Novaresio y Feinmann destrozaron a Viale por su entrevista con Javier Milei

El escándalo por la intervención de Santiago Caputo en la nota de TN escaló en el periodismo. Novaresio recordó su reportaje con Cristina y remarcó que no tuvo “ningún condicionamiento”. Feinmann calificó la situación como “una vergüenza”.
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El escándalo por la entrevista de Jonatan Viale a Javier Milei sigue generando repercusiones en el ámbito periodístico. Tras la difusión del video sin editar, donde se ve a Santiago Caputo interrumpiendo la nota para evitar que el Presidente hiciera declaraciones comprometedoras, figuras como Luis Novaresio y Eduardo Feinmann salieron a criticar con dureza al periodista de TN.

Novaresio comparó el episodio con la entrevista que le hizo a Cristina Kirchner en 2017 y dejó en claro que en su caso no hubo condicionamientos ni limitaciones. “Con Cristina no tuve ningún condicionamiento para preguntar”, señaló en A24, y se preguntó qué debería hacer un periodista ante una interrupción como la que protagonizó Caputo. También remarcó que su única condición para aquel reportaje con la exmandataria fue que se hiciera en vivo, algo a lo que ella accedió sin inconvenientes.

Feinmann, en tanto, fue más tajante y cuestionó la falta de independencia en la entrevista con Milei. “Es una vergüenza lo del periodista y que esto trascienda internacionalmente”, disparó desde Radio Mitre.

A la ola de críticas se sumó el Foro de Periodismo Argentino (FOPEA), que difundió un duro comunicado en el que cuestionó a Viale y pidió mayor transparencia en la comunicación del Gobierno.

FOPEA on X (formerly Twitter): “Las restricciones y condiciones atentan contra el derecho a la información de la ciudadanía pic.twitter.com/vaErAWiEGg / X”

Las restricciones y condiciones atentan contra el derecho a la información de la ciudadanía pic.twitter.com/vaErAWiEGg

“El periodista profesional cumple la función de brindar información completa y veraz frente a la ciudadanía, y es impropio que reciba instrucciones o limitaciones desde el poder. En caso de recibirlas, la ciudadanía tiene el derecho de saber que la información que recibió es parcial o condicionada”, sostuvo la entidad.

FOPEA también remarcó que un periodista no debe actuar como un “vocero del poder” ni un “activista de redes sociales sin marcos deontológicos”. Además, reiteró su pedido al Gobierno de conferencias de prensa abiertas con el Presidente y sus ministros.

El episodio reavivó el debate sobre la credibilidad del periodismo en la era Milei, dejando a Viale en el centro de las críticas y poniendo en jaque el rol de los grandes medios en su relación con el poder.

Renuncia en TN y el rol del Gobierno en la filtración

En medio de la crisis, Juan Fernando Vailati, jefe de YouTube de TN, presentó su renuncia. La salida del ejecutivo se da en un contexto de máxima tensión dentro del canal, tras la polémica por la difusión del video crudo de la entrevista con Milei.

Mientras tanto, fuentes de TN aseguran que el material sin editar fue enviado de esa manera por el Gobierno, una versión que también confirmó Sección País con fuentes oficiales.

El responsable de la edición de los videos por parte del oficialismo es el cineasta Santiago Oría, quien se encargó de entregar el material audiovisual a la señal de noticias.

El episodio reavivó el debate sobre la credibilidad del periodismo en la era Milei, dejando a Viale en el centro de las críticas y poniendo en jaque el rol de los grandes medios en su relación con el poder.

*Fuente: Sección País

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Samuel “Chiche ”Gelblung: El detector de mentiras

*Por Facundo Pedrini – Director de noticias de Crónica TV


Hombre primicia. Hombre tapa. Hombre record. Hombre intuición. Portador de la licencia del olfato. Aguijón definitivo de la realidad de los últimos 50 años. Fue popular. Fue masivo. Fue meme. Usó el detector de mentiras contra la eternidad y se quedó con la última pregunta.

Fue Crónica antes que Crónica: Un posgrado en periodismo social que termina en él, pero no con él. Porque las misiones trascienden a los mitos.

Lo internaron 20 veces. Lo dieron por muerto 21. Creó presidentes. Tiró presidentes. Le hizo una autopsia en vivo a un extraterrestre y cinco entrevistas a Milei. Y a los dos los dejó en silencio. A Cristina le preguntó si tenía novio cuando todavía se vestía de negro. Porque sí. Porque podía.

Dueño de todas las culpas de ese viejo periodismo que todavía duda como un niño: fue el que mejor decodificó la distancia entre las viudas y el milagro. Preguntó, cuestionó, desnudó. Algo que no hace la IA ni la precarización.

Su cabeza duró más que su cuerpo. Como los relojes pulsera de los soldados que siguen viviendo en la muñeca de los fusilados.

“Me quiero morir en cámara” me dijo la primera vez que lo internaron.

Existe algo entre los finales y la muerte y son las preguntas. Chiche tenía de todo. Visitaba más especialistas que los que una cartilla de obra social podía imprimir. Tuvo más internaciones que programas en el año. Por una infección urinaria, por un paro cardíaco, por un infarto de pie, por una trombosis descontrolada que le tapaba un par de arterias, por fiebre alta, por precaución , por las dudas y por qué los mejores a veces se apagan en cuotas.

