“ARGENCHINA”, el documental que retrata la infiltración del Partido Comunista Chino en la Argentina

En un impactante informe que revela evidencias y material inédito, se pone al descubierto la infiltración y la persecución religiosa impulsada por el Partido Comunista Chino en Argentina. Las estrategias y tácticas del PCCh para sofocar la disciplina espiritual conocida como "Falun Dafa" y cómo su influencia ha comenzado a afectar la soberanía argentina.
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El reporte destapa cómo el Partido Comunista Chino (PCCh) recurrió a una campaña de difamación y persecución para eliminar la disciplina espiritual Falun Dafa, luego de que su crecimiento amenazara su control. El informe revela el engaño de etiquetar a Falun Dafa como una “secta”, ocultando así una brutal persecución que se ha extendido incluso al territorio argentino.

Desde la declaración del ministro de Economía, Sergio Massa, sobre “Argenchina”, se revela cómo la tendencia comenzó en el año 2003, cuando acuerdos con el PCCh empezaron a socavar la soberanía del país. El reporte muestra cómo la influencia china ha ido minando los intereses nacionales a través de contratos ventajosos y ansias imperialistas.

https://twitter.com/OrigenesFilms/status/1688958339495997457

El relevamiento desenmascara el simbolismo detrás de la “bufanda roja” impuesta por el PCCh a los funcionarios de nuestro país. Esta práctica, que remite al comunismo y a la sumisión al partido, ha sido adoptada sin entender completamente su significado, poniendo en cuestión el nivel de conocimiento y consciencia entre las autoridades argentinas.

Expone, además, el plan de la embajada china para hacer desaparecer a 9 ciudadanos argentinos durante el G20 en 2018, evidenciando cómo el PCCh busca extender sus tácticas represivas incluso más allá de las fronteras del país asiático. Las implicaciones de este acto y sus motivaciones siguen siendo interrogantes preocupantes.

Remeras amarillas y expulsión del Año Nuevo Chino

Se detalla cómo el simple acto de vestir una remera amarilla con mensajes pacíficos llevó a la expulsión de creyentes espirituales de eventos públicos en Argentina por órdenes de la embajada china. Esto plantea cuestionamientos sobre la libertad de expresión y el nivel de influencia extranjera en eventos nacionales.

Remeras amarillas prohibidas: Creyentes argentinos son discriminados y expulsados por órdenes de chinos comunistas de la festividad del Año Nuevo chino solo por vestir una remera que dice “Falun Dafa es bueno” y “Verdad, Benevolencia, Tolerancia”.

Falun Dafa y la persecución en China

La disciplina espiritual Falun Dafa y ha sido perseguida en China por el Partido Comunista. Y esa persecución se hizo extensiva, por parte del régimen, a practicantes de Falun Dafa en otros países. A través de la prohibición y la persecución, el PCCh busca suprimir cualquier creencia que compita con su ideología comunista, desencadenando una brutal persecución que ha sido condenada por organismos internacionales y gobiernos.

El régimen comunista chino quiso erradicar la disciplina espiritual Falun Dafa porque se vio amenazado cuando millones de personas en China volvieron a creer en Dios. Para justificar la brutal persecución calificó a la práctica como “secta”.

El informe destaca cómo Shen Yun Performing Arts, una compañía cultural fundada por practicantes de Falun Dafa, ha sido blanco de censura por parte del PCCh en Argentina y en todo el mundo. La negación de la cultura tradicional china y la represión artística son síntomas de la infiltración comunista en la sociedad argentina. La revelación de “estaciones secretas de policía” del PCCh en todo el mundo, incluida América Latina, destaca la extendida influencia del régimen comunista chino. El reporte muestra cómo estas comisarías han sido utilizadas para acosar a disidentes chinos y practicantes de Falun Dafa en el extranjero, incluso en Argentina.

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Trump pidió eliminar el comité de la ONU que cada año respalda el reclamo por las Islas Malvinas

El gobierno de Donald Trump pidió eliminar el Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas, el foro donde la Argentina sostiene cada año su reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas. El planteo llegó el pasado jueves 15, durante una sesión de la Cuarta Comisión de la Asamblea General en Nueva York. Allí, la representante estadounidense Tammy Bruce solicitó la finalización del mandato del organismo y calificó parte de su actividad como un despilfarro de recursos.

Desde el principal aliado internacional de la Casa Rosada llegó así una iniciativa que beneficia al Reino Unido y perjudica a los intereses argentinos. Ocurrió en plena ofensiva del Gobierno por el archipiélago y contra la explotación petrolera en sus aguas.

