Marca de maquillaje utiliza a un hombre como modelo y los usuarios estallaron: “le quitan el trabajo a las mujeres”
Esta controversia se dio a conocer durante estos últimos días en las redes sociales luego de que una publicidad de Maybelline se hiciera viral.
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Durante esta semana fue tendencia en las redes sociales un video del influencer Ryan Vita en el que probaba y mostraba los nuevos productos de maquillaje de la línea Maybelline. Las críticas no demoraron en aparecer, principalmente en Twitter, luego de que la marca divulgara el clip.
Comentarios como “Esto realmente no ayuda a promocionar tus productos” o “Qué vergüenza por estas marcas de maquillaje que apoyan estas tonterías” y también “Le quitas el trabajo a varias mujeres por esto que hacés” eran los que se podían observar respecto a la presencia del activista LGBT en la publicidad.
“¿Por qué usan hombres para esto? ¡No me puedo imaginar usando ninguno de tus labiales cuando todo lo que puedo ver es un culo entero con barba y bigote! ¡Ya es suficiente! Es demasiado asqueroso”, afirmaba otro usuario quejándose en relación a esto.
Desde el outlet confirmaron que el objetivo principal que tenían desde hace bastante tiempo es “buscar el corporativismo que abrace la no conformidad de género como un principio clave de filosofía de marketing” y es por ese mismo motivo que han decidido contratar, según palabras del espacio comercial, a “un hombre biológico que usa ropa de mujer”, en este caso, Vita.
Cosmetics giant Maybelline has been slammed for using men, some with full beards, to promote its new product lines.The brand had makeup artist Ryan Vita, a ‘Maybelline Partner’, promote a new lipstick in two promotional videos shared to its Instagram page. pic.twitter.com/y1eLLli62I
Meses antes, Maybelline habría hecho un trabajo en conjunto con Dylan Mulvaney, quien se describe como “un hombre transgénero”, pero que a su vez “cree que es una mujer” y es por ese mismo motivo que, durante el lapso de entre abril y mayo varios internautas intentaron boicotearla.
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Una serie de correos electrónicos incorporados a documentación judicial en Estados Unidos vuelve a proyectar la sombra de Jeffrey Epstein sobre figuras del poder económico y político internacional. Entre los nombres que aparecen mencionados surge uno con fuerte impacto en la Argentina: el del empresario británico Joe Lewis, propietario de extensas tierras en la Patagonia y figura central de la controversia por el acceso a Lago Escondido.
Los intercambios no contienen acusaciones directas. Pero sí revelan contactos, referencias a encuentros en Bariloche y consultas sobre la reputación internacional del magnate, en diálogos que involucran a banqueros globales y a un dirigente clave del Partido Laborista británico.
“Pasé un día con Joe Lewis en Bariloche”
El 25 de diciembre de 2009, Epstein envió un mensaje breve al entonces alto ejecutivo bancario Jes Staley, conocido por haber sido director ejecutivo (CEO) de Barclays, uno de los mayores bancos del Reino Unido: “¿Dónde estás?”.
La respuesta llegó horas más tarde. Staley escribió que se encontraba “cerca de Salvador, Brasil”, pero agregó un dato significativo: “Pasé un día con Joe Lewis en Bariloche, Argentina. No sé qué pensar de él”.
La frase, escueta pero contundente, confirma que en diciembre de 2009 hubo un encuentro entre Staley y Lewis en la ciudad rionegrina. No se trata de un detalle menor: Bariloche y El Bolsón es el epicentro de la presencia territorial del magnate británico en la Argentina, donde controla miles de hectáreas alrededor del Lago Escondido.
Que el nombre de Lewis aparezca en una conversación privada entre Epstein y un banquero internacional coloca a la Patagonia dentro del radar de las redes sociales y financieras que orbitaban alrededor del financista estadounidense.
La consulta a Londres: “¿Reputación?”
Meses antes, el 9 de junio de 2009, Epstein había escrito a Peter Mandelson, figura central del laborismo británico y hombre fuerte del gobierno de Gordon Brown en ese momento.
El mensaje fue directo: “¿Conocés a Joe Lewis? Pasa la mayor parte del tiempo en Abu Dhabi — ¿reputación?”
