Argentina ocupa el 2º lugar en un ranking que evalúa la miseria económica

El índice de miseria económica de Bloomberg, que mide las tasas de inflación y desempleo, la coloca por debajo de Venezuela en el anteúltimo lugar en la escala entre 60 países.
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La Argentina se ubicó en el segundo lugar en un ranking de los países más miserables, por debajo de Venezuela.

De acuerdo al “Bloomberg Misery Index”, Venezuela ocupó el primer lugar tanto el año pasado como este y la Argentina aparece en 2020 en segundo lugar, seguida por Sudáfrica, Turquía y Colombia.

El índice, basado en estadísticas oficiales de los países encuestados, calcula desde hace seis años la posición relativa de las economías en base a la suma de la inflación y la tasa de desempleo de cada país.

Aquellos con las tasas más altas son considerados como las economías con mayor índice de miseria, comparando las proyecciones del año previo y las actuales.

En cambio, entre los países menos miserables se ubican Tailandia en primer lugar, Singapur, Japón, Malasia y Suiza.

En cuanto a la inflación, los datos relevados por el Fondo Monetario Internacional (FMI) revelaron meses atrás que Venezuela mostraría una inflación del 15.000%, Turquía 12% y Colombia 3,5% y Sudáfrica 2,4%.

En el caso de la Argentina, el Instituto Nacional de Estadística y Censos informó este mes que la inflación de julio fue del 1,9% y del 42,2% en el último año; las proyecciones de los analistas de bancos y consultoras, en promedio, estiman que llegará al 43,9% a fin de 2020, pero el Citi prevé un 52,6%, Euromonitor 46,8%, Moody’s 47,9%, Fitch 45,9 y Abeceb el 39,1 por ciento. Para el año próximo, el promedio es del 45,9%, aunque el Citi se estiró hasta el 63,5%, BancTrust el 61%, Empiria el 55,4% y Torino Capital el 32,7 por ciento.

Del otro lado, Tailandia muestra una deflación del 1,1%, Suiza del 0,4%, Singapur del 0,4, mientras que Japón exhibe una inflación del 0,2% y Malasia del 0,1 por ciento.

Respecto de los índices de desocupación en la Argentina, la última cifra publicada por el Indec fue del primer trimestre del año, con un 10,4% y un aumento del 1,5% respecto del mismo período del 2019 y una baja en la tasa de empleo del 0,8 por ciento en un año. Los analistas prevén que se ubique en el 13,5% a fin de año, según el relevamiento de FocusEconomics; en particular, el banco BBVA se estiró al 18,6%, Santander al 15,6% y Quantum Finanzas al 15,5 por ciento.

En Venezuela, según el FMI, llegaría al 44%, seguido por Sudáfrica con el 35,3%, Turquía 17,2% y Colombia con el 12,2%.

En cambio, en Tailandia sería del 1,1%, Singapur 2,5%, Suiza 2,7%, Japón del 3% y Malasia del 4,9%, según las proyecciones del organismo multilateral.

En el índice de Bloomberg, Estados Unidos presentó uno de los peores resultados con una caída de 25 lugares; en 2019, se había ubicado entre los 10 mejores y ahora está en la mitad de la tabla.

Bloomberg advirtió que “se proyecta que casi todas las economías encuestadas serán más miserables este año debido al COVID-19, y los analistas esperan un mayor desempleo y un crecimiento tibio” de sus economías. Algunas de las economías que reflejan mejoras en su clasificación del índice de miseria para 2020:

  • La clasificación de Luxemburgo mejoró este año en comparación con el año pasado, pasando más favorablemente al puesto 47 desde la posición 30.
  • En China, primer país impactado por el coronavirus, se proyecta que los datos de desempleo e inflación de 2020 se verán moderadamente afectados. La segunda economía más grande del mundo mejoró siete lugares, llegando a la posición 44.
  • El puntaje general de miseria de Alemania no tuvo muchos cambios con respecto a su rendimiento real en 2019 –6,7 frente a 6,4 el año pasado–, pero el motor europeo mejoró en 10 posiciones pues es menos vulnerable que otras economías que luchan contra los efectos del coronavirus en el mercado laboral.