Cuando lo recibieron la última vez no podía hablar ni pisar.

“Me voy a escapar por la ventana, necesito volver”, me dijo la última vez que lo guardaron. La cama nunca es una opción para los cazadores: Chiche respiraba solo cuando perseguía a la Argentina.

Chiche se cayó varias veces y jamás se derrumbó. Lo que más le importaba estaba afuera de sí mismo. Y como el peligro saca lo peor del mundo pero lo mejor de los periodistas, llenó la angustia de la espera con novedades populares: del retiro de Messi al cierre de los locales de calle Avellaneda.

— Gelblung en una foto histórica de su carreta, en Vallegrande, Bolivia, durante la cobertura periodística en busca del cadáver del Che Guevara. Archivo Clarín

Los últimos 45 días el cuerpo de Chiche fue un bingo llena de médicos que jugaban varios cartones a la vez, como las viudas terminales que esperan que el bolillero frene el tiempo.

Le hicieron firmar un papel de consentimiento informado para que la muerte sea culpa suya y le dieron el alta. Volvió en silla de ruedas para contar un mundial, gritó sin voz y con el puño al aire los goles contra Inglaterra y pidió viajar a la final. Chiche quería firmar una declaración de responsabilidad y subirse a un avión para contar al lado.

Chiche solo caminaba a través de sus planes, fantaseaba con muletas que el tiempo le alejaba, pero tenía todo pensado y dos valijas hechas: un pijama de verano, un par de tiradores, un coctel de pastillas para la presión y una cuarta estrella explotándole en el corazón.

La distancia entre él y la muerte siempre se midió en ideas y el riesgo existió para que él lo persiguiera. Chiche no fue solo un elogio del peligro, también fue una provocación generacional. La revancha de los viejos de la guerra del cerdo: cubrió todo mejor que los jóvenes y vivió en la sombra de lo sagrado. “No hay que tirar ni al pobre, ni al inmigrante, ni al refugiado ni a los viejos”, decía Francisco. Descartar es perder el alma y perderse una nota.

— “Chiche” y Pedrini

Chiche fue algo que la sociedad va a seguir pidiendo: la seguridad que dan los viejos. Recordar un desde dónde para que no nos explote la bomba en la memoria. Chiche fue una certeza y la previsibilidad que la Argentina perdió. 

Lo que Chiche decidió contar será para siempre el lugar desde donde eligió pelear y un toque de queda a la lógica de los medios: demuestra que periodista no solo se nace, también se muere.

Casielles estrenó “Proyecto C”, un late night argentino contra la soberbia del poder

Eugenio Casielles eligió la noche del domingo y un terreno ajeno a la televisión tradicional para lanzar su nuevo proyecto. A las 22, el diputado de la Ciudad estrenó “Proyecto C”, un programa con formato de late night a la argentina que en su primera emisión apuntó sin rodeos contra Javier Milei y su círculo más cercano.

La soberbia fue el hilo conductor del debut, abordada como un rasgo personal del Presidente y también por el impacto que tiene sobre la política. Para desarmar el tema, Casielles convocó a los comunicadores e influencers El Presto y Álvaro Zicarelli, además de Kevin Grunbaum, analista en comunicación que se ocupó de medir el nivel de soberbia que atraviesa hoy a la dirigencia.

El conductor abrió el programa con definiciones duras sobre la actitud del jefe de Estado y la falta de credibilidad de sus anuncios. Junto a sus invitados repasó la reciente comunicación del Gobierno sobre Malvinas, y la mesa llegó a una conclusión categórica: “A Milei no le importa la soberanía del país”.

La soberbia: ¿siempre tenemos razón? | Proyecto C #01

La soberbia se sienta a la mesa. Eugenio Casielles presenta el primer capítulo de Proyecto C con El Presto, Álvaro Zicarelli y Kevin Grunbaum. ¿Por qué nos cuesta tanto reconocer que podemos estar equivocados? ¿Escuchamos para entender o solamente para tener razón?

Sobre esa línea, Casielles planteó si un admirador de Margaret Thatcher está en condiciones de defender los intereses nacionales en el Atlántico Sur. Para sostener la pregunta recordó actos de campaña en los que Milei no quería que se cantara el himno ni que se exhibieran banderas de las islas, y remató con una frase que dejó flotando sobre el estudio: “no es el primer presidente que trata de prostituir una causa para ganar las elecciones”.

Entre las secciones fijas del ciclo sobresale la “Carta al presidente”, un espacio en el que el legislador le habla directamente a Milei. En la primera entrega, el mensaje fue claro: “Recordá que no sos la Argentina. No sos la República. Sos un empleado al que ‘contratamos’ durante un tiempo para una responsabilidad enorme”.

Casielles se permitió además un pasaje de tono irreverente, en el que colocó al mandatario frente al paso del tiempo y a figuras centrales de la historia nacional: “Javier, no sos indispensable, este país vio pasar a hombres como Sarmiento, Roca, Rosas… Todos pasaron. La única que siguió en pie fue la Argentina”.

La propuesta de “Proyecto C” se apoya en la idea de hablar sin filtros e incomodar cuando haga falta. Con un formato que se aparta del molde de los programas de actualidad, el ciclo promete sumar en cada edición una rotación de invitados picantes que alimenten la discusión.

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