Brasil: En pleno debate presidencial, Lula se olvidó de lo que estaba hablando y Bolsonaro no contuvo la risa

Otro momento tenso del debate fue cuando Jair Bolsonaro comparó la posible futura gestión de Lula con la de Alberto : "Visitó a Lula en la cárcel. Hoy 40% por ciento de la población argentina está en la miseria".
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El pasado 28 de agosto fue el primer debate presidencial en Brasil, que determinará quién asumirá cómo mandatario el próximo 2023. En el debate las figuras más destacadas fueron el actual presidente Jair Bolsonaro y el expresidente del Partido de los Trabajadores, Lula Da Silva.

Sin embargo, también participaron del encuentro, Ciro Gomes, del Partido Democrático Laborista; Simone Tebet (Movimiento Democrático Brasileño); Soraya Thronicke (Unión Brasil) y Luiz Felipe D’Avila (Partido Nuevo).

Lula a Bolsonaro: “Yo fui preso, la razón por la cual yo fui preso fue para qué pudieran elegirlo a él presidente de la república, para eso necesitaban sacar a Lula. Yo, con todo ese proceso, estoy mucho más limpio qué él”.

El debate constó en sucesivos ataques de Bolsonaro a Lula por los casos de corrupción, mientras que el ex convicto se defendía de los enunciados del presidente sin dar muchas explicaciones, su defensa se basó en los resultados de su gestión durante su mandato.
En tal sólo una frase Bolsonaro ofendió a la mayoría de líderes latinoamericanos de izquierda, incluso al presidente Alberto Fernández.

Miren hacia dónde va la Argentina. El presidente de la Argentina visitó a Lula en la cárcel. Hoy 40 por ciento de la población argentina está en la miseria. Lula apoyó al candidato que, en Chile, la misma persona que practicaba el acto de prender fuego el subte. En Colombia al candidato que está a favor de liberar las drogas y los presos. Lula apoya a Daniel Ortega en Nicaragua persiguiendo a religiosos”, dijo Bolsonaro. Con motivo de esto la embajada chilena en Brasil manifestó una reclamación contra los dichos del presidente.

Con todo esto Lula no se quedó callado y respondió “Él sabe el motivo por el cual yo fui preso, la razón por la cual yo fui preso fue para qué pudieran elegirlo a él presidente de la república, para eso necesitaban sacar a Lula. Yo, con todo ese proceso, estoy mucho más limpio qué el”. A lo qué agregó Lula: “El país qué yo deje, es un país que el pueblo añora. Era un país con empleo, donde el pobre tenía derecho a vivir dignamente con su cabeza erguida en este país, y ese país va a volver”.

Sin dudas el momento más impactante del debate fue cuando el candidato Lula da Silva se olvidó completamente lo qué estaba diciendo, motivo por el cual frenó su locución y dejó un vacío tan grande que provocó la risa de Bolsonaro. Está claro que Lula es una persona adulta con 76 años y algunos aspectos de la edad se le están notando, al igual que cómo sucede con el presidente de Estados Unidos, Joe Biden.

Lula da Silva, Simone Tebet y Jair Bolsonaro

Los golpes verbales entre los candidatos llegaron al punto que Bolsonaro acusó a Lula de ser parte del gobierno más corrupto de la historia de Brasil, a lo cual este último respondió “Yo soy según la ONU, el único qué estaba preso por ser inocente”, explayo Lula. A esto último le falta una enorme aclaración, y es que el órgano de la ONU que analizó su caso es el Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas. Este órgano es el mismo que hace ojos sordos frente a los asesinatos de mujeres en Irán y arremete contra Israel por protegerse de los misiles disparados por el grupo terrorista Hamas.

Pese a todo lo mencionado hay mucho temor de la posible victoria de Lula, ya que mucha gente cree que es inocente por haber salido de prisión. La realidad es que, por medio de un conjunto de maniobras y filigranas judiciales, se culminó con la vergonzosa nulidad de todos sus procesos, lo que ha ido abriendo la puerta a la impunidad para cientos de delincuentes. Fue condenado dos veces, y en dos instancias diferentes, por corrupción y lavado de dinero, y tuvo ambas condenas ratificadas por el Tribunal Superior de Justicia y la detención autorizada por el Supremo Tribunal Federal.

Brasil es el último bastión de Latinoamérica contra la izquierda, prácticamente toda la región está bajo el manto del socialismo. Sí se llega a dar el caso en que Lula gana, eso significaría la vuelta al Foro de Sao Paulo con más intensidad, lo que fomentaría las manifestaciones y el apoyo de la izquierda en toda América Latina, hundiéndonos en la miseria y corrupción por 10 años más.