Para algunos países, cuyos puntajes de miseria serán más bajos en 2020 que en 2019, incluida Turquía, incluso las buenas noticias son malas, indicó Bloomberg. Los puntajes de miseria más bajos se deben en gran medida a una demanda más débil que ha generado menores expectativas de inflación.

*Fuente: Infobae – Martín Kanenguiser


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Samuel “Chiche ”Gelblung: El detector de mentiras

*Por Facundo Pedrini – Director de noticias de Crónica TV


Hombre primicia. Hombre tapa. Hombre record. Hombre intuición. Portador de la licencia del olfato. Aguijón definitivo de la realidad de los últimos 50 años. Fue popular. Fue masivo. Fue meme. Usó el detector de mentiras contra la eternidad y se quedó con la última pregunta.

Fue Crónica antes que Crónica: Un posgrado en periodismo social que termina en él, pero no con él. Porque las misiones trascienden a los mitos.

Lo internaron 20 veces. Lo dieron por muerto 21. Creó presidentes. Tiró presidentes. Le hizo una autopsia en vivo a un extraterrestre y cinco entrevistas a Milei. Y a los dos los dejó en silencio. A Cristina le preguntó si tenía novio cuando todavía se vestía de negro. Porque sí. Porque podía.

Dueño de todas las culpas de ese viejo periodismo que todavía duda como un niño: fue el que mejor decodificó la distancia entre las viudas y el milagro. Preguntó, cuestionó, desnudó. Algo que no hace la IA ni la precarización.

Su cabeza duró más que su cuerpo. Como los relojes pulsera de los soldados que siguen viviendo en la muñeca de los fusilados.

“Me quiero morir en cámara” me dijo la primera vez que lo internaron.

Existe algo entre los finales y la muerte y son las preguntas. Chiche tenía de todo. Visitaba más especialistas que los que una cartilla de obra social podía imprimir. Tuvo más internaciones que programas en el año. Por una infección urinaria, por un paro cardíaco, por un infarto de pie, por una trombosis descontrolada que le tapaba un par de arterias, por fiebre alta, por precaución , por las dudas y por qué los mejores a veces se apagan en cuotas.

Cuando lo recibieron la última vez no podía hablar ni pisar.

“Me voy a escapar por la ventana, necesito volver”, me dijo la última vez que lo guardaron. La cama nunca es una opción para los cazadores: Chiche respiraba solo cuando perseguía a la Argentina.

Chiche se cayó varias veces y jamás se derrumbó. Lo que más le importaba estaba afuera de sí mismo. Y como el peligro saca lo peor del mundo pero lo mejor de los periodistas, llenó la angustia de la espera con novedades populares: del retiro de Messi al cierre de los locales de calle Avellaneda.

— Gelblung en una foto histórica de su carreta, en Vallegrande, Bolivia, durante la cobertura periodística en busca del cadáver del Che Guevara. Archivo Clarín

Los últimos 45 días el cuerpo de Chiche fue un bingo llena de médicos que jugaban varios cartones a la vez, como las viudas terminales que esperan que el bolillero frene el tiempo.

Le hicieron firmar un papel de consentimiento informado para que la muerte sea culpa suya y le dieron el alta. Volvió en silla de ruedas para contar un mundial, gritó sin voz y con el puño al aire los goles contra Inglaterra y pidió viajar a la final. Chiche quería firmar una declaración de responsabilidad y subirse a un avión para contar al lado.

Chiche solo caminaba a través de sus planes, fantaseaba con muletas que el tiempo le alejaba, pero tenía todo pensado y dos valijas hechas: un pijama de verano, un par de tiradores, un coctel de pastillas para la presión y una cuarta estrella explotándole en el corazón.

