975 y 1988, que es una inflación de tres dígitos y el primero no es un un 1”, dijo el ex ministro de Economía de Fernando de la Rúa.

Una de las principales preocupaciones de López Murphy —además de la falta de un plan económico y de la pérdida de institucionalidad— es el nivel de emisión de este Gobierno. “Han emitido todo lo que han podido y estamos en los topes históricos del gasto público”, consideró. Y advirtió que “a la salida de la pandemia o hay un programa de estabilización del gasto o vamos a un proceso de aceleración inflacionaria. La mega inflación es un riesgo y esa situación está justo frente a nosotros”.

El nivel de emisión y los esfuerzos del Banco Central por esterilizar los pesos que pone en el mercado, sin duda desvelan a Roque Fernández, quien ve en ambos un verdadero peligro de que la inflación se dispare. No en vano fue, además de ministro de Economía de Carlos Menem, presidente del Banco Central.

“La inflación está subestimada, porque si bien todos los países del mundo tuvieron que emitir porque aumentó la demanda de dinero, nosotros no entramos en esta pandemia con una economía estable y tenemos el peligro de que la inflación se dispare”, aseguró. Y sentenció: “No se soluciona el problema esterilizando con Leliqs. Argentina no puede emitir deuda, y el Banco Central es el menos indicado para emitir deuda en este momento. Es muy peligroso”, sostuvo.

Por su parte, José Luis Machinea sostuvo que “el problema está en si creemos que este gobierno será capaz de tomar medidas que tiendan a absorber el exceso de liquidez en el mercado”. Y consideró que las internas que tiene el propio Gobierno podrían impedir esto. “No son lo mismo el presidente y la vicepresidenta. Y esas diferencias hacen que las políticas no sean creíbles. Por eso no puede estabilizar la situación ahora y es posible que terminemos como en el Rodrigazo”, señaló.

Fue notorio como durante toda la conferencia los ex ministros de Economía de distintos gobiernos —aunque muchos podrían señalarlos de pensamientos similares, tienen sus diferencias de fondo—, coincidieron en señalar a la inflación como el principal fantasma de lo que vendrá, sumada a la escasa recuperación que tendrá la actividad económica.

“Será el rebote del gato muerto, nos recuperaremos tal vez un 5% el primer año, y luego 3% durante unos dos años más, pero apenas si alcanzará para volver a los niveles de 2019”, dijo José Luis Machinea. Y añadió: “Rebota, pero el gato está muerto”, refiriéndose a la actividad económica.

A su turno, Roque Fernández coincidió con él. “La decisión del gobierno de Alberto Fernández de aplicar este aislamiento social generalizado, ha hecho mucho más lenta la posibilidad de que la economía argentina se recupere”, sostuvo.

Sin embargo, Fernández vaticinó que cuando termine la cuarentena y el capital pueda reconectarse con el trabajo “el sector privado se va a recuperar, a pesar de que las políticas que se implementarán serán muy malas”. Se refería a los mayores controles de precios y de cambios que él considera que este gobierno aplicará en los próximos meses.

Todos, los cuatro ex ministros de Economía de distintos gobiernos pasados, coincidieron en criticar la falta de un plan económico y de un presupuesto, la ausencia de proyectos de reforma laboral que permita incentivar la producción y el empleo, y la decisión de aumentar impuestos.

Pero, sin duda, lo más llamativo fue la mirada que tuvieron sobre lo que ocurrirá con los precios y el recuerdo de aquella crisis de 1975 que derivó en años muy difíciles para la Argentina. El clima de la conferencia podría resumirse en una frase que dejó Domingo Cavallo al retirarse de la conferencia: “Vienen épocas muy, muy tormentosas”.

*Fuente: iProfesional

López Murphy, Cavallo, Machinea y Fernández | MESA REDONDA: Macroeconomía Argentina

Cuatro ex-Ministros de Economía de la Nación discuten acerca del pasado y presente macroeconómico argentino: Ricardo López Murphy, Domingo Cavallo, José Luis Machinea y Roque Fernández. ——————————————————————————————————————————————————- La Fundación Libertad es una entidad privada sin fines de lucro, cuyo objetivo es la investigación y difusión de temas de políticas públicas, dirigido en particular a lo socioeconómico y a lo empresarial, promoviendo las ideas de la libertad en el contexto de las relaciones sociales.


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Despidos y decenas de proveedores en la ruina: luego de 60 años, Knorr cierra su fábrica en Mendoza

El cese de operaciones de la planta de Unilever en Rodeo de la Cruz, dedicada al deshidratado de vegetales para los caldos y sopas Knorr, marca la bajada de persiana de un establecimiento con más de seis décadas de trayectoria en la provincia de Mendoza. La medida dejó en la calle de forma inmediata a sus 60 trabajadores directos, quienes recibieron sus indemnizaciones en el marco del cierre total de la instalación industrial.

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Las razones corporativas del cierre

Mediante un comunicado oficial, la empresa justificó la decisión en una transformación estructural del mercado, argumentando que las sopas secas en sobre sufrieron un declive sostenido en la demanda por tratarse de un consumo fuertemente estacional ligado a los meses fríos. A este factor sumaron el peso de los costos fijos de infraestructura que requería mantener operativa la planta durante todo el año para abastecer un volumen en retroceso.

En ese marco, la estrategia global de la compañía se orientó a volcar su portafolio hacia alimentos de consumo continuo como pastas, risottos y ramen. Para sostener ese esquema, Unilever abandonó el procesamiento agrícola propio en Guaymallén y resolvió migrar hacia un modelo de compras a proveedores externos e importación de materias primas, concentrando la etapa final de empaque en su complejo industrial de Pilar.

El espejo nacional

El desmantelamiento de la planta mendocina se inserta en una dinámica nacional signada por la retracción del entramado productivo. Desde el inicio del ciclo económico actual se registró la baja neta de más de 26.400 empresas empleadoras, a razón de 30 cierres diarios, mientras que la tasa de desempleo del INDEC trepó del 5,7% inicial al 7,8% actual.

Este escenario responde a una apertura de importaciones que avanzó sin una equivalente desregulación ni baja de la presión tributaria para los productores nacionales. La política oficial plasmada en la premisa de que deben cerrar los actores que “no puedan competir” —según expresó recientemente el Presidente— colisionó con la realidad de un mercado interno golpeado, donde la competencia internacional se dio en condiciones de asimetría para la industria local.

Lejos de una simplificación tributaria, la carga sobre el sector privado se mantuvo en niveles asfixiantes. Según los datos proyectados en el Presupuesto enviado por el Poder Ejecutivo al Congreso, la presión tributaria consolidada registró un incremento del 0,47% del PBI entre 2025 y 2026, lo que para la caja fiscal representó un aumento de casi 30.000 millones de dólares en concepto de impuestos que continuó erosionando la competitividad de las plantas instaladas en el país.

A la desventaja impositiva se sumó la pérdida de competitividad exportadora frente a filiales extranjeras por los altos costos operativos internos y una caída generalizada del consumo golpeado por la pérdida del poder adquisitivo.

El contexto se alinea con la percepción de la opinión pública expresado en una encuesta reciente, donde el 59% calificó la economía como negativa, frente a un 18% que la ve neutra y un 22% que la considera positiva. De esta forma, con la falta de trabajo superando a la inflación como principal preocupación social, el caso Guaymallén expone cómo la reconversión corporativa se combina con un contexto de pérdida acelerada del empleo.

*Por Augusto Grinner

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