Científicos confirmaron que la marihuana contiene “ADN alienígena” del exterior de nuestro sistema solar

Es una gran noticia, preparada para sorprender y entretener al mundo...
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Es una gran noticia, preparada para sorprender y entretener al mundo. Pero desafortunadamente, no tiene nada que ver con los extraterrestres que se fusionan con las plantas de la Tierra. Sin embargo, dado que ahora está leyendo esta nota, seguramente le interesará esta investigación que analizó los comportamientos de hacer clic y compartir de los usuarios de las redes sociales que leen el contenido (o no) y luego lo comparten en las redes sociales.

A muchos de nuestros seguidores les encantará, compartirá y ofrecerá una opinión sobre un artículo, todo sin leerlo. No somos los únicos en notar esto. El pasado abril, otro medio compartió un artículo en su página de Facebook que preguntaba “¿Por qué Estados Unidos ya no lee?”. La broma, por supuesto, es que no había ningún artículo. Esperaron para ver si sus seguidores opinarían sin hacer clic en el enlace, y no se sintieron decepcionados.

Lo cierto es que un grupo de científicos informáticos de la Universidad de Columbia y el Instituto Nacional Francés analizó un conjunto de datos de más de 2,8 millones de artículos de noticias en línea que se compartieron a través de Twitter. El estudio encontró que hasta el 59% de los enlaces compartidos en Twitter nunca han sido cliqueados por los seguidores de esa persona, sugiriendo que los usuarios de las redes sociales están más interesados ​​en compartir contenido que en hacer clic y leerlo.

“La gente está más dispuesta a compartir un artículo que leerlo”, dijo el coautor del estudio Arnaud Legout en un comunicado, según informa el The Washington Post . “Esto es típico del consumo de información moderno. La gente forma una opinión basada en un resumen, o un resumen de resúmenes, sin hacer el esfuerzo de profundizar “. Este estudio analiza la psicología detrás de lo que hace que las personas quieran compartir contenido. La investigación realizada por The New York Times Customer Insight Group analizó qué motiva a las personas a compartir información. Poco menos de la mitad de las personas encuestadas dijeron que comparten información en las redes sociales para informar a las personas y para “enriquecer” a quienes los rodean. Por el contrario, encontraron un 68% de participación para reforzar y proyectar una cierta imagen de sí mismos, en cierto sentido, para “definirse” a sí mismos.

Un participante del estudio dijo que “intento compartir sólo información que refuerce la imagen que me gustaría presentar: reflexiva, razonada, amable, interesada y apasionada sobre ciertas cosas”. También plantea la pregunta de si los medios en línea son sólo una “cámara de eco” masiva, donde a todos nos gustan las páginas y los puntos de vista que refuerzan nuestras propias creencias y no están interesados ​​en la información por el bien de la información. Incluso los algoritmos de los sitios de redes sociales significan que las personas o las páginas en las que tiende a hacer clic, me gusta o comparte, que con mayor frecuencia son los artículos o puntos de vista con los que está de acuerdo, aparecerán con mayor frecuencia en las noticias.

Como usuario de medios en línea, probablemente esté al tanto de esto. Eche un vistazo a cualquier comentario en las páginas de las redes sociales, incluidas aquellas, por supuesto, en la página de Facebook de EL DIA. Es particularmente notable en los temas más “emotivos” y polémicos; piense en el cambio climático, los transgénicos, las vacunas, los extraterrestres y muchos de nuestros artículos sobre la marihuana, donde los principales comentarios a menudo repiten o cuestionan algo que es bastante explícito en el artículo, pero no el titular.

Si usted es uno de los pocos afortunados que logró hacer clic y leer este artículo, ¡lo felicitamos! Aunque nos disculpamos por el titular engañoso. Mientras tanto, diviértete compartiendo el artículo y viendo quién se encarga de dirigir una discusión sobre la genética de la marihuana, sin leerlo nunca.

*Artículo originalmente publicado en EL DÍA, el 25 de julio de 2018


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Alemania censuró una película por considerar que “incita a la violencia contra inmigrantes”

“Citizen Vigilante” es un thriller de acción de 2026 dirigido por el cineasta alemán Uwe Boll y protagonizado por Armie Hammer, que fue efectivamente bloqueado en Alemania —no por decreto gubernamental, sino porque la junta de clasificación cinematográfica FSK se negó a otorgarle cualquier calificación de edad— lo que, en la práctica, equivale a una prohibición comercial total.

“El sistema de clasificación se negó a darnos una calificación [en Alemania], así que ahora solo se puede ver si se trae un Blu-ray de Austria o Suiza”, afirmó Boll al medio Daily Telegraph.

El film sigue a Michael Sanders, un exmilitar estadounidense que vive en una ciudad europea innominada. Tras presenciar la impunidad con que quedan en libertad autores de delitos graves —en particular una violación grupal a una menor de 14 años cuyos agresores son liberados por su condición de refugiados— decide tomarse la justicia por su cuenta. Su campaña de violenta venganza no solo apunta a los criminales, sino también a jueces y funcionarios corruptos que, según la narrativa del film, los protegen.

La película se describe a sí misma como una versión del siglo XXI de Death Wish (El Justiciero de la Ciudad, 1974), el clásico film de vigilantismo protagonizado por la mítica estrella Charles Bronson. Sus críticos la llaman directamente “una fantasía de poder políticamente cargada”.

