¡ESCÁNDALO! | Descubren que la diputada Lemoine tiene una cuenta anónima en donde habla obsesivamente del pene de Milei

Otro escándalo twittero pone en el centro de la escena a la diputada de la Libertad Avanza, Lilia Lemoine. Ahora, los usuarios de X reflotaron una teoría del foro, donde se vincula a la legisladora con una cuenta anónima que "hace culto" al pene del Presidente.
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Las redes vuelven a ubicar en la polémica a Lilia Adela Bolukalo Lemoine. Ocurrió que varios usuarios de Twitter acusan a la diputada libertaria de manejar una cuenta anónima en X (Twitter) que habla sobre el pene del Presidente, Javier Milei.

“Batychica”, la cuenta de X que hace rinde “homenaje” al pene de Milei

En cuestión, se trata de la cuenta @labatychicaa, perfil que tiene fijado un posteo en el que se presenta como la “líder” de “un séquito de la anaconda” de Milei. La cuenta anónima tiene cientos de mensajes de índole sexual en donde halaga el cuerpo del Presidente. Pueden verse incluso, en el perfil de “Batychica”, algunas fotos de la ingle de Milei, haciendo alusión a su “bulto”.

El posteo más reciente de @labatychicaa

El viejo escándalo twittero —la teoría de que Lemoine era @labatychicaa se remonta a mediados del año pasado— fue reflotado, este semana, por un ingeniero. “Así como existe un IP que identifica cada computadora, en los celulares existe un ID. Estoy en condiciones de confirmar que la diputada @lilialemoine y @labatychicaa acceden desde el mismo dispositivo móvil”, publico el usuario.

El posteo fue validado por el influencer que inició la investigación, Augusto Grinner, más conocido en redes sociales como Depe. “La confirmación no está de más”, posteó el influencer en referencia a lo expuesto por el ingeniero, y después reiteró que “la diputada nacional Lemoine es la misma que escribe guarangadas sobre el pene del presidente”.

Llamativas coincidencias

La investigación de Grinner se remonta a finales de junio del año pasado. “Ya había hecho un hilo hace muchos meses dejando como 10 evidencias… que nadie pudo rebatir”, sentenció.

En el extenso hilo, expuso las llamativas conciencias entre la cuenta oficial de la diputada de La Libertad Avanza y de “Batychica”.

A pesar de la evidencia presentada, la usuaria “Batychica” negó en repetidas ocasiones ser la diputada Lilian Lemoine. Esta última también realizó declaraciones similares, jurando no estar tras la cuenta anónima en cuestión, aunque admite que “quizás la inspiré… bueno, entre tantas cosas tristes, un poco de humor no viene mal”. Este comentario fue publicado en mayo, haciendo referencia a un tuit anterior de su propia cuenta personal donde tematizaba, entre líneas, sobre el cuerpo del Presidente.

El hecho de que varios tuits de “Batychica” fueran publicados durante el debate de la Ley de Bases en el Congreso el pasado 2 de febrero no pasó desapercibido para los usuarios de la red social X. En tal sentido, recientemente se cuestionó a Lemoine por estar chateando con el periodista de La Nación+, Esteban “El Pelado” Trebuc, mientras se trataba la mencionada ley en particular, artículo por artículo.

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VOLVIÓ EL ACOSADOR DEGENERADO: “avisen por mail”, Pedro Brieger sobrevive con un precario newsletter y vendiendo charlas virtuales sobre Irán

El ocaso del gurú del CBU

Para los más jóvenes, Pedro Brieger es apenas un eco de la vieja televisión. Durante décadas fue el oráculo internacional de C5N y Radio Nacional, dictando cátedra con una suficiencia que hoy resulta escalofriante. Mientras explicaba conflictos globales con parsimonia, puertas adentro ejecutaba un patrón de conducta patológico: un acoso sexual sistemático que gozó de impunidad durante treinta años.

El castillo de naipes cayó en julio de 2024, cuando un informe de Periodistas Argentinas documentó 19 testimonios que expusieron su cultura del acoso: exhibicionismo, masturbación frente a colegas y abuso de poder para intimidar a jóvenes profesionales. Aquel analista estrella que codeaba con presidentes desapareció de un plumazo, eyectado de cada estudio de radio y televisión hasta convertirse en un paria mediático.

