‘ITALIANOS DE ARGENTINA’ | Caio Mussolini presentará su libro en el país: “Esta dedicado a los jóvenes que quieran conocer su pasado”

El ex oficial naval y politólogo ítalo argentino, presentará su libro en Rosario y en CABA. La historia de la nostalgia "que se sentía hacia una Italia tan lejana en distancia pero tan presente en el corazón".
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“El argentino es un italiano que habla español”. La afirmación de Jorge Luis Borges no es mera literatura: según estimaciones, 30 millones de personas que habitan éste suelo tienen algún grado de ascendencia italiana.

Caio Musolini presentará su libro "Italianos de Argentina"
El libro será obsequiado a diferentes instituciones italianas en Argentina

Ese fenómeno inmigratorio, tan complejo como importante para nuestra identidad, interesó al ítalo argentino Caio Mussolini, quien presentará su libro, Italianos de Argentina, el 28 de febrero en Rosario y el 2 de marzo en Capital Federal.

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Caio es politólogo, ex oficial naval graduado en la Academia Naval de Livorno y exmanager internacional de empresas especializada en el ámbito aeroespacial, defensa y seguridad.

“El libro esta dedicado especialmente a los jóvenes”

La investigación, que no es otra cosa que su tesis, “tiene que ver con muchas cosas. Primero, por el lazo familiar. Después porque viví muchas cosas, típicas de las costumbres argentinas, hacia los italianos… me acuerdo que los amigos de mi papá lo llamaban ‘tano’ y yo me preguntaba por qué lo llamaban así. Esas cosas me llevaron a hacer el trabajo, con bibliografía muy extensa y técnica. Por eso planteé esta tesis, después transformada en libro, donde se hablara de manera bastante simple de toda la historia y las razones del por qué la gente emigraba más a Argentina y no a otros países”.

El trabajo de investigación apunta a aquellos lectores que les interese conocer la historia de su país. Caio comienza su explicación con la descripción de las razones por las cuales los italianos elegían a Argentina como destino. Más allá de cuestiones técnicas, “el libro esta dedicado especialmente a los jóvenes. Lamentablemente, vivimos en una era donde mucha la información es online pero está desparramada en muchísimos lados y de manera desordenada”, de esta manera, el deseo del autor es que los chicos “sepan sobre la historia de sus abuelos y bisabuelos. También para que sepan qué significa ser inmigrante y den cuenta la nostalgia que se sentía hacia una Italia tan lejana en distancia pero tan presente en el corazón”.

“La victoria de la derecha fue contundente porque la gente esta cansada de la izquierda”

En Italia sucede algo similar a lo que ocurre en nuestro país. Tras el reciente triunfo de la coalición encabezada por el partido Fratelli d’Italia, Giorgia Meloni, que será la primera mujer (y además de derecha) en ejercer como Primer Ministro, cientos de medios iniciaron su típica campaña de desinformación.

“Nada de esto es cierto, pero sé muy bien que estos artículos están inspirados en el circuito mediático de la izquierda que aquí en Italia es muy fuerte en las redacciones de los periódicos y los programas de televisión”, expresó Meloni. En esa línea, Caio coincidió con Giorgia al señalar que la prensa de ese país está polarizada hacia la izquierda (así como la internacional): “Hubo una campaña denigratoria contra ella que, la verdad, fue una porquería”.

Meloni contra la izquierda: La difamación de los medios y la respuesta de la primer ministro

Caio es miembro de Fratelli d’Italia y excandidato al Parlamento Europeo. Para analizar a la izquierda tenemos que partir de un dato objetivo, advierte. "Perdieron el rumbo, ya no representan a los trabajadores que sufrían la lucha de clase. Lo único que queda, y esto no solamente sucede en Italia, es el fantasma del fascismo. Entonces, cualquier cosa que a ellos no les guste será tildada de fascista".

"Por eso, durante la última campaña electoral italiana, la izquierda no propuso absolutamente nada, no tenía nada para ofrecer a los electores, ni siquiera poseía una visión estratégica. La cosa es que, sin haber ganado una elección, estuvieron en gobierno los últimos 20 años", argumentó.

"Yo no nazco como político ni vivo de la política. Me acerqué a las elecciones europeas en 2019 para ponerme a prueba, porque mi trabajo esta en el sector privado, y tuve resultados muy buenos". En concreto, cosechó más de 21 mil sufragios.

"Decidí candidatearme después de haber vivido muchos años de experiencia y de trabajo". Con este currículum es que decide acompañar a Meloni porque en "Europa debemos luchar por mantener algunas de las características típicas de cada pueblo. Entonces, pensé que con mis experiencias podía llegar a contribuir". Finalmente, explicó que no sabe si va a candidatearse nuevamente, aunque lo mantiene como una posibilidad: "Lo veré más adelante".

È imparentato?

"¿Es pariente?" posiblemente sea la pregunta que más escuchó Caio a lo largo de su vida. Es hijo de Guido y nieto de Vittorio, el segundo hijo del dictador italiano, Benito Mussolini. "La gente de izquierda me atacó por mi apellido. Entonces yo les preguntaba por sus apellidos... viene de su abuelo, de su padre... y bueno es lo mismo, al final no saben por qué protestaban ¿Por qué usted me dice fascista? ¿Leyó alguna declaración mía que podría decirse fascista? Y bueno, la gente habla de esto porque 'fascista' se utiliza sin ningún sentido común: cualquier persona que no sea izquierda", comentó.

