Expectativas por el mega show de Cordera en el Ópera: La reinvención de un artista todo terreno

Tras seis años de su exilio de la escena musical, el artista argentino vuelve con un cierre del 2022 con amigos y grandes éxitos. “Al haberme suicidado como lo hice, me liberé”, aseguró Cordera.
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Expectativas por el show de Cordera en el Ópera | La reinvención de un artista todo terreno

Después de más de seis años de una serie de polémicos dichos sobre la violación de mujeres que lo llevaron a desaparecer de la escena pública, el músico Gustavo Cordera vuelve al ruedo y cierra el año este jueves 15 en el Teatro Ópera con una fiesta llena de rock y amigos.

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“Al haberme suicidado como lo hice, me liberé”, dijo al respecto de sus escandalosos dichos durante una entrevista con Télam. “En aquel momento cuando dije aquello no ejercí la libertad de mi ser, al contrario, fui reactivo y no fui yo y estuvo bien ser condenado por eso”, aseguró

Con su nuevo álbum “Libres”, lejos de apuntar a la calma y a la corrección, sigue dando pelea e invitando al cuestionamiento con las canciones que lo componen y reflexiona que “la gente de alguna manera le da la voz a quien se la tiene que dar y se la quita a quien se la tiene que quitar, así que siento que estamos a mano”.

“La gente de alguna manera le da la voz a quien se la tiene que dar y se la quita a quien se la tiene que quitar, así que siento que estamos a mano”- Cordera.

Desde esa perspectiva, el ex líder de La Bersuit sostuvo: “Yo creo que eso me sirvió a mí para liberarme, porque ya no tenía nada para aportarle al público y lo único que me quedó es mi adentro, mi creatividad y mi resiliencia para este volver a intentarlo desde otro lugar”.

“Por eso no le puedo echar la culpa a la gente que me canceló, de ninguna manera, al contrario, este es mi agradecimiento porque de alguna manera eso a mí me sirvió para encarrilar y darle un sentido a mi vida”, señaló.

El artista aseguró que su cancelación lo ayudó a encarrilar y darle sentido a su vida.

Capaz de analizar aquel derrape casi fatal, manifestó: “Utilicé mal las palabras y expresé unas ideas de manera inadecuada y fui merecedor de lo que me pasó, aunque después la brutalidad de la condena pertenece a otro análisis que no es pertinente para este momento”.

En su vuelta a la escena musical este jueves desde las 21 hs. en Av. Corrientes 860, hará un repaso de sus grandes éxitos y presentará canciones de su nuevo disco tripartito “Libres”, conformado por los dos sets ya publicados, “Mente” y “Cuerpo”, y por “Espíritu”, que arribará en 2023.

Este recital, llamado “Cordera y amigos”, contará con la participación de algunos colegas de los cuales el intérprete prefirió guardar la sorpresa y no develar nombres. Asimismo, el cantante invita a formar parte de la historia de la banda, ya que el concierto será registrado para su futura publicación de un álbum en vivo.

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VOLVIÓ EL ACOSADOR DEGENERADO: “avisen por mail”, Pedro Brieger sobrevive con un precario newsletter y vendiendo charlas virtuales sobre Irán

El ocaso del gurú del CBU

Para los más jóvenes, Pedro Brieger es apenas un eco de la vieja televisión. Durante décadas fue el oráculo internacional de C5N y Radio Nacional, dictando cátedra con una suficiencia que hoy resulta escalofriante. Mientras explicaba conflictos globales con parsimonia, puertas adentro ejecutaba un patrón de conducta patológico: un acoso sexual sistemático que gozó de impunidad durante treinta años.

El castillo de naipes cayó en julio de 2024, cuando un informe de Periodistas Argentinas documentó 19 testimonios que expusieron su cultura del acoso: exhibicionismo, masturbación frente a colegas y abuso de poder para intimidar a jóvenes profesionales. Aquel analista estrella que codeaba con presidentes desapareció de un plumazo, eyectado de cada estudio de radio y televisión hasta convertirse en un paria mediático.

Su realidad actual es una oficina virtual que parece una parodia. Lejos de las grandes producciones, hoy mendiga suscripciones de $5.000 con una precariedad administrativa total: para leer su newsletter semanal, cada mes sus últimos fieles deben transferir al alias “CUENTO.CALDO.CARDO” (así de cacofónico y gracioso como suena) y, en un acto de rigor administrativo propio de un principiante, enviarle un comprobante a una casilla de Gmail para avisarle que pagaron. Todos los meses, cada persona. Brieger mutó de intelectual mediático a cadete de su propio olvido.

Brieger explicando cómo recibir su newsletter: transferencia y aviso por e-mail.

La oficina de Facebook y el refugio ideológico

Su rutina en Facebook es el retrato de la irrelevancia. El analista que consultaba mandatarios hoy dedica sus tardes a scrollear redes para copiar y pegar fragmentos de portales marginales o gacetillas de la embajada china que sube con comentarios genéricos, como “recomiendo leer esto” o “muy interesante nota”. Ya casi no produce análisis; es un repetidor serial de links que busca, desesperadamente, que el algoritmo no lo termine de enterrar en el olvido.

Ante el repudio, Brieger construyó una trinchera ideológica donde su pasado de acosador no existe. Se refugia en la defensa irrestricta de Irán, Cuba, China y Venezuela, citando a autores progresistas y validándose en medios militantes para blindarse éticamente. Le habla a un núcleo duro que prefiere consumir retórica “anti-imperialista” antes que recordar las 19 denuncias que lo eyectaron del sistema profesional.

Brieger en las épocas que era bien recibido en C5N.

El miedo al escrache y el cupo de la vergüenza

La degradación llega a su punto máximo con sus charlas virtuales sobre Medio Oriente. Por la módica suma de $30.000, el otrora conferencista internacional ofrece encuentros por Zoom bajo una condición humillante: requiere un “cupo mínimo de 10 personas para arrancar. No es sólo que le falte presupuesto para un salón, sino también el terror al escrache ante un encuentro físico. La pantalla de la computadora es el único escudo que le queda para evitar que alguien lo increpe cara a cara por su pasado.

Para intentar justificar el precio de su nostalgia, Brieger apela a anécdotas de un prestigio vencido: cita encuentros con Christine Lagarde en París o sus viajes a Irak en los años ‘90. Es una paradoja tragicómica: mientras denuncia el “culto a la personalidad” de líderes mundiales, intenta desesperadamente sostener su propio micro-culto personal para que diez desconocidos, dispersos por el mundo, le aseguren una recaudación mensual que no llegaría a cubrir un alquiler digno.

Brieger explica que necesita al menos 10 personas para dar la charla y comenta el temario.

La foto del olvido

La imagen actual de Pedro Brieger es la de un hombre que habita en las grietas de internet, facturando centavos y rezando para que diez desconocidos le transfieran a un alias antes de que la memoria colectiva vuelva a golpearle la puerta. Ya no hay estudios con luces de neón ni viajes diplomáticos; sólo le queda copiar y pegar cada día en una red social en desuso y esperar ansiosamente que le suenen las notificaciones de su cuenta bancaria (o de su casilla de Gmail).

Es el destino final de quien creyó que su prestigio lo hacía intocable: un retiro forzado donde la única primicia que tiene para ofrecer es el cronograma de sus propias necesidades económicas. Brieger ya no explica el mundo, ahora el mundo lo explica a él como el ejemplo perfecto de que la impunidad tiene fecha de vencimiento, y que el olvido puede ser mucho más ruidoso que cualquier repudio.



*Autor: Augusto Grinner

HUMOR por Argüelles​

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