CRISIS DIPLOMÁTICA: El representante argentino ante la Unión Africana se reunió con un dictador y generó polémica

Días atrás, el primer ministro Annabón, Orlando Cartagena Lagar, había viajado a Buenos Aires para expresar su desesperado pedido de ayuda ante su lucha histórica contra el régimen de Guinea Ecuatorial en Etiopía. Este domingo, un representante argentino se reunió con el embajador de la isla y despertó fuertes críticas de Annabón.
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El Gobierno quedó involucrado en medio de tensiones diplomáticas entre dos países de África luego de que el enviado argentino ante la Unión Africana, Juan Ignacio Roccatagliata, decidiera reunirse con el embajador del Guinea Ecuatorial en Etiopía, Miguel Ntutumu Evuna Andeme. El encuentro despertó fuertes críticas por parte de las autoridades de la isla Annobón, que días atrás habían pedido ayuda a Argentina en el marco de su lucha contra el régimen de Guinea Ecuatorial.

Gobierno de la República de Annobón on X (formerly Twitter): “Señor presidente @JMilei:Necesitamos saber qué se está negociando con la dictadura de Obiang en Guinea Ecuatorial y si finalmente condenará el genocidio annobonés en pos de la libertad de nuestro pueblo.Muchas gracias. pic.twitter.com/GZbxqtw2Sc / X”

Señor presidente @JMilei:Necesitamos saber qué se está negociando con la dictadura de Obiang en Guinea Ecuatorial y si finalmente condenará el genocidio annobonés en pos de la libertad de nuestro pueblo.Muchas gracias. pic.twitter.com/GZbxqtw2Sc

“Señor presidente Javier Milei: Necesitamos saber qué se está negociando con la dictadura de Obiang en Guinea Ecuatorial y si finalmente condenará el genocidio annobonés en pos de la libertad de nuestro pueblo”, expresaron las autoridades del territorio de 17 kilómetros cuadrados que pidió ser parte de Argentina.

Por su parte, el régimen compartió las fotos de la reunión con el diplomático argentino como parte de su disputa con la isla separatista. Guinea Ecuatorial es un régimen dictatorial bajo la mano de hierro del dictador Teodoro Obiang Nguema Mbasogo que gobierna desde 1979 y es el autócrata más longevo del mundo.

De esta manera, Argentina quedó involucrada en la tensión entre los dos territorios. Annobón denuncia hace años persecución, violación a los derechos humanos y torturas.

La ONU denuncia que la isla de Annobón sufre también condiciones de aislamiento, militarización, hambruna estructural, abusos sexuales a menores de edad e intento de limpieza a la etnia Ambô.

El territorio forma parte de Guinea Ecuatorial por decisión del dictador español, Francisco Franco en 1968. Sin embargo, organismos como Human Rights Watch, Amnistía Internacional, Reporteros Sin Fronteras, Naciones Unidas y Human Rights Foundation advierten que allí existe una prisión geográfica y un laboratorio de terror estatal.

ANNOBÓN PIDIÓ “AUXILIO” A ARGENTINA

Mientras lleva adelante la histórica lucha contra el régimen de Guinea Ecuatorial, la semana pasada el primer ministro annobonés, Orlando Cartagena Lagar, viajó a Argentina para pedir “auxilio”.

“Fuimos parte del mismo territorio. Hoy pedimos auxilio a la Argentina, nuestro país hermano”, declaró el diplomático desde Buenos Aires.

En esa misma intervención denunció represión de parte del régimen de Guinea Ecuatorial y clamó por ayuda humanitaria urgente. Según Lagar, Annobón formó parte del Virreinato del Río de la Plata antes de ser arrancada por la corona española en el siglo XVIII.

En 2022, el pequeño territorio proclamó su independencia, aunque aún carece de reconocimiento internacional. La isla cuenta con recursos pesqueros, minerales y una ubicación en una ruta marítima clave.

Su situación es desesperante: no poseen agua potable, electricidad ni atención médica, mientras sus habitantes viven aislados y bajo constantes abusos.

“Nos están matando lentamente”, denunció con crudeza Lagar. Por ahora, sin palabras oficiales del Gobierno, el tema ya ingresó al Congreso.


*Fuente: Agencias
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Trump pidió eliminar el comité de la ONU que cada año respalda el reclamo por las Islas Malvinas

El gobierno de Donald Trump pidió eliminar el Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas, el foro donde la Argentina sostiene cada año su reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas. El planteo llegó el pasado jueves 15, durante una sesión de la Cuarta Comisión de la Asamblea General en Nueva York. Allí, la representante estadounidense Tammy Bruce solicitó la finalización del mandato del organismo y calificó parte de su actividad como un despilfarro de recursos.

Desde el principal aliado internacional de la Casa Rosada llegó así una iniciativa que beneficia al Reino Unido y perjudica a los intereses argentinos. Ocurrió en plena ofensiva del Gobierno por el archipiélago y contra la explotación petrolera en sus aguas.

