El ex conductor de PPT lo fulminó por su viaje en avión privado en plena cuarentena. ¿Qué dijo Longobardi?...
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El ex conductor de PPT lo fulminó por su viaje en avión privado en plena cuarentena. ¿Qué dijo Longobardi?
La mañana de radio Mitre tuvo un enlace muy particular entre los conductores de la AM y la FM 100. Se cruzaron al aire Marcelo Longobardi, Jorge Lanata, Santiago del Moro y Guido Kaczca.
La cosa venía tranqui, navegando por observaciones de sentido común de lo que nos acontece como sociedad, hasta que Del Moro le pegó a Tinelli sin nombrarlo: “Hay estúpidos que vuelan en aviones privados”.
Marcelo Longobardi, Jorge Lanata, Guido Kaczka y Santiago Moro juntos en una edición única para concientizar que lo mejor es que nos quedamos en casa y la responsabilidad es de todos. Visitanos en https://www.radiomitre.com.ar Seguinos en nuestras redes sociales: @radiomitre
Lanata, siempre un paso adelante, lo mencionó aplicando la revisión de la lectura del clásico La Peste, de Albert Camus. “Tinelli perdió la decencia”, disparó.
Guido trató de salvar a Tinelli, Dijo que “por ahí no sabía bien las disposiciones”. “No nos hagamos los boludos”, lo puso en caja en periodista.
“Se trata de un líder de opinión, debe cuidarse ya que después con qué cara vamos a criticar a los demás que no cumplen”, siguió su argumentación picante.
Longobardi acompañó a Lanata agregando que las personas que lo acompañaron o los que lo vieron al aterrizar hoy pueden estar contagiados.
Ante las críticas feroces en medios y redes sociales por su viaje a Esquel, Tinelli se justificó y trató de dar explicaciones: “Tengo domicilio acá desde 1998”.
*Fuente: Expediente Político
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Para los más jóvenes, Pedro Brieger es apenas un eco de la vieja televisión. Durante décadas fue el oráculo internacional de C5N y Radio Nacional, dictando cátedra con una suficiencia que hoy resulta escalofriante. Mientras explicaba conflictos globales con parsimonia, puertas adentro ejecutaba un patrón de conducta patológico: un acoso sexual sistemático que gozó de impunidad durante treinta años.
El castillo de naipes cayó en julio de 2024, cuando un informe de Periodistas Argentinas documentó 19 testimonios que expusieron su cultura del acoso: exhibicionismo, masturbación frente a colegas y abuso de poder para intimidar a jóvenes profesionales. Aquel analista estrella que codeaba con presidentes desapareció de un plumazo, eyectado de cada estudio de radio y televisión hasta convertirse en un paria mediático.
Su realidad actual es una oficina virtual que parece una parodia. Lejos de las grandes producciones, hoy mendiga suscripciones de $5.000 con una precariedad administrativa total: para leer su newsletter semanal, cada mes sus últimos fieles deben transferir al alias “CUENTO.CALDO.CARDO” (así de cacofónico y gracioso como suena) y, en un acto de rigor administrativo propio de un principiante, enviarle un comprobante a una casilla de Gmail para avisarle que pagaron. Todos los meses, cada persona. Brieger mutó de intelectual mediático a cadete de su propio olvido.
Brieger explicando cómo recibir su newsletter: transferencia y aviso por e-mail.
La oficina de Facebook y el refugio ideológico
Su rutina en Facebook es el retrato de la irrelevancia. El analista que consultaba mandatarios hoy dedica sus tardes a scrollear redes para copiar y pegar fragmentos de portales marginales o gacetillas de la embajada china que sube con comentarios genéricos, como “recomiendo leer esto” o “muy interesante nota”. Ya casi no produce análisis; es un repetidor serial de links que busca, desesperadamente, que el algoritmo no lo termine de enterrar en el olvido.
Ante el repudio, Brieger construyó una trinchera ideológica donde su pasado de acosador no existe. Se refugia en la defensa irrestricta de Irán, Cuba, China y Venezuela, citando a autores progresistas y validándose en medios militantes para blindarse éticamente. Le habla a un núcleo duro que prefiere consumir retórica “anti-imperialista” antes que recordar las 19 denuncias que lo eyectaron del sistema profesional.
Brieger en las épocas que era bien recibido en C5N.
El miedo al escrache y el cupo de la vergüenza
La degradación llega a su punto máximo con sus charlas virtuales sobre Medio Oriente. Por la módica suma de $30.000, el otrora conferencista internacional ofrece encuentros por Zoom bajo una condición humillante: requiere un “cupo mínimo de 10 personas” para arrancar. No es sólo que le falte presupuesto para un salón, sino también el terror al escrache ante un encuentro físico. La pantalla de la computadora es el único escudo que le queda para evitar que alguien lo increpe cara a cara por su pasado.
Para intentar justificar el precio de su nostalgia, Brieger apela a anécdotas de un prestigio vencido: cita encuentros con Christine Lagarde en París o sus viajes a Irak en los años ‘90. Es una paradoja tragicómica: mientras denuncia el “culto a la personalidad” de líderes mundiales, intenta desesperadamente sostener su propio micro-culto personal para que diez desconocidos, dispersos por el mundo, le aseguren una recaudación mensual que no llegaría a cubrir un alquiler digno.
Brieger explica que necesita al menos 10 personas para dar la charla y comenta el temario.
La foto del olvido
La imagen actual de Pedro Brieger es la de un hombre que habita en las grietas de internet, facturando centavos y rezando para que diez desconocidos le transfieran a un alias antes de que la memoria colectiva vuelva a golpearle la puerta. Ya no hay estudios con luces de neón ni viajes diplomáticos; sólo le queda copiar y pegar cada día en una red social en desuso y esperar ansiosamente que le suenen las notificaciones de su cuenta bancaria (o de su casilla de Gmail).
Es el destino final de quien creyó que su prestigio lo hacía intocable: un retiro forzado donde la única primicia que tiene para ofrecer es el cronograma de sus propias necesidades económicas. Brieger ya no explica el mundo, ahora el mundo lo explica a él como el ejemplo perfecto de que la impunidad tiene fecha de vencimiento, y que el olvido puede ser mucho más ruidoso que cualquier repudio.
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Pax menemista. Silvia Mercado dice que Mario Montoto le contó que ya leyó el libro "y lo voy a leer nuevamente". La fuente clave que cuenta cómo fue el acuerdo de los ex montoneros con Menem por los indultos a unos y otros. https://t.co/Sye268RCR6