Su realidad actual es una oficina virtual que parece una parodia. Lejos de las grandes producciones, hoy mendiga suscripciones de $5.000 con una precariedad administrativa total: para leer su newsletter semanal, cada mes sus últimos fieles deben transferir al alias “CUENTO.CALDO.CARDO” (así de cacofónico y gracioso como suena) y, en un acto de rigor administrativo propio de un principiante, enviarle un comprobante a una casilla de Gmail para avisarle que pagaron. Todos los meses, cada persona. Brieger mutó de intelectual mediático a cadete de su propio olvido.

Brieger explicando cómo recibir su newsletter: transferencia y aviso por e-mail.

La oficina de Facebook y el refugio ideológico

Su rutina en Facebook es el retrato de la irrelevancia. El analista que consultaba mandatarios hoy dedica sus tardes a scrollear redes para copiar y pegar fragmentos de portales marginales o gacetillas de la embajada china que sube con comentarios genéricos, como “recomiendo leer esto” o “muy interesante nota”. Ya casi no produce análisis; es un repetidor serial de links que busca, desesperadamente, que el algoritmo no lo termine de enterrar en el olvido.

Ante el repudio, Brieger construyó una trinchera ideológica donde su pasado de acosador no existe. Se refugia en la defensa irrestricta de Irán, Cuba, China y Venezuela, citando a autores progresistas y validándose en medios militantes para blindarse éticamente. Le habla a un núcleo duro que prefiere consumir retórica “anti-imperialista” antes que recordar las 19 denuncias que lo eyectaron del sistema profesional.

Brieger en las épocas que era bien recibido en C5N.

El miedo al escrache y el cupo de la vergüenza

La degradación llega a su punto máximo con sus charlas virtuales sobre Medio Oriente. Por la módica suma de $30.000, el otrora conferencista internacional ofrece encuentros por Zoom bajo una condición humillante: requiere un “cupo mínimo de 10 personas para arrancar. No es sólo que le falte presupuesto para un salón, sino también el terror al escrache ante un encuentro físico. La pantalla de la computadora es el único escudo que le queda para evitar que alguien lo increpe cara a cara por su pasado.

Para intentar justificar el precio de su nostalgia, Brieger apela a anécdotas de un prestigio vencido: cita encuentros con Christine Lagarde en París o sus viajes a Irak en los años ‘90. Es una paradoja tragicómica: mientras denuncia el “culto a la personalidad” de líderes mundiales, intenta desesperadamente sostener su propio micro-culto personal para que diez desconocidos, dispersos por el mundo, le aseguren una recaudación mensual que no llegaría a cubrir un alquiler digno.

Brieger explica que necesita al menos 10 personas para dar la charla y comenta el temario.

La foto del olvido

La imagen actual de Pedro Brieger es la de un hombre que habita en las grietas de internet, facturando centavos y rezando para que diez desconocidos le transfieran a un alias antes de que la memoria colectiva vuelva a golpearle la puerta. Ya no hay estudios con luces de neón ni viajes diplomáticos; sólo le queda copiar y pegar cada día en una red social en desuso y esperar ansiosamente que le suenen las notificaciones de su cuenta bancaria (o de su casilla de Gmail).

Es el destino final de quien creyó que su prestigio lo hacía intocable: un retiro forzado donde la única primicia que tiene para ofrecer es el cronograma de sus propias necesidades económicas. Brieger ya no explica el mundo, ahora el mundo lo explica a él como el ejemplo perfecto de que la impunidad tiene fecha de vencimiento, y que el olvido puede ser mucho más ruidoso que cualquier repudio.



*Autor: Augusto Grinner

HUMOR por Argüelles

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Milei validó el supremacismo judío de una diputada que odia a la bandera argentina y considera británicas a las Malvinas

La diputada que admite prefierir ser inglesa y detestar la bandera argentina, ahora milita el supremacismo judío para agradar a su nuevo jefe, “el presidente más sionista del mundo”. Entre el desprecio por las Malvinas y sus insultos vulgares a Javier Milei en 2023, Ajmechet ensaya un veleteo ideológico y partidario para sobrevivir al calor del poder.

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