— Michael Sanders, interpretado por el actor Armie Hammer

La trama en sí no es pura ficción. El film se inspiró en casos reales documentados en Hamburgo. En 2016, cuatro jóvenes de entre 14 y 21 años violaron en grupo a una chica de 14 años y la dejaron semidesnuda e inconsciente en el frío. Tres de los cuatro menores recibieron condenas en suspenso (sin prisión efectiva). El escándalo fue enorme, con decenas de miles de alemanes firmaron una petición exigiendo cárcel para los agresores, y los fiscales apelaron las sentencias.

“Es como si viviéramos en un entorno político completamente absurdo y descabellado, sobre todo en Europa, donde la gente ha perdido totalmente el rumbo. Hay una enorme diferencia entre el llamado ‘discurso de odio’ y apuñalar a alguien en el cuello. Pero los hechos ya no importan”, sostuvo Boll.

— Fotografía del tribunal regional de Hamburgo durante el juicio por la violación grupal, mostrando a los abogados y acusados con los rostros pixelados para proteger su identidad en 2016

Un caso análogo ocurrió en 2023, cuando nueve hombres con diversas nacionalidades de origen extranjero (Libia, Kuwait, Irán, Egipto, Polonia) fueron condenados por la violación grupal de una joven de 15 años en un parque de Hamburgo, y solo uno recibió prisión efectiva (dos años y nueve meses), el resto obtuvo condenas en suspenso.

La decisión de bloquear la película no fue de un ministerio ni del gobierno como tal, sino que recayó en la FSK (Freiwillige Selbstkontrolle der Filmwirtschaft), el organismo de clasificación de películas alemán, fundado en 1949. Cuando la FSK se niega a dar cualquier calificación de edad a una película, el efecto práctico es que no puede ser exhibida en cines, vendida en formato físico ni distribuida por plataformas de streaming dentro de Alemania.

La FSK fundamentó su decisión en tres argumentos centrales. Por un lado, advirtió que la película glorifica la violencia vigilante al presentar los asesinatos del protagonista como actos heroicos y justificados, una representación que entra en tensión con la jurisprudencia alemana, contraria a la exaltación de este tipo de conductas. Además, consideró que el largometraje podía rozar el límite del delito de incitación al odio, previsto en el artículo 130 del Código Penal alemán, ya que expone a los inmigrantes casi exclusivamente como criminales dentro de un contexto político real. A esto se suma la legislación de protección a la juventud, que habilita a la autoridad a negar una calificación cuando una obra glorifica la violencia extrema o pone en riesgo la paz pública.

“Fue una decisión de censura deliberada. Contraté a un abogado para presentar una queja, pero perdimos por seis votos contra dos, ya que me dijeron que la película incitaba a la violencia contra los inmigrantes”, destacó Boll reconociendo que apeló judicialmente la decisión de que la película incitaba a la violencia contra migrantes.

Al bloquearse en Alemania, la película estrenó en EE.UU. y Canadá el 19 de junio de 2026 vía distribución limitada y Amazon Prime. Pero lo que la catapultó fue la censura misma. El 25 de junio de 2026, el director subió la película completa a su cuenta en X (Twitter) y el magnate tecnológico Elon Musk la reposteó, con lo que en pocas horas acumuló 9.5 millones de vistas. El film estuvo disponible gratis durante 48 horas.

Muchos usuarios de X calificaron esto como “el mayor efecto Streisand de la historia”. El efecto Streisand es el fenómeno por el cual intentar suprimir información genera exactamente el efecto contrario, multiplicando su difusión. La prohibición convirtió a una película de bajo presupuesto con distribución marginal en uno de los eventos culturales más debatidos de junio de 2026.

El “peor director vivo”

Uwe Boll (Wermelskirchen, 1965) es un director alemán radicado en Canadá, famoso por adaptar videojuegos al cine con resultados casi siempre desastrosos. Ganó el Razzie al peor director y a la peor carrera cinematográfica en 2008. Con 40 películas en su haber, varios de sus títulos figuran entre los peores calificados en IMDb. Sin embargo, una segunda etapa más ambiciosa incluye películas como Rampage (2009) —en la que un joven comete una masacre— o Assault on Wall Street (2013), ambas con protagonistas violentos que se rebelan contra sistemas percibidos como corruptos. Citizen Vigilante sigue ese patrón.

El actor estadounidense Armie Hammer, conocido por Call Me By Your Name (2017), vio su carrera destruida en 2021 cuando se filtraron supuestos mensajes privados con fantasías de canibalismo y mutilación, seguidos de acusaciones de violación por parte de varias mujeres. Tras investigación policial, no se presentaron cargos. Hammer pasó cinco años fuera del foco, admitió públicamente que su comportamiento “no era saludable” aunque negó los delitos más graves, y recibió la oferta de Boll como su vía de regreso. La ironía no pasó desapercibida para nadie, ya que es un hombre acusado de agresión sexual protagonizando una película sobre la justicia por mano propia frente a agresores sexuales.

“No lo acusaron de nada, no hubo ninguna demanda. Era solo un tipo famoso que andaba por ahí haciendo tonterías. Es guapo, carismático y podría ser James Bond. De hecho, sería perfecto para el papel”, subrayó Boll sobre Hammer.

Los datos de Rotten Tomatoes muestran una fuerte polarización en torno al film. Entre la crítica especializada, las dos reseñas registradas son demoledoras. Para algunos la película es “tan asombrosamente mala que casi parece que Boll está saboteando deliberadamente a Hammer”, mientras que otros la califican de “peligrosa” y la presentan como una suerte de manual para quienes creen que los inmigrantes son responsables de todos los males. En contraste, la respuesta del público es mucho más favorable, con más de 100 valoraciones de usuarios y un 92% de aprobación en el Popcornmeter de Rotten Tomatoes.

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