Marcelo Mazzarello denuncia que Florencia Peña lo dejó fuera de un film por su ideología

Habría sido en consecuencia de sus críticas al oficialismo y al apoyo a una lista de Juntos por el Cambio en las PASO.
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Es de público conocimiento que el actor Marcelo Mazzarello expresa abiertamente su ideología y ha criticado más de una vez al gobierno kirchnerista, pero en esta ocasión le habría traído problemas en su trabajo con una compañera k.

“¡El poder que da visitar a AF (Alberto Fernández) mientras no podíamos ver a nuestros familiares!”, inició Mazzarello su denuncia a través de Twitter, donde señaló que “la autodenominada referente” Florencia Peña habría hecho que lo despidieran de una producción cinematográfica que empezaba el mes que viene. 

“La ventaja personal, en desmedro del trabajo ajeno”, continuó refiriéndose a los contactos que tiene la actríz dentro del gobierno de turno.

Marcelo Mazzarello on Twitter: “¡El poder que da visitar a AF mientras no podíamos ver a nuestros familiares!La autodenominada referente Flor Peña me hizo echar de un film que empezaba en octubre.Ideología K La ventaja personal, en desmedro del trabajo ajeno.Voy a Inadi? NoGremio? NoJusticia? No TW / Twitter”

¡El poder que da visitar a AF mientras no podíamos ver a nuestros familiares!La autodenominada referente Flor Peña me hizo echar de un film que empezaba en octubre.Ideología K La ventaja personal, en desmedro del trabajo ajeno.Voy a Inadi? NoGremio? NoJusticia? No TW

Asimismo, expresó que no hay nadie a quién él pueda recurrir para obtener algún tipo de solución a la injusticia cometida, únicamente a la red social donde lo hizo público: “Inadi? No. Gremio? No. Justicia? No. Twitter”.

Por su parte, sectores culturales de la Fundación Alem, una organización de la Unión Cívica Radical que se dedica al análisis de los problemas públicos del país, se solidarizaron con el actor manifestando “total repudio” y rechazo a la “discriminación y la censura ideológica” hacia Mazzarello, “por haber criticado la política sanitaria del Gobierno Nacional y manifestado su preferencia electoral por ‘Juntos por el Cambio’”.

“La apropiación de la cultura, la elaboración de listas negras, tanto como el pensamiento único que pretende instaurar el oficialismo, resulta coherente con el adoctrinamiento educativo manifestado en las últimas semanas y nada tienen que ver con la construcción de una república democrática, en donde podamos vivir y convivir las personas de buena voluntad”, finalizaron.


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VOLVIÓ EL ACOSADOR DEGENERADO: “avisen por mail”, Pedro Brieger sobrevive con un precario newsletter y vendiendo charlas virtuales sobre Irán

El ocaso del gurú del CBU

Para los más jóvenes, Pedro Brieger es apenas un eco de la vieja televisión. Durante décadas fue el oráculo internacional de C5N y Radio Nacional, dictando cátedra con una suficiencia que hoy resulta escalofriante. Mientras explicaba conflictos globales con parsimonia, puertas adentro ejecutaba un patrón de conducta patológico: un acoso sexual sistemático que gozó de impunidad durante treinta años.

El castillo de naipes cayó en julio de 2024, cuando un informe de Periodistas Argentinas documentó 19 testimonios que expusieron su cultura del acoso: exhibicionismo, masturbación frente a colegas y abuso de poder para intimidar a jóvenes profesionales. Aquel analista estrella que codeaba con presidentes desapareció de un plumazo, eyectado de cada estudio de radio y televisión hasta convertirse en un paria mediático.

Su realidad actual es una oficina virtual que parece una parodia. Lejos de las grandes producciones, hoy mendiga suscripciones de $5.000 con una precariedad administrativa total: para leer su newsletter semanal, cada mes sus últimos fieles deben transferir al alias “CUENTO.CALDO.CARDO” (así de cacofónico y gracioso como suena) y, en un acto de rigor administrativo propio de un principiante, enviarle un comprobante a una casilla de Gmail para avisarle que pagaron. Todos los meses, cada persona. Brieger mutó de intelectual mediático a cadete de su propio olvido.

Brieger explicando cómo recibir su newsletter: transferencia y aviso por e-mail.

La oficina de Facebook y el refugio ideológico

Su rutina en Facebook es el retrato de la irrelevancia. El analista que consultaba mandatarios hoy dedica sus tardes a scrollear redes para copiar y pegar fragmentos de portales marginales o gacetillas de la embajada china que sube con comentarios genéricos, como “recomiendo leer esto” o “muy interesante nota”. Ya casi no produce análisis; es un repetidor serial de links que busca, desesperadamente, que el algoritmo no lo termine de enterrar en el olvido.

Ante el repudio, Brieger construyó una trinchera ideológica donde su pasado de acosador no existe. Se refugia en la defensa irrestricta de Irán, Cuba, China y Venezuela, citando a autores progresistas y validándose en medios militantes para blindarse éticamente. Le habla a un núcleo duro que prefiere consumir retórica “anti-imperialista” antes que recordar las 19 denuncias que lo eyectaron del sistema profesional.

Brieger en las épocas que era bien recibido en C5N.

El miedo al escrache y el cupo de la vergüenza

La degradación llega a su punto máximo con sus charlas virtuales sobre Medio Oriente. Por la módica suma de $30.000, el otrora conferencista internacional ofrece encuentros por Zoom bajo una condición humillante: requiere un “cupo mínimo de 10 personas para arrancar. No es sólo que le falte presupuesto para un salón, sino también el terror al escrache ante un encuentro físico. La pantalla de la computadora es el único escudo que le queda para evitar que alguien lo increpe cara a cara por su pasado.

Para intentar justificar el precio de su nostalgia, Brieger apela a anécdotas de un prestigio vencido: cita encuentros con Christine Lagarde en París o sus viajes a Irak en los años ‘90. Es una paradoja tragicómica: mientras denuncia el “culto a la personalidad” de líderes mundiales, intenta desesperadamente sostener su propio micro-culto personal para que diez desconocidos, dispersos por el mundo, le aseguren una recaudación mensual que no llegaría a cubrir un alquiler digno.

Brieger explica que necesita al menos 10 personas para dar la charla y comenta el temario.

La foto del olvido

La imagen actual de Pedro Brieger es la de un hombre que habita en las grietas de internet, facturando centavos y rezando para que diez desconocidos le transfieran a un alias antes de que la memoria colectiva vuelva a golpearle la puerta. Ya no hay estudios con luces de neón ni viajes diplomáticos; sólo le queda copiar y pegar cada día en una red social en desuso y esperar ansiosamente que le suenen las notificaciones de su cuenta bancaria (o de su casilla de Gmail).

Es el destino final de quien creyó que su prestigio lo hacía intocable: un retiro forzado donde la única primicia que tiene para ofrecer es el cronograma de sus propias necesidades económicas. Brieger ya no explica el mundo, ahora el mundo lo explica a él como el ejemplo perfecto de que la impunidad tiene fecha de vencimiento, y que el olvido puede ser mucho más ruidoso que cualquier repudio.



*Autor: Augusto Grinner

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