La pregunta sugiere que Epstein buscaba referencias políticas sobre el empresario. La respuesta, enviada desde un BlackBerry al día siguiente, indica que Mandelson creía identificarlo como alguien cercano al Labour y a “Tony”, en aparente alusión a Tony Blair. “Parece ok. ¿Averiguo más?”, añadió.
El intercambio deja al descubierto que Epstein se movía con naturalidad consultando por empresarios ante figuras del más alto nivel político británico. Y que Joe Lewis formaba parte de esas conversaciones.
Patagonia, poder y redes globales
La figura de Joe Lewis no es ajena a la polémica en Argentina. Su nombre está asociado a disputas judiciales y políticas por el acceso público al Lago Escondido y a su influencia en la región andina. A nivel internacional, el empresario enfrentó en 2023 cargos en Estados Unidos por presunto uso de información privilegiada en operaciones bursátiles.
Los correos no prueban vínculos ilícitos entre Lewis y Epstein. Pero sí revelan que el magnate británico era mencionado en el círculo íntimo del financista, y que existieron encuentros en territorio argentino entre personas de máxima relevancia financiera global.
En el universo Epstein —caracterizado por la opacidad, el lobby y las conexiones transnacionales— cada referencia adquiere peso propio. Más aún cuando aparece asociada a enclaves estratégicos como la Patagonia argentina.
El dato político que incomoda
Hay un punto especialmente sensible: en otro intercambio, Epstein menciona que “a todos los efectos Peter Mandelson es ahora viceprimer ministro”. La conversación fluye en un tono de familiaridad que evidencia acceso directo a dirigentes de primer nivel.
La combinación de estos elementos —encuentros en Bariloche, consultas políticas en Londres y menciones en el entorno de Epstein— vuelve a poner bajo la lupa la trama de relaciones que conectan negocios, poder y territorio.
Para la Argentina, el impacto no es menor. Porque el nombre de Joe Lewis no remite solo a inversiones, sino a un debate abierto sobre soberanía, acceso a recursos naturales y vínculos entre empresarios extranjeros y la dirigencia política local.
Además, uno de los protagonistas del intercambio es Jes Staley, histórico ejecutivo de JPMorgan y ex CEO del banco británico Barclays, quien debió renunciar en 2021 tras una investigación regulatoria sobre cómo describió su vínculo con Jeffrey Epstein ante el directorio de la entidad. Staley reconoció haber mantenido contacto con el financista incluso después de su condena en 2008, y posteriormente fue sancionado e inhabilitado por el regulador financiero del Reino Unido, un antecedente que le da aún mayor relevancia a su mención sobre un encuentro con Joe Lewis en Bariloche.
Para los más jóvenes, Pedro Brieger es apenas un eco de la vieja televisión. Durante décadas fue el oráculo internacional de C5N y Radio Nacional, dictando cátedra con una suficiencia que hoy resulta escalofriante. Mientras explicaba conflictos globales con parsimonia, puertas adentro ejecutaba un patrón de conducta patológico: un acoso sexual sistemático que gozó de impunidad durante treinta años.
El castillo de naipes cayó en julio de 2024, cuando un informe de Periodistas Argentinas documentó 19 testimonios que expusieron su cultura del acoso: exhibicionismo, masturbación frente a colegas y abuso de poder para intimidar a jóvenes profesionales. Aquel analista estrella que codeaba con presidentes desapareció de un plumazo, eyectado de cada estudio de radio y televisión hasta convertirse en un paria mediático.
Su realidad actual es una oficina virtual que parece una parodia. Lejos de las grandes producciones, hoy mendiga suscripciones de $5.000 con una precariedad administrativa total: para leer su newsletter semanal, cada mes sus últimos fieles deben transferir al alias “CUENTO.CALDO.CARDO” (así de cacofónico y gracioso como suena) y, en un acto de rigor administrativo propio de un principiante, enviarle un comprobante a una casilla de Gmail para avisarle que pagaron. Todos los meses, cada persona. Brieger mutó de intelectual mediático a cadete de su propio olvido.
Brieger explicando cómo recibir su newsletter: transferencia y aviso por e-mail.
