El déficit fiscal se multiplicó por DIEZ en un año

El pago de intereses de la deuda pública ascendió a $56.932 millones, y elevó el rojo financiero a $308.219 millones.
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El Sector Público Nacional (SPN) registró en mayo un resultado primario deficitario de $251.287 millones, se multiplicó casi por 10 respecto del registrado un año antes, pese a que la inflación se redujo a menos de 45% en ese período. El pago de intereses de la deuda pública ascendió a $56.932 millones, y elevó el rojo financiero a $308.219 millones.

Los ingresos totales del Sector Público Nacional sumaron $328.120 millones, apenas se elevaron 2,4%. Al respecto, el informe de la Secretaría de Hacienda destaca: “Este comportamiento de los recursos está explicado por los efectos contractivos del ASPO sobre los volúmenes de producción, consumo, inversión y comercio exterior. En ese sentido, los ingresos tributarios retrocedieron 3,3% respecto a mayo de 2019 (caída de 36,2% de los derechos de exportación, 7,9% de la recaudación de IVA –neto de reintegros– y 5,1% del impuesto sobre los débitos y créditos)”.

Contribuyeron a disminuir semejante efecto negativo en términos reales de más de 29% el desempeño de los ingresos tributarios, los ingresos no habituales por el vencimiento anual de bienes personales declarados fuera del país, ascendió a $2.705 millones (subió 1.191%), y el impuesto PAIS que no existía el año anterior, el cual aportó $6.774 millones.

Por el contrario, el gasto primario virtualmente se duplicó en los últimos 12 meses, sumó $579.507 millones, como consecuencia principalmente de “las medidas implementadas por el Poder Ejecutivo Nacional para sostener los ingresos de las familias ($80.000 millones), el empleo y la producción y compensar la caída de recaudación de las administraciones provinciales ($53.327 millones)”, explicó la Secretaría de Hacienda.

Claramente, se repitió el escenario de los dos meses anteriores, cuando el Gobierno nacional decretó desde el 20 de marzo la cuarentena, con el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO), porque derivó en el plano de las finanzas públicas en un movimiento de pinzas: por un lado fuerte disminución de los recursos tributarios y por el otro, notable incremento del gasto social derivado de las medidas paliativas que implementó el Gobierno para los sectores más vulnerables.

El informe diario de ejecución del Presupuesto de la Administración Central ya había anticipado un severo deterioro de las finanzas públicas, con 43,3% del total previsto para todo el año, según las partidas autorizadas hasta el presente por un total de $5,65 billones.

Cabe notar que al 31 de mayo al cabo de los primeros cinco meses de 2020 la Administración Central usó $2,45 billones del monto autorizado para el ejercicio de $5,65 billones, aunque en términos base caja, es decir efectivamente pagados en el período, totalizó $2,08 billones. En tanto los ingresos percibidos ascendieron a $2,17 billones.

El movimiento base caja del Sector Público No Financiero, esto es el resultado de ingresos percibidos y gastos efectivamente pagados, acumuló en los primeros cinco meses de 2020 un saldo negativo de $604.836 millones que contrastó con el superávit de $36.819 millones de un año antes; mientras que el financiero, con el agregado del pago del servicio de intereses de la deuda pública, concluyó con un déficit de $898.969 millones, multiplicó por 4,1 el registrado en igual tramo de 2019. Representó el equivalente a 4% del PBI.

JUNIO RECARGADO

Aumento de jubilaciones de 6,12%, mucho menos que lo que hubiese correspondido por segunda vez en el año con la suspendida Ley de Movilidad de las Jubilaciones y Pensiones; más el pago del medio aguinaldo, juntamente con la extensión del pago del Ingreso Familiar de Emergencia a unos 9 millones de beneficiarios. Inicialmente para los perceptores de la Asignación Universal por Hijo, y desde mañana el resto que completó el registro de la Clave Bancaria Única (CBU).

Mientras que los ingresos tributarios mantienen la tendencia fuertemente contractiva de los dos meses previos, por ahora en el rango de 24% real, según la estimación preliminar del Instituto de Análisis de la Realidad Fiscal (Iaraf) que dirige el economista Nadín Agañaraz.