La distancia entre él y la muerte siempre se midió en ideas y el riesgo existió para que él lo persiguiera. Chiche no fue solo un elogio del peligro, también fue una provocación generacional. La revancha de los viejos de la guerra del cerdo: cubrió todo mejor que los jóvenes y vivió en la sombra de lo sagrado. “No hay que tirar ni al pobre, ni al inmigrante, ni al refugiado ni a los viejos”, decía Francisco. Descartar es perder el alma y perderse una nota.

— “Chiche” y Pedrini

Chiche fue algo que la sociedad va a seguir pidiendo: la seguridad que dan los viejos. Recordar un desde dónde para que no nos explote la bomba en la memoria. Chiche fue una certeza y la previsibilidad que la Argentina perdió. 

Lo que Chiche decidió contar será para siempre el lugar desde donde eligió pelear y un toque de queda a la lógica de los medios: demuestra que periodista no solo se nace, también se muere.

Casielles estrenó “Proyecto C”, un late night argentino contra la soberbia del poder

Eugenio Casielles eligió la noche del domingo y un terreno ajeno a la televisión tradicional para lanzar su nuevo proyecto. A las 22, el diputado de la Ciudad estrenó “Proyecto C”, un programa con formato de late night a la argentina que en su primera emisión apuntó sin rodeos contra Javier Milei y su círculo más cercano.

La soberbia fue el hilo conductor del debut, abordada como un rasgo personal del Presidente y también por el impacto que tiene sobre la política. Para desarmar el tema, Casielles convocó a los comunicadores e influencers El Presto y Álvaro Zicarelli, además de Kevin Grunbaum, analista en comunicación que se ocupó de medir el nivel de soberbia que atraviesa hoy a la dirigencia.

El conductor abrió el programa con definiciones duras sobre la actitud del jefe de Estado y la falta de credibilidad de sus anuncios. Junto a sus invitados repasó la reciente comunicación del Gobierno sobre Malvinas, y la mesa llegó a una conclusión categórica: “A Milei no le importa la soberanía del país”.

La soberbia: ¿siempre tenemos razón? | Proyecto C #01

La soberbia se sienta a la mesa. Eugenio Casielles presenta el primer capítulo de Proyecto C con El Presto, Álvaro Zicarelli y Kevin Grunbaum. ¿Por qué nos cuesta tanto reconocer que podemos estar equivocados? ¿Escuchamos para entender o solamente para tener razón?

Sobre esa línea, Casielles planteó si un admirador de Margaret Thatcher está en condiciones de defender los intereses nacionales en el Atlántico Sur. Para sostener la pregunta recordó actos de campaña en los que Milei no quería que se cantara el himno ni que se exhibieran banderas de las islas, y remató con una frase que dejó flotando sobre el estudio: “no es el primer presidente que trata de prostituir una causa para ganar las elecciones”.

Entre las secciones fijas del ciclo sobresale la “Carta al presidente”, un espacio en el que el legislador le habla directamente a Milei. En la primera entrega, el mensaje fue claro: “Recordá que no sos la Argentina. No sos la República. Sos un empleado al que ‘contratamos’ durante un tiempo para una responsabilidad enorme”.

Casielles se permitió además un pasaje de tono irreverente, en el que colocó al mandatario frente al paso del tiempo y a figuras centrales de la historia nacional: “Javier, no sos indispensable, este país vio pasar a hombres como Sarmiento, Roca, Rosas… Todos pasaron. La única que siguió en pie fue la Argentina”.

La propuesta de “Proyecto C” se apoya en la idea de hablar sin filtros e incomodar cuando haga falta. Con un formato que se aparta del molde de los programas de actualidad, el ciclo promete sumar en cada edición una rotación de invitados picantes que alimenten la discusión.

HUMOR por Argüelles​

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