ABRIL | Exportaciones e importaciones cayeron hasta 30,1%

El saldo positivo fue el reflejo de la crisis en la actividad económica, que afectó más a las importaciones que a las exportaciones.
rafaela-biazi-470405-unsplash.jpg
10 Years Experiences

Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit. Ut elit tellus, luctus nec ullamcorper mattis, pulvinar dapibus leo.

La balanza comercial de la Argentina registró un saldo positivo de u$s1.411 millones en abril, informó este miércoles el Instituto Nacional de Estadística y Censos, un dato que fue mayor a lo esperado por analistas.

Las exportaciones sumaron u$s4.329 millones en el cuarto mes del año, lo que representó una baja interanual del 18,9%. Mientras tanto, el superávit fue explicado porque las importaciones se desplomaron un 30,1% y totalizaron u$s2.918 millones.

La baja cantidad, tanto en compras como en ventas al exterior, causada por la baja actividad económica en la mayoría de los países a raíz de la pandemia de Covid-19, reflejó una contracción interanual del 23,8% en el intercambio comercial de Argentina.

En cuanto a las relación con los principales socios comerciales del país, se observó un crecimiento en las exportaciones a territorio asiático; los envíos a China subieron un 50,6% (u$s509 millones), mientras que los realizados a Vietnam y a India treparon un 5% y un 67%, respectivamente. De manera inversa, las ventas a Brasil cayeron un 57,3% (u$s387 millones).

Por el lado de las importaciones, se produjo una significativa caída en las compras procedentes de los tres socios más importantes; los envíos desde Brasil se derrumbaron un 45,4%, los de China un 40,3% y los de Estados Unidos un 23,4%.

Respecto a los rubros, se observó una fuerte caída, del 58,3%, en el rubro Manufacturas de Origen Industrial, que representó el 16,3% del total de ventas. Esto fue explicado, principalmente, por una baja en los envíos de automóviles, tanto para transporte de mercancías como de personas.

Adicionalmente, también se observó una importante contracción, del 33,9%, en las ventas al exterior de Combustibles y Energía, causada fundamentalmente por una merma en los embarques de biodiésel y sus mezclas.

El declive de las exportaciones fue atenuado por una suba del 10,8% en el rubro de Productos Primarios, que concentra la mayor parte del total. Los mismos alcanzaron los u$s1.565 millones, impulsados por un crecimiento en el aceite de soja y los porotos de soja.

En el desagregado de las importaciones, se exhibió una pérdida en todos los rubros como reflejo de una crisis en la actividad industrial, que necesita insumos de afuera para producir. Las bajas más relevantes las sufrieron los bienes de capital y las piezas y accesorios de dichos bienes.

Desglosando los datos de INDEC, según tipo de productos, se percibió una baja de u$s279 millones en “Reactores nucleares, calderas, máquinas, aparatos y artefactos mecánicos, y sus partes”, y una de u$s238 millones en “Máquinas, aparatos y material eléctrico, y sus partes”.

En el mismo sentido, también hubo grandes caídas en las compras al exterior de automóviles y combustibles.

En abril del año pasado, la balanza comercial argentina había registrado un superávit de u$s1.165 millones de dólares y en marzo pasado el resultado fue positivo en u$s1.158 millones de dólares.

De esta forma, el superávit acumulado entre enero y abril alcanzó los u$s4.720 millones contra los u$s3.168 registrados en igual período de 2019. Si bien el saldo está creciendo mes a mes, esto no deja de ser reflejo de una paralización en la economía local producto del coronavirus, que afecta con mayor énfasis a las importaciones que a las exportaciones.

*Fuente: Ámbito Financiero


Search

Unite a nuestro grupo de Telegram, donde te compartimos las noticias más importantes.

Despidos y decenas de proveedores en la ruina: luego de 60 años, Knorr cierra su fábrica en Mendoza

El cese de operaciones de la planta de Unilever en Rodeo de la Cruz, dedicada al deshidratado de vegetales para los caldos y sopas Knorr, marca la bajada de persiana de un establecimiento con más de seis décadas de trayectoria en la provincia de Mendoza. La medida dejó en la calle de forma inmediata a sus 60 trabajadores directos, quienes recibieron sus indemnizaciones en el marco del cierre total de la instalación industrial.

La paralización del complejo fabril generó un daño colateral directo sobre la red de abastecimiento agrícola en Mendoza y San Juan. Decenas de productores contratados, que adaptaron durante décadas sus superficies cultivables y esquemas tecnológicos para proveer de forma exclusiva a la firma, perdieron a su único comprador en la región, lo que provocó una parálisis en la cadena hortícola dedicada a la deshidratación masiva.

Las razones corporativas del cierre

Mediante un comunicado oficial, la empresa justificó la decisión en una transformación estructural del mercado, argumentando que las sopas secas en sobre sufrieron un declive sostenido en la demanda por tratarse de un consumo fuertemente estacional ligado a los meses fríos. A este factor sumaron el peso de los costos fijos de infraestructura que requería mantener operativa la planta durante todo el año para abastecer un volumen en retroceso.

En ese marco, la estrategia global de la compañía se orientó a volcar su portafolio hacia alimentos de consumo continuo como pastas, risottos y ramen. Para sostener ese esquema, Unilever abandonó el procesamiento agrícola propio en Guaymallén y resolvió migrar hacia un modelo de compras a proveedores externos e importación de materias primas, concentrando la etapa final de empaque en su complejo industrial de Pilar.

El espejo nacional

El desmantelamiento de la planta mendocina se inserta en una dinámica nacional signada por la retracción del entramado productivo. Desde el inicio del ciclo económico actual se registró la baja neta de más de 26.400 empresas empleadoras, a razón de 30 cierres diarios, mientras que la tasa de desempleo del INDEC trepó del 5,7% inicial al 7,8% actual.

Este escenario responde a una apertura de importaciones que avanzó sin una equivalente desregulación ni baja de la presión tributaria para los productores nacionales. La política oficial plasmada en la premisa de que deben cerrar los actores que “no puedan competir” —según expresó recientemente el Presidente— colisionó con la realidad de un mercado interno golpeado, donde la competencia internacional se dio en condiciones de asimetría para la industria local.

Lejos de una simplificación tributaria, la carga sobre el sector privado se mantuvo en niveles asfixiantes. Según los datos proyectados en el Presupuesto enviado por el Poder Ejecutivo al Congreso, la presión tributaria consolidada registró un incremento del 0,47% del PBI entre 2025 y 2026, lo que para la caja fiscal representó un aumento de casi 30.000 millones de dólares en concepto de impuestos que continuó erosionando la competitividad de las plantas instaladas en el país.

A la desventaja impositiva se sumó la pérdida de competitividad exportadora frente a filiales extranjeras por los altos costos operativos internos y una caída generalizada del consumo golpeado por la pérdida del poder adquisitivo.

El contexto se alinea con la percepción de la opinión pública expresado en una encuesta reciente, donde el 59% calificó la economía como negativa, frente a un 18% que la ve neutra y un 22% que la considera positiva. De esta forma, con la falta de trabajo superando a la inflación como principal preocupación social, el caso Guaymallén expone cómo la reconversión corporativa se combina con un contexto de pérdida acelerada del empleo.

*Por Augusto Grinner

HUMOR por Argüelles​

LO MÁS IMPORTANTE

TWEET DEL DÍA

Tevero liberavisse
comprehensam nec.

Copyright 2023 © Data 24 - Todos los derechos reservados
Data 24.com.ar © Copyright 2025

Subscribe Now