Acciones argentinas cayeron hasta 35% y el riesgo país explotó a más de 3.500 puntos

El índice bursátil S&P Merval cayó un 9,7%, a 25.697,51 unidades...
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No solo no hay reacción en los mercados del mundo, sino que el pánico por los efectos del coronavirus se acrecienta día a día, llevando a los precios de los activos a mínimos insospechados, a pesar a la fuerte inyección de liquidez dispuesta por la Fed y distintos bancos centrales.

Atrapados a este contexto, las acciones y los bonos soberanos argentinos se desplomaron hasta 35% en otro lunes negro, al tiempo que el riesgo país llegó a superar los 3.500 puntos básicos, como respuesta a los temores sobre el impacto en la economía global que tendrá la pandemia que golpea al planeta.

Con bajas generalizadas de dos dígitos, el índice bursátil S&P Merval cayó un 9,7%, a 25.697,51 unidades, luego de marcar un valor mínimo intradiario de 25.400,37 unidades. Las acciones del Grupo Financiero Galicia lideraron los retrocesos, con una pérdida del 17,8%. Al podio rojo se subieron Comercial del Plata (-13,8%); e YPF (-12,7%).

Debido a las fuertes caídas de los últimos días y a que las acciones locales se encuentran cotizando a precios irrisorios, varias empresas anunciaron un programa de recompra de acciones: tal es el caso de TGS ($2.500 millones); BYMA ($100 millones); Valores ($100 millones); y Pampa Energía ($50 millones). En un contexto en donde las inversiones se encuentran paralizadas, las compañías que tienen liquidez optan por recomprar acciones para mantener el precio de los papeles.

En Wall Street, por su parte, las acciones argentinas sufrieron peores derrumbes, en algunos casos, superiores al 30%: Corporación América se hundió un 35%; Galicia, un 22,5%; Banco Macro, un 18,6%; Supervielle, 16%; e YPF, un 15,1%. La petrolera argentina tocó un nuevo piso histórico de u$s3,82, para acumular en lo que va del marzo un derrumbe del 52,2% (en el año pierde 70,3%).

La Reserva Federal de Estados Unidos redujo el domingo sus tasas de interés, por segunda vez en menos de dos semanas, a casi cero y otros bancos centrales siguieron su ejemplo, pero las acciones estadounidenses no reaccionaron y sufrieron su mayor caída diaria desde el lunes negro de 1987.

Es que la sorpresiva baja de los tipos de interés de la Fed provocó miedo a una posible recesión profunda por la pandemia de coronavirus. Según los datos iniciales de cierre, el Promedio Industrial Dow Jones cayó 2.997,1 puntos, o un 12,93%, a 20.188,52 unidades, mientras que el S&P 500 perdió 324,89 puntos, o un 11,98%, a 2.386,13 unidades. El Nasdaq Composite cayó 970,28 puntos, o un 12,32%, a 6.904,59 unidades. Estos índices ya acumulan en el año caídas del 29%. Y lo que es peor: el mercado americano ya perdió todo lo que había ganado desde que Donald Trump asumió como presidente.

“Los bancos centrales están aprendiendo de las crisis previas. Esto no es una crisis financiera, es una crisis económica y tratan de evitar que sea una crisis financiera, inyectando liquidez a más no poder, bajando las tasas de interés. Esos son colchones que van a funcionar, pero no es la receta mágica, van a tener efecto a lo largo de las próximas semanas o meses”, comentó a Ámbito Financiero, Diego Martínez Burzaco, economista de Inversor Global.

Diego Martínez Burzaco

Además no hay que perder de vista de que el mercado americano se encontraba en una tendencia alcista desde el 2009, tras la crisis subprime. Si bien pueden esperarse rebotes gracias a trading de corto plazo, el panorama a corto y mediano plazo no es nada alentador y se espera un bear market por un tiempo. “Pronosticar un freno en la caída del mercado es muy difícil porque estamos en modo pánico. La única manera de que todo se revierta será a partir de algún dato positivo en torno al avance de la pandemia o sobre la expectativa de alguna vacuna que sea exitosa”, sostuvo el economista de Inversor Global.