La oficina de Facebook y el refugio ideológico
Su rutina en Facebook es el retrato de la irrelevancia. El analista que consultaba mandatarios hoy dedica sus tardes a scrollear redes para copiar y pegar fragmentos de portales marginales o gacetillas de la embajada china que sube con comentarios genéricos, como “recomiendo leer esto” o “muy interesante nota”. Ya casi no produce análisis; es un repetidor serial de links que busca, desesperadamente, que el algoritmo no lo termine de enterrar en el olvido.
Ante el repudio, Brieger construyó una trinchera ideológica donde su pasado de acosador no existe. Se refugia en la defensa irrestricta de Irán, Cuba, China y Venezuela, citando a autores progresistas y validándose en medios militantes para blindarse éticamente. Le habla a un núcleo duro que prefiere consumir retórica “anti-imperialista” antes que recordar las 19 denuncias que lo eyectaron del sistema profesional.
Brieger en las épocas que era bien recibido en C5N.
El miedo al escrache y el cupo de la vergüenza
La degradación llega a su punto máximo con sus charlas virtuales sobre Medio Oriente. Por la módica suma de $30.000, el otrora conferencista internacional ofrece encuentros por Zoom bajo una condición humillante: requiere un “cupo mínimo de 10 personas” para arrancar. No es sólo que le falte presupuesto para un salón, sino también el terror al escrache ante un encuentro físico. La pantalla de la computadora es el único escudo que le queda para evitar que alguien lo increpe cara a cara por su pasado.
Para intentar justificar el precio de su nostalgia, Brieger apela a anécdotas de un prestigio vencido: cita encuentros con Christine Lagarde en París o sus viajes a Irak en los años ‘90. Es una paradoja tragicómica: mientras denuncia el “culto a la personalidad” de líderes mundiales, intenta desesperadamente sostener su propio micro-culto personal para que diez desconocidos, dispersos por el mundo, le aseguren una recaudación mensual que no llegaría a cubrir un alquiler digno.
Brieger explica que necesita al menos 10 personas para dar la charla y comenta el temario.
La foto del olvido
La imagen actual de Pedro Brieger es la de un hombre que habita en las grietas de internet, facturando centavos y rezando para que diez desconocidos le transfieran a un alias antes de que la memoria colectiva vuelva a golpearle la puerta. Ya no hay estudios con luces de neón ni viajes diplomáticos; sólo le queda copiar y pegar cada día en una red social en desuso y esperar ansiosamente que le suenen las notificaciones de su cuenta bancaria (o de su casilla de Gmail).
Es el destino final de quien creyó que su prestigio lo hacía intocable: un retiro forzado donde la única primicia que tiene para ofrecer es el cronograma de sus propias necesidades económicas. Brieger ya no explica el mundo, ahora el mundo lo explica a él como el ejemplo perfecto de que la impunidad tiene fecha de vencimiento, y que el olvido puede ser mucho más ruidoso que cualquier repudio.
La Embajada de los Estados Unidos fue el escenario de una validación política de alto impacto. Christopher Ruddy, el hombre que rompió el monopolio mediático en su país para darle voz a Donald Trump, encabezó una recepción que funcionó como el reconocimiento definitivo a la estrategia de la batalla cultural. En el centro de la escena de esta recepción, la presencia de Emmanuel Danann y Eduardo Verástegui subrayó el peso de los referentes independientes de la comunicación que hoy marcan la agenda fuera de las estructuras estatales.
Como parte del recibimiento y por tratarse del día del cumpleaños de Ruddy, al evento le siguió una cena entre varios de los invitados, entre ellos Lamelas, Rinaldi, Danann y Verástegui.
Chris Ruddy es una pieza fundamental para entender el ascenso de la nueva derecha en Occidente. Graduado en la London School of Economics, inició su carrera como periodista de investigación en el New York Post y el Pittsburgh Tribune-Review, donde se destacó por su rigor al exponer los secretos del poder de Washington durante los años ‘90. En 1998, con una inversión inicial mínima, fundó Newsmax, plataforma que bajo su dirección se transformó en un gigante multimedia con más de 50 millones de lectores y una señal de cable que llega a 35 millones de hogares.
