Cepo a las importaciones: Por falta de fertilizantes, el campo perdería USD 1350 millones

El tope del BCRA para estos insumos es de US$ 1889 millones, cuando el valor proyectado para 2022 es de US$ 4398 millones. El campo tendrá perdidas millonarias.
rafaela-biazi-470405-unsplash.jpg
10 Years Experiences

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit. Ut elit tellus, luctus nec ullamcorper mattis, pulvinar dapibus leo.

Las restricciones a las importaciones de fertilizantes podrían dejar sin cubrir un 57% de la demanda del sector, lo que generaría una merma de US$1350 millones en las exportaciones agrícolas, generando un fuerte impacto en el campo.

La entidad planteó que esto se debe a la posibilidad de que en la temporada2022/2023 se sembrarían 3 millones menos de hectáreas de maíz, para darle lugar al cultivo de soja, ya que esta, requiere una menor cantidad de nutrientes, por lo que necesita menos inversión.

Ante esta situación, un 57% de la demanda quedaría sin cubrir, por lo que el área maicera podría reducirse en 3 millones de hectáreas, según estimó la Bolsa de Cereales de Buenos Aires.

.

“Este cambio en el mix de producción implicaría un menor ingreso de divisas por exportación de granos, de US$1350 millones, lo que implicaría un perjuicio neto para la balanza de pagos”, marca el reporte elaborado por los economistas Agustín Tejeda Rodríguez, Daniela Regeiro, Jimena Vicentin Masaro y Nicolás Jorge.

Los expertos calcularon en US$ 1889 millones al cupo anualizado impuesto por el Banco Central ante la falta de divisas y el incremento de las cotizaciones internacionales de este producto luego del inicio de la guerra entre Rusia y Ucrania. Ese límite es “significativamente” más bajo que el valor de las importaciones proyectado para 2022, de US$ 4398 millones: “De ser operativo el tope, se alcanzaría en el mes de agosto, quedando un 57% de las necesidades de importación sin cumplir hacia fin de año”, analizaron.

Por otra parte, la medida tiene el riesgo de generar un círculo vicioso de cara al futuro: “En función de las cifras mencionadas, es evidente que las restricciones a las importaciones de insumos clave para el sector agroindustrial podrían convertirse en una gran limitante para la producción, pudiendo, incluso, ocasionar mayores restricciones futuras de divisas en caso de que la producción se vea reducida por una menor fertilización”.

El análisis, además, consideró que los próximos meses se deberá incluir “un cuidadoso seguimiento” de los mercados debido al contexto de elevada volatilidad, de manera de garantizarse “una rápida reacción por parte de los actores de la cadena y los decisores de política”.

.

“A partir de las cifras analizadas, es evidente que no otorgar prioridad a las dificultades que existen hoy en los mercados de fertilizantes podría traducirse en una menor disponibilidad de divisas por el potencial impacto en producción”, advirtieron los especialistas.

Search

Unite a nuestro grupo de Telegram, donde te compartimos las noticias más importantes.

Despidos y decenas de proveedores en la ruina: luego de 60 años, Knorr cierra su fábrica en Mendoza

El cese de operaciones de la planta de Unilever en Rodeo de la Cruz, dedicada al deshidratado de vegetales para los caldos y sopas Knorr, marca la bajada de persiana de un establecimiento con más de seis décadas de trayectoria en la provincia de Mendoza. La medida dejó en la calle de forma inmediata a sus 60 trabajadores directos, quienes recibieron sus indemnizaciones en el marco del cierre total de la instalación industrial.

La paralización del complejo fabril generó un daño colateral directo sobre la red de abastecimiento agrícola en Mendoza y San Juan. Decenas de productores contratados, que adaptaron durante décadas sus superficies cultivables y esquemas tecnológicos para proveer de forma exclusiva a la firma, perdieron a su único comprador en la región, lo que provocó una parálisis en la cadena hortícola dedicada a la deshidratación masiva.

Las razones corporativas del cierre

Mediante un comunicado oficial, la empresa justificó la decisión en una transformación estructural del mercado, argumentando que las sopas secas en sobre sufrieron un declive sostenido en la demanda por tratarse de un consumo fuertemente estacional ligado a los meses fríos. A este factor sumaron el peso de los costos fijos de infraestructura que requería mantener operativa la planta durante todo el año para abastecer un volumen en retroceso.

En ese marco, la estrategia global de la compañía se orientó a volcar su portafolio hacia alimentos de consumo continuo como pastas, risottos y ramen. Para sostener ese esquema, Unilever abandonó el procesamiento agrícola propio en Guaymallén y resolvió migrar hacia un modelo de compras a proveedores externos e importación de materias primas, concentrando la etapa final de empaque en su complejo industrial de Pilar.

El espejo nacional

El desmantelamiento de la planta mendocina se inserta en una dinámica nacional signada por la retracción del entramado productivo. Desde el inicio del ciclo económico actual se registró la baja neta de más de 26.400 empresas empleadoras, a razón de 30 cierres diarios, mientras que la tasa de desempleo del INDEC trepó del 5,7% inicial al 7,8% actual.

Este escenario responde a una apertura de importaciones que avanzó sin una equivalente desregulación ni baja de la presión tributaria para los productores nacionales. La política oficial plasmada en la premisa de que deben cerrar los actores que “no puedan competir” —según expresó recientemente el Presidente— colisionó con la realidad de un mercado interno golpeado, donde la competencia internacional se dio en condiciones de asimetría para la industria local.

Lejos de una simplificación tributaria, la carga sobre el sector privado se mantuvo en niveles asfixiantes. Según los datos proyectados en el Presupuesto enviado por el Poder Ejecutivo al Congreso, la presión tributaria consolidada registró un incremento del 0,47% del PBI entre 2025 y 2026, lo que para la caja fiscal representó un aumento de casi 30.000 millones de dólares en concepto de impuestos que continuó erosionando la competitividad de las plantas instaladas en el país.

A la desventaja impositiva se sumó la pérdida de competitividad exportadora frente a filiales extranjeras por los altos costos operativos internos y una caída generalizada del consumo golpeado por la pérdida del poder adquisitivo.

El contexto se alinea con la percepción de la opinión pública expresado en una encuesta reciente, donde el 59% calificó la economía como negativa, frente a un 18% que la ve neutra y un 22% que la considera positiva. De esta forma, con la falta de trabajo superando a la inflación como principal preocupación social, el caso Guaymallén expone cómo la reconversión corporativa se combina con un contexto de pérdida acelerada del empleo.

*Por Augusto Grinner

HUMOR por Argüelles​

LO MÁS IMPORTANTE

TWEET DEL DÍA

Tevero liberavisse
comprehensam nec.

Copyright 2023 © Data 24 - Todos los derechos reservados
Data 24.com.ar © Copyright 2025

Subscribe Now