Si bien los porcentajes de caída son prácticamente similares entre Wall Street (-12,9%) y la bolsa porteña (-9,7%), los operadores remarcan las diferencias objetivas en la tendencia de uno y otro. “Por un lado, la economía de la Argentina pasa por uno de los peores momentos de su historia. Por otro, los precios en Wall Street vienen con apreciables ganancias desde hace 10 años, aproximadamente. En cambio, las cotizaciones argentinas están por el subsuelo. Este es el panorama. Solo queda seguir esperando que todo cambie”, comentó un trader del mercado local. Un dato no tan negativo fue que pese a la fuerte caída, el índice local fue el segundo mejor de la región solamente superado por el mercado peruano (-4,6%).

Con relación a la economía real, afloran mayores distancias entre EEUU y nuestro país. “Argentina está en una situación de mayor debilidad relativa. Tenemos poco margen para hacer política fiscal contra cíclica, de manera tal, de que cuando todo esto pase la economía recupere más violentamente, como sí están haciendo otros países desarrollados y no desarrollados”, analizó Martínez Burzaco, al tiempo que advirtió que “todo este tumulto le agrega más incertidumbre al proceso de reestructuración de la deuda, por ende, los activos financieros de Argentina, desde mi punto de vista, están reflejando eso”.

BONOS Y RIESGO PAÍS

El riesgo país de Argentina, medido por el banco JP.Morgan, voló 403 unidades (13,5%) a 3.467 puntos básicos (en la rueda superó los 3.500 puntos), niveles no registrados desde junio de 2005. El referencial cerró 2019 en un valor de 1.770 puntos.

Fue producto de que los bonos soberanos cayeron hasta 14%, donde se destacó la merma registrada en las emisiones dolarizadas a más largo plazo. Así, las paridades que volvieron a tocar mínimos de entre 30% y 32%. Para tener como referencia, éstas se ubicaban dentro de la zona de 52% y 50% a comienzos del 2020. Los inversores no dejan de sorprenderse de precios cada vez más bajos para los bonos argentinos.

“La consecuencia de paridades muy bajas es la presencia de los fondos buitre, de los cuales sabemos que ya están muy atentos para comprar bonos argentinos en caso de que los precios sigan cayendo”, alertaron desde Portfolio.

Sin poder cumplir con los tiempos pactados de antemano, el Gobierno aún no presentó la oferta final a los bonistas y pareciera que las expectativas sobre ésta marca la tendencia del mercado local. “Poco se conoce sobre las negociaciones, tanto con el FMI como con acreedores privados, y no es posible todavía trazar una línea clara de los próximos pasos del Gobierno, donde no se espera que se presente una propuesta a los bonistas antes de las primeras semanas de abril”, creen en el mercado. Hay que tener en cuenta que si bien hay pagos antes de que eventualmente se acepte la propuesta, el Gobierno goza de 30 días luego de incumplir con un pago de intereses, antes de que se declare el default.

Entre las últimas novedades, este lunes se conoció la solicitud del Ministerio de Economía a la SEC para la realización de la oferta publica en el mercado americano de un primer tramo de la deuda bajo ley extranjera, por unos u$s30.500 millones. Se trata de una instancia previa al período de difusión pública de la oferta que, de haberse cumplido con el cronograma, se debía concretar esta semana.

Por último, en lo que refiere a la deuda en pesos, las bajas fueron mucho más moderadas, de entre 1% y 2%, con el foco que permanece sobre los próximos vencimientos y la estrategia del Gobierno de renovación de los mismos.

*Fuente: Ámbito Financiero – Juan Pablo Marino


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LA CRISIS NO PARA: Paty suspendió a 450 trabajadores en La Pampa y una textil cerró dos plantas en Corrientes y Chaco dejando a 260 en la calle

El frigorífico Pico de La Pampa, encargado de la fabricación de hamburguesas Paty, suspendió a sus 450 empleados en las últimas horas, en medio de una severa crisis que golpea la producción del sector y de muchas otras industrias en todo el país.

La noticia se conoce al tiempo que se informa el cierre de dos plantas textiles en Corrientes y Chaco, y que deja a 260 trabajadores en la calle, poniendo de relieve que la crítica situación económica atraviesa de manera transversal a los diferentes rubros.

En el caso de la compañía que se volvió un símbolo del medallón de carne picada, la medida adoptada se argumentó por una caída de las ventas y la acumulación de deudas superiores a los $30.000 millones.

Pico pagó el precio de un consumo interno estancado en mínimos históricos y de una merma de las exportaciones que impactó de lleno en el sector.

