MONTEVIDEO | Llega “LiberArte”, el primer encuentro liberal y de derecha con la presencia de Danann, Oneto, El Presto y otros importantes referentes

Con un amplio abanico de propuestas como charlas, exposiciones y bandas en vivo, Sergio Grozstein busca impulsar las ideas silenciadas por el gobierno.
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El próximo 12 de noviembre tendrá lugar en Montevideo, Uruguay, LiberArte, un evento cultural de centro-derecha liberal. El mismo constará de nueve horas de duración y con entradas a un precio accesible. El evento tendrá charlas, presentaciones y debates de distintos referentes de las ideas de la libertad, exposiciones y música en vivo.

“La idea es mezclar varias propuestas que van desde la oratoria, sobre política, economía y temas sociales, pero también con una parte cultural, donde van a tocar bandas de música en vivo, va a haber un pintor exponiendo cuadros y una expo de libros”, explicó su organizador, Sergio Grozstein, un desarrollador de software uruguayo, en diálogo con Data24.

Asimismo, agregó que “la idea es que la gente que va a participar sea de la misma corriente ideológica, con el mismo tipo de ideas antiglobalistas, antiprogresistas y antisocialistas. Tirando obviamente para la derecha, pero no tiene que ser libertaria, conservadora o liberal, que esté en todas las puntas que viene a ser más de ese lado”.

El organizador señaló que la idea surge desde el apoderamiento de la cultura por parte de la izquierda y el apoyo que tienen por parte del gobierno uruguayo los emprendimientos culturales progresistas, dejando de lado los de otras corrientes ideológicas. Tal es el caso que una banda fue baneada de premios por no ser de izquierda.

El encuentro contará con una exposición del pintor liberal Juanjo Crai

“Siempre está la izquierda o la progresía de por medio, tratando de adoctrinar todo el tiempo. El arte, es arte, y considero que ni siquiera debería tener impreso un discurso político. Entonces, si ellos lo hacen de esa forma, ¿por qué uno no lo puede hacer también? Es como darle un espacio a este tipo de gente que piensa diferente“, explicó.

Es la segunda vez que el uruguayo lleva a cabo un encuentro de derecha, aunque es la primera vez que engloba tantas áreas: “Había traído el año pasado a Milei para dar dos conferencias y era mucho más específico, vino a hablar de economía. Ahí me surgió la idea, al ver que había un montón de gente que de verdad quería acceder a otro discurso, a otro tipo de ideas”.

Las conferencias en esta ocasión serán más distendidas y no tan protocolares como en el evento anterior. Además, su idea es crear un círculo para que referentes, tanto uruguayos como argentinos, interactúen entre ellos.

Entre los argentinos invitados se encuentran El Presto, Danann, Maslatón y Oneto, que si bien todos tienen pensamientos diferentes, Grozstein considera que son todos válidos y se siente identificado con lo que hacen y con sus ideas.

“Obviamente, en todos ellos encuentro algo que me identifica. Por ejemplo, de Presto me gusta mucho la manera con la que él se expresa, su energía, que es muy de ir siempre hasta el hueso con las ideas. Lo mismo puedo decir de Danann y Oneto”, señaló y agregó que Maslatón es el que más se diferencia entre ellos, por haber pasado por distintas propuestas ideológicas.

De igual manera, manifestó que la elección también se basó en que “es gente accesible, vos entras a youtube, ves los videos y lo que hacen, lo hacen bien, de una manera profesional y, a mí, lo que hacen ellos me llega”.

Por otra parte, indicó que ellos vienen haciendo un trabajo excelente, despertando a mucha gente y llegando a muchos jóvenes que no tienen el gusto por la lectura, pero les es más fácil entrar a internet y acceder a su contenido, encontrándose con nuevas ideas.

Además, sostuvo que lo hace para sacarse “las ganas de empezar a hacer algo en mi país. Es muy poquito lo que hay acá, la cosa está muy quieta y, de repente, hay gente que piensa como yo pero no tiene la valentía o la fuerza de salir a hacer cosas”. 

“Las cosas hay que hacerlas en el plano real, hay que llevarlas a cabo. Y todo suma un granito de arena al final del día. Si vos te quedas en tu casa, por más que escribas 500 tweets, el impacto no pasa más que de las redes sociales ”, finalizó.