—El comunicado oficial de la ONU que da cuenta del pedido de Estados Unidos para terminar con el mandato del Comité Especial de Descolonización

De acuerdo con el comunicado de prensa GA/SPD/841 que difundió la ONU, la funcionaria afirmó que el comité “dejó de cumplir su propósito original”. Recordó que más de 80 antiguas colonias ya se incorporaron como Estados miembros, mientras el organismo “opera como si nada hubiera cambiado” y revisa los mismos textos cada año. También apuntó contra “los viajes anuales a centros turísticos del Caribe y el Pacífico Sur”, que consideró una pérdida de tiempo y de dinero para la organización.

Como ejemplo eligió a Puerto Rico. La Asamblea General quitó a la isla de la lista de territorios no autónomos en 1953, pero el comité celebra audiencias sobre ella todos los años. “Los habitantes de los territorios restantes merecen algo mejor que ser considerados meros instrumentos” en campañas políticas, remató. Su intervención no mencionó a las Malvinas.

El C-24, como se lo conoce en la jerga diplomática, nació en 1961 como órgano subsidiario de la Asamblea General para impulsar el fin del colonialismo. Lo integran 29 Estados y examina 17 territorios no autónomos, diez de ellos bajo administración británica, Malvinas incluida. Desde 1983 aprueba cada año una resolución que insta a Buenos Aires y Londres a negociar la soberanía, en línea con la resolución 2065 de la Asamblea General, de 1965. Estados Unidos abandonó el comité en 1971, con el argumento de que no le permitía cumplir un rol constructivo.

En esa misma sesión, la Cuarta Comisión aprobó más de 20 proyectos de resolución y una decisión, muchos surgidos de recomendaciones del C-24. Estados Unidos, el Reino Unido e Israel fueron los únicos votos en contra del texto sobre difusión de información sobre descolonización, que reunió 164 apoyos. La delegación británica, por su parte, reclamó que el comité reconozca la “modernización” de su vínculo con los territorios de ultramar.

Para Javier Milei, la jugada abrió la primera diferencia geopolítica con Trump. El Presidente comparte con el republicano la desconfianza hacia la eficacia de la ONU, pero considera al C-24 uno de los pocos escenarios multilaterales disponibles para el reclamo. 

Se espera que el canciller Pablo Quirno anuncie el rechazo argentino ante el vicesecretario de Estado, Christopher Landau, y el subsecretario para Asuntos del Hemisferio Occidental, Juan Pablo Segura, que llegan esta semana a Buenos Aires para promover una iniciativa de infraestructura con inversión estadounidense. El viernes, Milei habló por teléfono con el secretario de Estado, Marco Rubio. Ambos “reafirmaron la solidez de la asociación”, aunque no trascendió si conversaron sobre las islas.

Para cerrar el comité hace falta la aprobación de la Asamblea General. Allí Estados Unidos no tiene poder de veto, y el C-24 cuenta con el aval de una amplia mayoría de países.

La postura de Washington choca con el discurso de Milei en la última Asamblea General. “Malvinas es para nosotros una causa nacional, repito, Malvinas es para nosotros una causa nacional”, dijo el Presidente desde el atril neoyorquino, donde acusó a la ONU de “inútil” y de “mirar hacia otro lado con la causa”. Recordó que hace 50 años la resolución 31/49 pidió a las partes abstenerse de introducir modificaciones unilaterales y se preguntó “de qué sirve una resolución si durante décadas la contraparte puede actuar en sentido contrario”.

Los tres cancilleres de Milei defendieron el reclamo ante el C-24. Diana Mondino recordó en 2024 los 191 años de ocupación británica. Un año después, Gerardo Werthein la definió como “un acto colonial, contrario al derecho internacional”. En junio pasado, Quirno denunció la “militarización” del archipiélago y rechazó el argumento británico de la libre determinación: “Existe una población británica implantada por la potencia ocupante luego de la expulsión de las autoridades y de los legítimos pobladores argentinos”.

El pedido de Washington coincidió con el momento de mayor tensión con Londres. La Argentina solicitó al Tribunal Internacional del Derecho del Mar, con sede en Hamburgo, medidas para frenar el proyecto petrolero Sea Lion, y el Reino Unido respaldó de manera explícita a las empresas involucradas. Compañías estadounidenses también expresaron su preocupación por las sanciones que prevé la Ley de Soberanía.

Trump había alentado la estrategia oficial cuando evaluó revisar la neutralidad histórica de su país sobre el archipiélago y se ofreció como mediador. Sin embargo, después de reunirse el 22 de septiembre con el primer ministro británico, Andy Burnham, descartó esa mediación.

La ofensiva contra el C-24 forma parte de los recortes que Washington impulsa en la ONU como su principal contribuyente. Esos recortes coinciden con la carrera para suceder a António Guterres, en la que compite el argentino Rafael Grossi con el apoyo de Milei.

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