El 24 de octubre de 2023, la música argentina perdía a su último gran caudillo. Ricardo Iorio fallecía a los 61 años a causa de un infarto en su residencia de Coronel Suárez. Sin embargo, tras la partida del líder de Almafuerte y Hermética, la paz fue interrumpida por una guerra interna que hoy sale a la luz. La familia del músico se divide en dos frentes irreconciliables: por un lado, su hija mayor, Daiana Iorio, y por el otro su hija menor, Sofía Eliana Iorio (ambas fruto de su matrimonio con Ana Mourín), y Fernanda García, su viuda.
Durante los últimos meses, en redes sociales circularon versiones que buscaban instalar una narrativa de “manipulación” en torno a la figura del músico.
Daiana Iorio, a través de su Instagram personal, mantiene una actividad frenética de publicaciones dedicadas a la memoria de su padre. Este despliegue de devoción digital construye una imagen de cercanía y custodia del legado que colisionaría frontalmente con la realidad de los hechos: una prolongada distancia física y afectiva que la hija mayor mantuvo durante el último tiempo de Ricardo, por decisión propia, hasta su fallecimiento —como queda aclarado en una de las declaraciones, de parte de su hija Sofía—.
Ante este escenario de aparente devoción virtual, Fernanda y Sofía decidieron dar un paso al frente con descargos contundentes que exponen la hipocresía de este relato.
Fernanda García, en su carácter de viuda y administradora del sucesorio designada por la Justicia, fue tajante al desmentir que se le haya prohibido a Daiana el ingreso a la residencia de su padre. En el comunicado, la viuda aclaró que la propiedad es su hogar desde hace 25 años y que fue la propia Daiana quien decidió, por voluntad propia, no acercarse ni visitar a Ricardo desde bastante tiempo antes de su fallecimiento. Esta desconexión deliberada no solo alejó a la hija mayor del entorno del músico, sino que cercenó vínculos familiares directos que Ricardo, en sus años finales, ya no pudo recuperar.
Respecto a la gestión de los bienes, Fernanda García confirmó que la distribución del acervo hereditario está en manos de abogados y que ella cumple estrictamente con su función judicial. García rechazó de plano cualquier intento de “bastardear” al músico como un “hombre manipulable”. Además, reveló un dato que expone la inconsistencia entre el discurso digital de Daiana y sus actos reales: la hija mayor habría rechazado participar de la despedida de las cenizas de su padre, ignorando la última voluntad de Ricardo. Fernanda cerró su mensaje advirtiendo que iniciará acciones legales por difamación contra todos los involucrados en ensuciar su nombre bajo “versiones paralelas y fantasiosas”
Por su parte, Sofía Eliana Iorio también abandonó su perfil bajo para respaldar a Fernanda García y denunciar la inmoralidad con la que Daiana trata a la viuda de Ricardo. Sofía describió a su madre del corazón como la persona que “cuidó y amó a Ricardo hasta el último suspiro”, asegurando que los ataques actuales son lo último que su padre hubiera querido.
Fue lapidaria al afirmar: “las manifestaciones públicas de mi hermana mayor no representan la realidad”, que se vivió puertas adentro del hogar, calificándolas como interpretaciones que buscan generar conflicto en lugar de honrar el legado.
La interna de los Iorio queda así expuesta bajo una luz cruda. De un lado, una puesta en escena en redes sociales que busca capturar la simpatía del público mediante la nostalgia; del otro, la familia que convivió con el músico en la cotidianidad del campo y que hoy custodia, con documentos y vivencias reales, la verdad de sus últimos días.
La Justicia tendrá la última palabra sobre los bienes, pero la contradicción quedó en evidencia entre lo que se publica en redes sociales y lo que fue la vida del padre del metal pesado argentino.
*Autor: Augusto Grinner para Data24