Los nuevos billetes costarían $6063 millones al Estado y habrá en ellos “paridad de género”

La cuestión de fondo es el complejo (y caro) proceso que involucra los gastos del Estado, y no una mera cuestión de diseño o preferencia...
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Los animales que aparecen en nuestra moneda serán reemplazados con próceres. La cuestión de fondo es el complejo (y caro) proceso que involucra los gastos del Estado, y no una mera cuestión de diseño o preferencia.

Una operación realizada por La Nación (a base de datos que difunde el Banco Central sobre la cantidad de dinero circulante en la economía y cálculos privados) expresa que el reemplazo de billetes costaría aproximadamente $6063 millones. 

El abultado número incluye el recambio de los billetes de $200, $500 y $1000. Deja afuera a los de $20, $50 y $100 (sus series incluyen tanto imágenes de próceres como de animales y las cantidades no están discriminadas en las estadísticas públicas).

Actualmente no es de conocimiento público el costo de impresión de los billetes. Sin embargo, Gabriel Caamaño (economista, consultor de Estudio Ledesma) cálculo cuánto costaría hoy imprimir nuevos billetes. Llegó a la conclusión de que el valor es de $4,63 por “papelito”. La cifra se debe a que la mayor parte de los insumos son en dólares, como el papel, la tinta y las medidas de seguridad.

Gabriel Caamaño

El último informe de monedas y billetes que publica quincenalmente el BCRA expresa que la cantidad de billetes es de 1309,5 millones de unidades en circulación (sumando el total de billetes de $200, $500 y $1000). Si el precio unitario de impresión se multiplica por la cantidad de papel moneda con imágenes de animales que hay en circulación, el costo total sería de exactamente $6062,98 millones.

“Hacer ese cambio sería un despropósito e involucra asumir un costo adicional e innecesario”, dijo Caamaño a La Nación. Lo que generalmente se hace es que, a medida que se van desgastando o rompen, se cambia de diseño, para no agregar un costo nuevo, explicó el economista. “No se cambian los billetes así, de una. No tiene mucha lógica”.

Durante el transcurso de enero, el presidente Alberto Fernández expresó en una entrevista cedida a Página 12 que le gustaría reemplazar a los animales autóctonos que figuran en los billetes por próceres o figuras destacadas de Argentina.  “Tengo algunas urgencias antes, pero me gustaría que en los billetes estén los próceres y los grandes hombres y mujeres de la Argentina”.

“Lamento mucho que Evita haya desaparecido de los billetes, pero también lamento que desaparezcan Sarmiento, Belgrano, San Martín, Rosas”.

Paridad de género

Ayer sábado 25 de enero, el presidente de la Cámara de Diputados firmó los documentos que habilitan al Banco Central a emitir los nuevos papeles, que comenzarán a circular en junio. “Se van a reincorporarán imágenes de próceres, con paridad entre mujeres y hombres trascendentales de nuestra historia en reemplazo de los animales”, expresó Sergio Massa.

La certificación fue del presidente del BCRA, Miguel Ángel Pesce ante quien Massa firmó las planchas caligráficas que se utilizan para la impresión del papel moneda.

“Se van a reincorporarán imágenes de próceres, con paridad entre mujeres y hombres trascendentales de nuestra historia en reemplazo de los animales”, señaló el presidente de la Cámara de Diputados.

https://twitter.com/SergioMassa/status/1220769858922528769

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Despidos y decenas de proveedores en la ruina: luego de 60 años, Knorr cierra su fábrica en Mendoza

El cese de operaciones de la planta de Unilever en Rodeo de la Cruz, dedicada al deshidratado de vegetales para los caldos y sopas Knorr, marca la bajada de persiana de un establecimiento con más de seis décadas de trayectoria en la provincia de Mendoza. La medida dejó en la calle de forma inmediata a sus 60 trabajadores directos, quienes recibieron sus indemnizaciones en el marco del cierre total de la instalación industrial.

La paralización del complejo fabril generó un daño colateral directo sobre la red de abastecimiento agrícola en Mendoza y San Juan. Decenas de productores contratados, que adaptaron durante décadas sus superficies cultivables y esquemas tecnológicos para proveer de forma exclusiva a la firma, perdieron a su único comprador en la región, lo que provocó una parálisis en la cadena hortícola dedicada a la deshidratación masiva.

Las razones corporativas del cierre

Mediante un comunicado oficial, la empresa justificó la decisión en una transformación estructural del mercado, argumentando que las sopas secas en sobre sufrieron un declive sostenido en la demanda por tratarse de un consumo fuertemente estacional ligado a los meses fríos. A este factor sumaron el peso de los costos fijos de infraestructura que requería mantener operativa la planta durante todo el año para abastecer un volumen en retroceso.

En ese marco, la estrategia global de la compañía se orientó a volcar su portafolio hacia alimentos de consumo continuo como pastas, risottos y ramen. Para sostener ese esquema, Unilever abandonó el procesamiento agrícola propio en Guaymallén y resolvió migrar hacia un modelo de compras a proveedores externos e importación de materias primas, concentrando la etapa final de empaque en su complejo industrial de Pilar.

El espejo nacional

El desmantelamiento de la planta mendocina se inserta en una dinámica nacional signada por la retracción del entramado productivo. Desde el inicio del ciclo económico actual se registró la baja neta de más de 26.400 empresas empleadoras, a razón de 30 cierres diarios, mientras que la tasa de desempleo del INDEC trepó del 5,7% inicial al 7,8% actual.

Este escenario responde a una apertura de importaciones que avanzó sin una equivalente desregulación ni baja de la presión tributaria para los productores nacionales. La política oficial plasmada en la premisa de que deben cerrar los actores que “no puedan competir” —según expresó recientemente el Presidente— colisionó con la realidad de un mercado interno golpeado, donde la competencia internacional se dio en condiciones de asimetría para la industria local.

Lejos de una simplificación tributaria, la carga sobre el sector privado se mantuvo en niveles asfixiantes. Según los datos proyectados en el Presupuesto enviado por el Poder Ejecutivo al Congreso, la presión tributaria consolidada registró un incremento del 0,47% del PBI entre 2025 y 2026, lo que para la caja fiscal representó un aumento de casi 30.000 millones de dólares en concepto de impuestos que continuó erosionando la competitividad de las plantas instaladas en el país.

A la desventaja impositiva se sumó la pérdida de competitividad exportadora frente a filiales extranjeras por los altos costos operativos internos y una caída generalizada del consumo golpeado por la pérdida del poder adquisitivo.

El contexto se alinea con la percepción de la opinión pública expresado en una encuesta reciente, donde el 59% calificó la economía como negativa, frente a un 18% que la ve neutra y un 22% que la considera positiva. De esta forma, con la falta de trabajo superando a la inflación como principal preocupación social, el caso Guaymallén expone cómo la reconversión corporativa se combina con un contexto de pérdida acelerada del empleo.

*Por Augusto Grinner

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