Donald Trump arrasó en las elecciones y será el próximo presidente de Estados Unidos

El candidato del Partido Republicano, que ejerció la presidencia entre 2017 y 2021, venció a Kamala Harris, y volverá a sentarse en el sillón de la Casa Blanca para conducir al país norteamericano.
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Donald Trump es el nuevo presidente de los Estados Unidos, luego de alcanzar en las elecciones del 5 de noviembre los 270 electores necesarios para conseguir la presidencia. Su victoria se dio ante una rival demócrata como Kamala Harris, una candidata que expresaba el ala más de izquierda del partido azul. De esta manera, junto a su compañero James David Vance como vicepresidente, el famoso empresario gobernará a la máxima potencia mundial, esta vez con el apoyo de una cámara de representantes y un senado republicano.

Para alcanzar la victoria y obtener los 270 electores, fue clave la performance de Trump en los “swing states” (estados péndulos), como lo son Pensilvania, Carolina del Norte, y Georgia. El caso de Pensilvania es clave ya que otorga 20 votos en el colegio electoral, y además históricamente fue un estado industrial que apoyaba al partido demócrata. Tal es así que Trump realizó una fuerte campaña en este estado asegurando el crecimiento económico y el empleo en la región, siendo allí donde el día 13 de julio intentaron asesinar al candidato republicano en un mítin político mientras daba un discurso.

Para su próximo mandato, Trump tendrá varios desafíos que afrontar. En el ámbito interno deberá estabilizar una economía que tiene altos niveles de inflación para el estandarte norteamericano, tendrá que realizar una fuerte reducción del gasto público para poder bajar impuestos.

El panorama a nivel internacional es complejo. Si bien en su discurso ganador aseguró que “no iniciará ninguna guerra”, Trump tendrá tres frentes que afrontar en este tablero de ajedrez que es el mundo: por un lado el avance de China en el pacífico, siendo Estados Unidos aliado de países como Japón, Corea del Sur y Filipinas en el Pacífico. Por otro lado la guerra entre Rusia y Ucrania, en la que el mandatario tendrá que intervenir para ponerle fin a esta contienda. Y por último lo que acontece en Medio Oriente y su aliado el Estado de Israel, ante los ataques de grupos terroristas de Hamas y Hezbollah y estados como Irán.

Como consecuencia de su victoria electoral, Trump recibió el saludo de numerosos mandatarios, uno de ellos es Javier Milei, presidente argentino, quien será un gran aliado ideológico y económico de la potencia norteamericana. “Felicidades por tu formidable victoria electoral. Ahora, haz América grande de nuevo. Sabes que contas con Argentina para llevar adelante tu tarea. Éxito y bendiciones. Saludos cordiales, Javier Milei” twitteó el mandatario argentino. El triunfo del republicano promete ser una oportunidad para la República Argentina de poder contar con un aliado cercano del porte de Estados Unidos y los beneficios que esa alianza pueden traer para la región.

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Trump pidió eliminar el comité de la ONU que cada año respalda el reclamo por las Islas Malvinas

El gobierno de Donald Trump pidió eliminar el Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas, el foro donde la Argentina sostiene cada año su reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas. El planteo llegó el pasado jueves 15, durante una sesión de la Cuarta Comisión de la Asamblea General en Nueva York. Allí, la representante estadounidense Tammy Bruce solicitó la finalización del mandato del organismo y calificó parte de su actividad como un despilfarro de recursos.

Desde el principal aliado internacional de la Casa Rosada llegó así una iniciativa que beneficia al Reino Unido y perjudica a los intereses argentinos. Ocurrió en plena ofensiva del Gobierno por el archipiélago y contra la explotación petrolera en sus aguas.

—El comunicado oficial de la ONU que da cuenta del pedido de Estados Unidos para terminar con el mandato del Comité Especial de Descolonización

De acuerdo con el comunicado de prensa GA/SPD/841 que difundió la ONU, la funcionaria afirmó que el comité “dejó de cumplir su propósito original”. Recordó que más de 80 antiguas colonias ya se incorporaron como Estados miembros, mientras el organismo “opera como si nada hubiera cambiado” y revisa los mismos textos cada año. También apuntó contra “los viajes anuales a centros turísticos del Caribe y el Pacífico Sur”, que consideró una pérdida de tiempo y de dinero para la organización.