"Por supuesto que me atacaron con el apellido, pero cuando se iban a hablar de temas concretos se callaban. Dejémosle la historia a los historiadores y vamos a hablar de temas que preocupan a los italianos. Me hubiera gustado hablar temas electorales, pero (la prensa) iba para otro lado".

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VOLVIÓ EL ACOSADOR DEGENERADO: “avisen por mail”, Pedro Brieger sobrevive con un precario newsletter y vendiendo charlas virtuales sobre Irán

El ocaso del gurú del CBU

Para los más jóvenes, Pedro Brieger es apenas un eco de la vieja televisión. Durante décadas fue el oráculo internacional de C5N y Radio Nacional, dictando cátedra con una suficiencia que hoy resulta escalofriante. Mientras explicaba conflictos globales con parsimonia, puertas adentro ejecutaba un patrón de conducta patológico: un acoso sexual sistemático que gozó de impunidad durante treinta años.

El castillo de naipes cayó en julio de 2024, cuando un informe de Periodistas Argentinas documentó 19 testimonios que expusieron su cultura del acoso: exhibicionismo, masturbación frente a colegas y abuso de poder para intimidar a jóvenes profesionales. Aquel analista estrella que codeaba con presidentes desapareció de un plumazo, eyectado de cada estudio de radio y televisión hasta convertirse en un paria mediático.

Su realidad actual es una oficina virtual que parece una parodia. Lejos de las grandes producciones, hoy mendiga suscripciones de $5.000 con una precariedad administrativa total: para leer su newsletter semanal, cada mes sus últimos fieles deben transferir al alias “CUENTO.CALDO.CARDO” (así de cacofónico y gracioso como suena) y, en un acto de rigor administrativo propio de un principiante, enviarle un comprobante a una casilla de Gmail para avisarle que pagaron. Todos los meses, cada persona. Brieger mutó de intelectual mediático a cadete de su propio olvido.

Brieger explicando cómo recibir su newsletter: transferencia y aviso por e-mail.

La oficina de Facebook y el refugio ideológico

Su rutina en Facebook es el retrato de la irrelevancia. El analista que consultaba mandatarios hoy dedica sus tardes a scrollear redes para copiar y pegar fragmentos de portales marginales o gacetillas de la embajada china que sube con comentarios genéricos, como “recomiendo leer esto” o “muy interesante nota”. Ya casi no produce análisis; es un repetidor serial de links que busca, desesperadamente, que el algoritmo no lo termine de enterrar en el olvido.

Ante el repudio, Brieger construyó una trinchera ideológica donde su pasado de acosador no existe. Se refugia en la defensa irrestricta de Irán, Cuba, China y Venezuela, citando a autores progresistas y validándose en medios militantes para blindarse éticamente. Le habla a un núcleo duro que prefiere consumir retórica “anti-imperialista” antes que recordar las 19 denuncias que lo eyectaron del sistema profesional.

Brieger en las épocas que era bien recibido en C5N.

El miedo al escrache y el cupo de la vergüenza

La degradación llega a su punto máximo con sus charlas virtuales sobre Medio Oriente. Por la módica suma de $30.000, el otrora conferencista internacional ofrece encuentros por Zoom bajo una condición humillante: requiere un “cupo mínimo de 10 personas para arrancar. No es sólo que le falte presupuesto para un salón, sino también el terror al escrache ante un encuentro físico. La pantalla de la computadora es el único escudo que le queda para evitar que alguien lo increpe cara a cara por su pasado.

Para intentar justificar el precio de su nostalgia, Brieger apela a anécdotas de un prestigio vencido: cita encuentros con Christine Lagarde en París o sus viajes a Irak en los años ‘90. Es una paradoja tragicómica: mientras denuncia el “culto a la personalidad” de líderes mundiales, intenta desesperadamente sostener su propio micro-culto personal para que diez desconocidos, dispersos por el mundo, le aseguren una recaudación mensual que no llegaría a cubrir un alquiler digno.

Brieger explica que necesita al menos 10 personas para dar la charla y comenta el temario.

La foto del olvido

La imagen actual de Pedro Brieger es la de un hombre que habita en las grietas de internet, facturando centavos y rezando para que diez desconocidos le transfieran a un alias antes de que la memoria colectiva vuelva a golpearle la puerta. Ya no hay estudios con luces de neón ni viajes diplomáticos; sólo le queda copiar y pegar cada día en una red social en desuso y esperar ansiosamente que le suenen las notificaciones de su cuenta bancaria (o de su casilla de Gmail).

Es el destino final de quien creyó que su prestigio lo hacía intocable: un retiro forzado donde la única primicia que tiene para ofrecer es el cronograma de sus propias necesidades económicas. Brieger ya no explica el mundo, ahora el mundo lo explica a él como el ejemplo perfecto de que la impunidad tiene fecha de vencimiento, y que el olvido puede ser mucho más ruidoso que cualquier repudio.



*Autor: Augusto Grinner

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