El billete verde cerró en $66,58 promedio, registrando un alza del 3,61% en el tercer mes del año.
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El dólar para la venta al público cerró a $ 66,58 promedio, con una suba de 14 centavos respecto del viernes, mientras que en marzo tuvo un avance de $2,32, es decir, un 3,61% a lo largo del mes.
En el sector mayorista la moneda estadounidense ganó seis centavos y finalizó a $64,47, y en el balance mensual subió $2,26 (+3,63%), en tanto que el dólar con el recargo de 30% -impuesto PAÍS- culminó a $86,55, lo que implicó una ganancia de la divisa en marzo de $2,01 (+3,60%) .
En este contexto, el dólar contado con liquidación (CCL), cuya operatoria cierra más tarde en coincidencia con el mercado bursátil, se vende a $86,53 (+0%), mientras que el dólar MEP cotiza a $85,25 (-0,2%).
Gustavo Quintana, analista de PR Corredores de Cambio, señaló que la estrategia del BCRA aceleró el deslizamiento del tipo de cambio mayorista, a tono con la inestabilidad financiera internacional, “aunque a un ritmo menor que el resto de las monedas regionales”.
Para el especialista, la oferta privada volvió a acoplarse y permitió que la autoridad monetaria “efectuara compras para sostener la cotización en los mínimos del día”.
Mientras que Sebastián Centurión, de ABC Mercado de Cambios, detalló que “el peso continúa sus microdevaluaciones diarias, alejado de la realidad emergente donde las demás monedas caían entre 1,5% (el real brasileño) y 4 % (peso mexicano)”.
Centurión observó que si bien en marzo el dólar subió un 3,6% contra el peso, “el real perdió más del 13 % contra la moneda americana”.
El volumen operado en el segmento de contado fue de US$ 224 millones y no se registraron operaciones en el sector de futuros MAE.
En el mercado de futuros Rofex se operaron 487 millones de dólares. Marzo y abril concentraron casi el 55 % y se operaron a $64,59 y $ 67,00; con tasas del 34,25 % y 46,22%, respectivamente.
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El cese de operaciones de la planta de Unilever en Rodeo de la Cruz, dedicada al deshidratado de vegetales para los caldos y sopas Knorr, marca la bajada de persiana de un establecimiento con más de seis décadas de trayectoria en la provincia de Mendoza. La medida dejó en la calle de forma inmediata a sus 60 trabajadores directos, quienes recibieron sus indemnizaciones en el marco del cierre total de la instalación industrial.
La paralización del complejo fabril generó un daño colateral directo sobre la red de abastecimiento agrícola en Mendoza y San Juan. Decenas de productores contratados, que adaptaron durante décadas sus superficies cultivables y esquemas tecnológicos para proveer de forma exclusiva a la firma, perdieron a su único comprador en la región, lo que provocó una parálisis en la cadena hortícola dedicada a la deshidratación masiva.
Las razones corporativas del cierre
Mediante un comunicado oficial, la empresa justificó la decisión en una transformación estructural del mercado, argumentando que las sopas secas en sobre sufrieron un declive sostenido en la demanda por tratarse de un consumo fuertemente estacional ligado a los meses fríos. A este factor sumaron el peso de los costos fijos de infraestructura que requería mantener operativa la planta durante todo el año para abastecer un volumen en retroceso.
En ese marco, la estrategia global de la compañía se orientó a volcar su portafolio hacia alimentos de consumo continuo como pastas, risottos y ramen. Para sostener ese esquema, Unilever abandonó el procesamiento agrícola propio en Guaymallén y resolvió migrar hacia un modelo de compras a proveedores externos e importación de materias primas, concentrando la etapa final de empaque en su complejo industrial de Pilar.
El espejo nacional
El desmantelamiento de la planta mendocina se inserta en una dinámica nacional signada por la retracción del entramado productivo. Desde el inicio del ciclo económico actual se registró la baja neta de más de 26.400 empresas empleadoras, a razón de 30 cierres diarios, mientras que la tasa de desempleo del INDEC trepó del 5,7% inicial al 7,8% actual.
Este escenario responde a una apertura de importaciones que avanzó sin una equivalente desregulación ni baja de la presión tributaria para los productores nacionales. La política oficial plasmada en la premisa de que deben cerrar los actores que “no puedan competir” —según expresó recientemente el Presidente— colisionó con la realidad de un mercado interno golpeado, donde la competencia internacional se dio en condiciones de asimetría para la industria local.
Lejos de una simplificación tributaria, la carga sobre el sector privado se mantuvo en niveles asfixiantes. Según los datos proyectados en el Presupuesto enviado por el Poder Ejecutivo al Congreso, la presión tributaria consolidada registró un incremento del 0,47% del PBI entre 2025 y 2026, lo que para la caja fiscal representó un aumento de casi 30.000 millones de dólaresen concepto de impuestos que continuó erosionando la competitividad de las plantas instaladas en el país.
A la desventaja impositiva se sumó la pérdida de competitividad exportadora frente a filiales extranjeras por los altos costos operativos internos y una caída generalizada del consumo golpeado por la pérdida del poder adquisitivo.
El contexto se alinea con la percepción de la opinión pública expresado en una encuesta reciente, donde el 59% calificó la economía como negativa, frente a un 18% que la ve neutra y un 22% que la considera positiva. De esta forma, con la falta de trabajo superando a la inflación como principal preocupación social, el caso Guaymallén expone cómo la reconversión corporativa se combina con un contexto de pérdida acelerada del empleo.
Mientras la Provincia se declara en déficit y ajusta por el lado de las vacantes y los beneficios impositivos, la plata que el Estado se gira a sí mismo supera al rojo por más del doble.
Apartaban los ladrillos en pleno operativo y prepararon panes de yeso para disimular el faltante. La droga iba a la venta clandestina y un descuadre en la balanza destapó la maniobra.
El Observatorio de Política Criminal contabilizó 5.209 muertes en 2025 sobre datos oficiales, un 22,6% más que en 2024 y la tasa más alta desde que hay registro. La cifra ya más que triplica a la de homicidios dolosos.
Así que hay extranjeros que viven en Argentina, estudian gratis en Argentina, se atienden gratis en hospitales Argentinos mientras odian a la Argentina? Perfecto. Acabo de presentar un proyecto para arancelar la salud y la educación a extranjeros en la provincia de Buenos Aires. pic.twitter.com/Pppyd23460