Nuevamente, el derrumbe de la actividad productiva y comercial que provocaron no sólo la extensión de la cuarentena, sino también, en el caso de las actividades que se fueron flexibilizando, los protocolos muy rigurosos, tanto en lo que respecta al distanciamiento de las personas, como al desplazamiento en medios de transporte público y, en el caso de los vehículos particulares, en el paso jurisdiccional, porque afectó tanto la demanda como la oferta de productos finales y de uso intermedio en la cadena industrial.

*Fuente: Infobae – Daniel Sticco


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El precio de la carne aumentó 70,8% en los últimos 12 meses

El precio en carnicerías y góndolas tomó velocidad en el inicio de 2026. En seis semanas, el valor al público acumuló una suba de 13%, mientras que la hacienda destinada a consumo en el Mercado Agroganadero de Cañuelas (MAG) avanzó cerca de 6%. Esa dinámica invirtió el proceso del segundo semestre de 2025, cuando el mostrador se movió más lento que la hacienda y achicó márgenes de frigoríficos, matarifes y carniceros.

En ese lapso, las categorías de consumo en Cañuelas alternaron más alzas que bajas. En la hacienda se dieron subas en cinco de las seis semanas, con un promedio de 2%, y una caída de 4% en el arranque. En el canal minorista, se registraron aumentos en cuatro semanas (promedio 3,2%), una baja de 0,2% y otra sin cambios.

Según datos de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), el producto que más consumen los argentinos acumuló un alza superior al 70% durante los últimos doce meses. Con este telón de fondo, “debemos esperar que, de acá a marzo, haya un aumento en el precio de la carne”, profetizó Miguel Schiariti, presidente de la entidad.

En el detalle, el asado encabezó las subas con 74,2%, seguido por cuadril (73,7%), paleta (72,7%), nalga (70,4%) y carne picada común (62,7%). Las hamburguesas congeladas (cuatro unidades) subieron 49,7% respecto de enero de 2025. En contraste, el pollo entero aumentó 32,1%, lo que implicó un “abaratamiento relativo” de 22,7% frente a los cortes vacunos en doce meses.

En términos de índices, CICCRA señaló que el IPC-GBA mostró en enero una variación mensual general de 2,8%, con “carnes y derivados” por encima del promedio, en 4,4%. La cámara también explicó que, aunque el precio promedio de la hacienda en Cañuelas cayó nominalmente 1,6% en enero, no se trató de una baja real, sino de un cambio en la composición de la oferta: ingresaron menos categorías de mayor valor (vaquillonas y novillitos) y ganaron participación vacas y toros. Según el reporte, los valores de novillitos y vaquillonas igual continuaron aumentando levemente.

El diagnóstico se apoyó también en la actividad industrial: en enero se faenaron 1,014 millones de cabezas, una baja de 11,8% frente a igual mes de 2025. La producción de carne vacuna cayó 10% interanual. En el mismo relevamiento se indicó, además, que enero quedó 16,1% por debajo de diciembre (corregido por días laborables) y que la producción se ubicó en 239 mil toneladas res con hueso, con una contracción interanual de 10%.

En febrero, la escasez de hacienda aceleró el ritmo de subas en el MAG. El viernes 20, Delsector, un sitio especializado que siguió a diario la operatoria del mercado, sintetizó la rueda con una frase: “Voló el mercado de hacienda”. Ese día ingresaron 5.722 vacunos y la semana cerró con 13.144 cabezas. Otro portal que cubre el rubro, Valorcarne, consignó que se trató de la quinta semana consecutiva con arribos por debajo del promedio histórico de 21.000 cabezas semanales: en ese período, las entradas resultaron en promedio 15% inferiores, y en la última semana la caída rondó el 30%, en un contexto atravesado por los feriados de Carnaval.

Los precios reflejaron esa menor oferta. En la última jornada de la semana se pagaron máximos de $5.100 por kilo vivo para novillos livianos, $5.650 para novillitos y $5.900 para vaquillonas. A comienzos de febrero, esos valores se ubicaron en $4.870, $4.880 y $4.930 respectivamente, lo que implicó subas acumuladas en tres semanas de 4,7%, 15,8% y 19,7%.