—El comunicado oficial de la ONU que da cuenta del pedido de Estados Unidos para terminar con el mandato del Comité Especial de Descolonización

De acuerdo con el comunicado de prensa GA/SPD/841 que difundió la ONU, la funcionaria afirmó que el comité “dejó de cumplir su propósito original”. Recordó que más de 80 antiguas colonias ya se incorporaron como Estados miembros, mientras el organismo “opera como si nada hubiera cambiado” y revisa los mismos textos cada año. También apuntó contra “los viajes anuales a centros turísticos del Caribe y el Pacífico Sur”, que consideró una pérdida de tiempo y de dinero para la organización.

Como ejemplo eligió a Puerto Rico. La Asamblea General quitó a la isla de la lista de territorios no autónomos en 1953, pero el comité celebra audiencias sobre ella todos los años. “Los habitantes de los territorios restantes merecen algo mejor que ser considerados meros instrumentos” en campañas políticas, remató. Su intervención no mencionó a las Malvinas.

El C-24, como se lo conoce en la jerga diplomática, nació en 1961 como órgano subsidiario de la Asamblea General para impulsar el fin del colonialismo. Lo integran 29 Estados y examina 17 territorios no autónomos, diez de ellos bajo administración británica, Malvinas incluida. Desde 1983 aprueba cada año una resolución que insta a Buenos Aires y Londres a negociar la soberanía, en línea con la resolución 2065 de la Asamblea General, de 1965. Estados Unidos abandonó el comité en 1971, con el argumento de que no le permitía cumplir un rol constructivo.

En esa misma sesión, la Cuarta Comisión aprobó más de 20 proyectos de resolución y una decisión, muchos surgidos de recomendaciones del C-24. Estados Unidos, el Reino Unido e Israel fueron los únicos votos en contra del texto sobre difusión de información sobre descolonización, que reunió 164 apoyos. La delegación británica, por su parte, reclamó que el comité reconozca la “modernización” de su vínculo con los territorios de ultramar.

Para Javier Milei, la jugada abrió la primera diferencia geopolítica con Trump. El Presidente comparte con el republicano la desconfianza hacia la eficacia de la ONU, pero considera al C-24 uno de los pocos escenarios multilaterales disponibles para el reclamo. 

Se espera que el canciller Pablo Quirno anuncie el rechazo argentino ante el vicesecretario de Estado, Christopher Landau, y el subsecretario para Asuntos del Hemisferio Occidental, Juan Pablo Segura, que llegan esta semana a Buenos Aires para promover una iniciativa de infraestructura con inversión estadounidense. El viernes, Milei habló por teléfono con el secretario de Estado, Marco Rubio. Ambos “reafirmaron la solidez de la asociación”, aunque no trascendió si conversaron sobre las islas.

Para cerrar el comité hace falta la aprobación de la Asamblea General. Allí Estados Unidos no tiene poder de veto, y el C-24 cuenta con el aval de una amplia mayoría de países.

La postura de Washington choca con el discurso de Milei en la última Asamblea General. “Malvinas es para nosotros una causa nacional, repito, Malvinas es para nosotros una causa nacional”, dijo el Presidente desde el atril neoyorquino, donde acusó a la ONU de “inútil” y de “mirar hacia otro lado con la causa”. Recordó que hace 50 años la resolución 31/49 pidió a las partes abstenerse de introducir modificaciones unilaterales y se preguntó “de qué sirve una resolución si durante décadas la contraparte puede actuar en sentido contrario”.

Los tres cancilleres de Milei defendieron el reclamo ante el C-24. Diana Mondino recordó en 2024 los 191 años de ocupación británica. Un año después, Gerardo Werthein la definió como “un acto colonial, contrario al derecho internacional”. En junio pasado, Quirno denunció la “militarización” del archipiélago y rechazó el argumento británico de la libre determinación: “Existe una población británica implantada por la potencia ocupante luego de la expulsión de las autoridades y de los legítimos pobladores argentinos”.

El pedido de Washington coincidió con el momento de mayor tensión con Londres. La Argentina solicitó al Tribunal Internacional del Derecho del Mar, con sede en Hamburgo, medidas para frenar el proyecto petrolero Sea Lion, y el Reino Unido respaldó de manera explícita a las empresas involucradas. Compañías estadounidenses también expresaron su preocupación por las sanciones que prevé la Ley de Soberanía.

Trump había alentado la estrategia oficial cuando evaluó revisar la neutralidad histórica de su país sobre el archipiélago y se ofreció como mediador. Sin embargo, después de reunirse el 22 de septiembre con el primer ministro británico, Andy Burnham, descartó esa mediación.

La ofensiva contra el C-24 forma parte de los recortes que Washington impulsa en la ONU como su principal contribuyente. Esos recortes coinciden con la carrera para suceder a António Guterres, en la que compite el argentino Rafael Grossi con el apoyo de Milei.

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