Según detallaron desde la firma, pasaron de faenar cerca de 600 cabezas de ganado vacuno por día a apenas 50, ilustrando el derrumbre de un sector que -sin embargo- no se privó de registrar aumentos de precio que duplicaron la inflación durante el año pasado.

La retracción de las exportaciones de carnes durante 2025 redondeó un 7,3%, con una reducción dominante de los envíos a China -principal destino del producto nacional- del 12,3%.

Como Pico dependía en buena medida del comercio exterior para sostener su estructura operativa, sus ingresos se vieron comprometidos.

En la localidad pampeana de Trenel, donde el frigorífico es uno de los principales motores económicos, crece la preocupación por un eventual cierre definitivo. La paralización de la planta no solo afecta a los trabajadores directos, sino también a comerciantes, transportistas y productores vinculados a la cadena cárnica.

LAS PEORES HORAS DEL SECTOR TEXTIL:

Como se mencionó, la textil Emilio Alal cerró sus plantas productivas de hilados y telas en Corrientes y Chaco, y despidió a 260 operarios. Se suma a un escenario lapidario que padece el sector que -desde la asunción de Milei en 2023- acumuló una pérdida de más de 16.000 puestos de trabajo registrados en todo el país.

La compañía estaba dedicada a la fabricación de insumos para la industria del calzado, accesorios y talabartería, además de la producción de hilados de algodón y telas, según consignó el diario El Litoral.

El nivel de producción del sector solo es comparable con los momentos más complejos de la pandemia.

En octubre, la utilización de la capacidad instalada del sector descendió al 32,5%, lo que representó una baja de 4,6 puntos porcentuales respecto de septiembre y de 15,3 puntos frente a octubre de 2024.

El cierre se suma al de otras empresas del sector que en los últimos meses anunciaron cierres o reducciones de sus plantas, con caída en el empleo.

La firma, con más de 100 años de trayectoria, dijo que la decisión responde al “actual contexto económico y comercial adverso”, cada vez más dominado por los importaciones y apuntó a problemas estructurales que “afectan la competitividad de la industria nacional”.

Los directivos hablaron de un escenario inviable para la continuidad de sus operaciones y sin perspectivas de mejora en el corto y mediano plazo.

La empresa cuestionó la apertura “indiscriminada” de importaciones de hilados, telas y prendas de vestir, tanto nuevas como usadas. También se remarcó la caída del poder adquisitivo; los altos costos financieros, laborales y energéticos; y la elevada carga impositiva.

La compañía dijo que ese escenario “generó una pérdida significativa de competitividad para la producción nacional”.

Según la Federación de Industrias Textiles Argentinas (FITA), la actividad del sector registró una caída interanual del 24% en octubre de 2025, muy por encima del retroceso promedio de la industria manufacturera, que fue del 2,9% en el mismo período.

CRISIS TEXTIL: fabricante de sábanas despide a más 113 personas en Santiago del Estero

La empresa Coteminas, de origen brasileño, dedicada a la fabricación de sábanas y toallas bajo marcas como Arco Iris y Palette, notificó la desvinculación de 57 trabajadores de su unidad productiva ubicada en La Banda, provincia de Santiago del Estero.

Esta cifra se añade a las 56 bajas ocurridas en noviembre de 2025, acumulando un total de 113 despidos en un periodo de dos meses.

La empresa argumentó en un comunicado que los despidos se producen por “la delicada situación por la que está atravesando la industria nacional, en la que la industria textil lamentablemente no se encuentra exenta, motivada principalmente por la caída del poder adquisitivo, avalancha de importaciones, reducción de aranceles/impuestos a productos importados y costos de producción al alza“, señaló la empresa en un comunicado.

Coteminas detalló que estos factores, que incluyen elevados costos energéticos y financieros junto a la presión impositiva, provocaron una caída de ventas. Según la dirección, la medida busca “adaptar la producción al nuevo contexto de mercado”. La empresa manifestó que las decisiones “se toman con pesar y a conciencia del impacto social que esto genera”.

Visión del sector gremial

Desde la Asociación Obrera Textil (AOT), el delegado Mario Díaz señaló que la planta opera actualmente con cerca de un tercio del personal que tuvo en la década pasada, cuando alcanzó los 1.200 empleados.

“Ellos aducen que siguen con el mismo problema de sobre stock, que no pueden vender la mercadería, que es muy difícil vender el producto porque llegan importaciones a muy bajo costo y que el gobierno nacional lo está permitiendo”, afirmó Díaz a El Liberal.