El impacto se trasladó con fuerza a los eslabones intermedios. La Cámara Argentina de Matarifes y Abastecedores (CAMyA) advirtió que la cadena de pagos en carnicerías se quebró y anticipó que las subas de la hacienda podían reflejarse en el mostrador. Su presidente, Leonardo Rafael, afirmó que de cada media res vendida a las carnicerías los matarifes cobraron, como máximo, el 70% del valor. En números, explicó que una media res de 90 kilos rondó el millón de pesos, de los cuales se percibieron unos $700.000.

Rafael también describió el cuadro financiero del sector: “La cadena de pagos viene haciendo ruido”, señaló el referente de matarifes describiendo el cuadro financiero de la activida. “Hay muchos cheques rechazados y está quedando plata inmovilizada en las carnicerías. La verdad es muy preocupante”. Pero el tramo más contundente de su diagnóstico llegó al combinar faltante de hacienda y consumo debilitado: “Nunca vi una situación como esta, falta hacienda en el contexto de destrucción económica y un bolsillo del consumidor que no resiste estos valores de la carne”.

En paralelo, vinculó los máximos del MAG con el precio de la media res y sostuvo: “Con estos valores, estamos hablando de una media res de $12.300 a $12.600, la verdad me cuesta creer que todo esto vaya a funcionar”. 

“Hay eslabones de la cadena que ya están crujiendo y como va esto, alguno se va a romper”. Desde CAMyA también se estimó que, para el lunes siguiente a esas ruedas, la media res a carnicerías podía ubicarse en $11.300 por kilo, un aumento de $700 por kilo frente a los valores de esa semana. En el mismo diagnóstico, Rafael señaló: “Los inverndadores están comprando hacienda, para llevarla de nuevo a recría o feedlot. Entonces, nos falta oferta”.

La tensión de precios no quedó concentrada en Buenos Aires. En la Sociedad Rural de Jesús María, una jornada con ingreso de 1.000 vacunos (450 gordos y 550 de invernada) marcó subas intersemanales fuertes. En consumo, los novillitos livianos (300 a 350 kilos) ganaron $500 y alcanzaron un techo de $5.280 (10,4%); la categoría de 350 a 400 kilos subió $400 y se ubicó en $5.000; y los novillitos de 400 a 450 kilos avanzaron $650 y cerraron en $5.150 (14%). La vaquillona trepó $440 y se negoció en $5.220 (9,2%). En invernada, el ternero liviano (100 a 150 kilos) subió $600 y llegó a $7.600 (8,57%). En Cañuelas, en ese mismo registro, los novillitos livianos se movieron con máximos cercanos a $4.970 en lotes destacados y las vaquillonas livianas rondaron los $5.000, con máximos superiores en conjuntos especiales.

Como parte de la lectura de fondo, CICCRA indicó que la suba de la hacienda se consolidó desde junio de 2025: aunque en el último mes se observó una baja nominal de 1,6% en el valor promedio negociado en Cañuelas, el acumulado desde el inicio de la escalada alcanzó 59,7%. Además, describió que el precio relativo del kilo vivo, medido contra el índice general de precios mayoristas, se ubicó en el nivel más alto de los últimos 15 años.

En el repaso de factores de oferta, se consignó que la sequía de 2023 y las inundaciones de 2024 y 2025 impactaron sobre el stock: según datos citados de CICCRA, esos eventos provocaron una reducción cercana al 6% del rodeo nacional, con la pérdida de más de 500.000 animales en tres años. En esa misma línea, se mencionó que la tendencia contractiva de la faena se extendió durante los últimos dos años, con 20 caídas interanuales consecutivas.

En el mostrador, los movimientos también quedaron reflejados en mediciones oficiales. El INDEC informó que, entre diciembre de 2025 y enero de 2026, el asado registró el mayor aumento entre los cortes vacunos: pasó de $15.094 a $15.942, un incremento de 5,6%. El organismo también relevó subas en cuadril y nalga (3,3%), carne picada común (3,1%) y paleta (2,6%), mientras que la caja de hamburguesas congeladas de cuatro unidades aumentó 6%. Por regiones, la mayor suba mensual se registró en el NEA (5,1%), seguido por Patagonia (4,8%), Cuyo (4,5%) y GBA, Pampeana y NOA (4,4%).

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