Malestar en el diario K Página/12 porque los empleados no cobran sus sueldos completos

Se puso el foco sobre el “aniquilamiento” de salarios en ese diario.
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“Los trabajadores y trabajadoras de Página/12, ante la brutal depreciación de nuestros salarios, le pedimos al Grupo Octubre que encabeza Víctor Santa María la apertura urgente de una negociación y el pago de un aumento significativo con nuestros haberes de febrero, que en los hechos se reducirán un 30% y que para la mayoría estarán por debajo de la línea de pobreza que difundió el INDEC”, sostiene el documento, que llegó a Tribuna de Periodistas.

A su vez, sostiene que, “quienes hacemos Página/12 tuvimos en 2019 un aumento del 15%, casi cuarenta puntos por debajo de la inflación (53,8%), producto de la paritaria más baja del país, que firmaron la Asociación de Editores de Diarios de Buenos Aires (AEDBA), cámara que PáginaI12 comparte con Clarín y La Nación, y la UTPBA, un sindicato sin representación en las redacciones pero que conserva la personería gremial”.

El comunicado recuerda que, desde que venció la paritaria de prensa (semestral) el 31 de octubre pasado “la UTPBA no dio señales de vida aunque varias empresas que integran AEDBA otorgaron aumentos a cuenta. La costumbre de adelantar sumas a cuenta de la paritaria rigió en Página/12 en el pasado pero feneció desde la llegada del Grupo Octubre”. Este último es comandado por el siempre sospechado Víctor Santa María.

delegadespagina12 on Twitter: “[COMUNICADO] Ante la aniquilación de los salarios en Página/12, les trabajadores le pedimos al Grupo Octubre que encabeza @victorsmaria la apertura urgente de una negociación y el pago de un aumento significativo con nuestros haberes de febrero. Abrimos hilo pic.twitter.com/QL9VQtGam3 / Twitter”

COMUNICADO] Ante la aniquilación de los salarios en Página/12, les trabajadores le pedimos al Grupo Octubre que encabeza @victorsmaria la apertura urgente de una negociación y el pago de un aumento significativo con nuestros haberes de febrero. Abrimos hilo pic.twitter.com/QL9VQtGam3

Y avanza: “La costumbre que sí instauró el Grupo consiste en no reconocer las paritarias que firma hasta que el Ministerio de Trabajo las homologa y, cuando se concreta ese formalismo, pagar los retroactivos en largas cuotas sin intereses. Por esa maniobra empresarial, que reduce aún más nuestro poder adquisitivo, cobramos hasta enero cuotas de una deuda que la empresa arrastraba desde 2018. El final de ese plan de cuotas, que se hará sentir dentro de dos semanas, implicará una reducción de más del 30% de nuestros sueldos, que en la mayoría de los casos están muy por debajo de los 40.373 pesos de canasta básica que difundió esta semana el INDEC”.

El comunicado culmina diciendo: “Ante esta situación de asfixia económica, luego de cuatro años de Macri al frente del gobierno nacional y Santa María al frente de Página/12, que implicaron para nuestros salarios una devaluación del 37,9% respecto a la canasta básica, es que reclamamos la apertura de una negociación y un aumento urgente de nuestros haberes”.

*Fuente: Periódico Tribuna de Periodistas – Alexis Montefiore


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VOLVIÓ EL ACOSADOR DEGENERADO: “avisen por mail”, Pedro Brieger sobrevive con un precario newsletter y vendiendo charlas virtuales sobre Irán

El ocaso del gurú del CBU

Para los más jóvenes, Pedro Brieger es apenas un eco de la vieja televisión. Durante décadas fue el oráculo internacional de C5N y Radio Nacional, dictando cátedra con una suficiencia que hoy resulta escalofriante. Mientras explicaba conflictos globales con parsimonia, puertas adentro ejecutaba un patrón de conducta patológico: un acoso sexual sistemático que gozó de impunidad durante treinta años.