El representante gremial añadió que la empresa ha mantenido una tendencia de desvinculaciones anuales tras la pandemia y advirtió que la gerencia ha sido clara en que, de no verificarse mejoras en el contexto económico, “van a seguir desvinculando gente”.

Cierre en Corrientes y Chaco

Este martes, la empresa Emilio Alal confirmó el cierre definitivo, de sus plantas de hilados y telas, argumentando que la situación actual ha vuelto “inviable la continuidad de sus operaciones” por la apertura de las importaciones y la caída del consumo. De esta manera, la pyme textil despidió a 260 operarios.

La crisis no solo afecta a la planta de hilados y telas en la ciudad correntina de Goya, sino también a la unidad productiva de hilados en Villa Ángela, Chaco.

Según indicaron, la decisión es consecuencia del “actual contexto económico y comercial adverso”, una realidad que no parece dar tregua, ya que la firma aseguró “no avizorar cambios de relevancia para el corto y mediano plazo”.

La crisis textil en números

Según datos de la Fundación Pro Tejer, la producción textil registró una contracción del 36,7% interanual en noviembre de 2025.

Asimismo, la utilización de la capacidad instalada en el sector cayó al 29,2%, el nivel más bajo de la industria manufacturera.

El informe de dicha entidad ratifica los puntos mencionados por la empresa:

– El ingreso de productos extranjeros aumentó un 71% interanual en cantidades durante 2025.

– El poder adquisitivo de los salarios registrados privados descendió un 4% interanual a noviembre de 2025.

– Las importaciones de prendas de vestir crecieron un 164% en toneladas en el último año.

¡POPULISMO RECORD! | Los planes sociales crecieron por encima de la inflación y ya superan los 6 millones de beneficiarios

Mientras que el empleo formal y las jubilaciones perdieron frente a la inflación, la Asignación Universal por HijosAUH– y la Tarjeta Alimentar fueron las únicas transferencias que crecieron en términos reales durante los primeros dos años de gobierno de Milei. En esta descripción está contenido el corazón del modelo libertario y quizá explica la ausencia de conflictos sociales masivos, luego de dos años de ajuste sostenido.

En contra del relato del “fin de los planes”, los números del presupuesto social muestran que la ayuda directa a los sectores más pobres fue la única partida que creció de manera sostenida durante el gobierno de Milei, tanto en cantidad de beneficiarios como en poder de compra real. De hecho, el punto más bajo del poder adquisitivo de la AUH fue en el 2023, en el último año del gobierno de Alberto Fernández. No parece un dato menor para sumar a las razones de la derrota electoral del peronismo.

Según confirmó una fuente del Gobierno al sitio LPO, a diciembre de 2025 la Asignación Universal por Hijo alcanza a 4.114.513 titulares, incluidos 93.453 beneficiarios por discapacidad, mientras que la Tarjeta Alimentar llega a 2.546.130 familias y cubre a más de 4,5 millones de niños. Más de seis millones de planes. Todo un récord que habla mucho de la latinoamericanización de la Argentina, que está muy lejos de ser el gran país de clase media de América Latina que supo ser hasta los setenta.

Los cuadros de evolución real muestran que AUH y Alimentar fueron los únicos ingresos que corrieron por arriba de la inflación de manera consistente, en contraste con el salario mínimo que perdió poder adquisitivo mes tras mes y hoy cubre apenas una fracción de la Canasta Básica Total, según un informe del Observatorio de Coyuntura Económica y Políticas Públicas (OCEPP) de la Fundación para el Desarrollo Humano Integral vinculada a Juan Grabois.

La combinación ayuda a explicar un dato político clave de la primera mitad de gestión libertaria: no hubo estallido social, pese a la magnitud del ajuste. Lejos de eliminar la asistencia, Milei hizo dos movimientos simultáneos: desplazó a las organizaciones piqueteras de la intermediación y reforzó las transferencias directas.

En 2015, Cristina Kirchner dejó el poder con 250 mil planes y el tema fue uno de los caballitos de batalla de Cambiemos que criticaba las políticas sociales del peronismo, bajo el despectivo título de “los planeros”. Sin embargo, el sistema se terminó de desvirtuar durante la presidencia de Mauricio Macri cuando la ayuda social pegó un salto brutal a casi un millón y medio de beneficiarios como señala un informe del Observatorio de Datos de la Fundación del Plata. Luego, con Alberto Fernández y la pandemia la ayuda llegó a 4 millones de beneficiados y eso no se revirtió sino que creció con Milei, pese a que la pandemia ya pasó hace varios años.

