Un cura destrozó a CFK: “Por suerte no te mataron porque te hubiesen convertido en un una mártir”

Desde Italia un cura argentino opinó sobre el "patético simulacro de atentado" y se refirió a la situación judicial que envuelve a la vicepresidente: "Primero tenés que cumplir tu condena acá..."
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El cura Juan Pablo Esquivel, oriundo de la provincia de Santa Fe, publicó un video a través de su cuenta de Instagram en el cual habla sobre la actual situación que concierne a Cristina Fernández de Kirchner, la vicepresidente de la nación.

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En dicho video, el cura que reside en Italia, donde finalizó su formación religiosa, fue muy duro respecto a Cristina Kirchner, no por nada tiene escrito en su biografía de Instagram: “Soy uno que no se calla…”.

“Estoy conforme con el hecho de que no te hayan matado” comenzó expresando Juan Pablo a CFK y siguió: “Sabes porqué, porque si te hubiesen matado, los cavernícolas que te siguen te hubiesen declarado mártir y vos no sos una mártir…sos una corrupta que está siendo juzgada. Un fiscal al que no llegaste a matar, gracias a Dios, te ha condenado o estás recorriendo ese camino. Te la ves venir y te estás autovictimizando patéticamente“.

Juan Pablo Esquivel tiene 59 años y es doctor en teología con especialización en espiritualidad.

Y agregó: “Estoy conforme, porque la idea es que vos tenés que cumplir con tu condena primero, en este mundo. Espero que seas condenada, que es lo que te mereces, que vayas a una cárcel común, no una prisión domiciliaria, como hicieron con los militares“.

El sacerdote que cuenta con más de 3 mil suscriptores en su canal de YouTube, frecuentemente opina sobre el kirchnerismo y los distintos acontecimientos que tienen lugar en su país de origen. “Vos tenes que cumplir con tu condena primero acá, en este mundo” afirmaba Juan Pablo en su reciente video. “Cuando te presentes ante Dios” recuerda de que ahí “no valen coimas, ni bolsos revoleados, ni matar a testigos”.

Al finalizar su video comenta que, seguramente Cristina terminará en compañía de su marido, el ya fallecido Néstor Kirchner, porque es “igual o peor que él” y envía bendiciones “al gran pueblo argentino, no a los traidores”.

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Samuel “Chiche ”Gelblung: El detector de mentiras

*Por Facundo Pedrini – Director de noticias de Crónica TV


Hombre primicia. Hombre tapa. Hombre record. Hombre intuición. Portador de la licencia del olfato. Aguijón definitivo de la realidad de los últimos 50 años. Fue popular. Fue masivo. Fue meme. Usó el detector de mentiras contra la eternidad y se quedó con la última pregunta.

Fue Crónica antes que Crónica: Un posgrado en periodismo social que termina en él, pero no con él. Porque las misiones trascienden a los mitos.

Lo internaron 20 veces. Lo dieron por muerto 21. Creó presidentes. Tiró presidentes. Le hizo una autopsia en vivo a un extraterrestre y cinco entrevistas a Milei. Y a los dos los dejó en silencio. A Cristina le preguntó si tenía novio cuando todavía se vestía de negro. Porque sí. Porque podía.

Dueño de todas las culpas de ese viejo periodismo que todavía duda como un niño: fue el que mejor decodificó la distancia entre las viudas y el milagro. Preguntó, cuestionó, desnudó. Algo que no hace la IA ni la precarización.

Su cabeza duró más que su cuerpo. Como los relojes pulsera de los soldados que siguen viviendo en la muñeca de los fusilados.

“Me quiero morir en cámara” me dijo la primera vez que lo internaron.

Existe algo entre los finales y la muerte y son las preguntas. Chiche tenía de todo. Visitaba más especialistas que los que una cartilla de obra social podía imprimir. Tuvo más internaciones que programas en el año. Por una infección urinaria, por un paro cardíaco, por un infarto de pie, por una trombosis descontrolada que le tapaba un par de arterias, por fiebre alta, por precaución , por las dudas y por qué los mejores a veces se apagan en cuotas.

Cuando lo recibieron la última vez no podía hablar ni pisar.

“Me voy a escapar por la ventana, necesito volver”, me dijo la última vez que lo guardaron. La cama nunca es una opción para los cazadores: Chiche respiraba solo cuando perseguía a la Argentina.

Chiche se cayó varias veces y jamás se derrumbó. Lo que más le importaba estaba afuera de sí mismo. Y como el peligro saca lo peor del mundo pero lo mejor de los periodistas, llenó la angustia de la espera con novedades populares: del retiro de Messi al cierre de los locales de calle Avellaneda.

— Gelblung en una foto histórica de su carreta, en Vallegrande, Bolivia, durante la cobertura periodística en busca del cadáver del Che Guevara. Archivo Clarín

Los últimos 45 días el cuerpo de Chiche fue un bingo llena de médicos que jugaban varios cartones a la vez, como las viudas terminales que esperan que el bolillero frene el tiempo.

Le hicieron firmar un papel de consentimiento informado para que la muerte sea culpa suya y le dieron el alta. Volvió en silla de ruedas para contar un mundial, gritó sin voz y con el puño al aire los goles contra Inglaterra y pidió viajar a la final. Chiche quería firmar una declaración de responsabilidad y subirse a un avión para contar al lado.

Chiche solo caminaba a través de sus planes, fantaseaba con muletas que el tiempo le alejaba, pero tenía todo pensado y dos valijas hechas: un pijama de verano, un par de tiradores, un coctel de pastillas para la presión y una cuarta estrella explotándole en el corazón.

La distancia entre él y la muerte siempre se midió en ideas y el riesgo existió para que él lo persiguiera. Chiche no fue solo un elogio del peligro, también fue una provocación generacional. La revancha de los viejos de la guerra del cerdo: cubrió todo mejor que los jóvenes y vivió en la sombra de lo sagrado. “No hay que tirar ni al pobre, ni al inmigrante, ni al refugiado ni a los viejos”, decía Francisco. Descartar es perder el alma y perderse una nota.

— “Chiche” y Pedrini

Chiche fue algo que la sociedad va a seguir pidiendo: la seguridad que dan los viejos. Recordar un desde dónde para que no nos explote la bomba en la memoria. Chiche fue una certeza y la previsibilidad que la Argentina perdió. 

Lo que Chiche decidió contar será para siempre el lugar desde donde eligió pelear y un toque de queda a la lógica de los medios: demuestra que periodista no solo se nace, también se muere.

HUMOR por Argüelles​

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