¿Maradona fue llevado a Gimnasia por un empresario relacionado con el narcotráfico?
Lanata afirmó que el representante de jugadores de fútbol Christian Bragarnik está relacionado con el narcotráfico.
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Este domingo, Jorge Lanata afirmó que el representante de jugadores de fútbol Christian Bragarnik estuvo detrás de la llegada de Diego Maradona a la dirección técnica de Gimnasia y Esgrima de La Plata. Además, sugirió que ese empresario está relacionado con el narcotráfico.
El conductor de Periodismo Para Todos (PPT) habló de Maradona en su monólogo de apertura de Periodismo Para Todos: “Ahora Diego va a ser técnico en el país, y encima en Gimnasia y Esgrima La Plata, el club del que es hincha Cristina”, dijo al tiempo que añadió: “¿De dónde sacó la guita Gimnasia? ¿Quién le garpa a Maradona?”, preguntó.
En ese marco, Lanata aseguró que detrás de la llegada del Diez estuvo el representante de jugadores de fútbol Christian Bragarnik. “En 2001, concretó su primera operación como representante cuando pasaron a un ex jugador de Talleres Mariano Monroy al Querétaro de México, club del que llegó a ser presidente. El club era de un empresario al que se le comprobaron vinculaciones muy pesadas con el narcotráfico”, señaló.
“Ahora, Christian Bragarnik asesora a Jorge Hank Rhon, un oscuro político de la Baja California de quien se sospecha que maneja una red de casinos que lava dinero negro del cartel de Tijuana. Es el dueño de los Cholos (sic) de esa ciudad y de los Dorados de Sinaloa, donde también Bragarnik llevó a Maradona”, remarcó.
*Fuente: Tribuna de Periodistas – Alexis Montefiore
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Para los más jóvenes, Pedro Brieger es apenas un eco de la vieja televisión. Durante décadas fue el oráculo internacional de C5N y Radio Nacional, dictando cátedra con una suficiencia que hoy resulta escalofriante. Mientras explicaba conflictos globales con parsimonia, puertas adentro ejecutaba un patrón de conducta patológico: un acoso sexual sistemático que gozó de impunidad durante treinta años.
El castillo de naipes cayó en julio de 2024, cuando un informe de Periodistas Argentinas documentó 19 testimonios que expusieron su cultura del acoso: exhibicionismo, masturbación frente a colegas y abuso de poder para intimidar a jóvenes profesionales. Aquel analista estrella que codeaba con presidentes desapareció de un plumazo, eyectado de cada estudio de radio y televisión hasta convertirse en un paria mediático.
Su realidad actual es una oficina virtual que parece una parodia. Lejos de las grandes producciones, hoy mendiga suscripciones de $5.000 con una precariedad administrativa total: para leer su newsletter semanal, cada mes sus últimos fieles deben transferir al alias “CUENTO.CALDO.CARDO” (así de cacofónico y gracioso como suena) y, en un acto de rigor administrativo propio de un principiante, enviarle un comprobante a una casilla de Gmail para avisarle que pagaron. Todos los meses, cada persona. Brieger mutó de intelectual mediático a cadete de su propio olvido.
Brieger explicando cómo recibir su newsletter: transferencia y aviso por e-mail.
La oficina de Facebook y el refugio ideológico
Su rutina en Facebook es el retrato de la irrelevancia. El analista que consultaba mandatarios hoy dedica sus tardes a scrollear redes para copiar y pegar fragmentos de portales marginales o gacetillas de la embajada china que sube con comentarios genéricos, como “recomiendo leer esto” o “muy interesante nota”. Ya casi no produce análisis; es un repetidor serial de links que busca, desesperadamente, que el algoritmo no lo termine de enterrar en el olvido.
Ante el repudio, Brieger construyó una trinchera ideológica donde su pasado de acosador no existe. Se refugia en la defensa irrestricta de Irán, Cuba, China y Venezuela, citando a autores progresistas y validándose en medios militantes para blindarse éticamente. Le habla a un núcleo duro que prefiere consumir retórica “anti-imperialista” antes que recordar las 19 denuncias que lo eyectaron del sistema profesional.
Brieger en las épocas que era bien recibido en C5N.
El miedo al escrache y el cupo de la vergüenza
La degradación llega a su punto máximo con sus charlas virtuales sobre Medio Oriente. Por la módica suma de $30.000, el otrora conferencista internacional ofrece encuentros por Zoom bajo una condición humillante: requiere un “cupo mínimo de 10 personas” para arrancar. No es sólo que le falte presupuesto para un salón, sino también el terror al escrache ante un encuentro físico. La pantalla de la computadora es el único escudo que le queda para evitar que alguien lo increpe cara a cara por su pasado.
Para intentar justificar el precio de su nostalgia, Brieger apela a anécdotas de un prestigio vencido: cita encuentros con Christine Lagarde en París o sus viajes a Irak en los años ‘90. Es una paradoja tragicómica: mientras denuncia el “culto a la personalidad” de líderes mundiales, intenta desesperadamente sostener su propio micro-culto personal para que diez desconocidos, dispersos por el mundo, le aseguren una recaudación mensual que no llegaría a cubrir un alquiler digno.
Brieger explica que necesita al menos 10 personas para dar la charla y comenta el temario.
La foto del olvido
La imagen actual de Pedro Brieger es la de un hombre que habita en las grietas de internet, facturando centavos y rezando para que diez desconocidos le transfieran a un alias antes de que la memoria colectiva vuelva a golpearle la puerta. Ya no hay estudios con luces de neón ni viajes diplomáticos; sólo le queda copiar y pegar cada día en una red social en desuso y esperar ansiosamente que le suenen las notificaciones de su cuenta bancaria (o de su casilla de Gmail).
Es el destino final de quien creyó que su prestigio lo hacía intocable: un retiro forzado donde la única primicia que tiene para ofrecer es el cronograma de sus propias necesidades económicas. Brieger ya no explica el mundo, ahora el mundo lo explica a él como el ejemplo perfecto de que la impunidad tiene fecha de vencimiento, y que el olvido puede ser mucho más ruidoso que cualquier repudio.
Expulsado de los medios tras 19 denuncias por acoso sexual, el otrora “gurú internacional” hoy mendiga suscripciones de 5.000 pesos en un newsletter al que deben avisarle por e-mail cuando le transfieren. Refugiado en su defensa a Irán, Cuba y China, el acosador de mujeres sobrevive entre copiar y pegar fragmentos de notas en Facebook, y la humillación de ver si logra juntar diez personas para dar una charla por Zoom.
El “Índice de Irascibilidad Social” detectó un deterioro de las expectativas sobre el futuro, con la economía, el poder adquisitivo y el empleo entre las principales inquietudes.
Fiorella Damiani evitó la cárcel efectiva pese a que la justicia de Bahía Blanca comprobó que mintió para encarcelar a dos hombres en 2017. El fiscal Mauricio Del Cero y la querella apelarán el fallo tras calificar la sentencia como una burla. El peligro de un sistema que ignora la presunción de inocencia y colecciona suicidios.
Pax menemista. Silvia Mercado dice que Mario Montoto le contó que ya leyó el libro "y lo voy a leer nuevamente". La fuente clave que cuenta cómo fue el acuerdo de los ex montoneros con Menem por los indultos a unos y otros. https://t.co/Sye268RCR6