“La BATALLA CULTURAL está en cada uno de nosotros”: Corrientes fue epicentro del debate con Danann, Zicarelli y El Presto

Los tres invitados se reunieron en Corrientes. En un salón colmado por más de 420 personas, debatieron sobre el rol de la cultura, los medios y el federalismo en la Argentina.
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El pasado sábado 10 de mayo, se dio en la provincia de Corrientes, el evento de charla-debate sobre “La Batalla Cultura: el rol de la cultura y la comunicación en el nuevo escenario político argentino”, donde estuvieron presentes destacados comunicadores como Manuel Jorge Gorostiaga (más conocido como Emmanuel Danann en redes), Álvaro Zicarelli y Eduardo Prestofelippo (El Presto).

“Si un argentino despierto es peligroso, imagínense 40 millones de argentinos unidos contra una dirigencia política que nos quiere destruir”, destacó El Presto, en su exposición sobre la conciencia ciudadana.

Los tres estuvieron en el Hotel Turismo, más precisamente en el primer piso de la capital correntina en el Salón Camba Cuá donde la gente presente colmó la capacidad del lugar, siendo aproximadamente más de 420 personas las que estuvieron en ese momento, entre jóvenes y adultos de Formosa, Chaco y otros lugares.

“Estar sentado hoy aquí para mí es un privilegio, pero es un doble privilegio estar en una provincia que ha hecho cátedra histórica desde la fundación de este país por pararse de manos a la dictadura y al autoritarismo desde el 1800”, subrayó Zicarelli, quién a lo largo de la tarde noche, coincidió en la necesidad de rescatar el protagonismo provincial.

Los invitados fueron traídos por Juan Enrique Braillard Poccard, presidente del Comité Capital del Partido Popular Correntino (PP), en el marco de la Escuela de Gobierno para “defender las ideas de la libertad y trabajar todos los días por un país mejor contra el progresismo”.

“¿A mí qué carajo me importa lo que sucede en la 9 de julio si yo estoy en Corrientes, en Córdoba o en Entre Ríos? Eso, lamentablemente, es un porteñismo que ha destruido el federalismo”, afirmó El Presto, cuestionando al centralismo porteño.

Por la mañana del mismo día, realizaron una entrevista en el medio L17, en el programa “Jóvenes y No Tanto” (JNT), donde abordaron el rol de los medios y hasta el potencial de regiones como Corrientes de ser “una segunda Dubai”.

“No defendemos personas porque las personas fallan. Nosotros siempre dijimos lo mismo, es con Milei, es con Bullrich, es con Macri y es con todos los que están frente al tirano”, dijo Dannan. “A nosotros se nos prohibió velar a nuestros muertos (en pandemia), mientras estos parásitos usaban la residencia de Olivos y la Casa Rosa para enfiestarse con actrices y modelos, agrego.

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Samuel “Chiche ”Gelblung: El detector de mentiras

*Por Facundo Pedrini – Director de noticias de Crónica TV


Hombre primicia. Hombre tapa. Hombre record. Hombre intuición. Portador de la licencia del olfato. Aguijón definitivo de la realidad de los últimos 50 años. Fue popular. Fue masivo. Fue meme. Usó el detector de mentiras contra la eternidad y se quedó con la última pregunta.

Fue Crónica antes que Crónica: Un posgrado en periodismo social que termina en él, pero no con él. Porque las misiones trascienden a los mitos.

Lo internaron 20 veces. Lo dieron por muerto 21. Creó presidentes. Tiró presidentes. Le hizo una autopsia en vivo a un extraterrestre y cinco entrevistas a Milei. Y a los dos los dejó en silencio. A Cristina le preguntó si tenía novio cuando todavía se vestía de negro. Porque sí. Porque podía.

Dueño de todas las culpas de ese viejo periodismo que todavía duda como un niño: fue el que mejor decodificó la distancia entre las viudas y el milagro. Preguntó, cuestionó, desnudó. Algo que no hace la IA ni la precarización.

Su cabeza duró más que su cuerpo. Como los relojes pulsera de los soldados que siguen viviendo en la muñeca de los fusilados.

“Me quiero morir en cámara” me dijo la primera vez que lo internaron.

Existe algo entre los finales y la muerte y son las preguntas. Chiche tenía de todo. Visitaba más especialistas que los que una cartilla de obra social podía imprimir. Tuvo más internaciones que programas en el año. Por una infección urinaria, por un paro cardíaco, por un infarto de pie, por una trombosis descontrolada que le tapaba un par de arterias, por fiebre alta, por precaución , por las dudas y por qué los mejores a veces se apagan en cuotas.

Cuando lo recibieron la última vez no podía hablar ni pisar.

“Me voy a escapar por la ventana, necesito volver”, me dijo la última vez que lo guardaron. La cama nunca es una opción para los cazadores: Chiche respiraba solo cuando perseguía a la Argentina.

Chiche se cayó varias veces y jamás se derrumbó. Lo que más le importaba estaba afuera de sí mismo. Y como el peligro saca lo peor del mundo pero lo mejor de los periodistas, llenó la angustia de la espera con novedades populares: del retiro de Messi al cierre de los locales de calle Avellaneda.

— Gelblung en una foto histórica de su carreta, en Vallegrande, Bolivia, durante la cobertura periodística en busca del cadáver del Che Guevara. Archivo Clarín

Los últimos 45 días el cuerpo de Chiche fue un bingo llena de médicos que jugaban varios cartones a la vez, como las viudas terminales que esperan que el bolillero frene el tiempo.

Le hicieron firmar un papel de consentimiento informado para que la muerte sea culpa suya y le dieron el alta. Volvió en silla de ruedas para contar un mundial, gritó sin voz y con el puño al aire los goles contra Inglaterra y pidió viajar a la final. Chiche quería firmar una declaración de responsabilidad y subirse a un avión para contar al lado.

Chiche solo caminaba a través de sus planes, fantaseaba con muletas que el tiempo le alejaba, pero tenía todo pensado y dos valijas hechas: un pijama de verano, un par de tiradores, un coctel de pastillas para la presión y una cuarta estrella explotándole en el corazón.

La distancia entre él y la muerte siempre se midió en ideas y el riesgo existió para que él lo persiguiera. Chiche no fue solo un elogio del peligro, también fue una provocación generacional. La revancha de los viejos de la guerra del cerdo: cubrió todo mejor que los jóvenes y vivió en la sombra de lo sagrado. “No hay que tirar ni al pobre, ni al inmigrante, ni al refugiado ni a los viejos”, decía Francisco. Descartar es perder el alma y perderse una nota.

— “Chiche” y Pedrini

Chiche fue algo que la sociedad va a seguir pidiendo: la seguridad que dan los viejos. Recordar un desde dónde para que no nos explote la bomba en la memoria. Chiche fue una certeza y la previsibilidad que la Argentina perdió. 

Lo que Chiche decidió contar será para siempre el lugar desde donde eligió pelear y un toque de queda a la lógica de los medios: demuestra que periodista no solo se nace, también se muere.

HUMOR por Argüelles​

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