¡Reunión de los Gallagher! | Crean un álbum completo de Oasis con inteligencia artificial
Reunieron a los hermanos Gallagher a través de inteligencia artificial y crearon un álbum inédito. "Nos cansamos de esperar a que se junten", alegó el autor de la obra.
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El uso de la inteligencia artificial cada vez es más común, actualmente hay herramientas que hacen posible la creación de todo tipo de contenido virtual. Desde texto hasta fotografías, videos y ahora, música, haciendo hasta canciones completas con las voces de artistas de todo tipo, pero este grupo lo llevó más lejos al crear un álbum entero de la famosa banda Oasis.
La banda integrada por Liam y Noel Gallagher fue de las más exitosas en los años ’90, siendo parte del movimiento del britpop junto con bandas como Blur, The Verve, Suede, Supergrass, entre otras, siendo Oasis una de las favoritas de los fans. Sin embargo, la relación entre ambos hermanos al ser tan conflictiva terminó separando a la banda, dejando a miles de fans con las ganas de escuchar más de ellos.
AISIS is an alternate reality concept album where the band’s 95-97 line-up continued to write music, or perhaps all got together years later to write a record akin to the first 3 albums, and only now has the master DAT tape from that session surfaced.
Bajo el ingenioso nombre de “AISIS”, el grupo Breezer produjo y publicó un álbum titulado The Lost Tapes (Las pistas perdidas), haciendo referencia a querer presentarlo como un álbum “inédito”, el cual está conformado por 8 canciones compuestas por ellos mismos, con el clásico sonido de Oasis y con la voz de Liam Gallagher generada a través de una inteligencia artificial. Todos los temas fueron creados específicamente para este proyecto durante la pandemia.
Los miembros de Breezer explicaron que este proyecto se trata de “un álbum conceptual de realidad alternativa”, esto porque se consideran fans del trabajo de los Gallagher, sin embargo “se cansaron de esperar una reunión de Oasis” así que usaron la voz de Liam Gallagher modelada por una AI.
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Para los más jóvenes, Pedro Brieger es apenas un eco de la vieja televisión. Durante décadas fue el oráculo internacional de C5N y Radio Nacional, dictando cátedra con una suficiencia que hoy resulta escalofriante. Mientras explicaba conflictos globales con parsimonia, puertas adentro ejecutaba un patrón de conducta patológico: un acoso sexual sistemático que gozó de impunidad durante treinta años.
El castillo de naipes cayó en julio de 2024, cuando un informe de Periodistas Argentinas documentó 19 testimonios que expusieron su cultura del acoso: exhibicionismo, masturbación frente a colegas y abuso de poder para intimidar a jóvenes profesionales. Aquel analista estrella que codeaba con presidentes desapareció de un plumazo, eyectado de cada estudio de radio y televisión hasta convertirse en un paria mediático.
Su realidad actual es una oficina virtual que parece una parodia. Lejos de las grandes producciones, hoy mendiga suscripciones de $5.000 con una precariedad administrativa total: para leer su newsletter semanal, cada mes sus últimos fieles deben transferir al alias “CUENTO.CALDO.CARDO” (así de cacofónico y gracioso como suena) y, en un acto de rigor administrativo propio de un principiante, enviarle un comprobante a una casilla de Gmail para avisarle que pagaron. Todos los meses, cada persona. Brieger mutó de intelectual mediático a cadete de su propio olvido.
Brieger explicando cómo recibir su newsletter: transferencia y aviso por e-mail.
La oficina de Facebook y el refugio ideológico
Su rutina en Facebook es el retrato de la irrelevancia. El analista que consultaba mandatarios hoy dedica sus tardes a scrollear redes para copiar y pegar fragmentos de portales marginales o gacetillas de la embajada china que sube con comentarios genéricos, como “recomiendo leer esto” o “muy interesante nota”. Ya casi no produce análisis; es un repetidor serial de links que busca, desesperadamente, que el algoritmo no lo termine de enterrar en el olvido.
Ante el repudio, Brieger construyó una trinchera ideológica donde su pasado de acosador no existe. Se refugia en la defensa irrestricta de Irán, Cuba, China y Venezuela, citando a autores progresistas y validándose en medios militantes para blindarse éticamente. Le habla a un núcleo duro que prefiere consumir retórica “anti-imperialista” antes que recordar las 19 denuncias que lo eyectaron del sistema profesional.
Brieger en las épocas que era bien recibido en C5N.
El miedo al escrache y el cupo de la vergüenza
La degradación llega a su punto máximo con sus charlas virtuales sobre Medio Oriente. Por la módica suma de $30.000, el otrora conferencista internacional ofrece encuentros por Zoom bajo una condición humillante: requiere un “cupo mínimo de 10 personas” para arrancar. No es sólo que le falte presupuesto para un salón, sino también el terror al escrache ante un encuentro físico. La pantalla de la computadora es el único escudo que le queda para evitar que alguien lo increpe cara a cara por su pasado.
Para intentar justificar el precio de su nostalgia, Brieger apela a anécdotas de un prestigio vencido: cita encuentros con Christine Lagarde en París o sus viajes a Irak en los años ‘90. Es una paradoja tragicómica: mientras denuncia el “culto a la personalidad” de líderes mundiales, intenta desesperadamente sostener su propio micro-culto personal para que diez desconocidos, dispersos por el mundo, le aseguren una recaudación mensual que no llegaría a cubrir un alquiler digno.
Brieger explica que necesita al menos 10 personas para dar la charla y comenta el temario.
La foto del olvido
La imagen actual de Pedro Brieger es la de un hombre que habita en las grietas de internet, facturando centavos y rezando para que diez desconocidos le transfieran a un alias antes de que la memoria colectiva vuelva a golpearle la puerta. Ya no hay estudios con luces de neón ni viajes diplomáticos; sólo le queda copiar y pegar cada día en una red social en desuso y esperar ansiosamente que le suenen las notificaciones de su cuenta bancaria (o de su casilla de Gmail).
Es el destino final de quien creyó que su prestigio lo hacía intocable: un retiro forzado donde la única primicia que tiene para ofrecer es el cronograma de sus propias necesidades económicas. Brieger ya no explica el mundo, ahora el mundo lo explica a él como el ejemplo perfecto de que la impunidad tiene fecha de vencimiento, y que el olvido puede ser mucho más ruidoso que cualquier repudio.
El secretario de Agricultura habló en San Nicolás y ató cualquier alivio impositivo al equilibrio fiscal. También defendió el cambio de rumbo oficial hacia el campo y repasó las rebajas que la gestión ya aplicó.
Mientras el dueño de IRSA financiaba la estadía presidencial y operaba como recaudador ante el “círculo rojo”, el equipo libertario diseñaba el RIGI y el DNU 70/2023. De la opacidad del Hotel Libertador a la explosión de la “plata pura” en Salta.
Expulsado de los medios tras 19 denuncias por acoso sexual, el otrora “gurú internacional” hoy mendiga suscripciones de 5.000 pesos en un newsletter al que deben avisarle por e-mail cuando le transfieren. Refugiado en su defensa a Irán, Cuba y China, el acosador de mujeres sobrevive entre copiar y pegar fragmentos de notas en Facebook, y la humillación de ver si logra juntar diez personas para dar una charla por Zoom.
Pax menemista. Silvia Mercado dice que Mario Montoto le contó que ya leyó el libro "y lo voy a leer nuevamente". La fuente clave que cuenta cómo fue el acuerdo de los ex montoneros con Menem por los indultos a unos y otros. https://t.co/Sye268RCR6