En ese sentido, la evolución real de la política de ingresos para la infancia, la Asignación Universal por Hijo, alcanzó durante el gobierno de Milei niveles históricamente altos en términos reales. La actual AUH es 23 por ciento más alta que la que se pagaba durante la presidencia de Alberto Fernández e incluso 10 por ciento superior a la vigente durante el gobierno de Cristina Kirchner, creadora del programa.

La mejora se explica por un aumento extraordinario de la AUH, que en la comparación interanual muestra una suba real del 47 por ciento. Pero la medición que el propio Gobierno utiliza como referencia es aún más impactante: entre noviembre de 2023, último mes de la gestión de Alberto Fernández, y noviembre de 2024, la AUH registró un incremento cercano al 100 por ciento, una variación excepcional que consolidó a la política social como el principal amortiguador del modelo en un escenario de fuerte deterioro de los salarios que sintieron la devaluación del 120% de diciembre de 2023, que nunca se terminó de recuperar.

Esto se vio además acompañado por una pérdida de empleos formales de calidad, que en los dos primeros años de Milei ronda los 180 mil puestos de trabajo, en una tendencia que se viene agravando: sólo en octubre pasado se perdieron 70 mil empleos.

La paradoja libertaria es que, mientras el discurso oficial insiste en el ajuste y el achicamiento del Estado, la red de contención social no solo se mantuvo, sino que se convirtió en el principal amortiguador del modelo, en un contexto de salarios en caída libre y pérdida de empleos formales. 

El diagnóstico se refuerza al mirar los cuadros de evolución real de la AUH y la Tarjeta Alimentar elaborados por la Fundación para el Desarrollo Humano Integral (FDHI) en su monitor de economía popular. Allí se observa que, a diferencia de los salarios, las transferencias sociales no fueron licuadas por la inflación durante el gobierno de Milei.

Por otro lado, gran parte de la contención social recayó en los gobernadores que fueron los otros afectados del ajuste de Milei. Según fuentes de Desarrollo Social del gobierno de Santa Fe, durante el año 2025, se registró un incremento aproximado del 30% en la demanda alimentaria en la provincia.

En Santa Fe, los programas alimentarios se canalizan a través de la Tarjeta Única de Ciudadanía (TUC), Tarjeta Institucional (TI), ProSoNut que alcanzan a 246.153 personas, confirmaron desde el Ministerio de Desarrollo Social provincial a cargo de Victoria Tejeda.

La ayuda llega a 177 localidades de los 19 departamentos y a 926 instituciones, con una inversión mensual de más de 3.800 millones. Una ayuda que se reforzó en las fiestas con una partida extra de 3.200 millones.

Como sea, según el estudio de la FDHI, medidos en términos reales, los montos combinados de AUH y Tarjeta Alimentar muestran una recuperación sostenida desde el inicio de la gestión libertaria, con aumentos que superaron el ritmo de los precios. En los gráficos, la asistencia social aparece como la única variable de ingresos que logra mantenerse -e incluso mejorar- frente al avance inflacionario.

El contraste con los salarios es contundente. Mientras la AUH y la Alimentar mejoran su desempeño relativo frente a la Canasta Básica Alimentaria (CBA), el salario mínimo cae en picada frente a la Canasta Básica Total (CBT), profundizando la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores formales. En términos simples: la política social amortiguó la indigencia, pero el ajuste recayó sobre el trabajo.

Los cuadros también muestran que, aun con las mejoras, la AUH y la Tarjeta Alimentar siguen cubriendo solo una fracción limitada de la CBT, es decir, no alcanzan para sacar a un hogar de la pobreza. Sin embargo, sí logran contener el umbral alimentario, un dato clave para entender por qué el ajuste no derivó en un conflicto social generalizado.

En ese sentido, el informe de la DHI confirma la paradoja del modelo libertario: Milei ajustó fuerte por el lado del salario y el empleo, pero blindó la asistencia directa, consolidando a los planes sociales como la principal ancla de estabilidad social en un contexto de deterioro acelerado de los ingresos formales y las jubilaciones.


*Fuente: LaPolíticaOnLine

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