A SANGRE FRÍA | El nuevo programa de Álvaro Zicarelli

Una propuesta para leer con otros ojos, cuestionar mitos y repensar a los grandes autores. Desde el lunes 9 de junio a las 17:30 por Canal EY!
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10 Years Experiences

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Directo y sin ceremonia, A Sangre Fría desembarca en Canal Ey! para cuestionar a las leyendas del mundo literarios. Álvaro Zicarelli pone sobre la la mesa de Canal Ey! obra, vida y época, y los examina pieza por pieza.

Para el escritor y analista político, el libro es camarada, no reliquia; lo abre como quien desarma un reloj y lo enfrenta al pulso de la calle. Cada episodio promete una lectura clara y provocadora con un objetivo simple: que, al apagar la pantalla, alguien salga a buscar el autor del día.

— ¿Qué motivó la creación de A Sangre Fría?

Es lo mismo que me impulsa cuando escribo un libro o creo cualquier contenido: tiene que ser algo que yo mismo consumiría. Necesito sentirme identificado con lo que estoy compartiendo, no podría conducir un programa que no me represente en sus ideas o en su tono.

— La relación directa del nombre del programa con la obra homónima de Truman Capote…

Fue el primer libro suyo que leí, a los 17 años, y desde entonces lo releí dos veces más, en distintas ediciones y etapas de mi vida. Me atrapó no solo por el crimen en sí, sino por el modo en que Capote retrata a los personajes, su entorno, y cómo pule cada palabra.

Pero también hay una segunda lectura del título. Mi intención en el programa es separar esa admiración para poder analizar a cada autor —su obra, su contexto, su vida— con sangre fría, de manera objetiva.

— Conceptualmente, ¿Qué sería “acorralar, analizar y diseccionar” obras y autores?

Tiene que ver justamente con esa mirada integral. Tomar al autor, su vida, su época y su obra, y acorralarlo en un “todo” que pueda ser analizado.

Encuadrarlo en su contexto, entenderlo sin sacarlo de su marco. Luego viene el análisis, que busca determinar qué es esencial y qué es accesorio. Y finalmente la disección: partir esa totalidad en fragmentos, en piezas que podamos observar con mayor claridad. Como si una obra de arte fuera convertida en un rompecabezas que se vuelve a rearmar.

— ¿El análisis va a tener un tono académico, narrativo, provocador, irónico…?

La idea es hacer un análisis completo, pero con lenguaje coloquial. Quiero divertirme al hacerlo y que quien lo mire se divierta también, incluso si no está de acuerdo con lo que digo. Pero que me entiendan.

Para mí, hablar difícil no demuestra sabiduría; muchas veces se usa la jerga para ocultar la ignorancia. No me interesa cuántas reproducciones pueda tener el programa. Me importa que alguien lo vea de principio a fin y diga: “Le entendí”.

— ¿En qué se diferencia A Sangre Fría de otros programas culturales o literarios?

Principalmente en el formato y en el tono. Por ejemplo, Juan Sasturain hacía algo maravilloso en Ver Para Leer, un programa que me encantaba por cómo presentaba a los autores y desglosaba sus obras. Él fue un precursor. Quizás dejaba a entrever su simpatía o antipatía con ciertos autores. En mi caso voy a mantener el análisis frío y objetivo.

— Comentaste que buscás que se entienda el contenido del programa. Pero ¿cuál es tu objetivo más personal con este proyecto?

Si una persona mira el programa completo, sin distracciones, y algo le resuena… me doy por hecho. Pero además quiero visibilizar autores que quizás vimos películas o series basadas en sus obras literarias. Por ejemplo, Phillip Dick, que escribió El vengador del futuro y Blade Runner, su nombre aparece apenas en los créditos de las películas. Claro que voy a hablar de Jorge Luis Borges y Stephen King, pero también de esos autores que merecen su lugar.

Y si alguien que no suele leer, después de ver A Sangre Fría entra a una librería y pregunta por un libro del autor del episodio que vio, me voy a dar por victorioso.

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Alemania censuró una película por considerar que “incita a la violencia contra inmigrantes”

“Citizen Vigilante” es un thriller de acción de 2026 dirigido por el cineasta alemán Uwe Boll y protagonizado por Armie Hammer, que fue efectivamente bloqueado en Alemania —no por decreto gubernamental, sino porque la junta de clasificación cinematográfica FSK se negó a otorgarle cualquier calificación de edad— lo que, en la práctica, equivale a una prohibición comercial total.

“El sistema de clasificación se negó a darnos una calificación [en Alemania], así que ahora solo se puede ver si se trae un Blu-ray de Austria o Suiza”, afirmó Boll al medio Daily Telegraph.

El film sigue a Michael Sanders, un exmilitar estadounidense que vive en una ciudad europea innominada. Tras presenciar la impunidad con que quedan en libertad autores de delitos graves —en particular una violación grupal a una menor de 14 años cuyos agresores son liberados por su condición de refugiados— decide tomarse la justicia por su cuenta. Su campaña de violenta venganza no solo apunta a los criminales, sino también a jueces y funcionarios corruptos que, según la narrativa del film, los protegen.

La película se describe a sí misma como una versión del siglo XXI de Death Wish (El Justiciero de la Ciudad, 1974), el clásico film de vigilantismo protagonizado por la mítica estrella Charles Bronson. Sus críticos la llaman directamente “una fantasía de poder políticamente cargada”.

