Directivos de Bud Light abandonan la empresa tras el fracaso de utilizar a una chica trans en su publicidad
La inclusión forzosa por parte de la compañía provocó que las acciones cayeran a gran escala, a tal punto que el propietario de la distribuidora tuvo que salir a pedir disculpas.
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Cada vez son más las empresas que intentan afianzarse a la comunidad LGBT con la intención de promover un producto, pero no siempre contemplan el rechazo que puede generar en muchos consumidores. En el último mes fue el turno de una de las marcas de cervezas más vendidas en los Estados Unidos, Bud Light, debido a que incluyeron a una persona trans en una de sus colaboraciones, con el propósito de poder “acercarse a las minorías”.
Debido a las bajas ventas que hubo en esta semana, desde el momento en que el influencer y activista transgénero Dylan Mulvaney patrocinó la bebida, no solo logró la bajada de línea de varios miembros de la comisión ejecutiva, sino la renuncia de dos integrantes como la de la vicepresidente de marketing, Alissa Heinerscheid, y el supervisor el mercado y viceprimero de Anheuser-Busch, Daniel Blake.
Bud Light is facing backlash from conservatives for partnering with transgender influencer Dylan Mulvaney. NBC’s Sam Brock has the details on the controversy and why two marketing executives at Bud Light’s parent company are now reportedly on leave.
El repudio contra la marca llegó a tal punto que cientos de ex consumidores subieron videos a sus redes destruyendo las latas de cerveza.
“Dadas las circunstancias, Alissa ha decidido tomar un permiso de ausencia que apoyamos. Daniel también ha decidido ausentarse”, informaba Daily Mail, a la hora de revelar lo sucedido.
El comunicado por parte de Anheuser-Busch detalló: “Nunca tuvimos la intención de ser parte de una discusión que divide a la gente. Estamos en el negocio de reunir a la gente con una cerveza. Mi tiempo al servicio de este país me enseñó la importancia de la responsabilidad y los valores sobre los que se fundó Estados Unidos: libertad, trabajo duro y respeto mutuo”.
Dylan Mulvaney, el activista transgénero que abrió debate en Estados Unidos
En las redes sociales, sobre todo en Instagram y en Twitter, fueron en donde más se hicieron visibles estas quejas sobre lo ocurrido. Comentarios como “fue muy mala la decisión querer hacer inclusión forzada” o “Una cosa es incluir y otra es obligar metiéndolo hasta en la sopa”, fueron los más destacados.
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Para los más jóvenes, Pedro Brieger es apenas un eco de la vieja televisión. Durante décadas fue el oráculo internacional de C5N y Radio Nacional, dictando cátedra con una suficiencia que hoy resulta escalofriante. Mientras explicaba conflictos globales con parsimonia, puertas adentro ejecutaba un patrón de conducta patológico: un acoso sexual sistemático que gozó de impunidad durante treinta años.
El castillo de naipes cayó en julio de 2024, cuando un informe de Periodistas Argentinas documentó 19 testimonios que expusieron su cultura del acoso: exhibicionismo, masturbación frente a colegas y abuso de poder para intimidar a jóvenes profesionales. Aquel analista estrella que codeaba con presidentes desapareció de un plumazo, eyectado de cada estudio de radio y televisión hasta convertirse en un paria mediático.
Su realidad actual es una oficina virtual que parece una parodia. Lejos de las grandes producciones, hoy mendiga suscripciones de $5.000 con una precariedad administrativa total: para leer su newsletter semanal, cada mes sus últimos fieles deben transferir al alias “CUENTO.CALDO.CARDO” (así de cacofónico y gracioso como suena) y, en un acto de rigor administrativo propio de un principiante, enviarle un comprobante a una casilla de Gmail para avisarle que pagaron. Todos los meses, cada persona. Brieger mutó de intelectual mediático a cadete de su propio olvido.