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Samuel “Chiche ”Gelblung: El detector de mentiras

*Por Facundo Pedrini – Director de noticias de Crónica TV


Hombre primicia. Hombre tapa. Hombre record. Hombre intuición. Portador de la licencia del olfato. Aguijón definitivo de la realidad de los últimos 50 años. Fue popular. Fue masivo. Fue meme. Usó el detector de mentiras contra la eternidad y se quedó con la última pregunta.

Fue Crónica antes que Crónica: Un posgrado en periodismo social que termina en él, pero no con él. Porque las misiones trascienden a los mitos.

Lo internaron 20 veces. Lo dieron por muerto 21. Creó presidentes. Tiró presidentes. Le hizo una autopsia en vivo a un extraterrestre y cinco entrevistas a Milei. Y a los dos los dejó en silencio. A Cristina le preguntó si tenía novio cuando todavía se vestía de negro. Porque sí. Porque podía.

Dueño de todas las culpas de ese viejo periodismo que todavía duda como un niño: fue el que mejor decodificó la distancia entre las viudas y el milagro. Preguntó, cuestionó, desnudó. Algo que no hace la IA ni la precarización.

Su cabeza duró más que su cuerpo. Como los relojes pulsera de los soldados que siguen viviendo en la muñeca de los fusilados.

“Me quiero morir en cámara” me dijo la primera vez que lo internaron.

Existe algo entre los finales y la muerte y son las preguntas. Chiche tenía de todo. Visitaba más especialistas que los que una cartilla de obra social podía imprimir. Tuvo más internaciones que programas en el año. Por una infección urinaria, por un paro cardíaco, por un infarto de pie, por una trombosis descontrolada que le tapaba un par de arterias, por fiebre alta, por precaución , por las dudas y por qué los mejores a veces se apagan en cuotas.

Cuando lo recibieron la última vez no podía hablar ni pisar.

“Me voy a escapar por la ventana, necesito volver”, me dijo la última vez que lo guardaron. La cama nunca es una opción para los cazadores: Chiche respiraba solo cuando perseguía a la Argentina.

Chiche se cayó varias veces y jamás se derrumbó. Lo que más le importaba estaba afuera de sí mismo. Y como el peligro saca lo peor del mundo pero lo mejor de los periodistas, llenó la angustia de la espera con novedades populares: del retiro de Messi al cierre de los locales de calle Avellaneda.

— Gelblung en una foto histórica de su carreta, en Vallegrande, Bolivia, durante la cobertura periodística en busca del cadáver del Che Guevara. Archivo Clarín

Los últimos 45 días el cuerpo de Chiche fue un bingo llena de médicos que jugaban varios cartones a la vez, como las viudas terminales que esperan que el bolillero frene el tiempo.

Le hicieron firmar un papel de consentimiento informado para que la muerte sea culpa suya y le dieron el alta. Volvió en silla de ruedas para contar un mundial, gritó sin voz y con el puño al aire los goles contra Inglaterra y pidió viajar a la final. Chiche quería firmar una declaración de responsabilidad y subirse a un avión para contar al lado.

Chiche solo caminaba a través de sus planes, fantaseaba con muletas que el tiempo le alejaba, pero tenía todo pensado y dos valijas hechas: un pijama de verano, un par de tiradores, un coctel de pastillas para la presión y una cuarta estrella explotándole en el corazón.

La distancia entre él y la muerte siempre se midió en ideas y el riesgo existió para que él lo persiguiera. Chiche no fue solo un elogio del peligro, también fue una provocación generacional. La revancha de los viejos de la guerra del cerdo: cubrió todo mejor que los jóvenes y vivió en la sombra de lo sagrado. “No hay que tirar ni al pobre, ni al inmigrante, ni al refugiado ni a los viejos”, decía Francisco. Descartar es perder el alma y perderse una nota.

— “Chiche” y Pedrini

Chiche fue algo que la sociedad va a seguir pidiendo: la seguridad que dan los viejos. Recordar un desde dónde para que no nos explote la bomba en la memoria. Chiche fue una certeza y la previsibilidad que la Argentina perdió. 

Lo que Chiche decidió contar será para siempre el lugar desde donde eligió pelear y un toque de queda a la lógica de los medios: demuestra que periodista no solo se nace, también se muere.

HUMOR por Argüelles​

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