Ruddy fue el aliado estratégico que el establishment no vio venir: mientras las grandes cadenas cancelaban a Donald Trump, Newsmax le brindó el espacio necesario para consolidar su base, demostrando que la batalla cultural se gana con medios capaces de enfrentar la narrativa oficial.
Quiénes asistieron y quiénes son
La lista de invitados combinó el poder real del círculo rojo con la vanguardia ideológica de la nueva derecha:
Christopher Ruddy: CEO de Newsmax y estratega pionero en el apoyo a Trump frente al cerco del establishment.
Emmanuel Danann: Fuerte exponente de la batalla cultural en Argentina, reconocido por su defensa de las ideas de la libertad y su actual distancia crítica con el oficialismo.
Eduardo Verástegui: Importante referente conservador mexicano y figura clave de la CPAC en la región.
Peter Lamelas: Embajador de los Estados Unidos en Argentina y anfitrión del evento.
Lou Rinaldi: Embajador de los Estados Unidos en Uruguay.
Paolo Rocca: Titular del Grupo Techint, recientemente enemistado con Milei.
Facundo Gómez Minujín: Presidente de J.P. Morgan Argentina.
Robert Urban: Empresario, abogado y figura del sector corporativo internacional.
Federico Pinedo: Exsenador nacional del Pro y representante del sector diplomático.
Fabián Perechodnik: Diputado y exsecretario general de la provincia de Buenos Aires.
Enrique Duhau: Referente agroindustrial de alto perfil, presidente de AE Duhau S.A.
Mario Montoto: fundador de Codesur S.A. y exmontonero.
Mariana Schoua: CEO de Aconcagua Energía Generación y presidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en Argentina.
Georgie Neuss: Empresario vinculado al sector de bebidas, servicios y energía.
Doris Capurro: Fundadora y CEO de LUFT Energía S.A.
Heidi Gómez Rápalo: Vicejefa de Misión de la embajada de los Estados Unidos en Argentina.
Daniel Hadad y Viviana Zocco: Propietarios de Infobae y referentes del sector mediático.
Distancia crítica y el patrón de la purga
A pesar de la validación internacional que significó este encuentro en la Embajada, la realidad puertas adentro del armado oficialista argentino es opuesta. La presencia de Danann y Verástegui expone una contradicción sistémica: mientras el mundo diplomático reconoce su rol como cuadros ideológicos, el entorno de Javier Milei ha ejecutado una purga contra ellos por mantener su independencia.
Danann se alejó de La Libertad Avanza tras cuestionar los acuerdos del partido mileísta con el massismo, el kirchnerismo, el larretismo y figuras como Ricardo Bussi, sellando su ruptura definitiva en enero de 2025 al negarse a entregar su amistad con El Presto por orden presidencial. Por su parte, Verástegui sufrió el hostigamiento del oficialismo tras críticas a la gestión, llegando Milei a exigirle a la CPAC de EE.UU. que le quitara su franquicia en México. Este mecanismo de censura interna repite el patrón revelado por Data 24 con el audio de Nicolás Márquez, quien admitió haber apartado a Cristian Iturralde bajo presión oficial, confirmando que la batalla cultural que Ruddy representa en EE.UU. enfrenta hoy en Argentina un proceso de verticalismo y exclusión.
El joven fue identificado durante un control callejero en Puerto Tirol mediante el sistema SIGEBI. Tras confirmar la orden judicial vigente, la Fiscalía N° 10 dispuso su traslado a la unidad policial.
El secretario de Agricultura habló en San Nicolás y ató cualquier alivio impositivo al equilibrio fiscal. También defendió el cambio de rumbo oficial hacia el campo y repasó las rebajas que la gestión ya aplicó.
Mientras el dueño de IRSA financiaba la estadía presidencial y operaba como recaudador ante el “círculo rojo”, el equipo libertario diseñaba el RIGI y el DNU 70/2023. De la opacidad del Hotel Libertador a la explosión de la “plata pura” en Salta.
Pax menemista. Silvia Mercado dice que Mario Montoto le contó que ya leyó el libro "y lo voy a leer nuevamente". La fuente clave que cuenta cómo fue el acuerdo de los ex montoneros con Menem por los indultos a unos y otros. https://t.co/Sye268RCR6