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Samuel “Chiche ”Gelblung: El detector de mentiras

*Por Facundo Pedrini – Director de noticias de Crónica TV


Hombre primicia. Hombre tapa. Hombre record. Hombre intuición. Portador de la licencia del olfato. Aguijón definitivo de la realidad de los últimos 50 años. Fue popular. Fue masivo. Fue meme. Usó el detector de mentiras contra la eternidad y se quedó con la última pregunta.

Fue Crónica antes que Crónica: Un posgrado en periodismo social que termina en él, pero no con él. Porque las misiones trascienden a los mitos.

Lo internaron 20 veces. Lo dieron por muerto 21. Creó presidentes. Tiró presidentes. Le hizo una autopsia en vivo a un extraterrestre y cinco entrevistas a Milei. Y a los dos los dejó en silencio. A Cristina le preguntó si tenía novio cuando todavía se vestía de negro. Porque sí. Porque podía.

Dueño de todas las culpas de ese viejo periodismo que todavía duda como un niño: fue el que mejor decodificó la distancia entre las viudas y el milagro. Preguntó, cuestionó, desnudó. Algo que no hace la IA ni la precarización.

Su cabeza duró más que su cuerpo. Como los relojes pulsera de los soldados que siguen viviendo en la muñeca de los fusilados.

“Me quiero morir en cámara” me dijo la primera vez que lo internaron.

Existe algo entre los finales y la muerte y son las preguntas. Chiche tenía de todo. Visitaba más especialistas que los que una cartilla de obra social podía imprimir. Tuvo más internaciones que programas en el año. Por una infección urinaria, por un paro cardíaco, por un infarto de pie, por una trombosis descontrolada que le tapaba un par de arterias, por fiebre alta, por precaución , por las dudas y por qué los mejores a veces se apagan en cuotas.

Cuando lo recibieron la última vez no podía hablar ni pisar.

“Me voy a escapar por la ventana, necesito volver”, me dijo la última vez que lo guardaron. La cama nunca es una opción para los cazadores: Chiche respiraba solo cuando perseguía a la Argentina.

Chiche se cayó varias veces y jamás se derrumbó. Lo que más le importaba estaba afuera de sí mismo. Y como el peligro saca lo peor del mundo pero lo mejor de los periodistas, llenó la angustia de la espera con novedades populares: del retiro de Messi al cierre de los locales de calle Avellaneda.

— Gelblung en una foto histórica de su carreta, en Vallegrande, Bolivia, durante la cobertura periodística en busca del cadáver del Che Guevara. Archivo Clarín

Los últimos 45 días el cuerpo de Chiche fue un bingo llena de médicos que jugaban varios cartones a la vez, como las viudas terminales que esperan que el bolillero frene el tiempo.

Le hicieron firmar un papel de consentimiento informado para que la muerte sea culpa suya y le dieron el alta. Volvió en silla de ruedas para contar un mundial, gritó sin voz y con el puño al aire los goles contra Inglaterra y pidió viajar a la final. Chiche quería firmar una declaración de responsabilidad y subirse a un avión para contar al lado.

Chiche solo caminaba a través de sus planes, fantaseaba con muletas que el tiempo le alejaba, pero tenía todo pensado y dos valijas hechas: un pijama de verano, un par de tiradores, un coctel de pastillas para la presión y una cuarta estrella explotándole en el corazón.

La distancia entre él y la muerte siempre se midió en ideas y el riesgo existió para que él lo persiguiera. Chiche no fue solo un elogio del peligro, también fue una provocación generacional. La revancha de los viejos de la guerra del cerdo: cubrió todo mejor que los jóvenes y vivió en la sombra de lo sagrado. “No hay que tirar ni al pobre, ni al inmigrante, ni al refugiado ni a los viejos”, decía Francisco. Descartar es perder el alma y perderse una nota.

— “Chiche” y Pedrini

Chiche fue algo que la sociedad va a seguir pidiendo: la seguridad que dan los viejos. Recordar un desde dónde para que no nos explote la bomba en la memoria. Chiche fue una certeza y la previsibilidad que la Argentina perdió. 

Lo que Chiche decidió contar será para siempre el lugar desde donde eligió pelear y un toque de queda a la lógica de los medios: demuestra que periodista no solo se nace, también se muere.

HUMOR por Argüelles​

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