Brieger explicando cómo recibir su newsletter: transferencia y aviso por e-mail.
La oficina de Facebook y el refugio ideológico
Su rutina en Facebook es el retrato de la irrelevancia. El analista que consultaba mandatarios hoy dedica sus tardes a scrollear redes para copiar y pegar fragmentos de portales marginales o gacetillas de la embajada china que sube con comentarios genéricos, como “recomiendo leer esto” o “muy interesante nota”. Ya casi no produce análisis; es un repetidor serial de links que busca, desesperadamente, que el algoritmo no lo termine de enterrar en el olvido.
Ante el repudio, Brieger construyó una trinchera ideológica donde su pasado de acosador no existe. Se refugia en la defensa irrestricta de Irán, Cuba, China y Venezuela, citando a autores progresistas y validándose en medios militantes para blindarse éticamente. Le habla a un núcleo duro que prefiere consumir retórica “anti-imperialista” antes que recordar las 19 denuncias que lo eyectaron del sistema profesional.
Brieger en las épocas que era bien recibido en C5N.
El miedo al escrache y el cupo de la vergüenza
La degradación llega a su punto máximo con sus charlas virtuales sobre Medio Oriente. Por la módica suma de $30.000, el otrora conferencista internacional ofrece encuentros por Zoom bajo una condición humillante: requiere un “cupo mínimo de 10 personas” para arrancar. No es sólo que le falte presupuesto para un salón, sino también el terror al escrache ante un encuentro físico. La pantalla de la computadora es el único escudo que le queda para evitar que alguien lo increpe cara a cara por su pasado.
Para intentar justificar el precio de su nostalgia, Brieger apela a anécdotas de un prestigio vencido: cita encuentros con Christine Lagarde en París o sus viajes a Irak en los años ‘90. Es una paradoja tragicómica: mientras denuncia el “culto a la personalidad” de líderes mundiales, intenta desesperadamente sostener su propio micro-culto personal para que diez desconocidos, dispersos por el mundo, le aseguren una recaudación mensual que no llegaría a cubrir un alquiler digno.
Brieger explica que necesita al menos 10 personas para dar la charla y comenta el temario.
La foto del olvido
La imagen actual de Pedro Brieger es la de un hombre que habita en las grietas de internet, facturando centavos y rezando para que diez desconocidos le transfieran a un alias antes de que la memoria colectiva vuelva a golpearle la puerta. Ya no hay estudios con luces de neón ni viajes diplomáticos; sólo le queda copiar y pegar cada día en una red social en desuso y esperar ansiosamente que le suenen las notificaciones de su cuenta bancaria (o de su casilla de Gmail).
Es el destino final de quien creyó que su prestigio lo hacía intocable: un retiro forzado donde la única primicia que tiene para ofrecer es el cronograma de sus propias necesidades económicas. Brieger ya no explica el mundo, ahora el mundo lo explica a él como el ejemplo perfecto de que la impunidad tiene fecha de vencimiento, y que el olvido puede ser mucho más ruidoso que cualquier repudio.
La Cámara alta provincial avanzó con un proyecto que incorpora la actividad al Código de Convivencia y habilita sanciones, arrestos e intervención policial.
La destrucción del empleo formal golpea con fuerza a los sectores más intensivos en mano de obra. La sobreoferta de choferes y repartidores empuja a la baja la rentabilidad por viaje o pedido.
En la apertura de sesiones, el intendente entrerriano aseguró que los recortes de alícuotas implicarán un alivio de $2.000 millones para los contribuyentes y sostuvo que la implementación de la boleta digital liberará más de $100 millones anuales, que serán destinados a mejorar calles.
Pax menemista. Silvia Mercado dice que Mario Montoto le contó que ya leyó el libro "y lo voy a leer nuevamente". La fuente clave que cuenta cómo fue el acuerdo de los ex montoneros con Menem por los indultos a unos y otros. https://t.co/Sye268RCR6