Como ejemplo eligió a Puerto Rico. La Asamblea General quitó a la isla de la lista de territorios no autónomos en 1953, pero el comité celebra audiencias sobre ella todos los años. “Los habitantes de los territorios restantes merecen algo mejor que ser considerados meros instrumentos” en campañas políticas, remató. Su intervención no mencionó a las Malvinas.

El C-24, como se lo conoce en la jerga diplomática, nació en 1961 como órgano subsidiario de la Asamblea General para impulsar el fin del colonialismo. Lo integran 29 Estados y examina 17 territorios no autónomos, diez de ellos bajo administración británica, Malvinas incluida. Desde 1983 aprueba cada año una resolución que insta a Buenos Aires y Londres a negociar la soberanía, en línea con la resolución 2065 de la Asamblea General, de 1965. Estados Unidos abandonó el comité en 1971, con el argumento de que no le permitía cumplir un rol constructivo.

En esa misma sesión, la Cuarta Comisión aprobó más de 20 proyectos de resolución y una decisión, muchos surgidos de recomendaciones del C-24. Estados Unidos, el Reino Unido e Israel fueron los únicos votos en contra del texto sobre difusión de información sobre descolonización, que reunió 164 apoyos. La delegación británica, por su parte, reclamó que el comité reconozca la “modernización” de su vínculo con los territorios de ultramar.

Para Javier Milei, la jugada abrió la primera diferencia geopolítica con Trump. El Presidente comparte con el republicano la desconfianza hacia la eficacia de la ONU, pero considera al C-24 uno de los pocos escenarios multilaterales disponibles para el reclamo. 

Se espera que el canciller Pablo Quirno anuncie el rechazo argentino ante el vicesecretario de Estado, Christopher Landau, y el subsecretario para Asuntos del Hemisferio Occidental, Juan Pablo Segura, que llegan esta semana a Buenos Aires para promover una iniciativa de infraestructura con inversión estadounidense. El viernes, Milei habló por teléfono con el secretario de Estado, Marco Rubio. Ambos “reafirmaron la solidez de la asociación”, aunque no trascendió si conversaron sobre las islas.

Para cerrar el comité hace falta la aprobación de la Asamblea General. Allí Estados Unidos no tiene poder de veto, y el C-24 cuenta con el aval de una amplia mayoría de países.

La postura de Washington choca con el discurso de Milei en la última Asamblea General. “Malvinas es para nosotros una causa nacional, repito, Malvinas es para nosotros una causa nacional”, dijo el Presidente desde el atril neoyorquino, donde acusó a la ONU de “inútil” y de “mirar hacia otro lado con la causa”. Recordó que hace 50 años la resolución 31/49 pidió a las partes abstenerse de introducir modificaciones unilaterales y se preguntó “de qué sirve una resolución si durante décadas la contraparte puede actuar en sentido contrario”.

Los tres cancilleres de Milei defendieron el reclamo ante el C-24. Diana Mondino recordó en 2024 los 191 años de ocupación británica. Un año después, Gerardo Werthein la definió como “un acto colonial, contrario al derecho internacional”. En junio pasado, Quirno denunció la “militarización” del archipiélago y rechazó el argumento británico de la libre determinación: “Existe una población británica implantada por la potencia ocupante luego de la expulsión de las autoridades y de los legítimos pobladores argentinos”.

El pedido de Washington coincidió con el momento de mayor tensión con Londres. La Argentina solicitó al Tribunal Internacional del Derecho del Mar, con sede en Hamburgo, medidas para frenar el proyecto petrolero Sea Lion, y el Reino Unido respaldó de manera explícita a las empresas involucradas. Compañías estadounidenses también expresaron su preocupación por las sanciones que prevé la Ley de Soberanía.

Trump había alentado la estrategia oficial cuando evaluó revisar la neutralidad histórica de su país sobre el archipiélago y se ofreció como mediador. Sin embargo, después de reunirse el 22 de septiembre con el primer ministro británico, Andy Burnham, descartó esa mediación.

La ofensiva contra el C-24 forma parte de los recortes que Washington impulsa en la ONU como su principal contribuyente. Esos recortes coinciden con la carrera para suceder a António Guterres, en la que compite el argentino Rafael Grossi con el apoyo de Milei.

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