El castillo de naipes cayó en julio de 2024, cuando un informe de Periodistas Argentinas documentó 19 testimonios que expusieron su cultura del acoso: exhibicionismo, masturbación frente a colegas y abuso de poder para intimidar a jóvenes profesionales. Aquel analista estrella que codeaba con presidentes desapareció de un plumazo, eyectado de cada estudio de radio y televisión hasta convertirse en un paria mediático.

Su realidad actual es una oficina virtual que parece una parodia. Lejos de las grandes producciones, hoy mendiga suscripciones de $5.000 con una precariedad administrativa total: para leer su newsletter semanal, cada mes sus últimos fieles deben transferir al alias “CUENTO.CALDO.CARDO” (así de cacofónico y gracioso como suena) y, en un acto de rigor administrativo propio de un principiante, enviarle un comprobante a una casilla de Gmail para avisarle que pagaron. Todos los meses, cada persona. Brieger mutó de intelectual mediático a cadete de su propio olvido.

Brieger explicando cómo recibir su newsletter: transferencia y aviso por e-mail.

La oficina de Facebook y el refugio ideológico

Su rutina en Facebook es el retrato de la irrelevancia. El analista que consultaba mandatarios hoy dedica sus tardes a scrollear redes para copiar y pegar fragmentos de portales marginales o gacetillas de la embajada china que sube con comentarios genéricos, como “recomiendo leer esto” o “muy interesante nota”. Ya casi no produce análisis; es un repetidor serial de links que busca, desesperadamente, que el algoritmo no lo termine de enterrar en el olvido.

Ante el repudio, Brieger construyó una trinchera ideológica donde su pasado de acosador no existe. Se refugia en la defensa irrestricta de Irán, Cuba, China y Venezuela, citando a autores progresistas y validándose en medios militantes para blindarse éticamente. Le habla a un núcleo duro que prefiere consumir retórica “anti-imperialista” antes que recordar las 19 denuncias que lo eyectaron del sistema profesional.

Brieger en las épocas que era bien recibido en C5N.

El miedo al escrache y el cupo de la vergüenza

La degradación llega a su punto máximo con sus charlas virtuales sobre Medio Oriente. Por la módica suma de $30.000, el otrora conferencista internacional ofrece encuentros por Zoom bajo una condición humillante: requiere un “cupo mínimo de 10 personas para arrancar. No es sólo que le falte presupuesto para un salón, sino también el terror al escrache ante un encuentro físico. La pantalla de la computadora es el único escudo que le queda para evitar que alguien lo increpe cara a cara por su pasado.

Para intentar justificar el precio de su nostalgia, Brieger apela a anécdotas de un prestigio vencido: cita encuentros con Christine Lagarde en París o sus viajes a Irak en los años ‘90. Es una paradoja tragicómica: mientras denuncia el “culto a la personalidad” de líderes mundiales, intenta desesperadamente sostener su propio micro-culto personal para que diez desconocidos, dispersos por el mundo, le aseguren una recaudación mensual que no llegaría a cubrir un alquiler digno.

Brieger explica que necesita al menos 10 personas para dar la charla y comenta el temario.

La foto del olvido

La imagen actual de Pedro Brieger es la de un hombre que habita en las grietas de internet, facturando centavos y rezando para que diez desconocidos le transfieran a un alias antes de que la memoria colectiva vuelva a golpearle la puerta. Ya no hay estudios con luces de neón ni viajes diplomáticos; sólo le queda copiar y pegar cada día en una red social en desuso y esperar ansiosamente que le suenen las notificaciones de su cuenta bancaria (o de su casilla de Gmail).

Es el destino final de quien creyó que su prestigio lo hacía intocable: un retiro forzado donde la única primicia que tiene para ofrecer es el cronograma de sus propias necesidades económicas. Brieger ya no explica el mundo, ahora el mundo lo explica a él como el ejemplo perfecto de que la impunidad tiene fecha de vencimiento, y que el olvido puede ser mucho más ruidoso que cualquier repudio.



*Autor: Augusto Grinner

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