— Michael Sanders, interpretado por el actor Armie Hammer

La trama en sí no es pura ficción. El film se inspiró en casos reales documentados en Hamburgo. En 2016, cuatro jóvenes de entre 14 y 21 años violaron en grupo a una chica de 14 años y la dejaron semidesnuda e inconsciente en el frío. Tres de los cuatro menores recibieron condenas en suspenso (sin prisión efectiva). El escándalo fue enorme, con decenas de miles de alemanes firmaron una petición exigiendo cárcel para los agresores, y los fiscales apelaron las sentencias.

“Es como si viviéramos en un entorno político completamente absurdo y descabellado, sobre todo en Europa, donde la gente ha perdido totalmente el rumbo. Hay una enorme diferencia entre el llamado ‘discurso de odio’ y apuñalar a alguien en el cuello. Pero los hechos ya no importan”, sostuvo Boll.

— Fotografía del tribunal regional de Hamburgo durante el juicio por la violación grupal, mostrando a los abogados y acusados con los rostros pixelados para proteger su identidad en 2016

Un caso análogo ocurrió en 2023, cuando nueve hombres con diversas nacionalidades de origen extranjero (Libia, Kuwait, Irán, Egipto, Polonia) fueron condenados por la violación grupal de una joven de 15 años en un parque de Hamburgo, y solo uno recibió prisión efectiva (dos años y nueve meses), el resto obtuvo condenas en suspenso.

La decisión de bloquear la película no fue de un ministerio ni del gobierno como tal, sino que recayó en la FSK (Freiwillige Selbstkontrolle der Filmwirtschaft), el organismo de clasificación de películas alemán, fundado en 1949. Cuando la FSK se niega a dar cualquier calificación de edad a una película, el efecto práctico es que no puede ser exhibida en cines, vendida en formato físico ni distribuida por plataformas de streaming dentro de Alemania.

La FSK fundamentó su decisión en tres argumentos centrales. Por un lado, advirtió que la película glorifica la violencia vigilante al presentar los asesinatos del protagonista como actos heroicos y justificados, una representación que entra en tensión con la jurisprudencia alemana, contraria a la exaltación de este tipo de conductas. Además, consideró que el largometraje podía rozar el límite del delito de incitación al odio, previsto en el artículo 130 del Código Penal alemán, ya que expone a los inmigrantes casi exclusivamente como criminales dentro de un contexto político real. A esto se suma la legislación de protección a la juventud, que habilita a la autoridad a negar una calificación cuando una obra glorifica la violencia extrema o pone en riesgo la paz pública.

“Fue una decisión de censura deliberada. Contraté a un abogado para presentar una queja, pero perdimos por seis votos contra dos, ya que me dijeron que la película incitaba a la violencia contra los inmigrantes”, destacó Boll reconociendo que apeló judicialmente la decisión de que la película incitaba a la violencia contra migrantes.

Al bloquearse en Alemania, la película estrenó en EE.UU. y Canadá el 19 de junio de 2026 vía distribución limitada y Amazon Prime. Pero lo que la catapultó fue la censura misma. El 25 de junio de 2026, el director subió la película completa a su cuenta en X (Twitter) y el magnate tecnológico Elon Musk la reposteó, con lo que en pocas horas acumuló 9.5 millones de vistas. El film estuvo disponible gratis durante 48 horas.

Muchos usuarios de X calificaron esto como “el mayor efecto Streisand de la historia”. El efecto Streisand es el fenómeno por el cual intentar suprimir información genera exactamente el efecto contrario, multiplicando su difusión. La prohibición convirtió a una película de bajo presupuesto con distribución marginal en uno de los eventos culturales más debatidos de junio de 2026.

El “peor director vivo”

Uwe Boll (Wermelskirchen, 1965) es un director alemán radicado en Canadá, famoso por adaptar videojuegos al cine con resultados casi siempre desastrosos. Ganó el Razzie al peor director y a la peor carrera cinematográfica en 2008. Con 40 películas en su haber, varios de sus títulos figuran entre los peores calificados en IMDb. Sin embargo, una segunda etapa más ambiciosa incluye películas como Rampage (2009) —en la que un joven comete una masacre— o Assault on Wall Street (2013), ambas con protagonistas violentos que se rebelan contra sistemas percibidos como corruptos. Citizen Vigilante sigue ese patrón.

El actor estadounidense Armie Hammer, conocido por Call Me By Your Name (2017), vio su carrera destruida en 2021 cuando se filtraron supuestos mensajes privados con fantasías de canibalismo y mutilación, seguidos de acusaciones de violación por parte de varias mujeres. Tras investigación policial, no se presentaron cargos. Hammer pasó cinco años fuera del foco, admitió públicamente que su comportamiento “no era saludable” aunque negó los delitos más graves, y recibió la oferta de Boll como su vía de regreso. La ironía no pasó desapercibida para nadie, ya que es un hombre acusado de agresión sexual protagonizando una película sobre la justicia por mano propia frente a agresores sexuales.

“No lo acusaron de nada, no hubo ninguna demanda. Era solo un tipo famoso que andaba por ahí haciendo tonterías. Es guapo, carismático y podría ser James Bond. De hecho, sería perfecto para el papel”, subrayó Boll sobre Hammer.

Los datos de Rotten Tomatoes muestran una fuerte polarización en torno al film. Entre la crítica especializada, las dos reseñas registradas son demoledoras. Para algunos la película es “tan asombrosamente mala que casi parece que Boll está saboteando deliberadamente a Hammer”, mientras que otros la califican de “peligrosa” y la presentan como una suerte de manual para quienes creen que los inmigrantes son responsables de todos los males. En contraste, la respuesta del público es mucho más favorable, con más de 100 valoraciones de usuarios y un 92% de aprobación en el Popcornmeter de Rotten Tomatoes.

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